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LA REPUBLICA. Sábado 25 de octubre de 1975 LA REPUBLICA Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Are, Jefe de Redacción Alvaro Cedeño Gómez, Gerente General Do Re Ai En verdad nos agradó el discurso mejor dicho, charla de don Pepe, el miércoles pasado en televisión.
EDITORIAL Reiteró que el comunismo no es doctrina que se avenga con los costarricenses, que hemos de esforzamos por crecer en libertad, que la vlolencia nos puede llevar al caos y que el sistema político costarricense en el más amplio sentido de la palabra requiere una movidita. Moviditas y fracasos Casi no hay cristiano, que haya escrito en los periódicos en estos años, que no se haya referido a estos temas. Se trata de preocupaciones enraizadas en todos los costarricenses.
Son verdades simples, elementales, cristalinas, que no por patentes o evidentes no deban ser objeto de meditación constante.
La diferencia está en que, cuando un dirigente como don Pepe se refiere a estos temas, llama la atención no por la originalidad de estas ideas que son corrientes sino porque, en su boca, suenan a mea culpa, a una confesión pública, lo cual no debe considerarse como un demérito o menoscabo en él, sino como un acto de humildad, que, como sabemos, es el principio de toda reforma.
en Si ha habido un partido, en estos últimos 10 años, que haya atizado a los grupos de presión en beneficlo electoral, que haya claudicado ante los intereses creados y ante estos grupos, ha sido Liberación Nacional. a ha habido un partido que ha pisoteado los principios jurídicos los mandatos de los tribunales. con tal de favorecer a estos grupos, ha sido Liberación. si ha habido un partido que ha volcado los recursos del Estado para atender a la nueva clase, ha sido Liberación.
es Liberación Nacional se ha especializado en las clases superiores del país y se ha preocupado muy poco de los grupos marginados. Así lo reconocen sus dirigentes y ministros. El Ministro de Salud, don German Weinstock, declaró un dia de estos que este era el primer Gobierno que se preocupaba por el campesino y por el trabajador. Esto no es cierto, pero entraña una confesión.
El primer paso para reconstruir un sistema político, para corregir errores y vicios, para formular arraigar reformas eficaces en el campo económico y social de un país es un acto de humildad.
La humildad, que es reconocimiento de la verdad, es obligada, sobre todo, cuando un partido político como Liberación Nacional ha tenido en sus manos casi todo el lote de poder durante estos últimos 25 años. Su preponderancia en el Poder Ejecutivo, en la Administración Pública, en las municipalidades, en las instituciones autónomas, en la Asamblea Legislativa ha sido indiscutible y decisiva en este cuarto de siglo.
Por consiguiente, si algún partido y un grupo de dirigentes ha de rendirle cuentas al país y a la Historia de sus actos, de su labor, es Liberación Nacional. No se trata de sentarlo en el banquillo de los acusados, sino de la necesidad imperiosa de que sus dirigentes sean conscientes de esta realidad y de esta responsabilidad y que, en lugar de buscar pretextos en las cámaras patronales, en los órganos de prensa, en los sindicatos o en cualquier otro sector de la vida nacional para justificar sus errores y su ineficiencia, hagan un gran acto de humildad, por el que reconozcan algunas obras valiosas, sobre todo en los albores del Movimiento Liberación Nacional, pero, a la vez, admitan su fracaso en cuestiones esenciales para la vida nacional.
