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LA PRENSA El Diario de la Tarde mas antiguo de Informacion y de Cultura Director: CARLOS JINESTA.
7a, Av. Este No. 344 Gerente: Juan Luis Vargas AÑO SAN JOSE, COSTA RICA, MARTES 15 DE ABRIL DE 1924 NUM 1339 Discurso pronunciado por el Gral. Volio el 12 de abril en los funerales de García Flamenco y Compañeros Conciuddaanos: la suMaestros son todos por blimidad de su vida y de su muerte.
Qué había allí. No eran los huesos de veinte héroes. Hay miedo a la verdad?
No sé qué siento cuando oigo el relato fúnebre.
Comisión. cómo encontrasteis esos restos?
Los sicarios de la tiranía los desnudaron y les robaron todo asquerosamente, hasta las polainas.
Uno sobre otro rodaron aquellos cuerpos, divinamente apiñados, en un abrazo de amor supremo.
Comisión que fuisteis al Jobo y demás lejanos confines a traer esos despojos: dónde están las cenizas de José Trejos?
Yo las reclamo.
Hubo un grupo de patriotas que se levantaron en armas ea las Minas, al mando de Lorenzo Cambronero y Daniel González, este último está presente; cruzaron hacia la frontera y en Paso Real, cayó en el combate José Trejos, compañero valiente. Por qué no están aquí sus cenizas?
Era largo el viaje, difícil, peno¿No han pasado cinco años. No está en el poder el Gobierno que elevamos con nuestro esfuerzo y nuestra sangre?
Apartemos los ojos de la nota airada pero justiciera.
Hace cinco años que en una espléndida tarde de setiembre, el diezmado. ejército de la revolución entró a esta capital entre los vítores y aclamaciones estruendosas del pueblo entero.
Eramos nosotros que veníamos a recojer los laureles, a contar la oscura tragedia vivida por la libertad de los costarricenses.
Pero detrás de nosotros, en las soledades del Jobo y la Cruz, quedaban los héroes aquellos que fueron santificados por la muerte.
Hoy, cinco años después, nos congregamos para recibir ese polvo heroico, que es polvo luminoso, con el que vainos a cegar la hidra odiosa de la tiranía que nos amenaza, hoy como ayer.
Un deber imperioso, tan fuerte que se sobrepone a cualquier conveniencia personal o política, me trae a esta tribuna.
Los compañeros de armas de los héroes, que vamos a confiar a la tumba, mis hermanos, han querido que en esta augusta solemnidad yo los represente.
Para decirles a ellos, a los muer tos que están allí, que no están solos: que estamos junto a ellos.
Que hoy, como ayer, sentimos lo que ellos sintieron.
Que vibramos al impulso de la misma llama sublime que a ellos los agitó.
Para decirle a la muchedumbre que aquí se congrega, quiénes son ellos y por qué murieron.
Mis compañeros de armas han hecho bien en imponer su voz por encima de todas las voces oficiales.
Han hecho bien en delegarme para llevar su palabra. Por qué? Porque ellos saben que mientras Jorge Volio viva, su verbo flameará por la verdad, hará justicia y levantará el ideal de la redención.
De allí que yo no soy el orador de las dulcedumbres. Yo soy el hombre que dice siempre la verdad, la verdad pura, aunque sea dolorosa, la que redime siempre.
Permitidme antes de entrar a hablar del martirio de esos hombres, que yo formule una protesta, desde el fondo del alma. Dónde están los restos del Ge neral Humberto García Osorno. Por qué no están aquí los restos del abnegado compañero. Por qué se entregaron esos restos en la frontera, como si fueran una mercancía. Por qué no están aquí?
Aquí debieran estar, para disfrutar de esta apoteosis suprema. Dónde están esos altos designados para cumplir el decreto legislativo. Por qué no trajeron aquí esos restos, para entregarlos después en Puntarenas, pasado el homenaje, para que volvieran a la amada Patria, que es también la nuestra?
Formulo mi protesta.
Comisión, que habéis ido a buscar las sagradas cenizas de los hermanos. Qué visteis en la fosa que cavasteis. Qué había?
Aquí vienen tres compañeros nuestros y en el Jobo no cayeron menos de veinte revolucionarios bajo el plomo homicida.
En esa fosa común estaban todos los restos Por qué sólo viene exaltándose al maestro So.
Era un campesino humilde, y el campesino es siempre algo hermoso: el hombre puro que comulga con la Naturaleza.
El hombre que sabe amar y sentir sencillamente.
Llega un grupo de soldados que iba a alistarse en las filas de la revolución: Castro Argüello, Obregón, etc. Se dirigen a él y le suplican sacarlos a la frontera.
