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LA REPUBLICA, Martes de enero de 1976 EDITORIAL Do Re Ai Vamos a contarles otra historia de la vida diaria.
000 El cambio esperado Como nosotros vivimos en Heredia que perdió ante la Liga por haber declarado a Vesco huésped de honor y ciudadano número uno y como en esta ciudad uno no sabe qué hacer los domingos, nos fuimos anteayer al Estadio Nacional a ver el partido entre los excelentes manudos y los saprissistas.
000 Sólo ha sabido echar mano de los anuncios negativos y de la actitud pesimista.
Pero, no les vamos a hablar de fútbol ni a darnos una escapada por estos andurriales, como, con colérica añoranza, lo hace, alguna vez, cuando el dolor desborda, don Enrique Benavides en Nación.
000 Les vamos a contar algo sobre el trayecto.
000 Las descripciones negativas y, con mayor razón, los anuncios apocalípticos o derrotistas no deberían dominar la atención de un pueblo. Sin embargo, de vez en cuando conviene señalar, con objetividad y franqueza, las principales causas de frustración y desánimo, a fin de mover un poco a los dirigentes del país para que abandonen ellos que son los responsables su olimpo y palpen con mano la realidad del país, no la que inventan en sus declaraciones públicas para salir del paso, sino la auténtica, la que todos vivimos cotidianamente.
Anuncios negativos son la catarata de impuestos que ha recaído sobre los empresarios y sobre los consumidores, las medidas restrictivas, el alza de precios, los obstáculos crecientes contra la producción nacional.
Al salir de Heredia, ahí por La Valencia, seis jóvenes apostados, de tres en tres, junto a la carretera. si es que las nuestras son carreterasdetenían a los vehículos para pedirles una limosna para la Cruz Roja.
000 El objetivo no puede ser más noble, pero ya es hora de acabar en Costa Rica con la costumbre parroquial de detener los vehículos y obligar a los viajeros a dar una moneda para la Cruz Roja, para una escuela, para un turno o para la construcción de una ermita.
000 veces, estos grupos tienden un mecate sobre la via pública y así coaccionan con mejores bríos a los conductores. Otras veces, un guardia civil o rural dónde está la diferencia. detiene personalmente, a nombre del Estado, a los vehículos.
000 y la Actitud negativa, que engendra la desconfianza, la frustración impotencia, ha sido el derroche, sin paralelo en la historia política del país, en el actual gobierno; el abuso contra los consumidores, seres indefensos al arbitrio del más prepotente, las pérdidas por centenares de millones de colones, según se ha informado, en medio de la más cruda impunidad; la escalada de la corrupción, ante la cual el gobierno se ha mostrado tolerante y complaciente.
Uno de los problemas más graves que sufre el país en estos momentos no son sólo los impuestos y la carestia y de la vida, sino algo más serio aún: la frustración del pueblo. Esta frustración ha reducido la vitalidad de nuestra nación la impotencia pareciera ser el distintivo de los costarricenses en estos años.
Por cierto, en la autopista. si es que le cabe este nombre ocurren con frecuencia estos hechos, este pedigdeñismo público, que debe por cierto cambiarse por otras formas públicas de financiamiento.
000 Al llegar al Virilla dende los heredianos sacan la cabeza del autobús indefectiblemente para ver cómo está el río. unos niños también detenían los vehículos para pedir una ayudita.
000 Luego, llegamos al Primer Amor, que es, por cierto, el lugar más extraño del mundo. En ese punto, desembocan siete vías. Pues bien, alli colocó el MOPT un semáforo. Pero, como no todas las vias llevan igual número de vehículos y como la que conduce a San José es muy estrecha, aquello es un infierno en las horas pico. Las horas pico son aquellas en que todo el mundo está llegando tarde. 000 Esta situación no puede continuar.
El gobierno ha abusado hasta el exceso de lo negativo y por ningún lado se vislumbra un cambio de actitud, que infunda confianza y esperanza al pueblo de Costa Rica en los órdenes económico, social y político No hemos visto hasta ahora en el actual gobierno un plan visionario, un programa de acción concreto que estimule la imaginación y el talento de los costarricenses, que nos una a todos en una lucha común, en una empresa solidaria. Hubo un atisbo en el alto a la corrupción del discurso inaugural del Presidente Oduber, el de mayo de 1974, mas aquella voz se apagó a las pocas horas, mejor dicho, se había apagado el día anterior.
Pero, ese día el domingo pasado, cuando la Liga vapuleó al Saprissa por cuatro a uno. perdonen el recuerdo. no había semáforo. En su lugar, se había apostado un enorme inspector de tránsito montado en briosa moto. Junto a él había un rótulo que decía así: No hay paso.
000 Pero, como el guarda estaba muy lejos del punto de confluencia de las vías había que saltarse el alto y todo lo que allí había para preguntarle al enorme inspector de tránsito cómo habia que hacer para ir al Estadio Nacional.
