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12 LA REPUBLICA, miércoles de noviembre de 1975 LA REPUBLICA Do Re Ai Rodrigo Madrigal Nieto, Director Julio Rodríguez Bolaños, Subdirector Yehudi Monestel Arce, Jefe de Redacción Alvaro Cedeño Gómez, Gerente General Como decimos en Costa Rica, acharita.
EDITORIAL 000 El segundo capítulo del suspenso de don Pepe no fue ni parecido al primero. El artificio, la ficción, las ganas de tender cortinas de humo a todo lo ancho y lo largo se veían a mil leguas de distancia.
000 Un atisbo de esperanza Al final, nos preguntamos. quién habrá embarcado a don Pepe en la aventura del gobiernito de un año a punta de decretos?
000 Pero, vamos en orden.
000 No todo fue un fracaso. Algo aprendimos, el lunes pasado en la noche, en la entrevista más extraña de la televisión costarricense, que podría resumirse en estas palabras: Todo lo que dijimos antes era pura mentira.
a 000 Aprendimos, por ejemplo, que cuando alguien propone gobemar a punta de decretos, esto es, sin Asamblea Legislativa, no se trata de una dictadura o de un gobierno de facto, sino de una nueva vía en el ancho mundo de la democracia.
000 Qué bruto es uno que ignora los elementos de la democracia.
Era costumbre del país, en otros años, que, después de unos 18 meses de gobierno, rompieran los fuegos de la política interna de los partidos y que los precandidatos lanzaran sus redes con mano firme entre los votantes para conquistar el primer lugar o para ponerse en fila con miras a elecciones futuras.
En este año se ha cumplido el requisito del tiempo, mas no el de los temas. Los partidos políticos más fuertes del país han iniciado la marcha no hacia los votantes, sino hacia los principios morales que han de informar la acción política. Aun la cuestión ideológica, que siempre se enarbola en los albores de toda justa política, ha cedido el paso a los planteamientos morales, como si se hubiera llegado al convencimiento al fin. después de varios años de oscuridad y de claudicación, de que la ética ha de ser la esencia de toda ideología política que pretenda ser congruente y sincera.
000 Aprendimos, asimismo, que una cosa es la dictadura y otra, la tiranía.
000 Don Pepe fue claro en este aspecto y ya había esbozado este tema en otras circunstancias. Hace algunas semanas, en una madrugada soñolienta conversó con un grupo de amigos, en Puntarenas, sobre este tema, cuando los jóvenes liberacionistas realizaron un seminario sobre los problemas del Puerto.
000 Quedamos notificados que la dictadura y la tiranía son dos sistemas completamente diferentes.
está vinculada, para infortunio nuestro, al poder inmenso de un fugitivo de la justicia, que hará cuanto esté SU alcance, sin importarle los medios, con tal de torcer la voluntad popular y de proseguir en su imperio en Costa Rica.
Frente a estas fuerzas ocultas, que disponen de todos los recursos financieros y de amparo político en ciertas esferas, sólo le quedan al pueblo el coraje moral de los dirigentes políticos que, en los diversos partidos, no han claudicado ni se han mancillado.
La franqueza con que algunos dirigentes han censurado los negocios ilícitos de SUS propios copartidarios, que han llegado a medrar y no a buscar el bien del país; las censuras, directas o veladas, contra el personaje que pretende recoger en un solo haz los hilos de la política costarricense, los planteamientos sobre la necesidad de un financiamiento limpio y digno, la destitución de dirigentes entreguistas anulado todo sentido de debate político; este inicio, en fin, de lucha contra la corrupción, que ha brotado forma espontánea en diversos partidos políticos, podría ser el anuncio de una nueva etapa en la vida nacional, si las agrupaciones y dirigentes empeñados en esta noble lucha cívica se mantienen erguidos en defensa de sus principios políticos y, sobre todo, del país.
El miedo ha sido uno de los cánceres de nuestra Patria en estos años. Por miedo han claudicado muchas personas ante otras que se han guiado exclusivamente por su interés personal. La reconquista de los valores perdidos y de elemental sentido de dignidad nacional, está en relación directa con la eliminación del miedo.
Ojalá los dirigentes sanos de los partidos políticos prosigan en esta lucha.
000 que han En realidad, sólo sabemos que no sabemos nada. Quién nos hubiera dicho hace veinte años que dentro de un montón de años ignorariamos una diferencia elemental y que en una noche de estrellas, frente a la televisión, se nos iba a hacer la luz y comprenderíamos la profunda diferencia entre dictadura y tiranía?
se en 000 Realmente, como somos muy brutos, no sabemos, a ciencia cierta, qué diferencia habría entre dictadura y tiranía, pero como en la televisión se dijo que había una profunda diferencia, nosotros, domesticados hasta los tuétanos, creemos en la diferencia.
El ambiente político nacional se ha conmovido después de algunos años de vergonzoso letargo. En todas las agrupaciones están gestando movimientos vigorosos de disconformidad y de lucha contra la corrupción que carcome y aniquila la política costarricense. Se observa un manifiesto deseo de limpiar banderas, de resucitar principios y de retornar a las fuentes primigenias de los partidos.
Ignoramos todavía hasta dónde se extenderá este movimiento y si las fuerzas que han corrompido la política costarricense en estos años, sonoras y poderosas en el campo económico, podrán sobreponerse a este esfuerzo moralizador, expresión de un pueblo cansado de tanto cinismo, de tanta incongruencia y de tanta traición a nobilísimas y fecundas tradiciones.
Lo cierto es que la lucha no será fácil ni cómoda. La política nacional 000 Aprendimos también, el lunes en la noche, que cuando don Pepe era un gran caudillo en América, sus enemigos decían que recibía consejos de Rómulo Betancourt y que, en su segundo gobierno, cuando conservaba aún frescos algunos de sus ideales, se rumoreaba que era manejado por don Alberto Martén.
000 un Al fin, entendimos, antenoche, por qué de don Pepe se alejaron don Rómulo y don Alberto y por qué en su último gobiemo y en estos meses ha sido manejado, según sus palabras, por otras personas.
000 También, entre broma y broma, se habló de pastillas. Pero, esta parte del diálogo no la entendimos. Por eso, no la comentamos.
000 QUIERO VOLVER.
LUNES PASADO ESTE LUNES COMO PRESIDENTE POR UN ANO COMO DICTADOR, COMO SEA NO LE HAGAN CASO!
Aprendimos también que la iniciativa de imponer un goblemo dictatorial en Costa Rica no tiránico nació espontáneamente en la mente de un grupo de marcianos. Si el pobre don Pepe ha quedado mal parado ante todo el mundo y si algunos malos amigos lo han inducido a formular esta propuesta, quedamos notificados que ninguno de sus amigos le propuso tal cosa y que, por el contrario, uno de ellos, desprendido hasta el alma, le rogó con lágrimas en los ojos que, por el amor del cielo, apartara ese cáliz y no cayera en la tentación. Don Pepe no siguió el consejo, pero ese amigo es digno de un monumento público por su civismo y abnegación.
000 lalo Aprendimos también, el lunes en la noche, que, según don Pepe, es necesario que se reforme la Constitución Política para don José Joaquin Trejos o para él, pero jamás para don Mario Echandi o para don Daniel Oduber.
000 Aprendimos también, el lunes en la noche, que no todo ha terminado, que seguirán adelante, que Vesco no se quedará tranquilo y que todos hemos de estar ojo al Cristo y mano a la cartuchera, pues vlene otra embestida. Capítulo.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    DemocracyRómulo Betancourt
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