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2 LA REPUBLICA, Domingo 18 de mayo de 1975 De una escuela de pregoneros al principal semillero de artistas Por Abelardo Garcia pudientes que lo deseen pueden ingresar. No quiero quitar esa base que es el pregonero. el boicot es de todos. De los mismos artistas: de otros lugares donde enseñan arte.
Ellos no se dan cuenta de la realidad de nuestra escuela taller.
Olga narra la experiencia que vivió en los Estados Uniods, cuando al no recibir la ayuda que deseaba para su formación en artistas costarricenses, obtuvo una beca para viajar a ese pais trabajando y estudiando a la vez para poder mantenerse.
Lo que más la indujo a tomar esa determinación, fue que en Costa Rica la tenían como a una niña mimada por proceder de un hogar pudiente, y una simple aficionada del arte. Al irse del país su padre le advirtió que no se oponía a ello, pero que debía aprender lo que es la vida y que si quería ser realmente artista habría de lograrlo sola.
Así partió. Sin dinero y con una beca de 50, 00 por mes que la pidió toda por adelantado, y apenas le sirvió para comprar la ropa de invierno ya que llegó en se Olga Espinach época fría.
Seis pregoneros en 1948 bajo la dirección de Olga Espinach, hicieron posible crear un centro que a través de los años se ha convertido en el principal semillero de artistas en Costa Rica, muchos de los cuales han sobresalido en el país y en otras naciones.
Las penurias de la Casa del Artista desde entonces y todavía hoy, después de un cuarto de siglo de fundada, hubieran hecho a cualquiera desistir de su propósito y tomar un camino más sencillo, sin tropiezos tan difíciles de salvar.
El pequeño grupo que dio vida a esta institución da una muestra palpable de lo que un hombre puede lograr en su existencia para llegar a la cúspide del ideal.
Los niños, voceadores de periódicos, aprovechaban plenamente sus ratos libres y hacían milagros para procurarse los materiales que requerían. De algún lado y en alguna forma, y no precisamente comprado, conseguían el barro para esculturas Hoy en día todos ellos tienen prestigio internacional por su arte.
Fueron contagiados del dinamismo y esfuerzo de Olga Espinach, miembro del Colegio de Periodistas de Costa Rica, quien en aquel entonces era redactora del periódico La Nación.
En los momentos de descanso se ponía a dibujar sobre su escritorio.
Según ella misma nos cuenta, había un niño que les llevaba el café a los periodistas, a quien cariñosamente llamaban secretario. En las horas libres cuando me tocaba la guardia en el peródico me dedicaba a dibujar. ΕΙ pequeño se me paraba a la par y externaba sus deseos de pintar y yo lo complacía. través del tiempo el secretario fue llamando a varios de sus compañeros y se formó el gr de seis, pero ya en esa sición no podían seguir operando en la sala de redacción.
Olga acudió a la bondad de su padre quien le permitió continuar la labor docente en su casa de habitación. Pero claro, su madre, una abnegada ama de casa, no se mostraba muy conforme con ello.
Ya los alumnos no eran seis. Su número creció hasta llegar a noventa que entraban y salían continuamente de la casa, haciendo imposible a su madre mantenerla lim pia y ordenada.
El señor Espinach aconsejó entonces a su hija que tomara un local vacío perteneciente a uno de sus amigos, Raúl Sequeira. Este facilitó el estudio a Olga durante un año en forma gratuita.
Debido al reducido espacio de la habitación, unos tenían que esperar afuera mientras un grupo recibía la lección.
Pero sucedió lo que debía pasar.
El Oficial Mayor del Ministerio de Educación Pública de aquella época, José María Chaverri, reconoció el valor de la obra que se estaba conformando e intercedib ante el Ministro para lograr su apoyo. nos cuenta Olga. EI Ministro me llamó a su despacho y yo fui con el temor de que me iban a poner una multa altísima por estar trabajando. Pero cuál fue mi sorpresa de que no era para eso.
De su escritorio sacó una llaves y me dijo: tome; yo no he visto nada, ni se nada, ni me entero de donde usted las cogió. Resulta que es as llaves correspondían a una salón muy grande contiguo al Teatro Nacional, donde se iba a instalar la Escuela de Educación a cargo de Emma Gamboa. Creí que por ser Emma Gamboa yo ni siquiera podía aspirar a insinuar que me dieran el local. Pero el Ministro me dio las llaves retierando su deseo de que nadie debía saber quién me las entregó, y con la súplica de que ocupara el salón esa misma noche. No esta noche le respondiahora mismo me paso, y sin ni siquiera dar las gracias sali del despacho. pesar de los deseos de Olga de trasladarse de inmediato, conversó con sus alumnos y todos estuvieron de acuerdo en que efectivamente era preferible hacerlo de noche para que nadie se los impidiera.
Así fue como todos los alumnos detrás de su profesora en fila india, transportaron al nuevo local todas las pertenencias que no eran más que caballetes, 10 fanquitos, una mesa grande y varias tablas, bajo las miradas de asombro de muchos ciudadanos que no comprendían la escena.
