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LA REPUBLICA, lunes de junio de 1976 11 La leyenda de las ruinas low Ricardo Blanco Segura De manera inadecuada, el pueblo costarricense llama ruinas a lo que no es más que una construcción inconclusa al referirse los restos de lo que debió haber sido la iglesia parroquial de Cartago. Bellisima construcción del más puro estilo románico, hoy en día convertida en albergue de un jardín y rodeada de una leyenda que, según las consejas populares, no permite merced a una maldición la conclusión de la fábrica.
Esa leyenda dice que el templo (iniciado en el último cuarto del siglo XIX) no puede terminarse porque en ese lugar un sacerdote asesinó a un su hermano, agregando de talles amorosos al lio familiar. Qué hay de cierto en eso, o qué base tiene la leyenda. Vamos a verlo.
En 1638 la iglesia de Cartago estaba muy deteriorada: se planteó la necesidad de restaurarla y el presbítero don Alonso de Sandoval. Vicario Provincial desde 1591.
dio orden al cura don Diego de Obando y Espinoza de proceder a la destrucción del viejo templo y construir uno nuevo. La edificación, que duró seis anos, fue costeada por el propio vicario Sandovaly generosidad fue la base de la leyenda que atribuye a dicho presbítero el crimen aludido, en penitencia del cual fue que hizo el gasto. desde entonces no se puede levantar alli ningún templo, o, si se intenta, sobreviene un terremoto y lo destruye.
En realidad no hay ningún documento, civil eclesiástico que compruebe plenamente la responsabilidad del padre Sandoval en este asunto. La leyenda se debe, probablemente, a confusión originada en un pleito sucedido no en la iglesia sino en el cabildo de Cartago el de enero de 1640. Según don Gregorio de Sandoval, gobernador que antecedió a don Juan de Chávez y Mendoza, don Antonio Rodriguez Moreno se opuso al nombramiento de don José de Sandoval (hermano del padre don Alonso) como capitán de infantería; y agrega que ello se debía tanto a su ambición como por ejecutar la mala voluntad y odio que el susodicho y los demás deudos y parientes del dicho don José de Sandoval le tienen por haberse casado según dicen a disgusto, como parece que se vio el día de año nuevo de 1640 pues habiéndose hecho elección de alcalde y demás oficiales de república en las casas del ca.
bildo de esta ciudad, y habiendo nombrado y elegido por uno de ellos al dicho don José de Sandoval y viniendo a recibir la vara salió de través a vista del dicho gobemador y demás capitulares y la mayor parte de los vecinos de esta ciudad se hallaban presentes, un hermano del dicho don José precipitadamente, y sin atender al acto y tiempo y le dio al susodicho dos puñaladas de que estuvo muy malo y a gran peligro, por cuya causa habiendo como hay tan larga parentela asi de la parte del dicho agresor como de la mujer del dicho don José, fue necesario con mucha diligencia, prudencia y sagacidad quietar y allanar lo que en este acto podia resultar.
En ninguna parte de los expedientes se cita el nombre del hermano de don José que dio las puñaladas: y mucho menos se hace alusión al padre don Alonso como autor del frustrado crimen, ni aún en los documentos eclesiásticos que lógicamente y en caso de tanta gravedad debieran guardar algún proceso (y más de indole tan escandalosa)
contra el Vicario. Ahora bien: en las actas del cabildo con fecha 1º de enero de 1640. se hace constar que se suscitó un incidente cuando don Juan de Senabria Maldonado.
marido de Juana Figueroa Moscoso, hermana de don José de Sandoval y del padre don. Alonso de Sandoval. se opuso al nombramiento de don José como alcalde ordinario, porque él (don Juan de Senabria)
ya ocupaba un cargo igual y dos cuñados no podían ser al mismo tiempo alcaldes ordinarios. Como los votos favorecían a ambos candidatos. Senabria pidió al gobernador que lo excuse y haya por excusado de usar el dicho oficio de alcalde ordinario. Jerónimo de Retes, alguacil mayor, haciendo caso omiso de la petición de Senabria pidió al gobernador que sin atender al dicho y alegado por Senabria, mande a llevar a cabo la ejecución de la elección. y así lo ordenó el gobernador Sandoval. Aquí fue cuando pudo haberse suscitado el incidente de las puñaladas, dadas por Senabria Maldonado a don José de penitencia se le hizo al padre Sandoval de reedificar a su costa la iglesia de Cartago. Qué pensar de todo esto. En primer término, creemos que al padre Sandoval lo favorece todavía el beneficio de la duda.
