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LA REPUBLICA, Jueves de febrero de 19769 Acerca del uniforme único uno ni lo otro. Vaya yo correctamente presentado a dar mis lecciones, como he tratado de hacerlo siempre, y lo demás es harina de otro costal. Además, la disposición me parece acertada máxime si con ella se logra abaratar el costo de los uniformes. No creo que la misma atenúe las diferencias sociales entre los estudiantes, porque en ese aspecto la procesión va por dentro; no por vestirlos igualmente, van a ser todos iguales social y económicamente.
Por otra parte, la mayoría de los muchachos, a no ser que se trate de esos bobitos engreídos que nunca faltan, no está pensando en ser más o ser menos que los demás, porque la juventud tiene muchos objetivos y anhelos que atender.
Lo digo por experiencia propia: me eduqué en colegio privado, el Seminario, y nunca me puse a pensar que porqué mi padre pagaba mis estudios era yo mejor que otros muchachos o que mi hermano menor, que fue al Liceo de Costa Rica. Tonterías. ΕΙ estudiante, sea cual sea el uniforme que luzca, se distingue por su talento, su aplicación y su esfuerzo; y si a esto se une una conducta digna de elogio, nadie habrá que le ponga la mano. En buena hora, pues, prospere y dé excelentes resultados la iniciativa del Sr. Ministro Volio. lo que quiero referirme hoy, es a un aspecto que, como educador con catorce años de experiencia en la enseñanza secundaria, me preocupa respecto al uniforme único: la disciplina. Porque es innegable que, si hasta la fecha se han podido gases y pedradas. no sería justo que, por sentar responsabilidades, llegado el caso, confusión de uniformes, se llegare a culpar sobre hechos incorrectos y hasta delictuosos de un desa guisado a los alumnos de un imputables a estudiantes, ello se debe a la colegio que nada tuvo que ver en el asunto.
identificación por medio del uniforme. El año pasado ocurrieron hechos en el Teaaún en esas circunstancias, ha sido dificil, tro Nacional, de los cuales se pudo resya no digamos fuera del colegio sino dentro ponsabilizar plenamente a determinado del mismo. Todos conocemos la afición de Liceo; su director, gallardamente, aceptó los estudiantes a eludir responsabilidades. los cargos que a sus discípulos se hicieron y Cuando en el colegio alguien quieb a un viquedó el asunto concluido. No se por qué drio, rompe un pupitre o injuria a un promedios, si algo similar volviere a pasar, fesor, todos se echan el muerto como no sea la identificación por el unimutuamente: Yo no fuí. fue fulano o forme, se pondrían las cosas en claro.
zutano. inclusive llegan a inculpar a Se me dirá que para eso llevarán esmuchachos de otras secciones, al punto de cudete. Si es cierto. Pero recordemos que el que muchas veces, previa la confusión del escudete es algo muy pequeño, casi im.
profesor guía, de los auxiliares de orien posible de distinguir en una multitud.
tación, de la orientadora y del director, Algunos, como el del Colegio Seminario, son quien paga los platos rotos es un inocente u muy vistosos: otros, como el del Liceo otro alumno cuyá participación en el daño Napoleon Quesada, donde yo trabajo, son fue minima. el verdadero culpable, muy muy simples y fáciles de confundir con otros orondo, paseando por todo el colegio. si similares. En una multitud de estudiantes, esto sucede dentro de una institución no va a ser fácil distinguir a qué colegio donde todos se conocen muy bien. qué no pertenecen Ya veremos, si no se toman ocurrirá fuera de los colegios, en la calle, disposiciones serias al respecto, más de dos donde todos andarán con igual vestimenta? tres colegios echándose las culpas ¿Qué sucederá en una función en el Tea mutuamente, por algún desafuero cometro Nacional o en el Gimnasio. Qué restido.
ponsabilidades se podrán establecer a raiz de disturbios callejeros en una maniRepito, que la idea del uniforme único me festación pública, a que los estudiantes gusta. Pero como educador, que múltiples contemporáneos son tan aficionados? experiencias ha tenido en aspectos como el Porque, desgraciadamente, las demos que comento, dejo planteada la duda al traciones de ese tipo, provocadas o no por Ministerio de Educación Pública, quien ha pequeños grupos interesados, terminan casi de tener. ineludiblemente, la última palasiempre en zafarrancho con profusión de bra al respecto Ricardo Blanco Segura Debo comenzar diciendo que nada tengo en contra del uniforme único para las escuelas y colegios de Costa Rica. En realidad, es un asunto que no me concierne, ya que atañe directamente a los alumnos y a los atpant padres de familia; dichosamente no soy lo pa dura La sociedad de consumo. Una meta latinoamericana? CONSUMO SOCIEDAD INDUSTRIAL y que, además, sirven para viajar en ellos. El orbe es un parlante gigantesco, una pantalla grandiosa, un supermercado fabuloso. Comprar, fabricar, aumentar la producción. Vender, eso es, VENDER.
