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Los Lunes de LA PRENSA Suplemento No. La Conspiración de de la la Saya y Manto 1561.
amargos pidingues. Iba a morir de muerte violenta; como quien dice, de apoplegia fulminante.
Tales rabudos oirian los frailes en el confesonario y tan mayúsculos pretextos de pecadero darlan sayas y mantos, que en uno de los concilios limenses, presidido por Santo Toribio, se presentó la proposición de que toda hija de Eva que fuese al temp incurriera ipso facto en excomunión o a procesiones con el tentador nasor. Anathema sit, yo. fastidiarse, hiAunque la cosa pasó en sesión secreta, precisamente esta circunstancia bastó para que se hiciera más pública que noticia esparcida con timbales y a voz de pregonero. Las limeñas supieron, pues, al ins.
tante y con puntos y comas todos los incidentes de la sesión.
pultura.
ALBUM DE LA PRENSA General be TO No fué el malaventurado conde de Nieva el único gobernante que dictó ordenanMucho me he chamuscado las pestañias zas contra las tapadas. Otros virreyes, al calor del lamparin, buscando en antientre ellos el conde de Chinchón, el marguos infolios el origen de aquel tan gra qués de Malagón y el beato conde de Lecioso como original disfraz llamado saya y mos, no desdeñaron imitarlos. Demás está manto. Desgraciadamente mis desvelos decir que las limeñas sostuvieron con bifueron tiempo perdido, y se halla en pie la zarria el honor del pabellón, y que siempre curiosidad que aún me aqueja. Más fácil fueron derrotados los virreyes; que para fué para Colon el descubrimiento de la esto de legislar sobre cosas femeninas se América que para mi el saber a punto fijo requiere más peque que para asaltar una en qué año se estrenó la primera saya.
barricada. Es verdad también que nosotros Tengo que resignarme, pues, con que tal los del sexo feo, por debajito y a lo somor.
noticia quede perdida en la noche de los gujo, dábamos ayuda y brazo fuerte a las tiempos. Ni el trigo es mío ni es mia la limeñas, alentándolas para que hicieran cibera; conque así, muela el que quieras. papillotas y cucuruchos del papel en que Lo que si sé de buena tinta es que por se imprimian los calamitosos bandos.
los años de 1561, el conde de Nieva, cuarto II virrey del Perú y fundador de Chancay.
dictó ciertas ordenanzas relativas a la capa Pero una vez estuvo la saya y manto en de los varones y al manto de las mucha.
chas, y que por su pecaminosa afición a las sayas, un marido intransigente le corto un sayo tan ajustado que lo envió a la sePor supuesto que para las limeñas de de hoy, aquel traje, que fué exclusivo de Lima, no pasa de ser un adefesio. Lo mismo dirán las que vuelvan después por ciertas modas de Paris y por los postizos que ahora privan.
Nuestras abuelas que eran más risueñas que las cosquillas, supieron hacer de la vida un carnaval constante. Las antiguas limeñas parecian fundidas en un mismo molde. Todas ellas eran de talle esbelto, brazo regordete y con hoyuelo, cintura de avispa, pie chiquirritico y ojos negros, ras.
gados, habladores como un libro y que despedian más chispas que un volcán en erupción. luego una mano, qué mano, Santo Cristo de Puruchuco!
Digo que no eran dedos los de esa mano, sino que eran claveles de a cinco en ramo.
Item, lucian protuberancias tan irresistibles y apetitosas que, a cumplir todo lo que ellas prometian tengo para mí que las huries de Mahoma no servirían para descalzarlas el zapato.
Ya estuviese en boga la saya de canuti.
Ilo, la encarrujada, la de vuelo, la pilitrica o la filipense, tan pronto como una hija de de Éva se plantaba el disfraz no la reconocia en la calle, no diré yo el marido más celoso, que achaque de marido es la cortedad de vista, pero ni el mismo padre que la engendro.
Con saya y manto una limeñia se parecia a otra, como dos gotas de rocio o como dos violetas, y dejome de frasear y pongo punto, que no sé hasta dónde me llevarian las comparaciones poéticas. luego, que la picara saya y manto tenia la oculta virtud de avivar el ingenio de las hembras, y ya habria para llenar un tomo con las travesuras y agudezas que de ellas se relatan.
Pero como si una saya decente no fuera de suyo bastante para dar quebradero de cabeza al mismísimo Satanás, de repente salió la moda de la saya de tiritas, disfraz usado por las bellas y aristocráticas limeflas para concurrir al paseo de la Alameda el jueves de la Asunción, el dia de San Jerónimo y otros dos que no consignan mis apuntes. La Alameda ofrecia en oca.
siones tales el aspecto de una reunión de rotosas y mendigas; pero así como el refrán reza que tras una mala capa se esconde un buen bebedor, asi los galanes de esos tiempos, sabuesos de fino olfato, sabian que las sayas de más tiritas y el manto más remendado encubrían siempre una chica como un lucero.
