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14LA REPUBLICA, lunes de noviembre de 1974 LA REPUBLICA Do Re Mi Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Arce, Jefe de Redacción Alvaro Cederio Gómez, Gerente General EDITORIAL Si cabe hablar de la filosofia del hueco, según lo apuntamos un dia de estos, con más razón de la estética del hueco y de la ingeniería del hueco Dada la vastedad del tema, resumiremos nuestro criterio al respecto 000 Hay huecos de todo tamaño y estilo en las vías públicas de Costa Rica. Como las nubes, los huecos tienen variadas formas. Todo depende de la imaginación del hombre. Como las nubes, que cruzan el firmamento cual tropel de alazanes, hay huecos circulares, rectangulares, cuadrados, en forma de ganso, de conejo, de catedral, de casa, de nariz, cabeza, vientre, elefante, lagartija, ete.
No podemos callar 000 veces, son tantos que se juntan para formar un tapiz de figuras que ni los gobelinos más preciosos y preciados nos darian imágenes iguales 000 Hay huecos lujurlantes, escandalosos, impódicos, a mitad de la calle, en toda su desnudez. Los automovilistas los bordean con elegancia y donaire, como sólo lo haría el Cordobés en sus mejores momentos de Inspiración. estos huecos les ocurre lo que a las mujeres despachadas y demasiado públicas. Nadie las mira. Todo el mundo las esquiva.
os 50 000 También hay huecos sorpresivos. Al contrario de los anteriores, aparecen recatados y pódicos, recoletos y silenciosos. Su humildad y pudor es su mejor anzuelo. Muchas veces los cubre un velo de agua, so bre el que se abalanza el automovilista creyendo que se trata de un charquito, pero, de pronto, el huequito se convierte en una fosa, en la que se hunde el vehiculo, con su chofer y su familia.
000 Hay huecos serpiente. Son aquellos que comenzaron siendo un hue.
quito, una fisura en una vía públien, pero se fueron agrandando poco a poco como el déficit fiscal hasta cubrir toda la calle, la que parfen de lado a Indo. Los vehículos, en estos casos, pasan prácticamente sobre Ins aceras para no caer en dichas fosas.
000 con Tenemos los huecos institucionales. Estos son el recuerdo, huella o herencia de alguna institución autónoma que, deseosa de llevar a cabo sus obras, ha abierto las calles a troche y moche. Generalmente, aparece junto a ellos un rótulo o unas burras con una inscripción que dice asi. Así se invierten sus impuestos. Perdone, estamos trabajando por su progreso. El agua es una bendición del cielo. Estas burras o rótulos son diurnos. De noche, no se distinguen a un metro de distancia. Ouriza creen en las instituciones autónomas que de noche no circulan los vehículos a poco esta 000 Nos referimos, en nuestro editorial de ayer, a la posición candida y hasta cierto punto irreverente hacia nuestro país de parte del Ministro de Seguridad Pública, al responder con sorna a una grave denuncia formulada por este periódico, en torno a una vasta red de comunicaciones creada por Robert Vesco en Costa Rica y a una conversación, escuchada por un res.
petable industrial costarricense, en su frecuencia radial, sobre el desembarco de armas en Costa Rica de parte de aquel tránsfuga de la justicia.
Lamentablemente para nuestro país el Ministro de Gobernación, si bien confirmó en todas sus partes nuestra denuncia, ya que Robert Vesco y la compañía Securitas son una y la misma cosa. respondió, con candor que pasma ¿candor. diciendo que se le habían concedido a Securitas diversas frecuencias, pero jamás a Robert Vesco.
Esta actitud nos revela un nuevo estilo de gobierno. El funcionario público se ciñe a dar respuesta a una grave denuncia, conforme a los documentos que tiene a mano, sin tomarse el trabajo de indagar. cosa que todo el mundo sabe qué hay detrás de aquellos. Si se hubiera tratado de una cuestión de poca monta o de un tramite administrativo más, quizá podrla aceptarse su simplicidad, pero, en asuntos que se refieren a la seguridad misma del Estado, a nues.
tras instituciones, la soberania nacional, un funcionario no puede ser tan simplista e ingenuo en declaraciones.
La denuncia formulada por el periódico LA REPUBLICA el 31 de octubre debió haber movido al Ministro de Seguridad Pública, al Ministro de Gobernación y por lo tanto, al Consejo de Gobierno a realizar una investigación seria y responsable, pensando en la seguridad de nuestra Patria y no en la protección o en el favor de un delincuente internacional.
Pero, desgraciadamente, no se ha procedido así. El Ministro de Gobernación, como su compañero de Seguri.
dad Pública, sobre quienes recae la grave responsabilidad de velar por nuestras instituciones y por la seguridad del país, se circunscribieron a dar respuestas evasivas, casi como haciendo un gran esfuerzo mental y estilistico para no comprometer la honorabilidad de Robert Vesco.
