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LA REPUBLICA Martes 20 de Abril de 1971 CAMPO PAGADO EXPLICACION UN HECHO DE INDOLE ECLESIASTICA Escazú, 17 de abril de 1971 En los últimos días me he visto envuelto en una serie de acontecimientos, hasta cierto punto lamentables, a raíz de la decisión del Señor Arzobispo de San José de retirarme de la parroquia de Escazú.
Se ha especulado y se han aducido razones de diversa indole para tal decisión del Señor Arzobispo. La decisión es legítima y debe ser acotada. Sin embargo es legitimo tratar de penetrar en la significación y explicación del hecho.
Las razones pueden ser muchas, pero todos sabemos que acontecimientos como éste no son más que jalones a veces dolorosos, de un movimiento irreversible, no obstante los esfuerzos por detenerlo. Parece que la gota que rebasó la copa esta vez fue mi opinión sobre el celibato y la autoridad en la Iglesia, dentro del reciente reportaje de Norma Loaiza. lo que ahí dije puede que no guste a algunos, que sea muy fuerte, grave, estridente o dogmático. Pero nadie puede desmentirlo.
Aún más, ahora puedo agregar que el Señor Arzobispo de San José se opuso en el seno de la Conferencia Episcopal a que en Costa Rica se realizara la encuesta sobre la vida y el ministerio de los presbiteros que ha pedido el Santo Padre. por eso esa encuesta no se llevará a cabo en nuestro país.
Nada de esto invalida la decisión tomada por el Señor Arzobispo concerniente a Carlos Manuel Muñoz y a mí. Asi se lo he dicho en todo momento a mis amigos y a los escazuceños. Nuestro deber, y el mío primero, es acatarla.
Pero no quisiéramos renunciar al último de los derechos del hombre, el derecho al pataleo. El pueblo de Dios, mis amigos y yo mismo tenemos derecho a una explicación de los hechos. Eso es lo que he intentado en la carta al Señor Arzobispo.
JAVIER SOLIS 17 de abril de 1971 Mons. Carlos Humberto RODRIGUEZ QUIROS Arzobispo de San Jose Señor Arzobispo: como lo dijo alguien hace poco, se nos está convir.
tiendo en una agencia de chismes. No hubiera sido lo noble y bien educado, si había algunas denuncias, investigar los hechos tanto en Escazú co.
mo en Aserri y pedirnos cuentas a nosotros perso.
nalmente?
Entre las causas que me citó el Señor Obispo Auxiliar estaban: el haber celebrado misa en casa del señor Mario Facio Segreda, con motivo de la trágica muerte de su hijo Esteban y del novio de su hija, ocurrido en Escazú; el ausentarme indebidamente de la parroquia; el haber obligado a una religiosa a distribuir la comunión el domingo de Resurrección; y el haber sustituido la confesión sacramental de los niños por una celebración comunitaria de la penitencia, con gran escándalo do las madres de familia.
Tengo la firme convicción de estar en la linea más fiel de un verdadero discípulo de Jesucristo y no puedo deshacerme de la certeza de que mis actuaciones se inspiran en la más pura doctrina de la Iglesia especialmente del Concilio Vaticano II, de las últimos enciclicas sociales de los Papas y de las orientaciones pastorales del Episcopado Latinoamericano, que he estudiado con chinco y amor.
De esos documentos y de su espiritu, creo poder justificar cada una de mis opiniones y de mis decisio.
nes. Creo haber dado pruebas múltiples de voluntad y de capacidad de diálogo. me declaro una vez más dispuesto sin limitaciones a aceptar la verdad y rotractorme del error ante quien me lo demuestre.
Hacer lo contrario, seria, repito, troicionarme a mi mismo y esto no me lo puede pedir nadie.
Sin embago usted ha preferido siempre los desplantes autoritarios y la represión, al diálogo, aunque se esté constantemente repitiendo lo con Trario.
El viernes 16 de abril me entregó el Señor Obispo Auxiliar un nuevo nombramiento como Coadjutor de la Parroquia del Carmen de San José, lo cual equivale a destituirme como párroco do Escazú.
Por supuesto que ni usted ni yo, ni ninguna persona de sentido común, incluyendo a los sacer.
dotes, creen de verdad que estos son razones sulicientes para destituirme de la parroquio. Porque, aunque no son las verdaderas razones, todas tie.
nen su explicoción y justifican plenamente mi pro.
ceder en los casos mencionados.
ron, únicamente en Semana Santa, la confesión sacramental, a cualquiera le pareceria poco serio sin siquiera haber tomado el parecer autorizado del párroco. El considerar esto como un delito es condenar como erróneas las ma elementales nor mos de pastoral de la niñez consagrados en el propio Directorio Nacional de Catequesis promulgado por la Conferencia Episcopal de Costa Rica. Ns. 34.
