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LA REPUBLICA, Sábado de julio de 1975 LA REPUBLICA Do Re Mi Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Arce, Jefe de Redacción Alvaro Cedeño Gomez, Gerente General Un grupo de diputados acaba de regresar de Corea del Sur y de la República de China o Taiwan (X Comentarios al proyecto de ley de patentes de invención Algunos de ellos estuvieron también en Cuba hace pocos meses. Por lo tanto, tienen a mano documentos magníficos para establecer comparaciones y, para decirnos cuál podría ser nuestra via.
000 II De Cuba regresaron varios diputados como loquitos, emocionados de pies a cabeza por las experiencias alli observadas, por el desarrollo agricola de la isla y, sobre todo, por el espíritu de trabajo y la disciplina reinantes en Cuba.
000 Algunos, poseídos por el delirio caribeño, exclamaron que ese era el modelo de desarrollo. Habían descubierto, al fin, el vellocino de oro y, cual romeros sudorosos, habían tocado la Gran Piedra, en la que rendian adoración al dios.
000 Algunos de estos nuevos Colones o Rodrigos de Triana gritaron con frenético entusiasmo: Tierra, tierra. Las indias estaban a la vista y se abrian. ante las miradas golosas y estupefactas de los visitantes. en toda su desnuda magnificencia.
000 con Ahí estaba la piedra filosofal, lanzada a mitad del mar Caribe, de donde emanarian, abundantes, las soluciones para nuestras tierras, dominadas por el imperialismo feroz.
000 Pero, resulta que con el correr de los meses, algunos diputados visitaron Corea del Sur y Taiwan y allá, en la lejana y misteriosa Asia.
observaron el progreso social y económico en todos los rincones, la disciplina, la austeridad, el espíritu de trabajo y la libertad.
000 Podrian, ahora, hechos los parangones de ley, suministrarnos sus conclusiones diputadiles.
000 La diferencia está en que como Taiwan y Corea del Sur no poseen el cuantioso y costoso aparato publicitario de los paises socialistas.
posiblemente no se les dirá con claridad a los costarricenses que vieron en tierras lejanas los que allá fueron.
Afirmamos en la primera parte de este editorial publicado ayer, que las normas del proyecto de ley en tramite implicaban en la práctica el no reconocimiento de la propiedad de las invenciones logradas en el campo de los medicamentos. Decimos esto porque al reducir a cinco años contados a partir de la correspondiente solicitud y ni siquiera del momento en que se otorga el derecho, las patentes relativas a productos farmacéuticos, a la vez que se exige la realización total en Costa Rica de los procesos o sistemas de producción o síntesis de sustancias efecto terapéutico, equivale precisamente a tornar nugatorio el derecho de propiedad otorgado a quienes inventan esta clase de productos, ya que, por un lado se conocen las fuertes inversiones y el considerable despliegue de talento requeridos para lograr un invento dentro del campo farmaceutico, a la vez que también es notorio que ninguna empresa dedicada a este tipo de actividades pueda realizar integramente en Costa Rica. como lo pretenden exigir los creadores del proyecto de ley los procesos o sistemas de producción y síntesis de sustancias con propiedades terapéuticas. Como lo expuso el distinguido jurista Lic. Alvaro Pinto López ante la Comisión de Asuntos Jurídicos, resulta materialmente imposible, debido a los altos costos de instalación y funcionamiento, que alguna de las compañías dedicadas a la producción de medicamentos establezcan en áreas pequeñas y de escasa población laboratorios donde se ejecuten integramente todos los procesos antes dichos, ya que ni aún en México ni en Argentina, ha sido posible ese logro y las corporaciones correspondientes se dedican a realizar fases importantes de la producción, pero producir esos medicamentos desde su base primaria.
