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Viernes 18 de Marzo de 1927 LA PRENSA Página Grandes Conferencias Populares RINCON LITERERO EL MONSTRUO En el amplio local, Calle 34, frente al Hotel Continental (25 varas al Norte de la Imprenta Alsina)
Esta noche a las 30 El célebre orador portorriqueño Revdo. Angel Archilla Cabrera Todavía los dolores no ternativamente desfalleciente como si pudiera engañar a ciese ya viva e irisada del seguirá una serie de importantes conferencias poeran intensos ni frecuentes, y excitada. a veces, a la la Virgen. Ah, cuántas ve sol matinal. Ah, cuán fay eatre uno y otro, Maria luz roja y tenue de las bom ces en la calle, al ver a una miliar parecióle en seguida pulares, versando sobre temas de palpitante interés del Carmen revivía con la billas de estar solos, le mujer cualquiera con un ni aquella idea que en otros conciencia los últimos años ponía la mano subre el bi no li envidia la hizo palide tiempos hubiese espantado público.
de su vida, deteniéndose, a gote, cubriéndoselo, le echa ced después, cuando a su moral! Pero, qué le modo de expiación, en re ba una de sus trenzas sobre entró el invierno y abrióse importaban la inmoralidad TODAS LAS CONFERENCIAS SON PARA AMBOS SEXOS cuerdos más mortificadores la frente, y le decía.
una noche la ventana y los ni la traición si merced a aún que el dolor fisico. Cada. Cómo te pareces a mil. monstruos amanecieron con ellas podria ser del todo Tema de hoy: vez que sobrevenían las con ¡Cómo te pareces a mil el frio febril de la pulmonía, desgraciada o feli. Qué le tracciones, arnaba el cuer Per) via el primer hijo. no hibía seguido paso a importaban un hombre o po y veía la imagen de la primer monstr 19, y el odio pus. con un ansia rec61 varios hombres, si no era Transformaciones maravillosas y gloriosas Virgen de las Angustias peito con él en la casa. dita, desigurada ante los la mujer sino la madre fapuesta sobre la cabecera de Al principio fué un odio ex otros, las peripecias de aque. llida, quien iba a buscarlos. Durante los últimos 50 años se han realizado la cama; y tras la mirada trano, disfrazado aun entre lla absurda contre la muerte Sblo tres cosas exigía de se le iba el alma integra en las placeateras violencias del de las dos pesad llas vivas? él: que fuese fuerte, que fuepor la ciencia conquistas más maravillosas y de una plegaria que era peti a nor. Las caricias a lquirie. Si. si: no cabía negarle se saludable, que fuese des.
una importancia más trascendental que en todos ción d: gratia para sus ex roi brusquedad mida: los nada a su intercesora cerca conoc do. Con enérgica los siglos anteriores. El saber humano, chispa de travios pasados y un hijo do; se hacían daño y se que de Dios, para que escucha sagacidad meditó y desarro lo divino, por sus descubrimientos e invenciones sano. un hijo perfecto, daban de pronto mirándose se el voto que hacíanla hoy llo su plan. Enrique, ebrio asombrosas está transformando el mundo entero, un hijo que pudiera inirar coa sorpresa, y en varias cada una de las células de de libertad, no coartaba la sin horror para vivir de una ocasiones, el llanto ginoso su materia, cada uno de los suya. Se inventó un pa deciimprimiéndole derroteros completamente nuevos y vez junto a él la vida mu del mastro los enfrió y átomos de su alma: miento e hizo que le recetacada vez más gloriosos. Hasta las cosas inútiles ternal, libre en absoluto de los sur, cum diciéndoles. No estaba segura de ha ran unas aguas. El balneario los deshechos y los desperdicios, y aúu las misconcupiscencias, apetecida «No tenés derecho yo ber sentido abrirse la venta estaba muy lejos, en el otro mas escorias de la naturaleza bajo la magia sorcon anin mística desde ha Soy vuestra obra.
na y entrar la cuchilla gla extremo del país; era preciso prendente de la química, se van transformando en cía mucho tiempo. desde Cuando se anunció el se. cial. D: lo que sí estaba pasar por varias ciudades antes del últim) pecado. guedo hijo, establecióse entre segura ez de su alegría al elementos útiles y valiosos de la sociedad.