Protegidos por las sombras de la noche evitando ser descubiertos por otras personas que tenían intereses en el salón, los artistas se instalaron.
Pero cuando ya tenían todo acomodado se dieron cuenta de que apenas ocupaban un pequeño rincón de la espaciosa habitación.
Surjó entonces la idea de solicitar pinturas y trabajos a otros artistas para llenar completamente el local, y dar así la idea de que estaba totalmente ocupado.
Todos de inmediato se dieron a la tarea impuesta y se logró el propósito buscado Al día siguiente llegó Emma Gamboa con las llaves y toda la ceremonia del caso, y se encontró con el espectáculo.
La comitiva mostró gran extrañeza por la situación. Se les dijo que desde hacía ya un tiempo estaban instalados, aunque eso no era cierto pues sólo tenían pocas horas.
Doña Emma no creyó la historia y manifestó: En realidad no están como señalan desde hace varios días, pero a Olga vale la pena que la sigan ayudando. Yo puedo buscar un lugar mejor para la Escuela de Pedagogía, y que ella se quede aqui.
Así fue como la Casa del Artista encontró un lugar permanente para alojarse, aunque continuaba sufriendo penalidades para abastecerse de los materiales que necesitaban.
El centro funcionó casi por milagro. Olga tenía muchas amistades y conseguia que esta u otra compañía le supliera la pintura. Pero nuevamente surgieron problemas de local. El piso del que ocupaban se estaba hundiendo. Se decidió hacer una exposición general impulsada por cuatro periodistas: Mauro Fernández, Allen Pérez, Ventura Cordero y Olga Espinach.
Se hizo la exhibición de 800 obras de escultura y cerca de 000 pinturas, cobrándose a C1, 00 la entrada. Se consiguió dinero y pudo tomarse otro local mejor sin dejar el que tenían.
Durante varios años el Gobierno ha venido ayudando a la Casa del Artista, pagando profesores y la renta, pero quedan sin cubrir los gastos de materiales.
Estos obtienen con créditos en diferentes negocios.
Pagando un poco a uno y sacando otro poco a otro.
La subvención se gira por intermedio de la Dirección General de Artes y Letras del Ministerio de Educación. ΕΙ Ministerio de Cultura ayuda en alguna ocasión cuando los problemas ya son agobiantes.
La imprenta Borrasé que publica el periódico La Prensa Libre. también ayuda vendiendo el papel a precio muy bajo.
La Casa ha sido la inspiradora de cientos de artistas que hoy son laureados en Costa Rica y en muchas partes del mundo. Entre ellos hay medallas de oro, con certificados distinguidos y un número elevado de premios nacionales en artes.
Como un ejemplo se da el caso de Fernando Montealegre quien actualmente es uno de los directores de arte de Walt Disney.
También existen muchos profesores en universidades extranjeras.
De la última década están los siguientes premios nacionales: Ricardo Morales, Alejo Dobles, Carlo Magno Venegas, Rebollar, Rafael Fernández, Juan Luis Rodríguez y Luis Umaña. pesar de todos los baluartes que ha engendrado la Casa del Artista, ha existido un boicot contra ella, según denuncia la misma Olga Espinach.
Al respecto nos dijo: Yo nunca he querido tirarme a la fachentada de decir que es una academia fantástica, sino que más bien siempre he respetado la base. al decir la base me refiero a la gente pobre, aunque las personas De tal forma Olga vino con la idea a su regreso, de establecer en Costa Rica la Casa del Artista sin cobrar un céntimo ni entregar títulos.
Logró su cometido que entre otros fines tiene el de ayudar al niño o jóvenes pobres. También se amplió ese beneficio para el campesino, al establecerse una sucursal en Paraíso de Cartago.
Con estos dos centros se ha puesto en práctica un programa muy interesante. Los jóvenes de la casa central van a Paraíso y enseñan a pintar a los campesinos de esta región, pero piden a cambio que les eduquen en materia agrícola. Con los conocimientos que adquieren en este campo van hasta la reservación indígena chorotega y transmiten lo que aprendieron en siembra, obteniendo de parte de los aborígenes educación en el arte chorotega.
El sistema establecido por Olga Espinach en la Casa del Artista, ha sido objeto de muchas críticas y fue muy debatido. Sin embargo, los comentarios adversos tuvieron su respuesta cuando el Ministro de Educación en la Administración anterior, Prof. Uladislao Gámez. Pasa a la página 31)
El primer grupo experimental de Teatro se estableció en la Casa del Artista. Esta fotografía muestra un ensayo de la obra Débora. de Alfredo Sancho.
Estos seis jóvenes fueron los que iniciaron bajo la dirección de Olga Espinach la Casa del Artista. Hoy todos ellos, que en 1948 eran pregoneros, tienen prestigio interacional por su arte.
LA REPUBLICA un diario Independiente al servicio del pueblo Publicado por Editorial La Razón, Director. Rodrigo Madrigal Nieto Subdirector. Julio Rodriguez Bolaños Jefe de Redacción. Yehudi Monestel Aree Gerente. Alvaro Cedeño Gómez Publicidad. Johnny Chacón Soto Miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa Dirección: Tumon Norte, San José.
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