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LA REPUBLICA Viernes 19 de Febrero de 1971 LA REPUBLICA GO Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodriguez Bolaños, Subdirector César Güell Nieto, Administrador Roberto Chiabra Jefe de Publicidad y Relaciones Públicas EDITORIAL Nuestro país como la mayor parte de los de este mundo, según creemos tiene en su patrimonio a muy diversos tipos representativos, sin los cuales perderian su gracia y originalidad, Ramificación de roja Citamos de paso a algunos. El bombeta: puro esqueleto, existencia sin esencia. Generalmente, se distinguen por lo que es su esposa, por el automóvil, por el pedigree de sus antepasados, por el modo de caminar o por cualquier razón externa. Pero, este será tema de otro dia.
la zona Tenemos también al personaje importante que ya definimos un dia. Aparece en las grandes ocasiones Se considera me.
sías. Mira de reojo. Habla poco Nunca sonrie. Come mucho. Viste bien. Aparece en los campos pagados. está convenc do de que, al morir, se sentará en el cielo mero mero al lad to de San Jose Pero, si el bomtheta o el personale importante son externos y visibles, no así el otro: el carbonero. El carbonero se oculta. Nadie love. No habla, susurra. Vive negado a la oreia de almin reso na Je nacional y hace con su oreja lo que los enamorados hacen con los labios.
El carbonero es fimura principal en todo pa pesar de todo son modernos! Han las veces, en nuestra época de la figura del gracioso en las comedias clásicas españolas, o la del jugar en casa de los señores medioevales. Llevan en su alma una in ilusión recibir periódicamente la paga. He aqui todo Por ello, en vano le exigiremos dignidad, valor, cultura o sentido común al carbonero. El carbonero, como los mercenarios, vive por la paga. Se le contrata como a un falderil para que salte en momnetos de paz, y ladre en tiempos de guerra. Pero, ay de el si no salta bien, o si no ladra con resonancia Un grupo de vecinos del barrio La Dolorosa de esta capital han recurrido a LA REPUBLICA para expresar, por este medio, su preocupación a las autoridades del pais por la indiferencia con que estas contemplan la extensión de la zona roja a dicho sector, con los consiguientes perjui.
cios morales para toda la comunidad.
La descripción hecha por este grupo de vecinos del barrio La Dolorosa y la angustia que revela su escrito es copia fiel de la que sufren otros sectores de la ciudad capital. La zona roja no está ya circunscrita a un lugar determinado sino que ha ido creciendo conforme crece San José, sin que para ello sean óbice la cercanía de lugares tan sagrados como las escuelas, los templos o los hogares.
La ciudad capital no sólo ha sido invadida por prostíbulos y centros nocturnos de dudoso origen y peores fines, sino que sus propias calles y avenidas ofrecen amplio mer cado a este tipo de actividades. no sólo se contempla de noche a las jovencitas que se apostan en ciertos parajes o transitan por las calles en busca del negocio, sino que hasta ciertos parques aparecen dominados por jovenzuelos y hasta niños dominados por la enfermedad o el vicio. De este modo, hasta podria trazar un plano de la ciudad capital indicador de la edad, sexo o establecimiento dedicado al vicio. No hay duda, entonces, de la razón que asiste a las personas decentes al exigir a las autoridades públicas que pongan coto a los escándalos públicos y que, al menos externamente, impidan que ciertos sectores sean dominados por lenocinios o lugares de al.
cahueteria.
Es cierto, a este respecto. y este argumento se trae siempre a colación a la hora de referirse a estos hechos que las medidas policíacas nunca han servido para eliminar la prostitución y que sólo es posible sembrar los principios morales por medio de la educación. No obstante, sería una falacia imperdonable que las autoridades públicas permaneciesen indiferentes ante el creciente número de jóvenes y mujeres que se dedican a la prostitución en calles y avenidas sólo en atención a aquellas consideraciones teóricas, o por estimar que la moral no se impone. este respecto, bueno es distinguir entre la moralidad per sonal por compulsión y el respeto a ciertas normas externas de convivencia. Si bien un gobierno no puede lograr lo primero, si es su deber exigir lo segundo, no porque de este modo elimine la prostitución, sino por acatamiento a un derecho de los ciudadanos.