Nosotros, como costarricenses, como ciudadanos angustiados por lo que está ocurriendo en nuestra Patria, prestamos más fe a las declaraciones o denuncias de un ciudadano honorable antes que a los intereses oscuros de un individuo, cuya presencia en nuestro suelo a todos nos deshonra.
Ante él se han prostornado muchos Se han promulgado leyes para él. Se engañó al país con una investigación legislativa, en la anterior Asamblea, que llenó de vergüenza e indignidad a nuestra Patria. Los más altos funcio.
narios le han rendido pleitesia. él, sabiendo que Costa Rica reducto, está realizando ingentes inversiones en seguridad personal para quedarse aquí para siempre, aunque tenga que arrasar con nues.
tras instituciones y con nuestra democracia, con nuestros partidos políticos y con las conciencias de muchos costarricenses.
Esto no es una invención ni una fantasia. Es un peligro patente, constante, amenazador. no es con frases irónicas o con verdades a medias como se responde a las denuncias formuladas y a este grave peligro que se cierne sobre nuestra Patria, sino una actitud más enérgica y orientada hacia los intereses de Costa Rica.
Para este periódico seria más cómodo y rentable collar ante estas graves amenazas, ante este tejido de conjuras que poco envolviendo a nuestra Patria. Pero, aun a sabiendas de las consecuencias que esta posición entraña para nosotros y conscientes del inmenso poder económico, militar y politico al que debemos hacerle frente, hemos resuelto, por un elemental sentido de dignidad nacional, hablar claro y sin tregua.
No se trata de molestar a los funcionarios públicos, a algún partido político y mucho menos al Presidente de la República. Por el contrario, estas criticas, la mayor parte acerbas y directas, constituyen una prueba de lealtad hacia el Gobierno y hacia el país. si algunos, como tememos, tienen las manos atadas y no pueden obrar con libertad, han de saber que hay costarricenses que los apoyan y que darían su vida por defender las instituciones, nuestro estilo de vida y nuestra dignidad.
Algunos, defensores de oficio y beneficio de Vesco, se han dedicado en estos días a tejer toda suerte de fantasias en torno a nuestra posición y a nuestros móviles. No abrigamos otro interés u objetivo que no sea la dignidad de nuestra Patria, aunque, en lo interior, estemos plagados de defectos. Si persiguiésemos fines personales, politicos o económicos, hubiéramos callado. Pero, en esta oportunidad, menos que en otras, no podemos callar.
El país está amenazado gravemente, aunque, en la superficie, resplandezcan apariencias de tranquilidad. el pais seguirá enfermo, mientras el foco de infección no sea arrancado de cuajo.
Podriamos seguir con esta lista, pero sería cosa de nunca acabar.
Preferimos referirnos brevemente a la forma como se arreglan en Costa Rica los huecos.
000 El recurso más corriente es nunca rellenar los huecos, en espera de que el problema se soluciont, como otros por sí solo. Pero, como este sistema no es eficiente. las municipalidades suelen echarles unos cuantos tarmos o paladas de polvo o tierra a los huecos, cuando han llegado a cierta profundidad. Esta solución dura pocas horas, pero causa los delicias de todo el mundo, sobre todo cuando, de resultas del agua, se forman charcos, en los que los vehículos caen como moscas.
a SUS 000 Se les echan también piedras a lo loco a los huecos, pero como estas no se muelen, a la larga quedamos igual, pues tan dificil es atravesar un hueco como un montón de piedras puntingudas.
000 Cuando la via pública es un solo hueco, comienza la operación bacheo. Esta consiste en rellenar los huecos con un barniz de lastre y una capa de asfalto. Pero como esta capa de asfalto nunca se coloca a ni vel de la carretera, ocurre que en nuestras vias públicas aparece toda la orografia del país: monticulos, montanas, valles, hondonadas, cerros, volcanos, etc. Hasta hay huecos que parecen catedrales con sus cúpulas y sus torres.
000 De aquí que nuestras carreteras semejan una sábana arrugada. Casi no hay veinte metros planos. En unas partes, se eleva el vehículo, en otras, desciende, acá se inclina suivemente, aculli emerge, como si se tratar de una montaña rusa en las fiestas populares.
000 veces, nos hemos preguntado por qué nuestros ingenieros no han encontrado un mejor sistema de construir carreteras o, al menos, de rellenar huecos, sin estropear aún más las vias públicas. por lo menos, por qué razón no rellenan los huecos al mismo nivel que la via pública, como se estila en otros países. Pero, aún no hemos recibido respuesta Quizá se trate de una ciencia infusa. Lo cierto es que si la cirugía plástica se realizara como se arreglan las vias públicas en Costa Rica sólo ten.
driamos monstruos.
000 El problema de los huecos ha llegado a tal punto y es algo tan caracteristico en Costa Rica que don Daniel Oduber nombrará un asesor en huecos, el único que le faltaba, y en la Casa Presidencial habrá un Oficina de Huecos.
000 No sabemos si ser por esto que nos están metiendo tantos dicces con hueco.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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