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10LA REPUBLICA, Martes de coero de 1974 LA REPUBLICA rem Rodrigo Madrige Nieto, Director Jelle Rodriguez Bolaños, Subdirector Alvaro Cedeno Gomez, Gerente General do Editorial Una actitud improcedente En el periódico La Nación del domingo pasado apareció un articulo del Dr. Arnoldo Castro Jenkins, en el que se critica con dureza al autor de la novela Murámonos, Federico. de Joaquin Gutiérrez 000 de la Municipalidad. La mayor parte de las críticas versan sobre el uso del castellano en la novela, lo que nos hace pensar que el Dr. Castro Jenkins ha de ser un profundo conocedor de nuestra lengua. Si asi no fuera, no se atreveria a enderezar tan acerbas censuras de tipo semántico, morfológico a sintáctico. Partiendo de esta evidente conclusión, nos han sorprendido a nosotros. legos en cuestiones Idiomáticas. algunos párrafos del articulo del distinguido Dr. Castro Jenkins. Vamos al grano y que se nos perdone la osadía.
000 En nuestra edición del sábado ultimo publicamos un aviso de la Municipalidad del Cantón Central de San José, en el que, con tono de proclama, anuncia que llevará a este periódico ante los tribunales de justicia. No gustó a los señores munícipes una página de fotografías con dos pequeñas gacetillas, referentos a las fiestas civicas de fin de año, que publicó este diario en su edición del de enero en curso.
Comienza así el artículo del Doctor: Para comenzar, es inconcebible en un escritor de la talla de Joaquín y en una novela premiada, la cual, según declaraciones del mismo autor tenia diez años de andarle dando vueltas en el majín, haga uso de horribles lugares comunes. Como se puede observar fácilmente, el verbo principal haga. soporte del párrafo transcrito. carece de sujeto, lo cual es un grave error.
000. En otro párrafo se lee lo siguiente: No debemos de olvidar que el autor es también poeta. La preposición de que sigue al verbo debemos está mal usada. Es un gazapo muy corriente. Dicha preposición sólo es aceptable, después del verbo deber. cuando Indica duda.
000 Otro párrafo: pareciera, según avanzamos, la cosa se va poniendo peor. En primer lugar, esta oración es tremendamente chocarrera e impropia de un análisis de una obra literaria. En segundo lugar, falta la conjunción que. que liga al verbo pareciera con el sustantivo cosa. En algunos casos, esta elisión es permitida, pero, en esta oportunidad, en modo alguno.
000 Equivocadamente infieren los concejales que los redactores que en ella Intervinieron, actuaron con aviesa intención y en mengua del honor de los ediles capitalinos. En primer término, nos parece que no tienen derecho los funcionarios que nos acusan de emitir juicio sobre la subjetividad de los cronistas de este periódico. Si quitan a su razonamiento ese ingrediente, podrán apreciar con mayor claridad el verdadero contenido de la información, ya que se habrán despojado de la dosis de pasión que agrega la vanidad herida.
Bien sabido es que la opinión de un periódico la recoge unicamente la columna editorial. De esta manera, la transcripción de lo que dicen los ciudadanos, no implica necesariamente un endoso de esas manifestaciones.
Por el contrario, hasta pueden dar pie para que editorialmente el periódico exprese lo contrario de lo que hayan dicho quienes han utilizado sus columnas. En el caso concreto, CA REPUBLICA. se limitó a transcribir unas quejas de varias personas que, en una u otra forma, habían participado en el negocio de las fiestas cívicas de fin de año. Como funcionarios públicos. y especialmente como funcionarios de elección popular los señores municipe deberían haber rebatido de inmediato aquellas críticas que consideraran injustas o infundadas, para lo cual, desde luego, habrían contado con las columnas de este periódico, fortaleciendo así el diálogo que contribuye a dirimir asuntos de interés colectivo. En cambio, la actitud asumida por los concejales es peligroe inconveniente para el pals, porque viene a debilitar el régimen de libertad de prensa que tan caro nos es a los costarricenses. Han optado los regidores por llevarnos ante los estrados de Justicia con el propósito evidente de ver si asl silencian cualquier cosa que tuviera que decir el periódico o cualquier critica adicional que quisieran formular otros ciudadanos. Pretenden que, en el remoto caso de que prospere la acusación con que nos amenazan, los periodistas se vean enfrentados a la cárcel la empresa víctima de cuantiosos reclamos pecuniarios. Es decir, ejercen indebida presión sobre un medio de Información, pero no se preocupan de aclarar ante los ciudadanos que los eligieron, cuál es en verdad la eficiencia de su trabajo y la corrección de su proceder.
