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14 LA REPUBLICA. Lunes 27 de octubre de 1975 LA REPUBLICA Do Re Ai Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Arce, Jefe de Redacción Alvaro Cedeno Gómez, Gerente General Escribamos algo sobre el fútbol.
000 De todos modos, nunca tocamos este tema. No es justo darle cabida alguna vez?
Instituto Tecnológico e incontaminado 000 El fútbol no es el deporte de los costarricenses. Es el motor de su existencia.
000 El fútbol es, en Costa Rica, evasión, pasatiempp. purificación. éxtasis.
mania. pan e ilusión vital.
000 Y, como el nuestro es un pueblo frustrado en muchos campos, busca en el fútbol la consumación de sus anhelos, el reino de la felicidad, el éxito.
000 Pocos pueblos anidan tantas esperanzas y ensoñaciones como el nuestro. De aquí la forma infantil como algunos de sus políticos lo arrullan y lo mecen. El pueblo costarricense le presta fe al primero que se le ponga por delante, lo mismo si es un timador de siete suelas que un varon bueno y generoso.
000 No más aparece en el horizonte algún demagogo, el pueblo lo sigue con fidelidad y devoción. Y, cuando en materia deportiva vislumbra alguna esperanza, el pueblo se entrega.
000 Mas, no se trata de una entrega activa, participante, sino sentimental. El costarricense quiere que el éxito llegue solo, sin esfuerzo, y exige que sus políticos y sus deportistas le satisfagan todos sus anhelos.
Por eso, del gobierno exige soluciones perentorias, inmediatas, totales, de todos los problemas sin poner nada de su parte, y a sus deportistas pide triunfos, goles marcas.
un 000 El pueblo costarricense no repara en el esfuerzo que realiza un gobierno, o un equipo o un deportista. El tico no tiene sentido del esfuerzo personal. Sólo valora el éxito. Mucho menos tiene concepto de la derrota. Esta lo deprime hasta el infinito, hasta las heces, así como la victoria lo exalta hasta las nubes. No conoce el término medio, en la lucha, porque no conoce el esfuerzo personal.
El Instituto Tecnológico de Costa Rica, con sede en la ciudad de Cartago, es, sin duda alguna, la más alta y fecunda decisión adoptada, en el campo de la educación superior, desde la reforma universitaria en la década del 50. En un menor rango se encuentra la creación de la Escuela Normal Superior, germen de la actual Universidad Nacional, que algún día habrá de hallar su forma.
En el establecimiento del Instituto Tecnológico confluyeron dos gobiernos contrarios: el de don José Joaquín Trejos, cuando esta idea brotó y comenzó a plasmarse y, en el de don José Figueres, cuando culminó y vio la luz del día como realización palpable. No se trata, pues, de un proyecto de un partido o de un solo gobierno, sino la respuesta a anhelo en el campo de la diversificación educativa la satisfacción de una necesidad nacional. El Instituto Tecnológico es, desde este punto de vista, la verdadera universidad necesaria del país, habida cuenta del arraigo y despliegue de la Universidad de Costa Rica en otras ramas de la educación superior.
El Instituto Tecnológico de Costa Rica ya echó a andar con paso firme y noble en un paraje que lleva historia vieja y fecunda en su seno, y belleza en su paisaje: el sitio ideal para que los jóvenes y los profesores ahonden en la ciencia y en la técnica, lo suficientemente cerca de los principales centros urbanos del país, de la economía, y lo suficientemente lejos para no sufrir de contaminación.
Lamentablemente, ya comenzaron algunos mover intereses de segundo orden para penetrar en el Instituto Tecnológico y romper su arquitectura educativa y filosófica con ey el pretexto de que debe matricular a todos cuantos quieran tocar sus puertas y peor aún, a quienes desean realizar otros estudios, ajenos a los objetivos y naturaleza del Instituto.
Cuando esto ocurra, el Instituto habrá perdido su esencia, su alma, y se habrá convertido en una sucursal de otras universidades.
También se ha aducido el costo de cada alumno del Instituto Tecnológico de Costa Rica para concluir de aquí la necesidad de que por SUS aulas desfilen los más variados grupos de estudiantes, como si lo que definiera a ung institución de educación superior fuesen sus paredes y su espacio, y no su propio estilo, su naturaleza, sus fines.