antes de llegar a él, detenerse ¡Ah, como pasaba por su ambos una tregua tácita, tras verlo morir y de que sólo en hoteles propicios a la ocaDe igual modo la nueva ciencia de la sociolomemoriala pavorosa carava la cual el odio trocáse en re se sintió libre de una ver sión. Durante el viaje más na; co no escociale en el co pulsión, en íntimi creencia güenza injusta cuando cegia eco de la voz divina va proclamando a voz de una vez se sorprendió al razón recordar el mom. nt) de que el otro era el cul rcaron las dos cajitas para ver que las cosas se sucedian en cuello, las grandes y magnas posibilidades de en are sobre aquel mismole pall: único de llevar en el sie pre. cuando los días según sus previsiones. ΕΙ una completa y perfecta rehabilitación para todos cho desu: prim ros goces se secreto de su ser los gérme se amontonaran entre el encuentro fué una noche, en los seres desgraciados y desafortunados, que por arro. tuto ante la virgen para nes o el molde horrendo recuerdo y ella, pasó sema un comedor provinciano. El uno u otro motivo, hayan caído ea el abismo propedirle con egoismo y piedad donde la figura humina adnis enteras sin acordarse hombre comía casi frente a fundo del desaliento, de la desesperación o de la que se llevase del mundo a quiria aquella torción, aquel de que ya los gusanos ha ella y bastó una sonrisa para los monstruos! ahora, en embelecimiento de las faccio brían nivelado la fe ilda soliviantarle. Era un mocemisma criminalidad.
el umbral del nuevo desga nes, aquella fofa viscosidad salida de su vientre con la tón recio, de aspecto also rramiento de su ser, icon ante la cual confundíanse, hermosura de los más be brutal, más cerca del pueblo En su conferencia de hoy demostrará gráficacuán fervoroso sobresalto el miedo y el asco. El segun llos que fueron en el muque de la clase media. Al mente el señor Archilla algunas de esas transforpedir perdón: perdón para do fenómeno fué más espan do. Pero, en cambio iy es salir a la calle no tardó en maciones milagrosas. No pierda Ud. la ocasión de su sensualidad origen indu toso a u, porque ni siquie te fué su mérito, Virgen sentir sus pasos seguirla, y. oir esta importantísima conferencia.
dab e de su desdicha: perdón ra tería en re los párpados Santa! extirps las incli poco después, luego de algupara si vanidad de mujer las dos claridades gelatino Todos están cordialmente invitados.
naciones hacia el placer, le nos titubeos. oyó su voz no sig nada a ver despren sas de agua estancada largo cerró la puerta al marido bronca alterada por ese mieVenga usted. Invite su familia.
derse de sus entrañas ho tiempo; era ciego, y su boca obligándole a buscar en la do que aún los hombres merrendos seres con los pies torcida, parecia esforzarse cille cauc para sujuventud nos débiles sieten ante la muENTRADA LIBRE torcidos, los huesos blandos, para recoger ante una lágri y no volvió a mirarse en jer deseada, invitarla a ir al los ojos casi juntos en la mı turbia, casi opaca, con o ro espejo que en el de su teatro.
estrecha frente simiesca y que las cuencas vacías llo empañada conciencia. No Ella no aceptó, pero poco las bocas babosas, viejas ya, raban de continuo su des fue hasta mucho más tarde, después estaban de regreso degeneradas antes de que el tin. Antes de entrar en la y libre de toda mancha de en el hotel y lo sentía acer Dale un poquito de clohora más tarde, exagüe, fría menor signo de vida pasara habitación, María del Car deseo carnal, cuando en su carse por el pasillo a pisos roformo. Así. ya va a ve ya. La cara de lilial blancupor ellas. los recuerdos men necesitaba realizar un alma nació la idea de tener tácitos y empujar a la puer nir. ayúdame.
ra estaba vuelta del lado eran tan lancinantes, que esfuerzo heroico, y a veces, un hijo. un hijo sano, que ta. El drama ocurrió en la. Aspira fuerte. Ya está! contrario al monstruo, codeseaba la llegada de los do en la sombra, sentía la có acompañara para siempre sombra y terminó antes de Si; tengo preparadas la mo si no hubiese querido lores fuertes donde el sérlera frené ica agarrɔtarle las su castidad, un hijo florido que el alba dibujase ningún seda y las tijeras. Yal. Ah, verlo en el postrer momen necesita encontrarse todo manos hacia aquellos ru que entrase en su corazón objeto. El se fué y desapa otro. otro monstruol to. la muerte misma papara resistirlos.