Nosotros deploramos que alguna de las manifestaciones de los quejosos puedan haber molestado a los concejales. No creemos que ninguna maltrata su honor, como ellos lo suponen, porque no sólo no hubo intención de agraviar a nadie, sino que inclusive las dudas planteadas por los declarantes no se puntualizan, ni se citan nombres, o casos concretos. No obstante, en un régimen de libertad, es preferible para un periódico dar curso a esas quejas y ofrecer con ello al funcionario honesto la posibilidad de destruirlas, que hacerse cómplice de cualquier defecto en la administración de los bienes comunales, por imponerse una autocensura complaciente y grata sólo para los funcionarios públicos. Churchill decla, defendiendo esa labor de la prensa, que constituía una válvula de escape para defender a la sociedad, ya que servía para que salieron a la luz del debate constructivo los rumores que de otra manera podrían corroer y eventualmente hacer explotar una colectividad. Jefferson sentía que la critica le ayudaba a gobernar. Los munícipes de San José, desafortunadamente, no parecen tener la misma amplitud mental de Jefferson y Churchill.
Si honorable ha sido la conducta de los munícipes de San José. y no tenemos prueba alguna que haga variar este criterio habría sido suficiente formular una declaración categorica sobre el asunto en cuestión, mas no tratar de perseguir a un órgano de prensa. No tememos a la acción penal con que se nos amenaza, pero si decimos sin ambages, que esa actitud representa un peligro para el régimen de opinión pública en Costa Rica. El último párrafo referente al primer capítulo termina así: Hasta aqui Las palabras de Santo Evangello los males se pegan en relacións este triste capítulo de lugares comunes, ello desdice mucho del autor, demuestra lo mal disceraldo del premio, y tal lo indicábamos antes, son unos de los tantos pasajes que enseflan ampliamente el gran desculdo de la novela. Ante todo, el entrecomillado de la primera frase es incorrecto.
Deblo comenzarse desde hasta. El artículo femenino Las no debe escribirse, en este caso, con mayúscule. Falta un punto después del sustantivo Evangello. La expresión los males se pegan no viene a cuento, pues no encaja en el párrafo. La expresión lo mal disceraldo del premlo es en extremo prosalca, como son todas aquellas en que un escritor echa mano de un articulo neutro en vez de un sostantivo. La frase tal lo indicábamos es Incorrecta. Debe decirse: tal como.
000 Critica, asimismo, el Dr. Castro Jenkins a don Joaquín Gutiérrez por la frase: se bebió el resto del vaso. por cuanto significaría, según el crítico, que Federico es un tragavidrios. Craso error. En la escuela primaria se nos enseñan los tropos. Uno de estos. la metonimia. permite trasladar el contenido al continente. Criticar a un novelista con estos argumentos es en extremo peligroso.
000. Idéntico error comete el critico al denunciar la expresión: estafiones de agua. Según él, deberia decirse: estadones metálicos. En otra parte, el Dr. Castro Jenkins censura las siguientes frases: entró con una jarra de guanábana. devoró un plato de gallo pinto. por cuanto sólo los tragalozas o los comevidrios podrían hablar así. Igual error al apuntado en el párrafo anterior comete e critico. Estas expresiones son moneda de curso legal en español, como lo es yaso de leche o un plato de frijoles. etc. En estos casos, la preposición de no forma un complemento de materia, sino que señala el contenido. Estas ellslones sintetizan una frase, pero no por ello le quitan sentido.
sa 000 Seguiremos mañana.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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