Lo principal fué que varios prelados ha cenas del Congreso siempre que se ha trabian echado furibundas catilinarias contra tado de incrustar, como articulo constitula saya y manto, cuya defensa tomó única cional, la tolerancia de cultos? Pues esas mente el obispo don Sebastián Lartahun, zalagardas son hojarasca y buñuelo al lado que fué en ese concilio lo que llaman los del barullo que se armó en canonistas el abogado del diablo.
Lo que nos prueba que desde que Lima Es de fórmula encomendar a un teologo es Lima, mis lindas paisanas han sido afi.
que haga objeciones al Concilio hasta so cionadillas al bochinche.
bre puntos de dogma, o lo que es lo mis 1Y que demonche! Lo rico es que siemmo, que defienda la causa del diablo, pre se han salido con la suya, y nos han siéndole licito recurrir a todo linaje de so puesto la ceniza en la frente a nosotros los fismas.
muy bragazas.
Con tal defensor, que andaba siempre Las limeñas de aquel siglo no sabían ha.
de punta con el arzobispo y su cabildo, la cer patitas de mosca (iqué mucho, si no causa podia darse por perdida; pero, afor se les enseñaba a escribir por miedo de tunadamente para las limeñias, la votación que se carteasen con el percunchante. ni quedó para la asamblea inmediata. estampar su garabato en actas, como ho. Recuerdan ustedes el tiberio femenil gaflo se estila. Nada de protestas, que proque en nuestros republicanos tiempos se testar es abdicar, y de antiguo es que las armó por la cuestión campanillas, y las es: protestas no sirven para maldita de Dios la cosa, ni aun para envolver ajonjolí. Pe.
ro sin necesidad de echar firmas, eran las picarillas leznas para conspirar.
En veinticuatro horas se alboroto tanto el gallinero, que los varones, empezando por los formalotes oidores de la Real Audiencia y concluyendo por el último capigorrón, tuvieron que tomar cartas en el asunto. La anarquia doméstica amenazaba entronizarse. Las mujeres descuidaban el EMOTE contraban madre que los envolviese y arreglo de la casa, el famulicio hacia gatadas, el puchero estaba soso, los chicos no. 1os calcetines rotos y la camisa más sucia er que estropajo, y todo, en fin, andaba manga por hombro. El sexo débil no pensaba más que en conspirar.
Calculen ustedes si tendria bemoles la jarana, cuando a la cabeza del bochinche se puso nada menos que la bellisima dona Teresa, el ojito derecho, la mimada consorte del virrey don Garcia de Mendoza.
Empeños van e influencias vienen, intrigas valen y conveniencias surgen, ello es que el prudente y sagaz Santo Toribio aplazo la cuestion, conviniendo en dejarla para el último de los asuntos señalados a las tareas del Concilio. Cuando yo digo que las mujeres son capaces de sacar polvo debajo del agua y de contarle los pelos al diablo!
Cuestión aplazada, cuestión ganada pensaron las limefias y cantaron victoria, y el orden volvió al hogar. mi se me ocurre creer que las faldas se dieron desde ese momento a conspirar contra la existencia del Concilio; y no es tan antojadiza ni aventurada esta opinión mia, porque atando cabos y compulsando fechas, veo que algunos dias después del aplazamiento los obispos de Quito y del Cuzco hallaron pretexto para un tole tole de los diablos, y el Concilio se disolvió poco menos que a farolazos. Alguna vez habia de salir con lucimiento el abogado del diablo. No que nones!
Métanse ustedes con ellas y verán donde les da el agua.
III Después de 1850, el afrancesamiento ha sido más eficaz que bandos de virreyes y ordenanzas de la Iglesia para enterrar la sayn y manto.
Resucitará algún día? Demos por respuesta la callada o esta frase nada comprometedora. Puede que sí, puede que no.
Pero lo que no resucitará como Lázaro es la festiva cháchara, la espiritual agudeza, la sal criolla, en fin de la tapada limeña.
RICARDO PALMA Prismas Selecciones El amor a los libros EL HOMBRE Leemos en la prensa newyorkina: LA MADRE «Una notable artista de canto, una mu.
Hay una mujer que siendo joven jer bella y atrayente para quien la tiene la reflexión de una anciana, y en gloria y la fortuna han brillado siemla vejez, trabaja con el vigor de la Doña Dorita Jiménez de Sáenz pre como soles bienarios en el cielo de juventud: una mujer que si es ignouna vida agradable y fácil, Gerardine rante descubre con más acierto los seFarrar, la diva más popular del Metro cretos de la vida, que un sabio, y si politan Opera House de Nueva York, es instruída se acomoda a la simplici.
ha declarado recientemente, con modad de los niños: una mujer que, tivo de sus dificultades matrimoniales, siendo pobre, se satisface con la felici.
que ningún hombre ha logrado intere.
dad de los que ama, y siendo rica sarle más de treinta minutos.