Por este camino, es posible que se llegue a extremos. Primero puede inventarse un producto y después se piensa para qué sirve. Se trata de que lo compren de cualquier modo, por su aspecto (revolución del diseño. por lo que significa (símbolo de status. Mira qué belleza. Sí, pero ¿para que sirve. Qué va; Compralo, que es una belleza.
El fenómeno del consumo no es como hemos pretendido demostrarlo en artículos anteriores extraño a la naturaleza cultural del ser humano. Reducido el principio a su minima expresión, podemos afirmar que el homo consumens se explica por el homo faber. éste, por el homo sapiens. el cual, a su vez, es posible gracias al zoon politikon aristotélico.
De tal modo, el hombre con mentalidad de consumidor es un producto obvio de la sociedad industrial. La capacidad de fabricar, la de crear, tiene origen en las necesidades verdaderas o falsas, explicables dentro de una vida que en su esencia parece ser cambiante. En un medio social en que la idea de bienestar no es ya una respuesta a un modo regional, nacional o continental de ser, sino que la consecuencia de un mundo sin barreras, con ventanas abiertas al infinito por las que se observan, a través de pantallas multidimensionales, rostros de todas las formas, ojos de todos los colores, oídos de todos los temples.
Hay países altamente desarrollados en los cuales lo que causa graves e inimaginables problemas no es la destrucción de los objetos, sino que su duración. Para qué diablos duran tanto, si es posible reemplazarlos, si es necesario sustituirlos, si ya no sirven, si no están de moda. NUESTRO DESTINO?
Raúl Torres Martinez Los rostros están alertos a lo que acontece en las grandes potencias. Se abren éstas ostentosamente, como un muestrario gigantesco: las potencialidades ya analizadas en el hombre de hoy; los imperativos de su esencia y de su contingencia; la porosidad de sus sentidos: las ansias de tener, de poseer más, de cambiar lo que ya ha sido usado, son incentivadas por todos los medios. Puede decirse que países como los nuestros sean sociedades de consumo. Creemos que no. No cabe duda de que se dan numerosos rasgos producto, en lo fundamental, de la existencia de un mundo sin barreras en materia de comunicación. Son sociedades de consumo las desarrolladas, las industrializadas. Es nuestro destino que lleguemos a serlo en lo futuro? No podríamos caer en forma alguna de casandrismo afirmando o negando esa posibilidad.
Pero nadie puede impedirnos el derecho de aspirar, de anhelar. Ojalá logremos trazarnos nuestro propio destino, en conformidad con nuestra idiosincrasia.
universidades, organizaciones de masas, organismos gubernamentales, prensa escrita y hablada, etc. en favor de esta cruzada de valoración de lo nacional, de lo latinoamericano. Porque debe ser mucho más que un simple slogan extendido mucho más allá de su expresión material aquello de que debemos favorecer a nuestros productos porque lo nuestro es mejor y es nuestro.
lis LA UTILIDAD DE LAS COSAS INUTILES Los manipuladores de la opinión pública, los expertos en sicología y en sociologia motivacional aconsejan a los productores. Un objeto técnico que se respete es, frecuentemente, ofrecido otorgándole cualidades de las que carece. Así, hay jabones que proporcionan belleza y cremas que limpian la cara; bebidas que son signo de buena suerte, aunque no quiten la sed; automóviles que son indice de virilidad Puede parecer desvinculado de la realidad cualquier planteamiento que crea confirmeza en las posibilidades que en este sentido tengan los países latinoamericanos; pero no cabe duda de que los esfuerzos que se realicen por la búsqueda, por la mantención de nuestros propios valores son, desde todo punto de vista, laudables. Un papel importante pueden desarrollar todas las instituciones nuestras: Es importante que no tenga nuestro futuro un signo de deshumanización, de cosificación. Es preciso evitar que los esclavos técnicos (según el decir de Virgil Gheorghiu) se liberen esclavizándonos a su antojo. Es cierto que el hombre, ser del cambio, es un homo consumens. pero no tiene que constituir esto un fatalismo. El afán de consumo no debe ser un atentado en contra de la felicidad. Es preciso que no sea un acicate del individualismo excluyente. Los pueblos jóvenes del mundo algún papel positivo tendrán que cumplir para la forja de un nuevo humanismo en que por sobre todos los demás valores prime el del auténtico respeto por el ser humano, el de la libertad auténtica, el del orden verdadero.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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