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In the 316174AR LA REPUBLICA, Sábado 24 de abril de 1976 Pasado, presente y futuro del cine: La concepción estética del cine El hombre y su capacidad de predicción ent, latihan RAUL TORRES MARTINEZ paisa Cuando Hauser nos señalaba. como decíamos en el atunitens artículo anterior, que el actual siglo comienza en 1920, pretendía poner de manifiesto un hecho tipificador de la historia de la especie humana: los fenómenos no se producen en el tiempo y en el espacio de modo tal que ile libere puedan establecerse divisiones tajantes. Hay etapas de carácter transitorio que anteceden a los períodos de larga duración y están a continuación de ellos. El romanticismo, por ejemplo, no es un movimiento que pueda situarse sin más en la primera mitad del siglo XIX. No sólo sus causas. sus motivaciones deben rastrearse al promediar ya el siglo XVIII, sino que sus secuelas se prolongan, en Europa, hasta la segunda mitad de la pasada centuria, en pleno realismo. Obras que durante un tiempo se mostraron como ejemplo de realismo. Pepita Jiménez. de Juan Valera, entre otras hoy, analizadas con cuidado, nos parecen más bien expresiones del anterior movimiento aparentemente superado.
Más todavía: en nuestra Latinoamérica, en muchos autores, esta tendencia se prolonga aún durante la pedes primera mitad del presente siglo. Es que las raíces de la profundas de cualquier estilo o escuela. por considerar sólo este aspecto de la cultura tienen un antecedente social, y en el hombre, los cambios no se dan con el carácter de cataclismos; son secuenciales, hay transiciones lentas en el paso de un período a otro que sólo mals pueden detectarse con la lupa afinada y certera de la pokial perspectiva histórica (Aun las revoluciones verdaderas tienen este carácter gradual: en muchas de sus concreciones, el cambio brusco se da dentro de un contexto de cambio lento, aunque sea una paradoja. Pero predecir no es siempre acertar.
slo Por eso existen dificultades para apreciar los hechos presentes; por eso resulta azaroso hacer predicciones.
Genial fue Julio Verne cuando anticipó hechos que sólo hace poco conmovieron al mundo y que hoy nos parecen hace me naturales, como, por ejemplo, las exploraciones humanas del espacio, Genial es la predicción Vernesca, sí, pero மன leido hoy su Viaje a la Luna. no nos resulta fácil reprimir algunas sonrisas compasivas frente a lo ingenuo de sus historias del futuro. Los grabados de sus viejos libros nos muestran a cosmonautas encaminándose alive primorosamente vestidos con chaqué y chistera hacia las Universidad naves cohetes con puertas y ventanas, como casas.
Disciplinadas gallinas y otros animales van también en torno de ellos. Puede avizorarse el futuro, pero el hombre es vástago de su tiempo e, inevitablemente, no puede abandonar el prisma estrecho de los usos y costumbres.
de los hábitos y las leyes, de los conocimientos, creaciones y valores de su época.
El medio material y espiritual humano son realidades de un aquí y un ahora. Cualquier proyección en el futuro está limitada por amarras indestructibles con el presente, lo que no resulta extraño, pues se pretende dar una utópica versión de un mañana que supone un hoy ilusorio y hasta ilusamente preterido.
El biólogo Johanes Uexkull, para cimentar su nueva concepción de la disciplina que cultiva, nos dice que en el mundo de una mosca sólo encontramos cosas de mosca. lo mismo que en un erizo de mar sólo encontramos cosas de erizo de mar. Parafraseándolo, diremos que en un hombre de hoy sólo encontramos cosas de hoy, y que sus proyecciones en el futuro resultan fatalmente condicionadas por ese hoy, aun en las predicciones más geniales. Un acierto de Lukács.
Estas ideas han venido a nuestra mente a propósito de los juicios equivocados según creemos de de Fleur respecto de la obsolescencia futura del cine. Del mismo modo, nos ha parecido conveniente revisar un viejo ensayo de una de las figuras más relevantes de la estética moderna: György Lukács. Son sus Reflexiones sobre la Estética del Cine. publicadas en 1913, hace sesenta y tres años. Recuérdese que, a la carencia de expresión parlante, se agregaban indescriptibles limitaciones de un arte apenas en ciernes. Así como perdónese lo pedestre del ejemplo, los primeros automóviles, desde el punto de vista del diseño, fueron coches a los que los caballos se les remplazaron por un motor a explosión, los primeros filmes, cuando el desarrollo de la cinematografia lo permitió, fueron simples expresiones de teatro filmado. Lukács nos informa de que un conocido dramaturgo de la época fantaseó en cuanto a que el cine, gracias al perfeccionamiento de la técnica y de la reproducción de la palabra, llegaría un día a sustituir al teatro. Cuando esto se logre, opinaba, ya no existirá ningún conjunto incompleto: el teatro ya no estará limitado a la dispersión local de los buenos elementos interpretativos; en las obras sólo actuarán los mejores artistas y lo harán muy bien, pues las malas actuaciones podrán ser desechadas. Agregaba: Las buenas representaciones serán eternas; el teatro perderá su fugacidad para convertirse en un gran museo de todas las producciones verdaderamente perfectas.