dimentos de vida. Sus mis por el camino de los ojos, reció en el torbellino de la El alma de María del recía bella, armoniosa y Joven, mimada, casi rica, mas entrañas de madre los un hijo por quien pudiera vida para siempre ella que Carmen camino del sueño. fragante junto aquella for enamoróse cerca aún de las repudiaba. Ni un latido tier.
renunciar a sí misma y en dó atónita, estupefacta de presintió las palabras fatídi ma vil de la vida, que llopuertas de su infancia de no tería para ellos su cora quien pudiera ver, ya sin imque las huellas moradas de cas, porque algo se agito en raba entre blondas la desun priino hermano suyo, y zón. Su gusto fino de volup pureza, algo de su ser relos zarpazos viriles subsis sus ojos, en su boca. Luego gracia de haber venido al fueron inútiles las prohibi tuysa, que se había estre naciente. tieran en los brazos y en el quedó inmóvil en un angus mundo.
ciones, las exhortaciones mecido con los contactos Desde lo más hondo del cuello cuando el recuerdo tioso sopor, mientras le Otros más ricos y más ga suavisimos, padecía ante la ser un nuevo dolor avanzó de sus facciones habíase ya prodigaban cuidados y arre HexN. NDEZ CATÁ llardos la asediaban; pero abominable fealdad. aho poseyéndola integra en bre borrado. luego vino el glaban la horrible criatura en cuanto su primo llegó, ra, entre dolor y dolor, en ves instantes. Ya era un do curso de los días inacaba gemebunda.
LANOVELAIDEAL sólo para el fueron sus pre los umbrales del nuevo par lor de los fuertes, y sin em bles, llenos de remordimien. Vamos a dejarla un poco Novelas publicadas ferencias. Tal vez, en el fon to, se preguntaba. Seré yo bargo, no quiso llamar; en to y de ansiedad, hasta tranquila, dijo la cuñada. Mi amigo Julio, por Adrián del Valle do, aquel amor fuese una así por dentro. Habrá la habitación de al lado es que tuvo la certeza de que Yo la encuentro febril. Florecimiento, por Federica Montseny desviación recóndita del sido mi pecado estéril. Ytaban su cuñada y la co3 Abregación, por José Sanjurio su falta no era estéril. Ah, Avisaremos en seguida al Hermanos, por Salvador Cordoa gusto que por sí misma ha volviéndose a favor del ate.
madrona. Su bisbiseo incuántas floraciones insospe doctor. Siempre llega tar Las santas, por Federica Montseny bía sentido siempre. No so nazante sufrir hacia la ma cansable llegaba hasta ellachadas abriéronse en su es de. No, póngalo en la cu Mi hermana, por José Martta El redentor, por Isaac Pacheco portó cien veces en el cole dre angustiada de Cristo, como un ruido de agua. píritu entonces. Con qué na para que no le estorbe. Engañadal, por Federico Urales gio castigos por estar horas pedíale y exigiale casi a la Pero no grito, necesitaba solicitud se cuidó a sí mis Si al menos hubiera El ca sigué, por Barthe y horas arrobada ante el vez: estar sola para devanar has ma, cual si fuera la urna 10 Jabillosa, por Adria del Valle nacido muerto!
11 El hijo de nadle, por Federico Urales espejo contemplándose? To. No, Virgen Santa. no ta el fin la madeja de su depositaria de un tesoro! En cuanto estuvo sola 12 amor nuevo, por Federica Montseny do en sí le placía: el cuer será asil. Ahora será un conciencia. Era una volup. Con cuán perfecta cautela Maria del Carmen recobro 13 arroo, Palacio Al jabala, Cordia 14 Madre, por Antonia Mayma po elástico de voluptuosos hijo como los demás, para tuosidad triste revivir aquel se sobrepuso a sus náuseas, su alma, pero arrebatada Naufragos, por Adria del Valle movimientos, la piel amba que yo pueda ser buena.