38. Con todo esto no puedo más que concluir que su decisión es una muestra más de arbitrariedad y animosidad. Si lo que se quiere es reafirmar la autoridad jerárquica en la Iglesia, con eso monera de proceder no se hace más que desprestigiarla y reducirlo a simples caprichos personales.
Pero todos sabemos que las verdaderas cousas de mi destitución no son esas. Son el hacer uso de la libertad de opinar sobre lo que es opi.
nable en la Iglesia. El denunciar los defectos que debemos corregir en la Iglesio. el luchar por una fe compromeilda en la revolución social de Costa Rica y de América Latina. En esto, repito, no he tratado más que ser fiel a las más recien.
tes enseñanzas pontificias en cuestiones sociales, a la doctrina del Concilio Vaticano Il y a la pas.
toral promulgada por los Obispos Latinomericanos en Medellin. creo que lo estoy haciendo porque nadie me ha podido demostrar, con los textos en la mano, que estoy equivocado, Me reafirmo en la convicción de que esto no es más que un momento efimero, como somos efi.
meras las personas, y que esta destitución no no drá ponerme fuera de la fe del Evangelio, de la comunión de la Iglesia, ni del sacerdocio de lesu.
cristo Yo me remito al juicio de mi conciencia, de la suya, de la del pueblo con quien he convivido; y finalmente a Dios.
Usted sobe mejor que yo, y muchos sacerdo.
tes también, que las opiniones que he emitido so.
bre asuntos controvertidos en la Iglesia como el celibato ministerial, el ejercicio de la autoridnd evangélico y otros, no son más que una débil repetición de lo más atenuado del pensamiento de muchos sacerdotes, teólogos, obispos y hasta cor.
denales de la Santa Iglesio.
Pero como signo de protesta ante estos oracedimientos, y ante la sentencia que ellos impli.
can para mi de los cuales yo no me podria hacer cómplice le ruego dejar sin efecto mi nombra.
miento de coadjutor de Nuestra Señora del Carmen de San José y permitirme permanecer sin oficio ni beneficio en la Arquidiócesis.
Usted sabe muy bien que no ha habido tales ausencias injustificadas de la parroquia. Ser på rroco no significa estar las veinticuatro horas del dia atornillado en un escritorio. si las hubiera habido, aunque esto no las justifica, buena parte de los sacerdotes de la Arquidiócesis deberían tom.
bién ser destituidos porque hay algunos que con costos celebran la misa diaria en su iglesia pa.
rroquial. Si se trota de ponerse estrictos, pongá monos también justos y parejos con todos.
En cuanto a la celebración de una misa doméstica y de haber puesto a una religiosa a distribuir la comunión, sé que usted no ignorani ninguno de los sacerdotes, que son prácticas que pertenecen al derecho común actual, y que a pesar de no haber permiso previo del Obispo, una recta interpretación de la ley lo justifica plenamente en determinadas circunstancias. Especialmente cuan do la negación del permiso es irracional. En Costa Rica es sólo en la Arquidiócesis de San José donde esas prácticas no gozan de la autorización episcopal.
Podriamos repetir el mismo argumento anterior do que gran parte del clero arquidiocesano celebra misas domésticas sin que se tome ninguna sanción contra ellos.
El atender las quejas de algunas madres de familia en contra de las celebraciones comunita rias de la penitencia para los niños, que sustituyeLo primero que hay que lamentar es que se usó de esas maneras para tal comunicación y que alguien acepte hacer de mandadero en esos casos. Este detalle y todo el procedimiento seguido es lesivo a la más elemental dignidad de persona hu.
mana. más lamentable aún es que esos procedimientos, que han sido usuales en la Iglesia Ca.
tólica, pero que comienzan a corregirse desde aquella célebre denuncia en el Concilio del Car.
denal Frings; en nuestra Iglesia local vaya más bien ganando terreno con la connivencia de sacerdotes y la participación de sus más estrechos colabora.
dores.
Para tomar la medida usted no tuvo ni siquie.
ra la cortesía de entregármela personalmente y me.
nos do conversar conmigo antes. Usted sabe muy bien que de todos modos yo hubiera acatado su disposición. Parece que, aunque no las dio, usted tiene sus razones para proceder al cambio, pero como mostraré a continuación, una vez más podemos comprobar que Usted hace caso, con muy poca serledad, de chismes; y que la Curia Metropolitana, Con todo respeto.
JAVIER SOLIS Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.