porque en ningún documento se le nombra como culpable. Sin embargo, puede ser que algo haya de cierto, deformado por la tradición que suele exagerar detalles. En segundo lugar, téngase en cuenta que al agresor de don José se le cita como hermano y no como cuñado o hermano politico; con mucha prudencia, quizá por la condición sacerdotal de don Alonso, el gobernador don Gregorio de Sandoval omite su nombre. En tercer lugar. qué motivos tuvo el padre don Alonso para construir la iglesia de Cartago a sus expensas. La tradición puede haber agregado motivos legendarios, pero quizás encierre un fondo de verdad.
Por lo tanto llegamos a esta conclusión: aunque el padre Sandoval lo beneficie la duda, por la ausencia de su nombre en documentos que lo señalen como culpable, no tendría nada de raro que hubiese sido el protagonista del lamentable incidente, llevado por un arrebato de cólera contra su hermano; pero si admitimos el hecho, éste debió suceder en el recinto del Cabildo de Cartago y no en la Iglesia Parroquial. Es la tradición oral, que agrega detalles, cambia papeles y confunde lugares, la que enredó la cuestión e hizo surgir la leyenda.
Si el padre Sandoval fue el heridor de su hermano lo hizo en el Cabildo. Reedificó la iglesia muy ruinosa desde 1638: comenzó los trabajos a fines de 1640 o a principios de 1641. Nada hay, al menos comprobado, que relacione los sucesos más arriba citados con la edificación del templo, como no sea la condición sacerdotal de don Alonso.
De todos modos, con leyenda o sin ella, creemos que jamás nadie osará arrasar las actuales ruinas para hacer alli un nuevo templo, pese a que después del construido por el padre Sandoval se levantaron y reconstruyeron otros. El encanto de la superstición, realzada con la sombria belleza de aquellos muros venerables mayor que la lógica. mejor que asi sea.
esa One una Sandoval, de quien era cuñado y por lo tanto hermano político, o quizá por don Diego de Ocampo Figueroa, también hermano de don José, que estaba presente en el acto. Sin embargo, la tradición cartaginesa habla de un presunto sacerdote metido en todo este enredo. Según don Manuel de Jiménez, el padre Apolonio Gutiérrez le aseguró que el cura Sandoval había sido el autor del atentado, suscitado por motivos amorosos: la mujer de marras sería la esposa del herido y la sangre se derramó en lugar sagrado. Según otra tradición, narrada también por don Manuel de Jesús, don Venancio Sandoval, contaba que el crimen se cometió cuando don José de Sandoval, a cuya elección como alcalde se oponía el padre Alonso, asistió con las autoridades a la misa de tabla el día de año a nuevo: el cura esperaba en la puerta de la iglesia y allí, al presentar el hisopo con agua bendita, le metió a su propio hermano un puñal en el pecho, con lo cual quedó muerto en el acto. De allí, el mandato que como es No todo el que bebe es alcohólico Muchas personas piensan que todo el que bebe es alcohólico, pero lo cierto es que no todo el que bebe es alcohólico. Recordemos que es alcohólico aquel a quien la bebida le causa un continuo y progresivo problema en cualquier aspecto de su vida. En realidad sólo un número reducido de bebedores llegan a tomar en forma anormal.
Existen varias clases de bebedores no alchólicos, que seguidamente especificamos anotando terísticas más importantes.
extemporalmente en un periodo de bebida incontrolada.
Esta situación puede tener su origen en el fallecimiento de un ser querido o la pérdida irreparable de algo muy apreciado. La forma de beber se asemeja a alcoholismo y si la crisis se prolonga demasiado debe tratarse como tal.
El tratamiento psiquiátrico es lo más indicado, pero son de gran ayuda el apoyo y la comprensión, la religión y los nuevos intereses emocionales e intelectuales.
Es importante señalar que una vez que el bebedor de situación ha superado su crisis, es capaz de volver a tomar con moderación, lo que no puede hacer nunca el enfermo alcohólico.
sindrome de supresión. Se trata de un estado caracterizado por excitación intensa, desvarios, temblores y convulsiones. Se presentan también confusión desorientación y, como regla, alucinaciones tremadamente intensas que toman figuras terroríficas.
El delirium tremens requiere un tratamiento especializado en un hospital psiquiátrico.
sus carac.
