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LA PRENSA Diario de la Vida Nacional Director: CARLOS JINESTA.
7a, Av. Este. No. 344 Gerente Juan Luis Vargas AÑO SAN JOSE, COSTA RICA, SABADO 22 DE DICIEMBRE DE 1923 NUMERO 1259 HOMENAJE DE LA PRENSA las Señoritas triunfantes en nuestro Concurso 075 Esperanza Serrano quiero la luz Skoliole cas General Biblialec HEMEROTECA Marina Zeledón fuego escarlata, se dijera el brochazo de cien Isabel de Hungría, delicada y blonda en su colores.
palabra, arruya como una alondra y aduerme Delegada de honor te eligieron La tarde es un poema. Sobre el Este, le como un roce del niveo plumón de un cisne.
en virtud de tu santa belleza; vántase la luna llena, y se ilumina la montaña Para ella, la primer Dama de Honor, esta oscura.
oblación lírica del idealismo, para que surja a yo reparo ese mal que te hicieron y te aclamo: mi reina, mi alteza.
En el Poniente solo quedó el véspero cosus ojos la evocación medioevalesca, en esas Ya eras reina, mi amada señora, mo una tenue lumbre que atomiza la luna, noches de plata y nieve en que la fantasía de y a tus pies yo te rindo homenaje, mientras la rotonda del cielo sigue iluminadas los cerebros se alza como una montaña de luz, de luz.
pues yo soy el trovero que implora y se sienta como saliendo del fondo de aqueque me dejes servirte de paje. la noche es romántica. En la costa, a lo llos tiempos la última dama gentil. si quieres seré el caballero lejos, dos sombras se comprimen, y se adivina ARMANDO OCÓN que te escude, mi amada princesa, un idilio de amor que ama a la luna.
siempre listo a cruzar el acero la luna asciende. Tras la nube, pra ocul.
con aquel que profane tu alteza.
ta su brillo opalescente, ora su pena. el mar si sois cual la reina Isabel sigue impasıble y la retrata, como una hostia entregó a la conquista de un mundo luz que se eterniza.
db El impulso sagrado de mi mente las alhajas del fino joyel, Complejidad nocturna. Todo es sigilo y inspira las estrofas de mi verso.
yo seré tu Cristóbal segundo.
plenitud. Sobre la costa, la ola, como una que alumbra el Universo Buscaré para tí nuevas tierras, línea blanca, languideciendo gime, tal si fuera, para adorar tu levantada frente.
nuevos cielos y nuevos jardines. un lloro de amor que se ha olvidado.
Esperanzal tu nombre dulcemente lucharé por tu amor en las guerras en la argentea noche, todo es panteisq os conquisten más amplios confines. mo: alma, paisaje y ritmo, tamizadas de lummengua el dolor de mi destino adverso, Cubriré vuestra senda de flores, bre sobre la lámina azul del océano.
porque es del ave su trinar diverso, y el musical murmullo de la fuente.
te daré una diadema de estrellas, ARMANDO OCÓN una estola forjada de albores Porque tu pecho cual nido sedeño y un carruaje que arrastren doncellas.
alberga las palomas del ensueño, Cantaré para tí las canciones Otilia Azofeifa que brindan a los cielos su saludo.
que entonara algún principe azul, a los pies de los regios torreones Preludió mi canción, niña virtuosa, Levanta airosa tu gentil cabeza: cuida el don celestial de la belleza, de un reinado lejano: Stambul.
para darte el fervor de mi respeto; también te diré las leyendas por eso al escribirte este soneto que es en el mundo sin igual escudo, que contara la amada al monarca; quiero la frase bella y armoniosa.
MOISÉS ALPIREZ te daré las más fúlgidas prendas En el fondo de tu alma generosa San José, 1923.
que conquiste en lejana comarca.
Pasearás. en las góndolas blancas, yo descubrí un magnífico secreto: en los lagos del bosque encantado; tu pecho que está de bondad repleto Interpretación y en las noches irás en las ancas cual de perfume el cáliz de la rosa.
de un corcel de pelaje dorado.
