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8 LA REPUBLICA, Jueves de febrero de 1976 o Do Re Ai EDITORIAL Esta vez le tocó a Guatemala. Y, a la misma hora, a una familia querida.
Que se concrete el plan de austeridad La tragedia ha abatido a Centro América en este último lustro.
La década del 70 avanza a horcajadas de la muerte.
Primero, fue Managua, arrasada por un terremoto, de la que no quedó piedra sobre piedra. los pocos meses de la destrucción de Managua, escuchamos un maravilloso concierto en el teatro Rubén Darío, junto al lago, bajo la batuta prodigiosa de Maazel Fuera del teatro todo era desolación.
Horas antes del concierto recorrimos la ciudad en ruinas, cerca de la cual habíamos pasado dos años inolvidables de nuestra vida, al otro lado del lago.
Eran las cinco de la tarde de aquel día, poco antes del concierto. El sol acariciaba las ruinas de Managua con un efluvio de luz, único adorno, con el lago y el recuerdo de Darío, que podía lucir Managua.
Entramos al concierto aún bañados en la luz del ocaso y aquellas melodías que arrancó Maazel de sus músicos de Cleveland, en medio de una ciudad en ruinas, figuraban los cánticos adoloridos de los hebreos al ver destruida su ciudad y su templo por las legiones de Tito.
Después le tocó a Honduras.
En Honduras llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. como en los tiempos bíblicos, el agua se subió a los árboles y los hombres llegaron con sus niños y mujeres hasta sus crestas y copas, que, al fin, se quebraron para sumergir a millares de hondureños.
Honduras perdió el tesoro de su agricultura y el hambre echó sus reales en las lomas de Choloma.
Por ahí pasamos también, algunos meses después. El agua habia descendido de sus alturas, las palomas portaban un ramo de olivo, los cuervos habían huido y en la bajura había dejado el diluvio las huellas de su furia.
en Bien ha hecho la Cámara de Industrias de Costa Rica en solicitarles al Ministro de Economía y al Presidente Ejecutivo del Banco Central que concreten, en planes de acción especificos, sus promesas, formuladas en el seno de esta institución privada, sobre la austeridad en el Gobierno.
Los funcionarios citados anunciaron la creación de una comisión para regular las compras del Estado, la obtención de divisas y la adquisición de bienes en el exterior. Asimismo, hicieron hincapié en que el Gobierno está dispuesto a imprimirles austeri.
dad a las instituciones descentralizadas y al Poder Ejecutivo.
No es la primera vez que el Gobierno formula promesas o anuncios de este tipo. Sin embargo, casi nunca han cristalizado en hechos reales. Se considera que el éxito de un ministerio o de una institución es gastar todas las sumas asignadas en el presupuesto y que cualquier economia malograría los objetivos propuestos. Una vez en vigencia el presupuesto, los gastos se realizan automáticamente, sin que ni siquiera haya una comisión o grupo de funcionarios que determinen la necesidad de ciertos gastos.
Al solicitarles la Cámara de Industrias de Costa Rica a los funcionarios citados que concreten los planes de austeridad en la misma forma en que especifican los gastos, no sólo están defendiendo los derechos e intereses de los empresarios, directamente perjudicados por el derroche en la Administración Pública, sino también los de los consumidores.
Si se promulgó una ley en defensa del consumidor, diz que para proteger los bolsillos y derechos de estos, es justo que, ante el aluvión de impuestos y restricciones, plato favorito de los últimos gobiernos, la defensa del consumidor se plantee no ya de cara a los empresarios o los comerciantes, sino a la voracidad del Estado.
Causa, en realidad, hilaridad observar a algunos empleados que visitan negocios particulares con el fin de comprobar si los precios han sobrepasado el límite fijado, con el propósito de defender a los consumidores, mientras se derrocha a manos llenas en las oficinas públicas en el consumo frenético de gasolina para asuntos particulares, en los elevados rubros dedicados a viajes al exterior, en las compras de artículos innecesarios, en el aumento alocado de personal en las oficinas públicas para satisfacer compromisos políticos o electorales; en las pérdidas por millones, sin que nunca aparezcan los responsables; en los negocios extraños, sobre los que no se ofrece explicación y justificación alguna, pese a las reiteradas instancias; en los pagos por decenas de millones de colones, sin que se sepa hacia quiénes se deslizan tan eleva.
das sumas y por qué concepto. La lista podría alargarse hasta el infinito.
Como lo hemos manifestado otras oportunidades, el sentido de lo concreto no es, por cierto, una de nuestras virtudes preferidas, excepto en ciertos negocios inexplicados. Se formulan promesas, se lanzan gozosos anuncios, pero no se trata sino de recursos dialécticos o de cortinas de humo para acallar críticas y evitar censuras.