Estos primeros zarpazos no llevan en sí sino el deseo de que el Instituto se trueque en una especie de fábrica de títulos y de titulados del que se aleje la investigación seria responsable, el estudio; el trabajo tesonero, personal, cotidiano y todo programa de estudios que signifique tiempo y esfuerzo, acorde con la tendencia nacional, patente en la enseñanza media, en la educación primaria y en ciertos sectores de la educación superior, que ha establecido, como tantas veces hemos dicho, el sistema de mínimos en todo, esto es, la anulación de todo esfuerzo para que el alumno reciba el titulo como una dádiva o regalo, no como el resultado de varios años de lucha. Que no caiga el Instituto en la gran trampa de las carreras cortas, como sinónimo de regalía, ni en la de la democratización de la enseñanza, entendida esta no como la apertura de nuevas y mejores oportunidades, sino como el reino de la mediocracia. que tampoco sea nunca apéndice de grupos políticos o refugio de demagogos y revolucionarios de cafetin.
Todos tenemos que estar prontos a salvar al Instituto Tecnológico. Sus enemigos so capa de amigos, serán legión.
Que prosiga valle paradisíaco, en forma silenciosa, su labor, sin contaminarse en ningún sentido. Esta gran aventura educativa vale la pena.
000 Toda nuestra política se asienta en la ausencia de esfuerzo propio, de sacrificio. Queremos el tálamo sin el proceso del amor; la noche de bodas sin la sacrificada creación del noviazgo.
000 Todo lo queremos servido. Por eso, resulta tan dificil en Costa Rica implantar la idea de planeamientro, de planes a mediano y largo plazos, de previsión. Queremos que, como Venus, todo nazca perfecto.
000 Por otra parte, como el costarricense casi nunca disfruta de grandes glorias colectivas, de éxitos cumplidos, se aferra desesperadamente a cualquier posibilidad, persona o equipo. que le pueda brindar una satisfacción.
000 en aras El jueves en la tarde, casi todos los costarricenses veían por televisión o escuchaban en la radio el partido semifinal de los Juegos Panamericanos entre Costa Rica y México. Los costarricenses soñaban con este partido. Libaban de antemano el triunfo.
ООО a Mas, una vez más, a lo largo de muchos decenios de fútbol. las esperanzas resultaron fallidas. La frustración vuelve a entronizarse en el alma del pueblo costarricense que busca. a toda costa, en cualquier.
parte, una victoria, llámese Maria del Milagro, Rafael Angel Pérez.
Selección Nacional e lo que sea.
en ese 000 Pero, un pueblo nunca podrá obtener grandes triunfos en el terreno internacional, mientras no se ordene internamente. El deporte es el reflejo de su vida interna. Lo hemos comentado muchas veces y lo repetimos ahora.
000 SUBE EL PRECIO DEL AZÚCAR Mientras no permee a todos los costarricenses la idea madre del esfuerzo propio, del sacrificie personal, de la lucha sostenida, cotidiana.
milímetro a milimetro y segundo a segundo, no podrán arraigarse dos conceptos básicos en el progreso de un pueblo en cualquier pais: el sentido de organización y el planeamiento.
000 Rechazamos la organización y el planeamiento porque no estamos acostumbrados a la lucha cotidiana. desechamos el esfuerzo propio, sangrante. diario, porque todo lo queremos servido en la mano y digerido. Por esto, después de una derrota, en cualquier campo, nos echamos a llorar, pedimos destituciones. penas de muerte. clausuras, condenas.
000 Buscamos siempre alguna víctima, pero, una vez encontrada y satisfechos los anhelos de venganza, todo vuelve a la normalidad. La gente se despreocupa de sus problemas y nadie pone su mano en el arado para iniciar el camino de la reconstrucción. Somos un pueblo desmemoriado, escapista, ingenuo e indolente.
000 SI FUERA SOLO DEL AZÚCAR. Por ello, a los pocos meses o años, descubrimos con sorpresa que vuelven los males y las tragedias que nos hablan agobiado. Fingimos hacer alto. Sucumbimos. Destruimos lo construido y asi hasta el infinito. Lo mismo en política que en fútbol.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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