En la lid has salido triunfadora Para ESPERANZA SERRANO, Segunda Dama de Honor de la obrera costarricense los rayos de pálidas lunas Rebosando de luz como la aurora, besarán vuestra célica frente, que embriaga a las aves de terneza.
ESPERANZA. Suena a montaña y pricon la unción con que besan algunas mavera. Es algo de la caja de Pandora. Tiene las heridas del Cristo doliente.
Por eso quiero la estrofa vibrante, el sabor de una mañana de luz y grama. Se Te daré las radiantes guirnaldas que fulgure en tu frente cual diamante dijera como la lámina glauca del mar, inquieta Con las rosas de luz de los cielos; resumiendo de tu alma la belleza.
y sollozante, ondulatoria. El bosque de y yo haré que se adornen tus faldas CLEMENTE ALPÍREZ Dafne hecho una vasta esmeralda, tangible con las flores que dan otros suelos.
como el ala del incecto de su nombre. Es coFlores, cantos, estrellas y aromas, Medioevalesca ruiseñores que canten la vida, mo una canción optimista que sale de la boca de la humanidad. Es la poesía sensible de la blancos cisnes y blancas palomas Para OTILIA AZOFEIFA, Primera Dama tierra que barre el otoño y ahuyenta el invierte daré soberana querida.
10 de Honor de la obrera costarricense no y aleja la flámula de los trópicos con sus Yo te pido, si aceptas mi oferta la merced de mirar cómo expira, Surge la medioevalesca visión de una soles febriles.
alhambra cuando en estos torneos salen triun Decir esperanza es decir primavera, y de.
cómo muere besando tu puerta fadoras las damas gentiles.
cir primavera es decir eternidad. Es el brote un trovero pulsando su lira.
Onix y porfido y balaustradas marmoreas de la Naturaleza sobre todas las cosas.
JUAN RAFAEL PÉREZ y ágatas, derroche clásico de columnas góti Dichosa ESPERANZA, la damita sencilla, cas blasonadas con cariátidas en alto relieve. que se desliza por la calle como un verso, porCuadro marino Panoramas de Andalucía y de Granada. que lleva en sí la clave de la juventud y de la Sombra y luz en las callejas moras cuando la vida que no muere jamás, que no entiende de Para MARINA ZELEDON, Delegada luna riela y anida el romanticismo en los co los yermos que calcinan y que es más bien de Honor de la obrera costarricense razones de los enamorados. La silueta noc como una cisterna que apaga la sed de los Mediodía. La playa como un horno se támbula de los vencedores y a sus hombros la trashumantes.
dilata, y el mar, una llanura zinc que hace ca. oscura capa que hermana su gravedad a la. Brote humano. dijérase que va modebriolas, retrata la gran brasa de Helios. espada que se adhiere al cinto como un heral lando en el andar un ritmo ultraterreno por ciSopla un ábrego. En la la patena azul que do de protesta.
ma de la tierra sembrada de la diversidad de tiembla como un cielo coronado de estrellas, Tiempos aquellos de las gentilezas y las los arbustos y hermanados a las misma floresse borra el espejismo de la esfera de fuego hidalguías que surgen a veces a nuestro precencia de su primavera, que es un pedazo de que desciende hacia el abismo oscuro de la sente como una aberración de las épocas.
verdura de la montaña vasta, de la lámina ver eternidad.
Tal para esta señora, dama de las extin de mar y de abrupto peñón esmeralda, inculto El mar como un sollozo oscila en sus guidas cortes medioevales, una alhambra mar como todo lo que guarda la tierra en sus enentrañas, ruge hacia el infinito y se exalta y mórea donde luzca su presencia, representativa trañas.
se estrella contra las rocas cercanas.
de un mensaje digno.
ARMANDO OCÓN el sol desciende. En el Poniente, oro y Arte y gracia en sus manos como las de San José, 1923.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Orección, MCTO

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