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10 LA REPUBLICA, Domingo 18 de mayo de 1975 LA REPUBLICA Do Re Mi Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Arce, Jefe de Redacción Alvaro Cedeño Gómez, Gerente General El soborno, el sobornado y el sobornador.
000 EDITORIAL En cuanto al soborno, para muchos el quid está en el monto o, como dicen algunos, en la sustancia. De todo hay en la viña del Señor. Todo depende del cañonazo. Hay personas que rechazan un cañonazo de unos cuantos millares de colones no por decencia, sino porque no es suficiente.
000 Menos horas de trabajo.
El talento del sobornador estriba en calcular el precio de la víctima.
000 Hay sobornos y sobornos. No todos tienen contenido monetario en forma directa. Algunos poseen más alto estilo y no aceptan así no más un cheque o un fajo de billetes.
000 Como decía aquel, todo está en no dejar rastro.
000 La palabra soborno es muy fea. Para evitar este escollo el genio de nuestra lengua es rico en eufemismos. Algunos lo llaman también comisión. Otros, mordida.
000 esta clase de conquistas se convierten en premios a la labor efectuada. En Costa Rica, en cambio, estos beneficios sociales pretenden ser la condición del trabajo. Hemos invertido así los términos del desarrollo del país.
Mas, este modo de pensar y de obrar no es propio solamente de algunos trabajadores, de los empleados públicos o de los dirigentes sindicales, sino de nuestros principales dirigentes políticos. La mejor prueba de ello es la proliferación de días feriados, la facilidad con que el Gobierno otorga, por cualquier motivo, días de asueto, y la renuencia a modificar la legislación para reducir el número de días feriados.
Tenemos también el soborno automático, es decir, aquel por el cual alguien se compra a sí mismo. Es la venta de influencia. Algunos parecen un dechado de virtud, pero no pierden oportunidad en utilizar su ро ión para hacer sus negocios.
000 veces, como sería público y notorio y, además, un escándalo valerse del puesto o de la influencia para enriquecerse, echan algunos mano de algún testaferro o intermediario, quien presta su nombre lo mismo para un cocido que para un fregado.
000 Se ha dicho reiteradamente que los milagros económicos no son concesión o favor divinos, o producto de las condiciones naturales de un país o de una sociedad, sino hijos del trabajo, del espíritu de lucha de un pueblo.
Cuando los beneficios sociales o económicos son producto del trabajo y del esfuerzo propio o de una colectividad, merecen el calificativo de conquistas sociales. El desarrollo es, al fin de cuentas, una verdadera conquista.
Lamentablemente, en Costa Rica hemos trastrocado el sentido de las palabras, por lo que una conquista social no es el dividendo de un esfuerzo, sino un regalo del Estado para un grupo privilegiado.
Si observamos los conflictos colectivos planteados en los últimos años, notaremos con dolor cómo los dirigentes sindicales no orientan su labor, en lo que respecta a los intereses de su grupo, a la obtención de beneficios sociales adecuados al desarrollo de la resa o de la economía, sino que se exceden en ciertas peticiones que, en lugar de favorecerlos, desquician la economía nacional y, además, no constituyen un digno testimonio de su responsabilidad y de su actitud ante el bien común de la nación.
Se trata de la reiterada petición de la reducción de las horas de trabajo en las empresas privadas y en el sector público, como una conquista social de los trabajadores.
En los países desarrollados, este tipo de beneficios sociales son el resultado o la consecuencia del trabajo desarrollado en forma intensa durante muchos años. De este modo. Qué cuesta, por ejemplo, comprar una gran finca a nombre de otro. Es, caso, dificil para algunos exigir algunas acciones de una compañía para que esta se establezca en el país. No ha ocurrido en algunos países que se contiene el precio de un artículo, a fin de producirle pérdidas a una empresa y con ello obligar al pago de una suculenta comisión? La historia de algunos países latinoamericanos está, desgraciadamente, repleta de casos como estos.
000 De aquí el peligro del exceso de controles y restricciones del Estado, sobre todo en la fijación de precios o de utilidades a las empresas. Si el Ministro o el gobernante de un país se sienten tentados por una suma y caen en la tentación del soborno. no es posible, por ventura, que empleados de menor categoría, con sueldos bajos, en coyunturas similares no cedan? Cuanto más denso e innecesario sea el tejido de las restricciones, más corrientes son las mordidas.
Por otra parte, si leemos o repasamos con atención los discursos o declaraciones de nuestros más sobre salientes dirigentes políticos, notaremos no sin pena que su contenido se orienta hacia temas de tipo económico o material y casi nunca a problemas de fondo de nuestra sociedad o del ser humano, como serían el espíritu de trabajo y de disciplina. Se ha formado así en nuestro país una mentalidad holgazana que rehúye todo esfuerzo y que todo lo espera del Estado.
La reducción de las horas de trabajo afecta la economía de las empresas y, en el sector estatal, deteriora gravemente los servicios públicos, Así, el Estado, en vez de estar al servicio de los ciudadanos, somete estos a sus condiciones e intereses. Algunos dirigentes sencillamente están poniendo en práctica lo que les ha enseñado el Estado, su maestro.
000 En lo tocante a la moralidad pública, todo depende de los funcionarios de más alto rango. Pueden darse siempre vicios en la base, pero si quienes están en la cima son ejemplo de honorabilidad y, sobre todo, de energia y cumplimiento del deber, es fácil evitar los excesos y la corrupción. Pero, cuando las comisiones, las mordidas y las ventas de influencia campean en las alturas, sólo la guerra civil o un cambio radical en el Gobierno detiene la corrupción.
000 Suelen algunos poner en diferente plano al sobornado y al sobornador, al tentado y al comisionista, como si, por tratarse de una compañía transnacional, el funcionario o el gobernante que acepta el sobomo o la comisión fueran menos culpables. Tan pillo es uno como el otro. Aún más, consideramos que quizá sea más culpable el sobornado, por ser un funcionario que ha de velar por la dignidad del país.
000 De aquí el peligro también de ciertos regalos que algunas compañías poderosas envían a los funcionarios públicos que tienen que decidir, durante el año, asuntos delicados en relación con ellas o que, eventualmente, tuvieran que tomar medidas contra ellas.
VIRUS DE POLIO EN EL AGUA DE GOICOECHEA 000 Si, por ejemplo, un ministro recibe de una firma un lote o una casa, se amarra las manos para siempre y la aceptación de un regalo de estos cae dentro de la esfera del enriquecimiento ilícito.
000 CUARENTENA Lo importante en el Gobierno y en la vida es conservar la propia independencia. El funcionario atado a regalos, a donaciones, a paseos, a recepciones, a invitaciones especiales pierde su autonomia. El tesoro de la propia libertad no tiene valor. Es criticable por este motivo la actitud de dirigentes políticos de oposición que siempre andan del brazo de los funcionarios públicos o que han aceptado, sin razón alguna de peso.
puestos en juntas directivas o en otros cargos. De favores de este tipo está llena nuestra política en los últimos años.
000 Ser honrado no sólo es una virtud sino un acto de inteligencia. Quien acepta una comisión, un soborno o pone a otros a dar la cara por si pierde su mayor patrimonio: la libertad. De ahí en adelante, depende de quien conoce su secreto.
000 lalons El gran remedio para detener la corrupción del soborno de las comisiones y de las influencias nocivas es la denuncia, no importa las consecuencias. Quien recibe ciertas ofertas y calla, se corrompe a si mismo y corrompe al país.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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