Bebedores ocasionales Consecuencias del alcoholismo En el alcohólico la situación económica se deteriora paulatinamente hasta llegar a la quiebra total. De la misma manera, desde el punto de vista social. sus relaciones con quienes integran los círculos sociales en que se mueve su familia son cada vez más negativas: los altercados violentos, las críticas en una y otra dirección.
los reproches, las ofensas personales, los resentimientos, las agresiones fisicas y las separaciones son frecuentes en el hogar en que hay un enfermo alcohólico y la situación acaba por lo general en la ruptura de los lazos que unen al enfermo con sus familiares, sus amigos o sus vecinos.
Casualmente toman uno o dos tragos o tres veces en un año.
Una de las características que hacen del alcoholismo una enfermedad más terrible que cualquier otra es su trágico radio de acción, que va desde el progresivo aniquilamiento fisico, mental económico y moral del in dividuo, hasta la desintegración del núcleo familiar y el entorpecimiento que produce en el desarrollo socioeconómico de la comunidad.
Las consecuencias que ocasiona el alcoholismo se pueden concretar y ubicar de la siguiente manera: Al alcohólico no se le invita a fiestas ni a actividades sociales por temor a su conducta. Se mueve de un grupo a otro cambiando de amigos y hasta en los círculos más y cercanos encuentra frialdad y rechazo. Sólo un lugar lo acepta: la cantina.
En el individuo Bebedores moderados Beben en ocasiones, cuando es permitido, pero sólo uno o dos tragos. Se incluyen aquí los que acostumbran tomar un poco de vino con las comidas, un cóctel o una cerveza. Sólo rara vez toman algo más fuerte.
Bebedores sociales Se trata de quienes, sin limitar su consumo, siguen la tendencia generalizada de beber cuando las bebidas alcohólicas se consideran parte importante de la diversión, como en las fiestas.
Bebedores fuertes Son aquellos que con frecuencia toman varios tragos antes de almorzar o cenar y por lo general, van a la cama un poco alumbrados. Suelen embriagarse los fines de semana y los días de pago. veces se confunden con alcohólicos, pero hay importantes diferencias. Por ejemplo, el bebedor fuerte no experimenta un proceso progresvio en su forma de beber, sino que se mantiene bebiendo siempre en la misma forma. Por otra parte, el bebedor fuerte tiene la facultad de escoger, es decir, de controlar la bebida siempre y cuando lo desee. Si por algún motivo, por ejemplo, una enfermedad, debe surpimir o disminuir su consumo de alcohol, lo hace sin ninguna molestia. Además, el bebedor fuerte escoge la hora, el lugar y los compañeros para tomar.
La vida laboral del alcohólico se afecta, también seriamente. Se producen los cambios de trabajo, los despidos. los nombramientos interinos, la pérdida completa de empleo. Nadie quiere darle trabajo a un borracho empedernido.
En el alcohólico se desarrolla dependencia psíquica y fisica del alcohol que le exigen aumentar progresivamente la cantidad de bebidas alcohólicas que consume, así como tomar cada vez con más frecuencia.
excesivo beber le produce al alcohólico serias complicaciones en su salud física, pudiendo sobrevenir, inclusive, la muerte. Son muchas las consecuencias directas o indirectas del alcoholismo en el cuerpo humano; entre las más frecuentes están las in.
flamaciones en el tracto digestivo, como la gastritis, y la cirrosis hepática, una grave enfermedad del hígado, causa frecuente de muerte en los alcohólicos.
En el plano espiritual y moral no es menos grave la situación causada por el alcoholismo. El alcohólico, a medida que avanza su enfermedad, pierde paulatinamente la fe en las cosas sagradas y su escala de valores morales deja de tener importancia para él. La dignidad, la honradez, el pudor, el sentido de responsabilidad y la religión, entre otros, son valores que se menoscaban a raiz del alcoholismo. Al final el alcohólico termina siendo un irresponsable total y uno que no cree en nada ni en nadie.
La salud mental del alcohólico se ve, también.
seriamente afectada, sea por la obsesión hacia la drogaalcohol o como consecuencia de su abuso. Durante las tandas se presentan ansiedad, inquietud. incoherencia, confusión. angustia, temores incontrolables y cuadros de psicosis. Si por algún motivo el enfermo se ve privado de la bebida, puede presentarse el delirium tremens, una de las más severas manifestaciones del Bebedor de situación Instituto Nacional sobre Alcoholismo Se trata de personas que, por motivo de alguna circunstancia que les resulta dificil de afrontar, se sumen Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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