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Lunes 24 de Novlembre de 1924 LA PRENSA Psglos LITERATOS DE NUESTRO IDIOMA El Hombre Público GUILLERMO VALENCIA elemento de dominio, a difundir enseñan.
zas vitales por todo el haz de la patria Una atmósfera tibia, una temperatura constante, sensibilizan exquisitamente los nervios. La vecindad de los altos montes y volcanes, la dirección de los vientos, tienen continuamente la atmósfera en máxima tensión eléctrica, que descarga periódicamente sobre el poblado en sonoras y lumin osas tempestades. Los cerebros parece que se resintieran de la presencia del fluído: son vivaces, explosivos, luminosos.
La ciudad tiene vínculos de hierro con el pasado, a tiempo que carece casi de medios de comunicación con el resto del mundo.
Su situación, la mentalidad de sus hijos, la riqueza ubérrima de la comarca, la han convencido de que se basta a sí misma.
Las glorias del pasado español las ha hecho propias, y el espíritu maleante de sus vecinos ha señalado en su recinto la piedra que cubre los restos inmortales del Ingenioso Hidalgo. Esta ciudad ama a Valencia con un cariño exclusivo. Le llama su poeta y lo ba condecorado. He ahí en qué ambiente nació y creció el glorioso colombiano. Guillermo Valencia recorrió Europa cuando tenía veintisiete años, y de allá regresó con todas las inquietudes espirituales del Viejo Mun do que empezaba a revolverse para venir a pruducir las grandes luchas de hoy.
En otro lugar de esta página se hablará del hombre poeta. En este artículo sólo hemos querido señalar a grandes rasgos, la importarcia del hombre público, menos conocido como tal, porque esas condiciones sólo se muestran con toda su importancia dentro de las fronteras de su país.
Elegia de la muerte de mi perra Selva BERNARDO MERINO ces como Vamos a dedicarle esta página literaria de hoy al grandísimo poeta Guillermo Valencia, gloria de Colombia, de la raza hispano americana y del idioma castellano.
Colombia es uno de los países más interesantes de la América del Sur. Es tam bién uno de los pueblos donde mejor se escribe nuestro idioma porque se le conserva en toda su pureza sin criollismos ni modernistas giros arbitrarios. Así pudo surgir y desenvolverse el genio culosal de aquel filólogo que se llamó Miguel Antorio Caro.
Bogotá es una ciudad de cultura y de ingenio, donde se escribe y se siente netamente en español y se cultivan todas las disciplinas del saber. Tiene fama de poseer grandes poetas; pero también brillantes prosistas, elocuentísimos oradores y sabios cultivadores de las ciencias de la Historia. Allí tuvimos la satisfacción de de partir con el literato erudito José Joaquín, Casas con el abio arqueólogo don Miguel Triana, con el cultisimo Dr. Arrubla director del Museo Nacional que nos facilitó conocimientos muy útiles, con Camacho Carrizosa, con Arroyo Díez con el gran naturalista Apolinar y con muchas otras lumbreras de la intelectualidad co lombiana.
Es cierto que allí abundan los poetae, pero es porque el verso lo cultivan con DeFERENCIA DE EL REPERTORIO AMERICANO. mucha facilidad todos los intelectuales.
Tiene Colombia dos formidables poe tas de nuestros días: Julio Florez, que murió en febrero del año pasado, y Guillermo Valencia que, por fortuna, está paAl cubrir con el manto de la tierra y al apuntar por el Oriente el día, la gravedad de tu clarín sonoro tu mísero cadaver. quién podría ra vivir muchos años. Un mes antes de morir Julio Florez, el poeta de la esponpesar la hiel que mi dolor encierra?
taladraba la selva todavíal.
taneidad, tuvimos el placer de asistir a Que al ver cómo tu faz desparecía, Sólo tu voz entre el airado coro, su coronación en el pintoresco pueblo de algo en el fondo de mi sér clamaba: fue la verdad. Cómo supiste Uxiacurí, en presencia de los poetas La «se secó ya tu fuente de alegría. pregopar la bidalguía; sin desdoro Rosa y Mateus, llevando la voz de la Has enseñado en tu misión de esclava tramar al tiempo y devolver al triste nación el Gobernador del Departamento. a amar la Libertad, por las alturas su prófuga esperanza, cuando al tedio Guillermo Valencia no tuvimos oca y el abismo, entre nieves y entre lava; de la desilasión nada resiste!
sión de conocerle, porque estaba entona vender en tremendas aventuras Muda tu voz, no encontrará remedio Congreso Delegado en el la fiebre obsidional de los que otrora Hispanoamericano que se estaba celebran. con pecho firme y áoimo constante, en pos de ti marchaban al asedio, do en el Perú. Porque Guillermo Valen. y a abreviar con el salto las llanuras; cia no solo es el poeta artífice que todo a marchar al dolor siempre adelante, como enantes la Galia soñadora el mundo admira, sino que es también siempre jovial, humilde y precavida tras su Rey cazador, de albo pepacho un orador de soberana elocuencia. Dorma de pertinacia edificante.
a recoger la palma vencedora.
