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10 LA REPUBLICA. Lunes 31 de mayo de 1976 EDITORIAL Do Re Mi Nos invitó un amigo, un día de estos, a su oficina.
Urge reformar o derogar Ley de Pensionados Esta se encuentra situada en un lugar estratégico para los fines de la invitación.
Por ahí, desfilan alumnas de un colegio femenino y con ellas numerosos muchachos que vienen de otros centros educativos, según una vieja y bella tradición, a cortejar a las muchachas.
se Pero, la invitación no era para hacer el oficio de viejos verdes y ni siquiera para contemplar la belleza femenina, sino para escuchar.
Es insólita una invitación para escuchar.
Pues, a la escucha nos pusimos con oídos atentos. Oiga. nos dijo el amigo. Pongales atención a las expresiones de los muchachos y de las muchachas, repare en sus giros, en la vulgaridad de sus frases, en el irrespeto más despampanante entre hombres y mujeres. lo comprobamos con dolor, cosa que, por cierto, ya habíamos observado en muchas otras ocasiones.
No se trata de una actitud conservadora, mojigata o puritana, sino de un elemental respeto al Idioma y hacia el ser humano, del uso del lenguaje, de normas básicas de convivencia y de civilización.
La ley sobre los pensionados y rentistas dicto con el fin de estimular el ingreso al país de extranjeros con recursos suficientes, cuyo asentamiento en Costa Rica fuese beneficioso para la economía nacional.
Esta ley, demasiado generosa y, en muchos casos, discriminatoria para los costarricenses, ha servido, no obstante, para que se cometan numerosos atropellos y abusos, máxime si tomamos en cuenta que los controles sobre los pensionados prácticamente son inexistentes.
Muchos son los pensionados honorables y trabajadores que, conforme el espíritu original de la ley, han venido a Costa Rica a enriquecer nuestro patrimonio y, en no pocos casos, a aportarnos sus experiencias y conocimientos. Sin embargo, la pésima reputación de otros, sus negocios oscuros, malos antecedentes, han causado mengua al prestigio y buen nombre de los primeros, además de inferirle a nuestro país muchos daños de tipo moral en el exterior.
La Ley de Pensionados se ha desvirtuado y no hay motivo alguno para mantener su vigencia, excepto que también en este campo se haya creado ya tal tejido de intereses que sea imposible derogarla o modificarla.
Hace pocos días, se acusó a un pensionado de dedicarse al negocio de la prostitución. Otro, dejó en Estados Unidos una estela de des.
honra y desprestigio hacia nuestro país. Ayer, un pensionado introdujo a Costa Rica algunas armas. En punto al uso de los automóviles de pensionados, no hay control de ninguna clase, y hasta se ha dado el caso de que Robert Vesco aparece como depen.
diente de su esposa, con tal de burlar SUS las leyes y de evitar cualquier acción contra él.
Impulsados por estas experiencias y abusos, el Lic. José Manuel Salazar Navarrete presentó, siendo diputado, un proyecto de ley con el fin de reformar in radice esta ley. Con todo, esta propuesta se ha mirado con indiferencia en la Asamblea Legislativa, como ocurre siempre que se han de tocar algunos intereses.
La actual Ley de Pensionados debe derogarse de plano, o bien, introducirle reformas de fondo, de tal modo que se salvaguarden los intereses del país y se eviten tantos abusos y tropelias. Es preciso elevar el limite de la edad de los aspirantes a pensionado de 30 a unos 55 años, de tal suerte que se satisfagan los fines originales de la ley. Asimismo, deben exigirseles más requisitos a los pen.
sionados. No basta una nota cualquiesobre la buena conducta del solicitante. Es preciso un estudio más fondo y minucioso sobre SUS antecedentes. Deben establecerse controles específicos y eficaces sobre los pensionados, las exenciones y bienes, así como sobre las actividades que en Costa Rica se llevan a cabo.
No es posible aceptar que, después de muchos años de vigencia de la ley, no haya una oficina encargada de estas labores. El Instituto de Turismo concede los permisos correspondientes y.
de ahí en adelante, comienza el misterio.
En definitiva, o se deroga la ley, en resguardo del buen nombre del país, o se reforma de inmediato y seriamente, a la luz de las experiencias recogidas. Lo peor que podemos hacer es mirar con indiferencia estos hechos y asustarnos, dentro de algunos meses, cuando se cometan nuevos abusos.
ra a Cómo hablamos, señor, los ticos. Y, por culpa de los adultos, de nuestro sistema educativo, de nuestros hogares, del desprecio radical hacia la lengua, cómo se expresan nuestros jóvenes.
Ningún pensamiento o frase culmina en forma redondeada y expresiva. El lenguaje del tico y, sobre todo, de los jóvenes está formado por una serie de exclamaciones casi tribales, selváticas, en las que el mentonazo de madre o cualquier sustantivo aumentativo, sobre todo si proviene de un cabró o del fruto de una gallina, hacen el papel de admiración, de emoción, de susto, de reflexion, de placer y de todas las facultades y sensaciones del ser humano.
De aqui. quizá, la dificultad pasmosa del estudiante costarricense a la hora de redactar o escribir lo que piensa, ve o siente. Sencillamente, no puede, pues en la vida está acostumbrado a no leer y a hablar a punta de mentonazos de madre y de aumentativos.
Estamos en la edad de piedra y de Tarzán.
Si la cultura de un pueblo se midiera por la forma de hablar de sus jóvenes y de sus adultos, el nuestro quedaria a la cola.
Hay que ir en autobús y escuchar a dos jóvenes o dos mamulones. Que forma de expresarse, qué incultura, qué pobreza de palabras, cuánta vulgaridad y cómo hablan a gritos para que todo el mundo los oign.
NADA COMO ÉSTO PARA ABRIR EL APETITO PARA QUÉ QUERRA LA GENTE ABRIRSE EL APETITO?
Frente al colegio de este cuento se acuestan, a lo ancho de la acera, los jóvenes adonis que esperan a sus Venus. Nos han contado que cuando pasa alguna anciana, por nada del mundo se levantan. La pobre vieja tiene que tirarse a la calle porque ningún mamulon le despeja el camino Digase lo mismo de los autobuses. Ya pasó la moda de ofrecerle un puesto a una mujer, a una señora embarazada, a una anciana. He aqui el único fruto del año de la liberación femenina: que las irrespeten más.
Algo debería hacer el Ministerio de Educación Pública para infundir en los alumnos no sólo amor y respeto a su lengua, sino tamblen decencia en el trato entre muchachos y muchachas.
Si los hombres no tienen recato alguno ante las mujeres, al menos estas deberian respetarse más a si mismas y exigir, de parte de los hombres.
cierto decoro. Pero, al parecer, ocurre lo contrario: las mujeres, las muchachas, estimulan a los hombres y se ponen a su mismo nivel.
No sólo hay que reconquistar fisica y moralmente a Costa Rica, hay que rescatarla también linguisticamente.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.

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