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LA REPUBLICA, Martes de enero de 1976 La demagogia del 76 Asi nos coro dólares para turistas, sin darse cuenta de que el costarricense va muchas veces al exterior a realizar sus compras porque aquí, en la Costa Rica supergravada, los impuestos impiden ya casi disponer del dinero suficiente para que uno pueda realizar sus compras en el territorio nacional. La gente va al exterior porque allá es más barato, entre otras razones. Pues bien, a los burócratas de siempre lo único que se les ocurre, con excepción de la excelente idea del ministro Morera de crear zonas libres en el país, es impedir que el tico viaje libremente al exterior a realizar sus compras. Se le impone una traba más para forzarle, o a que compre artículos de menor calidad, o bien sumamente caros por los impuestos que estos mismos burócratas han puesto. a esto se le llama protección al consumidor: más bien es expoliación del consumidor. Que no se preocupe el pueblo tico: es el vote a pagar lo que ha encontrado una vez más. digo que el pueblo no debe preocuparse por lo que he mencionado, pues aún hay más sorpresas tributarias en el año de la producción 1976. fin de seguir financiando a las universidades públicas en Costa Rica, donde la mayor parte de los estudiantes provienen de familias pudientes y quienes pagan sumas bajísimas por su educación, ya el Estado costarricense planea nuevas cargas tributarias sobre los ciudadanos. No me explico por qué no se aumentan las cuotas a los estudiantes y evitar asi esa masiva redistribución de la riqueza de los pobres hacia los ricos. Tal vez no suben los costos a los estudiantes, por temor a que se vayan a una huelga.
Ha faltado decisión a la hora de ponerle el cascabel al gato. Claro, es más fácil tratar de seguir gravando a un pueblo, no organizado y tal vez domesticado. que enfrentarse a las poderosas y bastantes subsidiadas asociaciones universitarias, que, con dogma y furia.
darían al traste con la política de maromero que ha venido siguiendo este gobierno de vacilón.
Hay más propuestas de nuevos impuestos o bien aumentos de los ya existentes: aumento de los impuestos sobre la renta de las sociedades anónimas.
que sólo arruinan más a las pequeñas: aumento en Generalmente. escuchar la opinión de cier políticos, cuanto se anuncian ciertos hechos por venir, como regla debe pensarse en que, efectivamente, lo que resultará son hechos opuestos.
Un ejemplo de esta regla originada en la experiencia y en el conocimiento de los demagogoses el anuncio reciente de que 1976 será el año de la producción.
los anuncio el gubernamental, empezando por su director siguiendo con la primera voz y así, por todo Costa Rica, se escucha que tenemos que producir en el 76, o nuestro país se hundirá en el caos.
Cuando uno escucha estas prédicas del Estado llamando a la acción, es de esperarse, ilusos que somos. que las medidas que el gobierno va a tomar para el año 1976, efectivamente conduzcan a un incremento en la producción. Pues bien, como ya es usual con este gobiemo, las medidas que ya estamos viendo, más bien ayudarán a que Costa Rica no produzca y a que el país siga en el caos.
Ahora, dejando una vez más de lado el precepto constitucional de que la Asamblea Legislativa es quien pone los impuestos, el Banco Central pone gravámenes, cuando pretenda distrazarlos con nombres tales como recargos cambiarios o sobretasas transitorias. o como les de la gana, pretendiendo endulzar otro trago amargo del pueblo con simple terminologia pseudocientífica.
Además de estos impuestos, el Banco Central pretende aplicar restricciones en el otorgamiento de Jorge Corrales Quesada el impuesto sobre dividendos de sociedades anónimas: duplicación del impuesto sobre las rentas de asesoría del exterior, uso de patentes, marcas y remuneraciones a directivos que actúen en el exterior: aumento del impuesto sobre los pagos de intereses al exterior, como si en Costa Rica abundara el crédito: impuesto del 15 a los ingresos de personas que actúan en el exterior; 6impuesto sobre la transferencia de bienes inmuebles, para evitar que los sufridos costarricenses nos podamos cubrir en algo contra la inflación.
No creo que se me quedaran por fuera algunos impuestos en cartera que tiene nuestro gobierno.
Como conclusión, efectivamente 1976 será el año de la producción, pero de la producción de impuestos. Qué tal un impuesto sobre los demagogos?
nuevos aun Nicaragua en la voz de Pablo Cuadra Eduardo Tijeras Pablo Cuadra veces me cunde la sospecha de que por culpa de la televisión, de la publicidad, de la sociedad de consumo, de los grandes almacenes y de los norteamericanos, masivamente considerados, está desapareciendo del mundo el sabor local, la textura plural de los atavismos, la intransferible caracterología del medio ambiente, y que ya da igual salir de viaje y visitar otros pueblos y otras ciudades, porque siempre se va uno a encontrar con el mismo ruido de automóviles, con la misma gente hastiada de la urbe, con los mismos anuncios y la misma voz de un locutor que dice las mismas cosas en todas partes.
