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LA REPUBLICA, heves 14 de agosto de 1975 ACLARACION DEL IMAS Agosto 11, 1975.
Senior Gerardo Castillo, Presidente Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP Presente Senior Presidente. Vamos de sorpresa en sorpresa!
venga nadie a darnos lecciones sobre justicia social.
que conocemos el concepto bastante mejor que muchos que han hecho de él una cantinela y de repetirla su modus vivendi.
En atención a circunstancias que no ha estado en nuestras manos modificar, no ha sido posible ofrecer al personal de la Institución ni siquiera al de las oficinas centrales, facilidades adecuadas para el almuerzo. Pero ello no significa, bajo ningún concepto, que aceptemos la versión fotográfica de la ANEP, captada en la fabrica, de casas que el IMAS tiene en la Ciudadela de Aguantafilo, como cierta; alli los trabajadores tienen calentadores eléctricos, y Hace poco más de dos meses, la Asociación que preside estableció contacto con nosotros fin de buscar, en diversos aspectos, el mejoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores de la construcción que sirven dentro del marco de nuestro programa de vivienda de interés social. En aquel momento tuvimos el gusto de informar a la ANEP que ya habiamos tomado providencias, particularmente en cuanto a salarios, para conseguir mismo fin que Uds. buscaban; y les explicamos, además, con claridad suficiente, que algunos de los aspectos que les preocupaban era responsabilidad de los propios trabajadores resolverlos, tal el caso de los botiquines de primeros auxilios que debe haber en los proyectos de vivienda y que, agotado su contenido, no son provistos de los medicamentos necesarios, simplemente porque los capataces encargados del proyecto de que se trate, no notifican de aquella circunstancia a la oficina correspondiente.
Coincidimos en aquella oportunidad y en una actitud de diálogo muy cordial y respetuosa en que las medidas que el MAS ponia en vigencia satisfacian los requerimientos de los trabajadores, expresados por medio de la ANEP a nuestro juicio innecesariamente, toda vez que no se había agotado. ni siquiera utilizado el diálogo interno al fin que se perseguia.
Rue entonces que sufrimos la primera sorpresa: estando ya de acuerdo la ANEP con nosotros en cuanto a que las disposiciones que habiamos adoptado, en beneficio de los trabajadores de la construcción que sirven al Instituto, eran adecuadas y justas, apareció, en la publicación oficial de esa Asociación que Uds. denominan Unidad. una página cuyo contenido era, para decir lo menos, altamente injurioso para el IMAS. Se hablaba en esa página de la explotación a que este Instituto somete a sus trabajadores y habia un serie de comentarios adicionales del mismo jacz.
Ante el desagrado que, naturalmente, nos produjo el contenido de la publicación de marras y ante la petición expresa nuestra a Ud. de que se rectificara en la siguiente edición de Unidad. encontramos de su parte comprensión y respeto. No estimamos, en consecuencia, necesario entonces escribir una nota formal, de aclaración y protesta, atenidos a que la propia ANEP, entendiendo que habia procedido injustamente y creyendo nosotros que por inadvertencia o descuido, pero nunca por mala feencargaria de hacer luz pública sobre el asunto.
Pro pasó el tiempo sin que sobreviniera la lógica y solicitada aclaración. Lo cual empezó a preocuparnos puesto que hemos entendido siempre que estábamos tratando, Uds. y nosotros, de buena fe y al esperar la aclaración solicitada y ofrecida no hacíamos más que reiterar la buena fe nuestra, seguros de que Uds.
por su parte, pondrian la suya de manifiesto en la siguiente edición de su Unidad.
Lo que ocurrió fue todo lo contrario: antes que la aclaración tantas veces citada, encontramos que en el número del ano II de Unidad. correspondiente al mes de julio altimo, se nos dedica la página ilustrada no sólo con una fotografia del sindicalista profesional Marcos Castillo, quien, dice el respectivo pie de grabado,. asesoró a la Seccional ANEP en el IMAS, sino también con una fotografia que, al pretender mostrar cómo calientan los alimentos y almuerzan algunos trabajadores del MAS. distorsiona la verdad no sabemos con qué intención Creemos en el sindicalismo. Pero creemos en un sindicalismo responsable y serio, comprometido antes que con individuos e intereses de grupo con el destino nacional, con todo el pueblo. la ANEP perdónesenos la franqueza no parece responder a esa orientación en la que creemos y que estimamos noble y positiva.
Los empleados públicos somos, en la Costa Rica de hoy. seres privilegiados. Igual que los dirigentes sindicales. Gozamos, todos, de prerrogativas que no se atreven a sonar siquiera los campesinos de nuestra zona rural ni los obreros de nuestras ciudades.
Tenemos salarios seguros y ascendentes. Tenemos jomada laboral definida. Tenemos garantias sociales.
Tenemos Código de Trabajo que en nuestro caso si se aplica, a diferencia de lo que ocurre a legiones de obreros en ciertas empresas privadas y a millares de campesinos que deambulan por el territorio nacional trabajando como jornaleros. Tenemos, en fin, condiciones que contrastan violentamente con las que padecen centenares de miles de costarricenses marginados en cuyo beneficio, dicho sea de paso, se supone que utilicemos los escasos recursos de que este Instituto dispone El sindicalismo en que nosotros creemos constituye una fuerza y un movimiento de avanzada. Es el sindicalismo que, antes que la granjeria para el dirigente y la dádiva para el afiliado, busca el bienestar de la colectividad. Es el sindicalismo que, entendiendo el momento histórico y consciente del espacio geográfico en que le corresponde actuar, se convierte en un instrumento para el desarrollo de su pais y del mundo, en vez de limitarse a ser el vulgar ariete mediante el cual sus adherentes aspiran a abrirse las puertas que dan paso al gran festin de la sociedad de consumo.
