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8. LA REPUBLICA, Lunes 15 de Mayo e1972 LA REPUBLICA mi do re Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodriguez Bolaños, Subdirector César Güell Nieto, Administrador Editorial Hace pocas semanas, don Florencio del Castillo se vino a vivir con nosotros. Para siempre.
Lealtad política y Desde hoy estará con nosotros don Braullo Carrillo, grande es tre Jos grandes. También para siempre.
F! Gobierno de 1849 ordenó que los restos de don Braullo fueTen recogidos y transportados a San Jose, donde deberán deposie tarse en un mausoleo, levantado a costa del Tesoro Público.
capacidad administrativa No es sino 123 anos después cuando me cumple aquel mandato.
Cuin lentamente marchamo, los costarricenses.
Quizá de ahora en adelante nos sintamos más seguros. Todo pueblo necesita echar sus raíces en la historia y agarrarse con fuer za de sus grandes hombres. nosotros. los costarricenses. hemos vivido desarraigados y, por ello, solitarios.
Es un gran consuelo saber que entre nosotros hay grandes hom bren. Vivos o muertos. Qué Importa. Todo pueblo los necesita. El presente de un pueblo debería ser todo su pasado hecho presente y todo su futuro hecho Ideales, que, al caer en brazos del presente, Ne vayan realizando uno por uno.
No concebimos la historia de un pueblo sin grandes hombres.
Hay pueblos que no los tienen, pero precisamente por ello son Inco oros. Carecen de mensaje y de vitalidad.
Otros pueblos no pueden avanzar sino a punta de grandes hombrer. Cuando estos no aparecen en escena, tales pueblos decaen, has la encontrar salvador que los levanta e ilumina.
Se han publicado en estos días interesan se reclutan los más elevados cargos de la tes documentos políticos, unos con mayor Administración Pública no entre los más cabri lo y profundidad, otros con intenciones paces, sino entre los más adictos a un par.
eminentemente electorales, y una tercera tido. sin ser capaces. el oesastre está clase con la buena intención de corregir cier a la vista. Vemos así el contrasentido de estos males arraigados en los partidos políti. tos planteamientos no sólo en la realidad del cos del país o en la Administración Pública. Estado, sino en el seno de los propios partiA esta última categoria pertenecen las de dos, pues estos para nombrar a sus princiclaraciones brindadas por jóvenes miembros pales funcionarios no recurren por cierto a de la Juventud Liberacionista, quienes cri los más fanáticos, sino a los más capaces, tican al Gobierno en algunos aspectos para que aseguren el triunfo del partido político.
llegar a la conclusión de que ciertos errores ¿Por qué, entonces, no se aplica también escometidos brotan del hecho de que algunos te principio en la Administración del Estafuncionarios públicos no viven los princi do? Cas deficiencias que pudiera haber en pios liberacionistas. En un sentido similar, el Gobierno o en las Instituciones Autónofe expresaban los firmantes del proyecto de mas no están, a nuestro entender, en la desJey tendiente a otorgarle rango constitucio lealtad po itica, sino, fundamentalmente, en nal a la nacionalización de los depósitos ban que, como dice el dicho, a veces no están car os. Los defectos de la banca nacionali ahí todos los que son, ni son todos los que zada surgen, en buena parte, según los au están. En una era dominada por la ciencia tores del proyecto, del desinterés de los di y la técnica, y de una vigorosa competenrec ores bancarios en los principios de la cia en este campo, resulta contraproducente banca nacionalizada.
seleccionar a los funcionarios no por su ca.