La impresión de monotonia es pasajera. Si quiero convencerme de lo contrario me basta leer un poeta. Nunca viajé a Nicaragua. Sé algo de este pequeño país por la frecuentación de amigos centroamericanos y por la inmensa y trágica popularidad de sus terremotos. País tropical de lagos y terremotos, del hechicero universal Rubén Darío, de las andanzas del conquistador español Gil González Dávila, que descubrió el Gran Lago (más de siete mil kilómetros cuadrados. de toda la exterioridad geografica e histórica y de la aterradora y miserable belleza del volcándios, al que todavia hoy, en otro orden, claro, sé le sigue tributando la sangre de victimas propiciatorias según ancestral costumbre de los primeros indios pobladores y de la que dejó constancia el cronista Fernández de Oviedo.
Antes se intentaba con el sacrificio humano calmar la furia de los dioses. Ahora, con el imprevisto y geológicamente azaroso sacrificio humano no se intenta más que seguir apegado al terruño y quizá a la idea de patria.
Pero hablar con un poeta, oir sus conferencias, leer sus versos, nos da la mayor dimensión, la más profunda y cotidiana de la interoceánica Nicaragua. Pablo Antonio Cuadra sesenta y dos años, libros de poesia, ensayo, narrativa y teatro nos ha visitado recientemente. Alto y canoso, con buena mímica de orador, aún conserva en su delgadez el viejo airón romántico de su pasado maderero y de navegante por los puertos desvencijados y las islas solitarias del lago grande, este director de la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Las cuatro pasiones evidentes de Pablo Antonio Cuadra la significación contemporánea del mito griego, la vigencia indestructible del cristianismo, el mestizaje y el estudio del sentido dual y contradictorio del ser nicaragüense hablan ya de una cultura que tiende a integrar lo particular en lo universal y que se configura, como en cualquier rincón europeo, a través de tres etapas representadas por la revolución del maiz primitiva cultura agraria y campesina. el advenimiento del cristianismo tiempo de la conquista española y la máquina incipiente industrialización, fenómeno de masas y la ruptura de la relación natural del hombre con su lugar, Parece ser, y hay para ello pruebas convincentes, que Daniel Defoe no se inspiró para su famoso personaje Robinson Crusoe en el marinero escocés Alejandro Selkirt, abandonado en las islas de Juan Fernández en 1705, sino en otro marinero abandonado por el filibustero Sharp en una isla desierta del Pacifico en 1680. Este otro marinero era nicaragüense.
En cada corazón nicaragüense late el robinsonismo, el ansia del nomada, la vagabundia, como dice Cuadra con una expresión preciosa. Aquí surge uno de los rasgos caracterológicos del nicaragüense más hondamente comentados por el poeta: la dualidad, el ritmo contradictorio, la doble mentalidad, circunstancia que incluso es posible rastrearla en la primitiva escultura chorotega uno de los pueblos prehispánicos fusión o desgarro de hombre y animal, en la presencia dual de los volcanes, en las dos únicas estaciones meteorológicas invierno (fango. verano (polvo) y en otras muchas trasculturaciones y circunstancias raciales y políticas, asi como clave de toda la obra de Rubén Dario, quien llegó a decir: Siempre quiero ser otro. Pablo Antonio Cuadra entiende vuelta del torniquete que lo permanente en la poesia de Rubén es su misteriosa obsesión, de raiz indigena, por concebir la unidad como dualidad. Lo cual quiere decir, con otras palabras, que el conflicto se disuelve en el interrogante. En efecto, Cuadra acierta a relacionar el ser nicaragüense con el mito de Ulises, traido por Homero y por Dante. El primero huye, vive, sufre y retorna, conoce los límites de lo humano, regresa a sí mismo. El segundo, no. El Ulises de Dante viola los términos humanos y perece en el empeño. Lo que se pregunta Pablo Antonio Cuadra, con su voz que adquiere prestancia en el acto de la comunicación poética, frente al tráfico estrepitoso de la Ciudad Universitaria, mientras el vilano de los chopos flota en la luz de la tarde, es cuál de las dos interpretaciones del mito representa mejor el alma occidental moderna. Cuál será el Ulises de nuestra Hispanoamérica y de nuestra Nicaragua? Esta pasión del mito griego, mientras tanto se resuelve el interrogante, que no lleva un camino fácil, induce a Pablo Antonio Cuadra a recrear leyendas nativas a exaltar con leve tinte mitológico su entrañable experiencia lacustre. Nacen asi los Cantos de Cifar, su obra más depurada y reciente, poblada de marineros humildes y resonancias heroicas del pasado histórico, de estampas frescas y luminosas, de garzas en vuelo, del factual misterio de las islas, de tiburones y sábalos, de guasa popular y de una mítica, esta vez si, absolutamente privativa de los hijos de Nicaragua Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.