000 Esto quiere decir que quien no iba al Estadio Nacional, aunque fuese para su casa en Escazú, Santa Ana. Puriscal o más allá, debia dar la vuelta por la Uruca. Una señora, por cierto, que se atrevió a ser sincera y confesó que no iba para el Estadio Nacional pero que había traspasado la linea de fuego fue sancionada con un parte.
Sin apego 000 La Historia está saturada de ejemplos de países que, en medio de los estertores de la guerra, la bancarrota, el aislamiento o el boicot, han mantenido vivas la confianza la esperanza, ha estimulado su vitalidad interna, su riqueza interior y han logrado domeñar los obstáculos más difíciles. Aun en medio de los problemas más agobiantes, nunca la frustración, la desesperanza la impotencia hicieron presa de ellos. De aquí la forma victoriosa como salieron más vigorosos de tan duras pruebas y tragedias. No son estos milagros económicos, como se ha dicho, sino resultado de la fe, el trabajo, la confianza y la lealtad hacia el país, bajo la égida de gobernantes que, en SUS palabras y SUS obras, mostraron siempre singular congruencia.
a ideologías frias e ineficaces, sin adhesión a intereses politiqueros de baja estofa, sin copias serviles de otros países, es posible, sin demagogia ni insinceridad, tan corriente actualmente en la política nacional, que el gobierno medite en la situación del país y lleve a cabo un vigoroso viraje hacia la sinceridad, la congruencia, la confianza y la esperanza de los costarricenses.
Pasado el muro de Berlin, llegamos a la intersección de la autopista, ahí donde se juntan cuarenta mil vias, entre las cuales una particular, hacia un hotel. Alli había otro rótulo que decía: No hay paso. Por lo tanto, habia que lanzarse a media autopista para preguntarle a otro inspector de tránsito este no era enorme, pero tenia una enorme moto cómo podría hacerse para ir a ver la paliza de la Liga contra el Saprissa.
000 Lógicamente, los que venían de Puntarenas, del aeropuerto de San Ramón, de Nicaragua, de México, de Estados Unidos o de Canadá, como no iban para el Estadio Nacional a ver el partido, tendrían que dar la vuelta y meterse por la Uruca. Sepa Dios dónde estarán, en estos momentos, muchos de ellos.
000 en una Hay fuerzas incalculables en nuestro pueblo que el Gobierno debe estimular y explotar. Sin embargo, ha de granjearse primero la confianza del pueblo de Costa Rica, agobiado hasta ahora por una marejada de decisiones negativas, de actitudes oscuras, de derrotismo y frustración, cuya descripción más lacerante fue realizada por don José Figueres, al proponer un gobierno de facto para salvar al país.
Vencido este obstáculo, corrimos presurosos hacia otro punto: la entrada de La Sabana, ahí donde está don León Cortés formando el número uno con el dedo índice. Lo cual, se nos antoja, ha de significar el único gol que Saprissa o el Herediano le anotaron a la Liga. El cuatro los goles de la Liga son los cuatro dedos restantes. 000 la entrada de La Sabana habia, pues, cuatro inspectores de tránsito.
Al llegar un grupo de automóviles, de pronto un guardia se plantó y nos paró en seco y le dio vía oh Patria querida a una vaca que, tras el arriero, venía del norte. No sabemos si la vaca iria al Estadio Nacional, si habrá preferido un partido de canchas abiertas en La Sabana o si iría a darles vida con su leche a los lentos saprissistas. 000 Estas virtudes, sin embargo, no brotan por generación espontánea en un país, aunque los ciudadanos las posean en abundancia. Se necesita, en las horas oscuras, el toque mágico de los profetas, de los hombres visionarios, de los dirigentes, de los gobernantes incorruptos y sinceros que hagan brotar el agua de la roca y explotar el rico filón de las virtudes del pueblo.
Sin embargo, como lo demostramos un día, el mal no está en las leyes y mucho menos en el sistema. Con un cambio radical en las alturas es posible, sin gobiernos de facto, demostrar la bondad y eficacia del sistema democrático. Pero. querrá el Gobierno dar este paso y brindarnos este ejemplo. Lo cierto es que, cuando en Costa Rica hay algún partido de fútbol que se supone será de campanillas, el tope, el carnaval o alguna carrera de delismo, todo se clausura. La Dirección de Tránsito supone que todos los costarricenses y todas las vías sólo han de tener como meta el estadio, el tope o el carnaval. los demás que se los lleve el diablo.
000 En el pasado tope, o paso de un montón de caballos en San José, se cerró el centro de la capital de tal forma que muchas personas no pudieron llegar al trabajo.
000 Claro, todo este laberinto de torpezas se levanta antes de los partidos, del tope o del carnaval. Concluidos estos actos, se grita un sálvese quien pueda. Ahí no hay inspectores, ni rótulos, ni nada. Pero, todo resulta mejor.
El gobierno actual no ha sabido ni podido dar este toque. No ha inspirado al pueblo de Costa Rica.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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