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2. PRENSA LIBRE me recoCuentos del Domingo.
Era ya cintas negras.
DOLORA.
PRENSA LIBRE. Su encantadora imagen per nos encontrábamos no manecía siempre ante mis ojos y nocería. Tarnbién usted está en mi alma.
Mi ternura le era fiel.
muy cambiado; me ha sido preDomingo, 18 de Marzo.
Su recuerdo era para mí el ciso observarle mucho tiempo pa.
mejor y más hermoso que había ra estar muy segura de no equiencontrado en mi vida.
vocarme. Está usted lleno de canas. Ya se vé. Han pasaII do doce años. Mi hija mayor Qué poca cosa son doce años en la existencia de un liomtiene ya diez.
ADIOS.
Miré la niña y encontré algo dro, reflejándose en aguas de bre! Deslízanse lenta y dulceverdoso azul.
mente. Se suman con tal rapi en su fisonomía, algo de los antiLos dos amigos terminaron el del agua con el Las curiosas siéntanse cerca dez, dejan tras de sí la huella tan guos encantos de la madre, todade con breve y se desvanecen tan pron vía indecisos, casi sin forma.
almuerzo; entreteníanse en mirar desde las ventanas del café la templar las bañistas que bajan to: que al volver la vista atrás no La vida me pareció tan rápida.
gente que a la sazón discurría arrojándolas luego con gracioso vejez.
en elegantes y amplias capas, se comprende como ha venido la Llegamos Maison Laffitte. por el boulevard.
Besé la mano de mi vieja amiga, Parecíame que solo algunos Parecían embargados por esa las olas hirvientes las carnes pu meses me separaban de aquella y me despedí. No había acerracteres soñadores suelen produ extremecimientos de placer.
dulce melancolía que en los ca lidas, con dulces escalofríos y deliciosa temporada de Etretat. tado decirle más que sutileDurante la primavera fuíme zas.
cir las noches de otoño.
Allí puede juzgarse la belleza Maison Laffitte para comer con Estaba demasiado conmovido. Cómo envejecemos. dijo uno de ellos, suspirando profun examina la mujer desde los de partir el tren subió mi vacon verdadera exactitud, pues se unos amigos. En el momento al hablar.
Cuando me vi solo en casa me contemplé largo tiempo en la lu.
tardes parecidas, sentía yo el piés la cabeza, sobre todo la salida del baño.
gón una señora gruesa acompa na del espejo, y acabé por recordiablo en el cuerpo. Hoy solo La primera vez que ví aque da de cuatro niñas. Dirigí una dar lo que había sido, viendo con me quedan los recuerdos.
lla, me quedé embelesado. Hay mirada distraida las viajeras, el pensamiento mi bigote castaQuien así hablaba era un hom rostro, cuyo encanto entra en observé que la madre tenía una ño, mi cabello negro y una fisobre de unos cuarenta años, de nosotros tan bruscamente, que cara de luna llena, sirviéndole de nomía joven aún.
fisonomía simpática y bastante la impresión producida nos des marco un sombrero adornado con hermosa juventud. Adiós. viejo, y dije para mí. Adiós, grueso.
vanece.
Su compañero tenía alguna Cuando lo encontramos, pareGUY DE MAUPASSANT, más edad y no menos carne; pe ce que hemos dado con la mujer Respiraba fuertemente, cansaro demostraba mejor humor.
que debemos amar. Yo por lo da del apresuramiento con que AMOR VANIDAD. Ay, amigo m decía yo en menos, experimenté esta sensa había tomado el tren, y las niñas vejezco sin enterarme de ello, y ción.
comenzaron a charlar. Yo abrí estoy siempre alegre, encontrán Híceme presentar, y Al cuello de una humilde golondrina muy dome fuerte y vigoroso. Cuan pronto comprendí que aquella un periódico y me puse leer.
ato un cordón Inés, do uno se mira todos los días al mujer había herido mi corazón.
Cuando pasábamos por Asnie. la dió cien besos, la llamó divina y la soltó después.
espejo, no advierte las modifica Sufrir el dominio de una mu res, díjome de pronto la dama.
ciones que en el rostro imprime jer és una cosa horrible, al par Dispense usted, caballero, Vol6 la golondrina libremente y, al tiempo en que volo, la mano destructora del tiempo. que celestial. Es más que un. es usted el señor Garnier. vió una zarza ondular sobre una fuente, Esta sola es la causa de que no suplicio, y parece la vez una. Sí, señora.
y en ella se posó.
se muera uno de tristeza los felicidad increíble.
dos tres años de comenzar la Contemplaba en el agua que corría Su mirada, su sonrisa, los caEntonces ella comenzó reir su collar carmesí, ruina.
bellos que agitaba sobre su fren estrepitosamente, añadiendo, cuan y, charlando, parece que decía: Para darse cuenta de tales es te, la brisa, los menores movi do pudo dominar la risa. iqué hermosa estoy así!
tragos, hay que permanecer seis mientos de su cuerpo, me enaje. Usted no me conoce. Fué de nuevo volar la golondrina.
meses sin contemplarse en el es naban, me trastornaban, me en Vacilé. Creí, en efecto haber más, con desdicha tal, pejo.
loquecían.
que el cordón, enredado en una espiaa, visto aquella cara.