Aflige visitar los centros de obreros y disciplina militar, tal vez pasaron afio tras daria con gusto sus tesoros por no La evasiva de que no tenemos tiempo ha hecho alrededor de esa aseaño construyendo páginas y deshaciendo observar que a lo más que llegan los sufrir en su corazón la herida de la para leer, es una evasiva sin fundamento.
socios es a leer periódicos.
páginas para completar ese hijo del inte Es que nos da rubor confesar nuestra pe.
veración otras objetivas acerca de lo ingratitud: una mujer que siendo vi. Sin embargo la vanidad social luce lecto que se adora tanto como la madre reza y por eso la ocultamos con una ca muy presumidos y vanidosos que en gorosa se estremece con un vagido de en cada club una biblioteca, como la va. adora al hijo de sus entrañas.
reta de justificación. Es la hipocresía que general son los hombres que se creen un niño, y siendo débil se reviste a nidad femenina ostenta por cada mujer un Los socios de los clubs alegan que están salta en todas nuestras flacas acciones. irresistibles y consideran como esclaálbum de versos.
cansados. que no les gusta leer libros Es la hipocresía que de tanto practicarla veces con la bravura de un león.
Cuestión de modas, porque hasta en lo porque son muy largos.
se hizo carne de nuestra carne y espiritu va a la mujer.
Esa mujer es la madre.
intelectual tienen que ver las modas. Sería ¿Por qué el pensamiento no se redujo a de nuestro espiritu.
LA MUJER de muy mal gusto visitar un centro y no fórmulas breves. telegramas cortos? Tenemos tiempo para leer. Tiempo de BUEN CONSEJO encontrar una biblioteca que decore la sala Lástima. sobra si se sabe distribuir. Leer, no es luLa mujer soltera, es una flor; casacomo los cuadros, como las terracotas, En las escuelas se predica amor para jo: es una necesidad para el espíritu, co da, una semilla; viuda, una planta, No basta en la vida pensar un ideal: como la mesita chinesca de centro.
los animales; respeto a los ancianos; cari mo la de respirar o comer, para el cuer descuidada; monja, un hongo en la Todas estas cosas dan cierto aire y aspechay que aplicar todo el esfuerzo a su pn.
se preba das flores. Magnífico. Pero lo que to de comodidad.
predicar constantemente a chicos Los trabajadores del campo y del ta.
humedad; Hermana de la Caridad, una realización. Cada ser humano elebora cuando en los salones bulle el ir y ve. y a grandes, en la escuela y fuera de la ller, son débiles, únicamente, porque no planta medicinal; y suegra, una enresu propio destino: miserable es el que nir de gente con marea de torbellino, los escuela, es amor, amor y mucho amor a dadera.
malbarata su dignidad, esclavo el que cojen el libro para abrirlo, leer y estudiar.
libros permanecen encerrados y enfilados los libros.
No deben olvidarse los trabajadores de Como soltera, es un problema; coEn los hombres no hay amor para los se forja la cadena, ignorante el que en la estantería, mostrando en sus lomos dejar un campito siempre desocupado pael nombre de pila como si fuese un epitafio.
mo casada, un afecto; como viuda, desprecia la cultura, suicida el que ra colocar el libro a la par de la herraAllí esperan en vano la mano piadosa del Por cierto que este divorcio con la luz una tentación; como hija, un premio; mienta.
vierte la cicuta en su propia copa. No hombre que llegue a acariciarlos para acarrea muchos daños. Daños fundamencomo hermana, una causa; como madebemos maldecir la fatalidad para ellos entonces derramar pródigamente la tales.
El hombre conforme se va ilustrando y Cultivemos este amor, porque los libros preparando para la lucha, va adquiriendo dre, un ángel; como amante, un lujc; justificar nuestra pereza; antes debiéra luz que contienen sus vientres preciosos.
pagan al ciento por uno nuestra devo.
nuevos conceptos de lo que son los debe. esa mano piadosa que ellos esperan como suegra, un demonio; como ma.
res mos preguntarnos en secreta intimi.
en su nostálgico abandono, muy raro llega ción. La sabiduría es un conjunto de y los derechos y cómo se defiende y drastra, un infierno.
dad. volcamos en cuanto hicimos toda conserva la libertad.
o nunca llega comprobadas convicciones. para saber, Bonita, es el sueño de un poeta; nuestra energía. pensamos bien nues. Los socios pasan frente a los libros como hay que leer y para leer hay que estudiar. Muchos errores cometemos, porque en fea, la insistencia de un acreedor; se pasa frente a las piedras.
No es otra la gradación para llegar a la nuestra ceguera no queremos llevar de latras acciones, primero, y pusimos desNi siquiera se toman el trabajo de pensar cumbre. El primer beso que da el Sol lo zarillo a un libro!
blanca y de ojos negros, es dulce como pués en hacerlas la intensidad neceque los autores de esos tomos que se ven recibe la cumbre. Lleguemos allí y arranel beso de una covia; morena mentiro.
asria. JOSÈ INGENIEROS.
en el anaquel fríos y enfilados en severa quemos al Sol esa primicia.
OCTAVIO MONTERO sa y ciega, es el tipo de una suegra.
libros.
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