Realmente, es necesario que haya clerta pacidad y honorabilidad, sino sólo por su Identificación entre el funcionario público y lealtad política. Podríamos caer asi en el los principios que informan la acción de un burdo error de ciertos dirigentes comunistas determinado grupo gobernante. Esta lealtadº chinos que, ante ciertos crasos errores en el es un requisito para que ciertas tareas pue. campo científico, aducían que había fallado dan realizarse con eficiencia y amor. Sin la lealtad a Mao y no la capacidad de los embargo, no es esta la condición suficiente funcionarios, por lo que sometían a los inepara que los funcionarios públicos o los ficientes a un duro noviciado sobre los prindirectores de las instituciones autónomas cipios de Mao, para que, al retornar a su traprocedan con eficacia, buen juicio y obten bajo, la eficiencia brotara espontánea y gegan excelentes resutados. Más importante nerosa.
que vivir los principios liberacionistas, uni Si, realmente, la ineficiencia brotara de la ficacionistas, o de cualquier otro partido po falta de vivencia de los principios de un lítico es tener en cuenta la capacidad y la determinado partido político, seria harto fáexperiencia del funcionario, sobre todo, la cil resolver los más intrincados problemas primera condición. Si una persona es medio que presenta la sociedad. Bastaria selecciocre, desde el punto de vista intelectual, sl nar con tiento y paciencia a los más ardiensus luces son escasas, o si es indolente o sus tes partidarios y con base en este ejército principios morales no están muy arraigados, dirigir el Gobierno o las Instituciones Aude nada le servirá al país que se convierta tónomas, o bien, al menor asomo de errores en holocausto perenne de amor y de lealtad o vicios en la Administración Pública, susa un partido político.
tituir al funcionario tibio políticamente por Un funcionario público debe medirse por otro más ardoroso y vehemente. Lamentasu eficiencia, por su capacidad, por su hon blemente, la experiencia nos indica que la radez a toda prueba, por su dinamismo ciencia y la técnica exigen otras condicioy no sólo por una de estas condiciones nes que est más en la razón que en la pamanera separada. y no por su afecto a un sión, más en la serenidad del espíritu que en determinado partido político. Más bien, sl el ardor de la lucha política.
Los pueblos no avanzan por sus partidos políticos, ni por sus asociaciones, ni por su ideologia, Di su ejército. Estos grupos no son sino una masa informe cuando falta el gran hombre, Citemos algunos. En Inglaterra se llamó Churchbl. En Francia, de Gaulle. En Amérlea, Bolivar. Eu Rusia, Lenin. En China, Mao.
En Costa Rien, Braulio Carrillo. Podemos estar en desacuerdo con algunos de ellos. Con los de esta época y con los de más atrás. Pero, su grandeza es indudable. es necesaria Durante 123 años don Braulio hizo antesala a las puertas de la Patria. Pero, por fin, lo tenemos con nosotros. Parece que esta ba esperando el momento más oportuno para su ingreso friunfal.
En una hora de nuestra historia en que cada vez nos quedamon más huérfanos, pues el interés supremo actual no es ser un från hombre sino jugarse a las cartas el patrimonio de los grandes hombres, como algunon hicieron en lo pasado con la túnica de Cris fo, cuán oportunameate Nega don Braulio a muestra tierra a que darse con nosotros.
Bienvenido, don Braulio. Oira vez llegas a tiempo.
Un lcro enseña a hombres a hablar NEWARK, Inglaterra. AP En un hospital de Newark trabaja un Joro que enseña a los pacien es a habar.
Se llama Peter y ha tenido mucho éxito como profesor de idiomas en un pabelión donde 340 hombres reciben tratamiento por impedimentos en el habla Donald Marquis, ejecutivo del Hospital Balderton, dice que comenzó como un experimento. Parece que todos los pacientes se benefician, Peter Seguira enseñando a los seres humanos a hablar Las enfermeras levan el loro por el pabellón y señalan diversos objetos. Peter repite el nombre de cada articulo, una y otra vez. De repente los pacientes comienzan a intentarlo tam.
bién.
Uno de ellos hab por primera vez bajo la influencia del loro parlanchin, Marquis comentó: voces sur les pero son el primer pa.
Don Braulio Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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