pecado sin alegría y dete a su falta de apetito, y atra por una cólera tan fria que 16 Rodirnida, por Fernando Claro rina, la honda somnolencia (Mira que no gocé en el pe nerse en la misma puerta jo a los dos meses, una so quemaba. Puesto que la 17 Amor maldito, por Federico Urales 18 Madrina de guerra, por José Martin de sus ojos, la echora tur cado! Que si pequé fué por de su esperanza cuando el la vez, fingiéndose mareada Virgen no había querido in 19 ¿Cad de las tres por Federica Montseny gencia del cuello jaspeado redimirme, por ser madre. misterio de sus entrañas iba 29 hereje, por José Saaturo por los licores de una co terceder no le pediría nada; 21 La bella aldeana, por Federico Urales de suaves líneas azules, su Mira que si me lo concedes a revelarle si ella era el mida fuerte, a aquel pálido puesto que la condenación a Lur en las tinieblas, por Caro Crespo pelo, su voz de languidas no volveré a buscar fuera monstruo incubador de 21 Madrost, por Rogelio Amau eco de ella misma llamado era segura, no serían sus 24 Loskljos de la calle, por Federica Montsey cadencias. en Enrique, sin de tí el goce nunca más. monstruos si la Virgen Enrique con quien se había preces sino sus manos las 25 Declavo de su culpa, por Castella Sern.
darse cuenta cabal, descu ¡Nunca más!
aceptaba la ofrenda de su casado. No, no, tanto su25 pecado del amor, por Ricardo Vago que librarían de la existen Un dolor más perentorio vida joven aún. De nuevo ar Las dos son mias, por Federico Urales brió y gustó sus propios en frir, tanto llorar y tanto con cia al último fenómeno 28 Amor y sacrificio, por Solano Palacio cantos traspuestos al otro cortó un segundo su vida libre del dolor, recordó el Maternidad, por Federica Montseny tener luego las lágrimas: puesto por el pecado en su sexo. Nada pudo contra su mental, tras él se quedó año en que vivió casi auto30 Esperanza, por Ignacio Cornelo tanto esperar e implorar a ser. Así descubriría por su uf Pigmalion, por Carlota Neill tenacidad. Casi fue ella quien adormilada, suspensa en ese máticamente, y cómo En la Virgen no podian ser crimen el estigma de sus 32 Poregrino de amor por Federico de estrechó las distancias y límite misterioso que separa rique llegó a ser para ella baldíos!
entrañas. Rechazando La alandra, por Angela Graupera su El otro amor, por Federica Montseny trasmuté en pasión el aban la conciencia del sueño. Peun pariente inoportuno a Una mano de hierro ate33 Cielo y tierra, por Caro Crespo dolor incorpórose y se puso Ni dono del parentesco. ro la beatitud duró poco. quien sólo se ve en la mesa. Jagar con fuego, por Federico Urales nazó terriblemente sus en de pie. Quiso andar y no pudo. Camelange, por Adrian del Valle consejos ni amenazas sir Lentamente, el pensamiento Recordó que la idea de tras trañas y un grito se escapó Las llamas de sus ojos las a drama de un amor vulgar, LR vieron de nada. La boda se venía de muy lejos, armado pasar el pecado para ir ha de su boca. El bisbiseo de La altima primavera, por Ped. Morten manos agarrotadas, tendían de recriminaciones. Si, cia el único bien donde ha agua cortose, y las dos mu El triunfo del amor, por David Dlax realizó; y los primeros tiem se hacia la cuna donde un Elmicidio de dos enamorados, Orale pos fueron para ellos una ella no se atrevió a estranllaria tranquilidad para su jeres acudieron. Retorcida por bulto rebullía entre vagidos a la venganza de Jaime, Angela Ora dicha muelle, entre cojines, gular a los dos monstruos, alma y para sus sentidos Resurrección, por Federica Mombay el sufrimiento, con los ojos agrios. Una onda cálida que a Como se ama, por Joel Eagles entre penumbras. Hasta su mas se prosternó ante la Vir surgió en su mente de pron fuera de las órbitas, Maria le vaciaba la vida, pero no la Flores con y sin espinas, por el de madre les estorbaba, y dejó de gen para pedirle que se los to, al despertar un día, co25 Arraydn, por Adria del Valle del Carmen gemia palabras ira, escapábase de su ser: y. Bassores constan de pts visitar hasta a sus amigas llevara. tuvo la hipo mo si el sueño la hubiese infantiles de inmenso dolor al intentar aun otro esfuerzo tipos nuevos y buen papel y la carte más íntimas para abismarse cresía de pedirselo en el pro ido larvando a espaldas de derde ces manico dibuto alla. Ay, me muero. me con el en una soledad al pio nombre de los engendros, su conciencia y se la ofrepara dar un paso, cayó.
Ban Seresa LIBRESA ELO muero. No puedo más! Allí la encontraron media dos os molar. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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