Por ello, nos complace el planteamiento de la Cámara de Industrias de Costa Rica. Ante la ausencia de oposición política en nuestro país y ante la complacencia interesada de ciertos dirigentes con el poder estatal, es preciso que empresarios y consumidores ocupen este puesto de combate, no con fines electorales sino de bien común.
Uno de estos trabajos consiste en tomar en serio las promesas de los funcionarios y en exigirles el cumplimiento fiel de estas. Los anuncios del Ministro de Economía y del Presidente del Banco Central nos proporcionan una buena oportunidad para seguirles la pista a las promesas formuladas.
Nuevos cementerios aparecieron en Honduras y los antiguos se llenaron hasta reventar, como si la tierra se hubiera cansado de recibir tantos muertos.
Había, cuando pasamos, numerosos árboles destrozados. Las altas montañas, por donde las correntadas se lanzaron hacia los poblados vecinos, mostraban aún los signos de su esfuerzo para salvar a los ha.
bitantes, y las gentes dibujaban en sus rostros el dolor de la tragedia y miraban con ojos penetrantes hacia el horizonte, como en espera de otro aluvión. había menos niños. Los pueblos pobres abundan en niños, pero en los pueblos castigados por el temporal Fifi, en el norte de Honduras, las calles estaban solitarias. La naturaleza realizó un trabajo más eficiente que el de cualquier campaña anticonceptiva. La tristeza era infinita.
En la madrugada del miércoles pasado le tocó a Guatemala.
Al recibir la noticia, evocamos a Landivar, el que glorificó a Guatemala con los más puros versos de Virgilio. pergeñados en el mismo lugar donde el eximio poeta latino, inspirador del Dante, cantó a los campos de Italia y describió el viaje de Eneas.
Jamás ciudad alguna de América ha recibido semejante honor.
Al leer los primeros versos de Landivar: Salve, dulcis Guathimala, salve. quién no esconde los primeros de la Eneida: Ille ego qui quondam gracili modulatus avena, carmen et egressus vicina coegi. Mas, también el terremoto azoto implacable aquella dulce ciudad canta. da en Bologna por una voz Incomparable.
Recordamos también nosotros con nostalgia un pedazo de nuestra juventud vivido a pleno pulmón en Quezaltenango, allí donde un grupo de especialistas europeos dijo que se encontraba el más bello paisaje del mundo.
QUE MALA RACHA PARA CENTROAMÉRICA.
AHORA GUATEMALA BUENO, HAGAMOS ALGO!
Se nos viene a la memoria la imponente majestad del volcán Santa Maria, los campos cuajados de guindas y de peras, los trigales y los indios, a quienes acompañábamos en sus rezos a la Pascuala, después de oir misa en un templo católico, así como sus ceremonias matrimoniales, cuando, después de haber sido declarados marido y mujer, formaban una ronda frente a la iglesia y se pasaban de uno en uno una botellita reluciente, que iluminaba por dentro, después que, por fuera, todo esta ba iluminado. luego, Chichicastenango, Chiquimula, Atitlán, y todos los demás pueblos de ese país mimado por Dios y por la naturaleza, hasta llegar a la Antigua, que nada tiene que envidiar a Florencia, a Asís o a Toledo, a Salamanca o la ciudad de Avila, para penetrar, al fin, a Guatemala, la capital, que conserva el señorío y el estilo de una capitania.
Al fin de cuentas, sigue siendo la ciudad de Centro América.
76 Peale?
Mas, los terremotos no respetan, al parecer, la belleza, como tampoco se detuvieron ante la alegría andaluza de Managua, o como las aguas traspasaron en Honduras las más altas montañas sin parar mientes en la necesidad de sus habitantes, que sufrieron el embate del agua, durante cuarenta días y cuarenta noches, sin tener un arca de Noé a mano.
Tampoco la muerte quiso batir banderas en la madrugada del miércoles frente al hogar dignisimo de un hombre que llevó siempre el escudo de armas del trabajo y la bondad: don Alfredo Madrigal Nieto, hermano de nuestro Director.
Cuando Guatemala era sacudida por el terremoto, a la misma hora, un golpe cruel e inevitable conmovia a una familia que, por su espíritu de trabajo, su carácter indomable, su espíritu de servicio y su dignidad, pareciera que nunca debería ser visitada por la muerte.
Pero, esta es la condición del hombre. Anteayer, Managua. Ayer, Honduras. Hoy, Guatemala. Ahora, una familia querida.
Dichosos los pueblos y hombres que sufren porque ellos ven a Dios.
NICARAGUA HONDURAS GUATEMALA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.