Más. dón. Entonces sí que causa e Habíame dominado le sirvió de dogal.
con sus de y cuándo. fecto!
gestos, con sus actitudes, hasta Cuando la prenda de su amor ahorcada. Pues, y las mujeres. Có con las cosas que usaba y que a No, pudiendo salir de mi vacive la primera luz; mo las compadezco! Toda su mi me parecían hechiceras. lación dije al cabo: llora por ella Inés, arrodillada, con las manos en cruz.
felicidad, todo su poder, toda su Enternecíame con solo ver su Sí, creo conocerla usted, vida, están en una belleza que velo sobre una silla sus guan pero no ecuerdo su nombre.
Si en un rapto de amor lo divino dura diez años.
pecó por presunción, tes sobre un velador. Sus vesį La señora Julia Lefevre. hoy castiga concreces el destino Yo. envejecí sin darme cuen tidos parecíanme inimitables.
Jamás he recibido golpe semesu amor y su ambición.
Cuando me juzgaba poco Ninguna otra mujer llevaba sommás que un adolescente, iba breros como aquellos.
jante. Crei en aquel momento ¡Oh sabio rey. De todas tus verdades es la mayor verdad, entrar en los cincuenta años.
Estaba casada y su esposo iba que todo había terminado para que el mundo es vanidad de vanidades, Sin embargo no sentía enferme verla todos los sábados, para mí, y parecióme que se descorría y todo vanidad!
dad alguna, y vivía feliz y tran marcharse los lunes; pero esto no un velo ante mis ojos para mosquilo.
me importaba. No sé por qué, trarme cosas horribles. Era e La revelación de mi deca no sentía celos; jamás ser algunoilà. Ella, aquella mujer casi SOLEDAD.
dencia, túvela de un modo terri me había parecido tan poco digi Oh soledad! oh murmurante río, ble, al par que sencillo, y me no de atención como aquel hom vulgar. No cabía duda! Las causó una impresión que duró bré.
niñas que la acompañaban me a cuya marger espontáneos crecen más de seis meses.
Los árboles frondosos que el otoño sombraban tanto como la madre. Cómo adoraba yo aquella Después hallé resignación bas mujer?
Habíalas tenido después de haDespoja ya de su guirnalda verde. Huésped errante de la selva oscura tante para transigir casi alegre Qué hermosa era!
berla yo perdido de vista, y ya Di en estas limpias aguas. Cuántas veces mente con la verdad amarga. Creia vinculadas en ella la parecían pedir un puesto en la Me vió la tarde, absorto en mis recuerdos, Como casi todos los hombres, he gracia y la elegancia! Nunca vida.
Contemplando su plácida corriente. estado enamorado con frecuenCreía haberla visto el día ancomo entonces he comprendido cia, durante mi juventud; pero que la mujer es un sér delicado, terior, y sin embargo, qué camLa gran naturaleza, de mis penas Ojo el lamento que hasta Dios asciende, solo una vez me enamoré de ve ileno de encantos.
En su templo inmortal a quien la invoca ras.
Jamás había comprendido lo violento en el corazón, y protesbio tan grande! Sentí un dolor Seguro asilo y tálsamos ofrece.
Era muy hermosa aquella muAi dejar sin retorno estos lugares que había de seductor en la curjer.
Tan dulces mi afán, llevo indeleble Conocíla en Etretat, orillas miento de unos labios, en los za, reprochándole su obra de desva de una mejilla, en el movi té indignado contra la naturaleUna impresión de gracia, de frescura, aun el perfume del paisaje agreste.
del mar, poco después de la gue menudos pliegues de una oreja; trucción brutál.
Como esas aves de amoroso instinto en la forma de una nariz.
Contemplábala azorado, sin Que en busca de calor el aire nienden, No puede darse playa más Esto duró tres meses.
linda que aquella. Pequeña, en saber qué decir. Le dí la mano, Así mis pensamientos al amparo forma de herradura, rodeada de desesperado, guardando en la Después partí para América De los afectos íntimos se vuelven.
al dársela sentí que las lágricaprichosos acantillados que pe memoria un ¿Pero en cuál mejor sitio hallar la calma mas acudían mis ojos Lloradulcísimo recuerI este silencio arrobador, solemne, netran gran trecho en el mar, do.
ba su juventud perdidā, lloraba Que al fatigado espíritu conforta, parece escena encantadora y dig.
Siguió poseyéndome de lejos su muerte.
Mientras las horas se deslizan breves. na de las hermosas mujeres, vescomo me había poseído de cer. He cambiado mucho. vertidas con colores claros, que por Es aquí donde, exhausto peregrino, dad?
allí circulan y conquistan a los ca, sin presumirlo ella tal vez. Qué quiere usted! To Quisiera alzar mi solitario albergue, arrullado del aura y de las ondas touristas.
Pasaron los años, pero no traIdo pasa.
Ahora sólo soy una Vivir lejos del mundo, para siempre. El sol iluminä el brillante cua ſjeron el olvido.
madre. Ya suponía ye que si CARLOS Guido y SPANO.
ta.
CAMPOAMOR.
rra.
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