Cuando un gobierno da sus primeros pasos, es de estilo y una especie de tradición llevar a cabo las clásicas redadas. con el consabido cortejo de periodistas y fotógrafos, para rematar, al día siguiente, en los órganos de prensa y elevarse así suponemos que a los ojos de los ingenuos COmo defensores de la moralidad pública.
Como se sabe, estas redadas nunca han servido para nada por la sencilla razón de que se hacen por afán de propaganda. Si, por ejemplo, ahora observamos ciertos sec tores de San José comprobaremos que precisamente en los sitios donde tales acciones policíacas se han llevado a cabo, en ellos proliferan los lenocinios y las calles aparecen rebosantes de ciertos sujetos. De este modo, la inconstancia de las autoridades contribuye a extender la zona roja y a que aquella se convierta en ludibrio.
Creemos, por ello, que ante serias de nuncias de algunos vecindarios, las autorida.
des del país deberían tomar cartas en este asunto y limpiar de aves nocturnas las calles y avenidas, así como prestar atención a los permisos que se dan para establecer lugares de diversión o centros nocturnos. Pe ro, si algo se hace en este sentido, deberia ser en forma enérgica y con constancia, no por simple anhelo pasajero de publicidad o para quedar bien con un vecindario durante algunos días. veces nos preguntamos por que aquella persona tan inte ligente, se equivocó; o por qué, siendo tan honrada, sufrió un desliz; o por qué, siendo tan prudente, se exalto; o por qué, pareciendo tan valiente, se atemorizó. La causa de tales ca das reside en el carbonero, en el saltimbanqui que las acompaña. En la vida de todo hombre hay siempre un carbonero.
Dos personajes son fatales en la vida de los grandes hombres: las amantes y los carboneros. Las primeras trahsian In eficencia.
Los segundos hacen explotar, pues no hay cosa más corriente y fácil en este mundo que tragar carbón.
Si alguien se siente aludido, que nos perdone. Precisamente, esa era nuestra intención.
Cartas al Director MADRE TOLERANTE Señor Director: Analizando el incidente en la Univers dad, llega uno a la triste cone usión de que: El Presidente se rebajó hasta ponerse al nivel de un universitario malcriado.
El Presidente golpea a un es tudiante para educar. Es que la educación entra a golpes?
Creo que sólo a nuestros abue los se les perdonaria pensar de ese modo. Me ha llenado de indignación la declaración de dos ministros en el sentido de que e Presidente se portó como un hombre. Es que en nuestro gobierno se han introducido los conceptos de machismo fan comunes en las clases más bajas de la América Latina?
Juan de Dios López José José 29. Se hace un héroe al jere de los malcriados.
39. Un padre y profesor de la Universidad se siente orgulloso de que su hijo demuestre la educación que ha recibido, tanto en su hogar como en la Universidad APAGONES EN CARTAGO NOOO.
CQUE. LOS DIAS DE PRESO EN LA PENI2 ti LAS VECES QUE ME Señor Director: Los cartagos hemos tenido paciencia con ja JASEC que a menudo nos somete a apagones más o menos largos, por turno, en ciertos sec tores de la ciudad y suburbanos.
THA 14 HE FUGADO!
49. Un chiquillo que se siente hombre para faltarle el respeto a una persona mayor, y Presidente de la República, por lo cuaj recibe un bien merecido manotazo; y varias horas después está tocándose con un pafuelito el lugar donde recibió el golpe. La Universidad pareciéndose a las madres tolerantes que a una malacrianza del chiquillo dicen: Hijo estate quedito.
Con ganas de llorar Federico Calderón San Vicente de Moravia MACHISMO EN EL GOBIERNO NULLE WH 100 Pero esto está pasando de cas taño oscuro. Yo creo que ya la gerencia de la JASEC ni se preo cupa por avisar por la radio.
Claro que los vecinos comprendemos que se están haciendo grandes trabajos con la red de distribución, pero deberian hacerlos en forma de no obligarla a uno a menudo a cocinar con carhón, pues éste esta carísimo, y la JASEC no le va a descontar al abonado en el recibo mensual, lo que gasta en combustible para la cocina.
Aurelia Rivera de Mora Cartago ES MAS FÁCIL SALIR QUE ENTRAR!
Kokin Señor Director: Consumo pesar hemos sido testigos de la introducción del mach smo en ej gobierno de la nación.
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