No, dijo Vargas: ante todo por el apego a sus hijos y a sus siembras.
Así es nuestro campesino puro.
Pero en la velada de esa noche oye los relatos de los soldados de la revolución, los detalles de la tiranía que sintetizaban lujuria y robo y aquel campesino se abre a la revolución.
En la mañana siguiente pasan la frontera.
Juan Gómez saca dinero para corresponder a sus servicios, pero el los rechaza.
No quiero dinero. Ya se le olvido todo interés, las siembras, etc. Sabe qué quiero? dice. Voy a decirle adiós a mi mujer, para ayudarles a echar abajo esos bandidos.
Días después, poco antes del episodio del Jobo, se presentó Rafael Vargas vestido de soldado.
fue es eso? Le preguntamos es nada; tuve que recurrir a esto para poder llegar.
Ingresé a las filas del Gobierno y escapé para entrar en batalla.
Se conduce como uno de los más valientes y cae en el paso del río saltando laja a laja.
El otro sellaina Chico Jiménez. Quién es? Otro representante de lesa clase campesina purísima.
Un gamonal rico, de San Pedro de Poás. Será inconsciente? Nó. Hay que conocer San Pedro de Poás, conocer los pueblos todos del Oes.
te del país para saber que allí se vive la verdadera república. Los hombres tienen todas las comodi.
dades posibles y viven ellos el amor a la libertad que los exalta y dignifica Francisco Jiménez se fué a la frontera con Carlos Murillo y Francisco Ballestero, rico gamonal que no pensó en sus bienes, sólo en la Patria. Por ella murió.
Es, señores, el General Humberto García Osorno, hermosa fi.
gura de soldado. Bien lo recuerdo.
En Managua, en un hotel de tercera categoría, el Estrella. allí llegó el otro soldado que murió aquí en la miseria y el olvido, el General Manuel Estupioián, a presentarme a García Osorno.
Volví a verlo y me gustó su figura. García Osorno no tenía ilusiones; no venía de mercenario ni buscaba el pillaje como se piensa Eso es falso y mentiroso.
En esa primera conferencia dijo: General, míreme este ojo, a mí me van a matar.
Con ese presentimiento que anuncia todas las cosas, sabía que lo iban a matar.
Hombre alnegado, sufrido, todo un caballero y todo un soldado.
Al ver a Selim Arias, ese maes.
tro y periodista, nadie se figuraba que en aquel hombre fino había un héroe mártir.
Salió con Alfredo Volio el 13 de diciembre de 1917. Le tocó todo el Calvario de la Revolución, desde Chiriquí hasta Nicaragua y El Jobo. Cómo murió? Soberbiamente bien; cmpliendo su deber.
Calló la banda de una ametraliadora que llevábamos en el avance para entrar al fuego. La recogió un soldado y se la entregó a Selim.
Luego vino a preguntarme. Qué hago. Llévela a la máquina.
Apenas camino veinte o veinticinco varas, cuando una bala enemiga le atravesó el corazón y cayó.
Cayó? Se levantó por encima de los humanos.
Llegamos a la figura soberbia de García Flamenco.
Era un maestro, por vocación, por temperamento y por carácter, Maestro admirable de verdad, que quería predicar con el ejemplo lo que predicaba con sus labios.
El no había pensado entrar a la revolución. Cogió su morral y solo atravesó la selva para ir a denun.
ciar el crimen.
Al pasar el río Chiriquí Viejo se encontró una avanzada de la tropa que organizaba Jorge Volio pa ra invadir por segunda vez el país.
Los compañeros lo encamina.
ron a David, donde estaba yo, buscando pertrechos.
Llegó con los pies destrozados, pero altivo, dueño de sí.
Tuvo conmigo una larga conferencia: era socialista.
Eso quería saber: si yo estaba en el surco nuevo.
Si éramos simples aventureros que queríamos reemplazar en el hartazgo a los vampiros.
Conversó conmigo y lo convencí.
Le dije Maestro, usted acaba de escribir la más hermosa página de su vida. No se vaya a Panamá.
Véngase a morir con nosotros. Cuántos son. Somos 29 Eramos 29 para los cuales envió Pelico Tinoco cuatro mil hombres.
Cuando García Flamenco tuvo conciencia de quién era yo y conoPasa a la cuarra páglaa ¿Quiénes son ellos? qué significa su muerte?
Voy a contestar ¿Serán esos acaso, los señoritos chulos que se pasean por las aceras de San José? Serán los hombres encopetados que constantemente nos amenazan?
Nó. Es Rafael Vargas. cuánto lo quiero y recuerdol Nacido en Grecia, tenía su vivienda en Atenas y escuchó el clarín libertario en los Caños de Aguas Zarcas, Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.