Creemos en un sindicalismo revolucionario, que luche por la auténtica emancipación de los sectores más postergados de nuestra población. En un sindicalismo cuya meta sea la incorporación de los marginados a los procesos productivos de nuestra economía y al disfrute de los beneficios que tales procesos generan. En un sindicalismo que luche por mejores y más equitativas oportunidades para todos, y antes que en un sindicalismo ciegamente empeñado en seguir ensanchando una brecha social injusta y peligrosamente ancha ya. creemos, señor Presidente de la ANEP, con toda franqueza, que la Asociación que Ud. preside no tiene la orientación que a nuestro juicio debiera caracterizar a las organizaciones sindicales.
Para terminar con este aspecto, permítasenos, nada más, una triste reflexión: siendo el sindicalismo, en esencia, un arma para que el pobre obrero y el inerme campesino se defiendan del avasallamiento de los patronos todopoderosos, para que en general pueda defenderse el indefenso, ha perdido en la ANEP esa perspectiva y se ha convertido en un instrumento al servicio del sector laborante privilegiado el de los empleados públicos para obligar al Estado a orientar los recursos de que dispone más y más cada dia hacia ese sector, con olvido, cada vez mayor, de las necesidades de miles de familias costarricenses que siguen trabajando para el patrón o que carecen de empleo e ingresos lo que nacio para ser un instrumento hacedor de justicia, se ha convertido en un factor de injusticia.
En cuanto al MAS podemos afirmar que ha sido nuestra política, muy definida, la dotación de salarios adecuados a quienes ocupan las posiciones de base en el escalafón. Un conserje tiene, en este Instituto, un salario base inicial de 900. 00. con la revaloración ya parcialmente aprobada que obedece estrictamente a la necesidad de revisar salarios en virtud del proceso inflacionario que tan fuertemente ha castigado los ingresos de quienes vivimos de un sueldo un conserje ganará, en los sucesivo, 1. 100. 00 mensuales de base, teniendo además el incentivo de los aumentos anuales que se le acuerden conforme a su antigüedad y rendimiento en el puesto.
Ese salario, señor Presidente de la ANEP, y lo sabe d. bien, es más alto que el de igual puesto en el Gobierno Central, y en la mayoría de las instituciones descentralizadas del Estado. Mientras tanto, los salarios de los niveles superiores son. han sido siempre en el MAS de los más bajos en todo el sistema institucional descentralizado. Así que no Conviene, si, agregar que conscientes de las limitaciones y dificultades que nuestro personal padece en este aspecto de facilidades para almorzar.
hemos establecido, de hecho y mediante instrucciones giradas al Departamento de Personal, un margen de tolerancia de 15 minutos sobre la media hora de rigor, para quienes almuerzan fuera de las instalaciones del Instituto. mientras carezcamos de instalaciones adecuadas, es poco más lo que podremos hacer, cosa que la gran mayoría del personal comprende.
Los problemas laborales que pueda haber en el IMAS y desde luego los hay, estamos, como es nuestra norma, tratando de resolverlos en contacto directo con los miembros del personal de la Institución, en conjunto con ellos. suponemos que nada tendrá que objetar la ANEP, ni nadie, a esta posición, ya que nada más sano, nada más positivo, en materia de relaciones obrero patronales, que el diálogo permanente, cordial y respetuoso, entre quienes dirigen cualquier tipo de empresa, pública o privada. y quienes sirven a la misma. Puede el señor Presidente de ANEP estar perfectamente seguro de que mediante ese diálogo intero, directo y franco, resolveremos juntos, quienes trabajamos en el IMAS.
cualesquiera problemas que haya.
Para terminar y como prueba de lo amplia que ha sido siempre nuestra actitud hacia Uds. y que parece diferir de la que Uds. nos dispensan, con toda la consideración del caso queremos recordar que este Instituto, pese a sus serias limitaciones económicas, no sólo ha tratado de ofrecer a sus servidores particularmente a los más humildes condiciones laborales adecuadas y justas, sino que ha ido más allá: modestamente ha contribuido en el esfuerzo realizado por esa Asociación para construir un centro vacacional en Quepos, que pueda servir como sitio de descanso y esparciamiento para los trabajadores del sector público, particularmente aquellos que devengan los salarios más reducidos y que, en consecuencia, dificilmente tienen acceso a los centros turísticos existentes en el país.
De momento, señor Presidente, esto es todo. Sólo nos duele que las dos publicaciones que motivan esta respuesta, hayan afectado lo que idealmente debió ser una relación positiva y beneficiosa para todos. esperamos que comprendan, Ud. y sus compañeros, nuestra lógica y justa reacción de desagrado y de protesta Atentamente, Eugenio Rodriguez Vega Presidente Ejecutivo.
Armando Alfaro Paniagun Director Ejecutivo Manuel López Trigo Subdirector Ejecutivo.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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