Nació Valencia en la ciudad de PopaLóbrego asilo, cueva defendida. Cuántas veces en bórrido picacho yán allá por el año 1872, y muy joven ríspido atajo de la cumbre echiesta, abilarse vi tu elástica silueta gozaba ya de una gran popularidad como serpiente entre las hojas escondida, tras el veloz, enloquecido macho, poeta y como hombre público. En 1896 dapta bravía de indomable testa, fue elegido diputado, y el Congreso, que por huir de la mortal saeta no lo quería admitir por no haber cumpli laberinto sin fin de la floresta, agiles pumas, 080 vagabundo, desgalgábase al pozo del abismo por final de fantástica corveta!
do los veinticinco años que marcan la ma despeñado raudal, río profundo: yoría de edad. Pero su popularidad y su fueron laurel a tu feliz coraje. cuántas veces en el fondo de mí mismo, talento se impusieron y tuvo que ser ad. tueroa blasón a tu saber fecundo.
me hiciste estremecer y a mi semblante mitido. Aquel incidente sirvió para que diste la lividez del cataclismo, lo conociera, de una vez para siempre, to si pudise volverte la conciencia Enigmática reina del boscaje, respiración un anhelan e da la nación, incluso aquellos que no se y ver la luz de tu vivaz ropaje, sibilar de agonía y a mi pecho habían dado cuenta de sus méritos.
up pávido batir de redoblante, Desde entonces, su elocuencia de ora por gozar de tu afecto y de tu ciencia, dor y sus condiciones de estadista han con qué placer mi corazón daria ordepando venir, venir derecho bacia mí, con los ojos asombrados, brillado en todos los momentos solemnes un lustro de su inútil existencia!
un ciervo y joven por cañón estrecho.
de su patria. ha llegado a inspirar a su ¿Quién, entre magos, descifrar podría pueblo tanta confianza como hombre pú el épico misterio de tu cuna. Oh sueños para siempre anonadados!
blico, que allí son muchos los que creen y lecho real en su humildad bravia?
Horas de intensidades infinitas esperan que algún día será elegido Presidente de la República. Eras por el querer de la fortuna muertas al golpe de funestos bados!
reencarnación de altísimo magaate?
Hablando Sanín Cano del pueblo na įVibró antaño tu voz en la tribuna. Qué valieran los goces sibaritas tal de Guillermo Valencia, lo describe de!
ante tu balago. Qué las ilusiones esta manera: Los españoles que entraron ¿Fuiste un héroe caído en el combate, de una cita de amor ante tus citas?
por el Sur a tierras de Nueva Granada, o dechado que Dios abrió a mis ojos toparon en la primera parte del curso del para que en las virtudes me aquilate?
Fuiste una maga pródiga de dones, río Cauca con un verdadero paraíso. Ha No lo sé, pero hay algo en tus despojos que siempre ofrece, que jamás recibe (por ser la dueña de los corazones. bían pasado por la montaña helada, celosa y de venerable, que mi sér conmueve abrupta, en viaje de miserias y desespe y da a mi frente pálida soorojos.
ración. Cayeron de repente en un clima Nuestro sórdido siglo no concibe Fuiste la acción; un procer que se mueve benigno, en una tierra levemente ondula a su deber, con gravedad serena, cómo la mano de la edad pasada con áurea letra tu destino escribe: da, fácil a los cultivos, surcada de varias a través de las llamas o la nieve, corrientes, cubierta de flores y hermosos tu linaje en la Roma coronada, árboles. Allí fundaron un pueblo, cuyas y el tabido servil de tu cadeda merece del Palacio y el tugurio agitaciones posteriores labran un surco en el rastro del honor sobre la arena.
música fue triunfal, y tus pisadas, mil testimonios de efusión sagrada: la historia de la comarca. Ha sido un almácigo de grandes hombres. De alli Pregonan ta grandeza las macadas ya muera sobre el ara de Mercurio, han salido varones a regir la iglesia col de ciervos que a tu bélica locura o despierte su entraña palpitante las ilusiones de feliz augurio, lombiana, a llevar el peso del gobierno fueron y a tu misión, sacrificadas.
civil, a dirigir campañas de fama horripi lante: a sacudir el candor de las multiu sobre lus wontes y tu voz seguia ¡Cuántas veces cayó la sombra oscura es tu cuerpo manjar refrigerante, digno, por su simbólica pureza, des cuando el fuego de la oratoria era desvelando la paz de la espesura, de dioses, al Popierte y all inte.
Hopraron los egipcios la grandeza de tu estirpe, y un pueblo de Etiopía puso por rey un can a su cabeza, y el Cínico de audaz filosofia toma también al can por compañero, que le sirva de luz y alegoría.
Por qué po celebrarte en el postrero vástago generoso de tu raza, corte de Diana, prole de Cerbero?
Con firme estilo su figura traza, SELVA, mi gratitud hoy que la muerte entre sus garras gélidas te abraza, y ante tu helado corazón inerte, proclamo tu virtud confortadora tu exótica virtud, animal fuerte!
Tras el agrlo pesar que me devora guardar sabré tu nombre entre los nombres que mi amor en sus arcas atesora, a pregonando ante el mundo, y no te asombre, que fuiste, ob SELVA, orgullo de los Andes; como perro, más digno que los hombres, como perro, más grande que los grandes!
GUILLERMO VALENCIA El artículo de Manuel Foussaint sobre Guillermo Valencia, titulado El Poeta. nos vemos obligados a dejarlo para mañana, debido a la extensión del poema que hoy insertamos.
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En la Oficina de LA PRENSA lo encontrará nuy ii!
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