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12 LA REPUBLICA, Lunes de marzo de 1976 o EDITORIAL Do Re Ai Los estafilococos son bacterias de forma redondeada. Sus infecciones producen inflamaciones, necrosis y abscesos.
Educación civica y malos ejemplos diarios Los estafilococos se combaten con un antibiótico poderoso y eeu llamado aureomicina.
esSin embargo, estos no son los peores virus que pueden afectar a nuestro pueblo.
graves y profundos: en el permanente mal ejemplo que nuestros jóvenes han estado contemplando en estos últimos lustros de nuestra historia. la corrupción ha echado sus reales en nuestro país no por una acción cíclica por influjo externo, sino, básicamente, por el mal ejemplo desde las alturas, sea por acción o por omisión, por impunidad o por complacencia, por decisión o por alcahueteria.
o Tenemos también los estafalosticos. terrible virus que mata el cuerpo y el alma.
11 Contra este mal sólo existe un antibiótico: la PENIcilina. le aplicamos la PENIcilina, por cuanto la AUREOmicina, en este caso, más bien serviría para afianzar el poder de los estafalostico Se ha declarado el problema penitenciario zona de desastre nacional.
Si el doninio de los estafalosticos llegara a enseñorearse, habría que declarar a todo el país zona de desastre. pues no seria suficiente toda la dosis de PENIcilina que se guarda en nuestros códigos penales.
En el fondo, se trata de una lucha pertinaz y enconada entre la AUREOmicina y la PENIcilina, esto es, entre el oro, vil metal, y un establecimiento penitenciario.
Comentamos regocijados y peranzados, en el editorial de ayer, la decisión del Ministro de Educación Pública de denominar este como el Año de la Educación Civica.
Apoyamos, asimismo, la iniciativa de incluir esta materia en los programas de educación, no como curso rutinario y descriptivo de las funciones del Estado, sino como escuela de democracia, a fin de robustecer estos principios y de afirmarlos con hondura en el alma de los niños y de los jóvenes, así como acto de evocación permanente de nuestros más grandes patricios y héroes.
La educación civica decíamos ha de acompañarse de la formación ética, a fin de que la cosecha sea óptima. Con todo, la plenitud desde el punto de vista de los esfuerzos que se realizan para formar a nuestros niños y jóvenes sólo se alcanza, cuando a la enseñanza, a la teoría, a la presentación de los mejores mode los de nuestra historia, se sigue el ejemplo luminoso y permanente de los gobernantes, de los políticos, de los legisladores, de los dirigentes, de los funcionarios, de todos aquellos, en fin, que ocupan una posición distinguida o de decisión en la vida del país.
La teoría, la enseñanza, la instrucción en el orden cívico o ético pueden ser contraproducentes cuando los jóvenes y los niños se dan cuenta de que existe un abismo entre la instrucción que reciben en SUS escuelas y colegios, y la realidad de la politica y del Gobierno o los ejemplos de los gobernantes y de los dirigentes políticos. Si así fuera, mejor seria ni siquiera intentar un esfuerzo educativo de este tipo, pues no hay peor instrumento de degradación de un pueblo que la falsedad y la hipocresía.
Si nuestros más preciados valores cívicos y éticos han comenzado hacer aguas y si nuestras más fecundas tradiciones se han resquebrajado, la culpa recae no sólo en fallas del hogar o en la ausencia de educación cívica y ética en escuelas y colegios, sino en hechos mucho más Las confusiones en este campo son nefastas. Si le aplicamos aureomicina al estafalosticos. el remedio degeneraria en catástrofe.
Sería acrecentar hasta la enésima potencia la maldad del virus.
Si utilizamos la penicilina contra el estafilococos, los resultados serian magros.
Si hemos perdido tierras y bienes, no ha sido sólo por falta de instrucción cívica, sino, fundamentalmente, por indolencia y complicidad de los funcionarios. Si el prestigio de nuestra Patria está por los suelos, no es sólo por falta de cursos sobre civica, sino por culpa de algunos dirigentes. Si nuestra democracia no ha logrado mostrar toda su eficacia y grandeza, en un marco de libertad, en un pueblo ideal para convertirla en paradigma de gobierno, no es por falta de educación cívica, sino por ausencia de ética en la vida política del país; no es por la gravedad y complejidad de nuestros problemas, sino por la desviación de los objetivos más nobles del Estado.
No basta, entonces, con bautizar este año como el de la Educación Civica o con insertar esta materia en los programas educativos, aunque esta decisión sea encomiable beneficiosa en extremo. Es preciso que la ética informe y fecunde la cívica y que ambas alimenten la política. sobre todas las cosas, es necesario que desde las alturas provenga el ejemplo de convertir los principios en realidad, la moral y la cívica en pan cotidiano, en carne propia. Si el ejemplo no proviene de lo alto, si los gobernantes no dan un claro y permanente ejemplo a la juventud y a la niñez con palabras, y, sobre todo, con hechos, nos ponemos a que las clases de cívica deformen a nuestros niños y jóvenes ante los malos ejemplos que a diario reciben.
Si vamos a emprender esta cruzada, que sea a fondo y con todos sus riesgos. En el terreno de la medicina moral o política, ocurren con frecuencia estos intercambios, que a algunas personas o novicios en la materia se les antoja involuntarios, pero que, frecuentemente, no son sino obra de un genio oculto.
El secreto de algunos estriba en no utilizar a tiempo los remedios que la ciencia o la técnica aconsejan, mejor dicho, en aplicar estas recetas a las enfermedades que no las necesitan. En cambio, las fórmulas ineficaces se las aplican a las enfermedades o virus malignos.
Estos equívocos desacreditan el juramento de Hipócrates en el orden de la medicina, más son moneda de curso corriente en manos de la hipocresía política.
exa La aureomicina ha de atacar a los estafilococos, y la PENIcilina, a los estafalosticos. Este es el orden natural de las cosas. El buen médico, sigue el curso normal de la ciencia, mas no siempre los políticos los imi tan.
En este punto, surge un grave problema. QUE ESTARA COCINANDO DON PEPE?
Los más eminentes médicos y biólogos del mundo están profundamente preocupados por una observación que, después de numerosas investigaciones, se ha verificado empíricamente los an ticuerpos están perdiendo su eficacia, por cuanto los organismos se están tornando resistentes a ellos. De este modo, los virus se están vengando de la ciencia y de la medicina.
GARRÓN DEBE SER UNA DE ESAS RECETAS QUE SOLO ÉL LE GUSTAN CHALO MONGE CARRO En el orden moral, ocurre, el mismo fenómeno. Cuando un cuerpo social un país se acostumbra a la AUREOmicina sin PENIcilina, llega un momento en que los anticuerpos, las leyes, los códigos morales, los principios, pierden su eficacia. La sociedad se torna resistente a la ética y todo parece normal.
Cuando el organismo social llega a este punto, todo está perdido. Sólo lo salva la operación, esto es, la revolución, que es la crisis llevada a sus últimas consecuencias.
76 En cuanto a nosotros, todavía estamos a tiempo. Sin embargo, preciso adoptar en este momento una resolución radical: aplicarles la PENIcilina a los estafalosticos y la aureomicina a los estafilococos, no al lalo revés.
Si no obramos de este modo ahora y aquí, la resistencia de los virus será invencible. Ser resistente equivale, en el orden moral, a las siguientes expresiones: hacerse el conchudo. hacerse el chanco. o hacerse el tonto. normas, por cierto, muy en boga actualmente en ciertos estratos oficiales y políticos.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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