Después de decir que sólo corresponde a la estética determinar y valorar la belleza del cine, agrega Lukács que tal planteamiento es un hermoso sueño. pero absolutamente equivocado. Piensa que no hay solución de continuidad entre el teatro y el cine, por ser dos expres nes absolutamente distintas. Al margen de otras especificaciones, dice que el escenario es, para el caso del teatro, un presente absoluto. Lo pasajero de la representación dice no es ninguna desgraciada debilidad, sino que un factor positivo. Expresa que la sola aparición de una gran actriz Bélgica Castro o Haydée de Lev. pensaríamos aquí es tragedia, misterio, servicio divino. El drama que represente es una circunstancia que será vivida sinfrónicamente, diría Ortega por el actor y por los espectadores de ese presente trágico que es toda forja teatral. Dice nuestro escritor que este presente. esta contingencia dramáticamente compartida no es ni será nunca la característica del cine. Los de un filme son hombres no hombres.
Piensa, verbigracia, en el actor de teatro que en algunas obras inclusive baja fisicamente del escenario y es parte de nosotros, es uno más de nosotros, uno especial entre nosotros.
Lukács emparienta al cine con el sueño y con el cuento. Puede realizarse en él. dice todo aquello que el romanticismo había esperade en vano del teatro (recuérdense las abruptas y continuas rupturas de las tres unidades clásicas acción, tiempo y lugar del drama romántico. Pero, para confirmación de la tesis que planteábamos al comienzo de estas líneas, Lukács, avizorando inteligentemente los referidos aspectos fundamentales de la estética del cine, como asiste apenas al nacimiento de un nuevo arte, se equivoca, como veremos en un último articulo.
Comentario a la liturgia del domingo: Rincón del idioma El pesimismo de Tomás En un matutino, se lee. La casaron antes de cumplir los quince años y el marido la abandonó antes de los veinticinco, porque sólo PRODUCIA hijas MUJERES (En artículo sobre la situación de la mujer en la India, aparecido el 21 de diciembre de 1975. ste bp scrie pesimismo Pero debló escribirse: hapa El apóstol Tomás parece un espíritu contemporáneo. Se disfraza de pragmático: durante la Ultima Cena interrumpió el discurso de Jesús para hacer una pregunta trivial. Jesús explicaba a sus discipulos que de ese momento en adelante ellos ya conocían el camino para seguirle, pero Tomás dice bruscamente: Señor, no sabemos adónde vas. cómo podemos saber el camino. Tomás inquiere por cosas concretas, prácticas, efectivas. para gritar disimular su descorazamiento, su Anteriormente Tomás había cidad, de manifestado su desconfianza, su que el desesperación. Jesús fue llamado por las hermanas de Lázaro con la noticia de que estaba enfermo, Aunque en realidad ya había fallecido. El viaje necesario para ir Anar la casa de Lázaro hacía ineVitable adentrarse en la Judea.
Ahora bien, este recorrido conllemaba para Jesús el riesgo de morir apedreado Sin embargo, Jesús da a enlender que no hay peligro, al enos en esta ocasión. Pero Tomás se desespera. Dice a sus compañeros: Vayamos también nosotros a morir con El. Algún madvertido lector del evangelio quos haya admirado la valentia cerciorarse del hecho experimentalmente ¿Demuestra Tomás pasión por la verdad? Más bien se deja llevar por el pesimismo. No acepta la palabra henchida de gozo de sus compañeros. No quiere aceptar la felicidad.
Tomás no quiere correr el riesgo de un desengaño. Prefiere la seguridad de su escepticismo, aunque este lo incline hacia la desesperación. Dice que está dispuesto a luchar, pero no cree en el triunfo de su lucha. Como muchos hombres de hoy, se ha resignado de antemano a la derrota. Es tercamente pesimista. Busca pruebas, baraja argumentos, inventa excusas para defender su derrotismo. No cree que su vida, y la de cada uno de sus hermanos, e incluso la de la sociedad en general, pueda cambiar, mejorarse, superarse.
En definitiva, Tomás es pesimista porque está abandonado a sus propias fuerzas. Sabe que es tan débil. Cuando diga ¡Señor mío y Dios mío. pasará del ánimo pesimista propio de la incredulidad, al espíritu de la fe y de la esperanza que hacen posible el amor, la entrega por los demás. La resurrección de Cristo se habrá hecho presente en El.
Fr. Miguel Picado irle que de Tomás. En realidad no hay valentia (al pie de la cruz sólo estuvieron presentes las mujeres y Juan) sino falta de fe. Tomás se lanza a una muerte desesperada.
Le es más fácil encarar la muerte, la lucha, el conflicto violento, que tener fe. Igual que el hombre contemporáneo. parece amar secretamente la muerte, el pesimismo, lo absurdo.
Esta obstinación se manifiesta sobre todo en su negativa para aceptar la resurrección. Quiere el marido la abandonó antes de los veinticinco, porque sólo DABA LUZ hiljas.
PORQUE Myriam Bustos Arratia El verbo PRODUCIR (que entre otras materialistas acepciones incluye a la de rendir fruto LOS TERRENOS LOS ARBOLES) no nos parece el más Si una mujer da a luz HIadecuado para referirse a los seres JAS, evidentemente que estas son humanos que llegan al mundo. MUJERES y no hombres, de me Preferimos, en su lugar, un verbo do que el sustantivo apuesto a hique dé más dignidad a la función jas. mujeres. es redundante y humana reproductora.
debe eliminarse.
min Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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