Juzgamos que medidas como las propuestas resultan irreconciliables con normas de superior jerarquía como el precepto constitucional que garantiza a los extranjeros iguales derechos que a los nacionales, los tratados de Integración Económica Centroamericana que otorgan a los centroamericanos el trato nacional en cualquiera de los países del área y la misma Carta de Derechos Humanos que contempla la propiedad inmaterial como uno de los derechos del hombre. Conviene también tomar en cuenta que se está procurando la preparación y puesta en vigencia de estatuto que regula a nivel centroamericano lo referente a patentes de invención, modelos industriales, etc. al igual que se ha hecho con las marcas de fábrica y comercio; si esta futura regulación, por su carácter de convenio internacional tendrá autoridad superior a la de la ley común, y hasta donde conocemos no incluye disposiciones como las que ahora adversamos, lo más sensato sería desechar esas inconvenientes normas y entrar al análisis y pro.
mulgación de un proyecto sensato, como lo es el de la Lic. Castro, para que al momento en que cobre vigencia el estatuto a nivel centroamericano, la legislación nacional no deba de ser objeto de marcadas variaciones con el consiguiente desorden.
No podemos tampoco estar de acuerdo en disposiciones como las que obligan a los Colegios Profesionales y a cualquier organismo técnico. público o privado, a brindar asesoramiento gratuito al Registro de Patentes dentro de las materias de sus respectivas competencias, ya que el estudio de una solicitud para el registro de inventos implica una labor bastante ardua, que requiere conocimientos, experiencia y tiempo, por lo que no es justo que Colegios Profesionales y organismos técnicos particulares deban darla gratuitamente; es también peligroso para un solicitante que su petición llegue eventualmente a ser analizada y aun juzgada por un laboratorio u organismo técnico perteneciente a su competidor, ya que ello bien podría implicar la divulgación anticipada de su secreto y aun la maliciosa declaratoria de falta de novedad que impide el otorgamiento de la patente y que provendría precisamente de ese asesor del Registro quien a la vez tendría la condición de competidor del interesado en la patente, sin que a este último se le otorgue el derecho de impugnar por el motivo apuntado, la designación respectiva.
Otras disposiciones como la que establece que el criterio del Ministerio de Salud Pública es de obligado acatamiento para el Registro de Patentes cuando de medicamentos se trata, no es aceptable ya que es a ese Registro a quien corresponde decidir ante un caso concreto si se trata o no de un invento patentable, constituyendo la opinión del Ministerio de Salud un elemento apreciable, pero no único, para la correcta solución del expediente.
Por razones de espacio nos hemos limitado a denunciar aquellos aspectos que juzgamos de más trascendencia dentro del proyecto de ley referido; dejando para una posterior ocasión el comentario de otras fases que también tienen importancia.
000 Lo cierto es que no se necesita un régimen dictatorial o despótico para disciplinar un pais, para inducirlo a la austeridad y a la cultura, y para procurar el desarrollo hermanado con la justicia social.
000 Tampoco hace falta, como ha ocurrido en días pasados, cantar los a: los países socialistas o embobar a algunos incautos diciendo que una cosa es la dictadura y otra la tiranía, o que, allá lejos, hay paises que se rigen por una mano férrea y que sólo así se desarrolla un pueblo.
000 nunca a En Taiwan y en Corea del Sur también se han hecho milagros sin asentar la violencia ni maltratar la libertad de nadie.
000 ¿Cuál es la diferencia entre estos países y el nuestro? Nada mejor que repetir una anécdota. Hace algún tiempo, llegó a Costa Rica un grupo de técnicos agrícolas de Taiwan. quienes pusieron su base de trabajo en Guanacaste.
000 Estos eficientes trabajadores se rodearon de algunos campesinos o personas interesadas en sus labores. Sin embargo, nuestros compatriotas no resistieron el ritmo de trabajo de los asiáticos. los pocos dias, renunciaron a sus tareas.
000 Pero, lo más gracioso de esta historia es que alguien por ahí exclamó. Claro, asi quién no se va a hacer rico, si trabajan hasta los domingos.
000 un Mientras los chinitos trabajan día y noche, pues en Taiwan casi no hay dias feriados, y mientras ellos siembran en cualquier pedazo de terreno libre, aún en los desfiladeros y en los guindos, en Costa Rica todo lo queremos servido en la boca, comido y digerido, a fin de no realizar ningún esfuerzo. Esa es la gran diferencia.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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