El partido Liberación Nacional tiene ante sí una grave responsabilidad: la de ser el Partido mayoritario y mejor organizado del país, lo que lo coloca en un puesto de avanzada y garantía de nuestra democracia y, a la vez, la de haber realizado una obra medias, mejor dicho, haber derrochado el tiempo, sus recursos y su poder. Su obra está inconclusa no porque le falte tiempo, sino porque ha desaprovechado el tiempo. Ha dejado a un lado sus pristinos ideales, sus primeras banderas. El estado de postración moral, económica y social en que se halla el país, los terribles indices de miseria, la proliferación de vicios y errores en la Administración Pública, el desaliento en un gran sector de la población, el abandono del campesino, la desnutrición, el alcoholismo, no son, por cierto, problemas que honran a un partido que ha tenido tanto poder en sus manos durante tanto tiempo. No es justo culpar al Partido Liberación Nacional de todos estos males, pues todos tenemos nuestro lote de culpa tantas frustraciones, pero sí creemos que hay relación entre el poder de que ha disfrutado y la crisis económica y social que sufre el país.
Liberación Nacional, decir, quienes lo han dirigido en estos cinco lustros han de hacer un acto de humildad. Deben, como lo hiciera el Dr. Fernando Guzmán Mata ante los reclusos de la Penitenciaria, pedir perdón por tanto tiempo y recursos perdidos, por tanto talento desaprovechado, por tanto dirigente honorable y capaz despreciado, por tantos mediocres exaltados, por haber creado una generación de seres sumisos y domesticados, por haber adormecido la independencia de criterio en tantos jóvenes, por haber, sobre todo, arrinconado los principios éticos que fueron fuente y luz en sus orígenes.
Nuestro sistema político, como bien dijo don Pepe, un día de estos necesita una movidita. Todo nuestro sistema está urgido de una reestructuración a fondo, pero como un sistema depende de los hombres, es en el campo personal intelectual y ético donde debe darse la movidita. Este ha sido un fracaso de los dirigentes, de los hombres, no sólo del sistema. Mientras Liberación no reconozca esta verdad que es un acto de humildad reforma interna pues por ahí debe comenzar la movidita. no dejará de ser otro engaño u otra movidita. don Pepe denuncia el peligro de la violencia, la prepotencia de los grupos de presión, que amenazan con liquidar el Estado y llevar el caos a la sociedad, si las estadísticas son elocuentes en el campo social y si el sistema costarricense requiere una movidita. qué diablos hemos hecho en estos años. Qué se hizo el poder político. El diagnóstico de don Pepe es certero. Su solución va por buen camino.
La democracia costarricense no funciona. Como dijo don Daniel un dia. sólo dice la verdad cada cuatro años. una sistema democrático que diga la verdad cada cuatro años, no sirve para nada, excepto para unas cuantas fiestas electorales.
de Es cierto, la revolución del 48 está inconclusa. Pero, como preguntamos en el editorial de hoy, está inconclusa porque le ha faltado tiempo o está a medias porque ha desaprovechado el tiempo, los talentos, los recursos, es decir, porque ha fracasado en sus objetivos esenciales. Sea lo que sea, Liberación Nacional está obligado históricamente a examinarse a sí mismo y a responder a esta interrogación, no para justificarse. El Partido Liberación Nacional se separó del Movimiento de Liberación Nacional. La maquinaria electoral y personal absorbió el ideario. La burocracia se engulló el alma del Partido. SU Nuestro país necesita una movidita. Bien dicho.
Pero, primero llevemos a cabo una movidita en las conciencias de los dirigentes para que la luz se desprende de las alturas y llegue hasta la hondura.
Realicemos una gran movida en serio, que toque el hontanar de los espíritus, y por lo tanto, del sistema.
Pero, sobre todo, propongamos no hacer más moviditas de otro tipo.
Primero nació el Movimiento de Liberación Nacional. De aquí brotó el Partido Liberación Nacional. Desgraciadamente, las movidas mataron el Movimiento y sólo quedó el Partido.
Que no haya más movidas y que renazca el Movimiento para que se purifique el Partido. De este modo, quizá la Revolución del 48 no quede inconclusa. Toda revolución inconclusa es una tragedia.
DISOLUCIÓN DE SINDICATOS. DE DIRIGENTES Es preferible no comenzar una revoluclón, antes que dejarla a medio palo, es decir, en movida.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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