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Campo Pagado EN DEFENSA DE LA FARMACIA COMUNAL PRIVADA EL PORQUE DE NUESTRA LUCHA Pretende nuestra lucha y nuestra posición de denuncia demostrar cómo la de magogia sutil y la improvisación, son la cortina de humo que esconde a los costarricenses las verdaderas intenciones del Ministro Weinstok y de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Son los hechos y no las palabras de ellos, lo que nos imponen la responsabilidad histórica de enfrentarnos al olvido que hace la Caja de sus objetivos básicos aún no alcanzados (pese a la financiación cada vez más alta que reclaman a los trabajadores y a los sectores productivos del país. para ir en pos de la ingente e improvisada marcha contra la iniciativa privada y el ejercicio profesional privado.
El problema no es el costo de los medicamentos como en su propaganda pretenden hacérselo creer a los costarricenses. El decreto promulgado autorizando la venta directa de medicinas al público por las farmacias de la lo único que persigue es confundir a la opinión pública. Al fin y al cabo, ese decreto lo que hace es desvirtuar lo que la Caja ha venido ofreciendo en su propaganda a los costarricenses: si la salud es un derecho universal (de todos los costarricenses. los servicios médicos y las medicinas de la Caja están al servicio de los costarricenses. Entonces por qué ahora se está autorizando a la Caja a vender medicinas a quienes tienen derecho a ellas, bien sea por la cuota mensual que pagan con su salario o a través de la que otros aportan por solidaridad social. No señores, los costarricenses exigimos que la Caja cumpla su obligación de brindar sin costo adicional, las medicinas que requieran los necesitados de ellas para recobrar la salud.
El Ministro Weinstok y la Caja saben muy bien que este decreto tiene como verdadero objetivo y juntamente con la injuriosa campaña de desprestigio contra los farmacéuticos, el de confundir a la opinión pública para lograr su respaldo y luego tomarla desprevenida para lograr sus verdaderos propósitos. Por qué no dice la Caja y su aliado el Ministro Weinstok, cuáles son SUS verdaderas intenciones. Podría empezar diciendo de su fracaso en convencer a los costarricenses acerca de la bondad y calidad de sus servicios, a pesar de los cientos de miles de colones gastados en propaganda de radio, prensa y televisión. Podrían ustedes confesar que toda esa propaganda ha fracasado sólo porque lo que dice no se da en la realidad, sino también, y aún más importante, por la razón indiscutible de que cada vez que costarricense va a la Consulta Externa de la Caja, para citar un ejemplo, y compara el servicio recibido con el que recibe de SU médico particular, la Caja queda en desventaja. cada vez que el costarricense compara el servicio, la calidad y la variedad (incluso de precios) de las medicinas que obtiene en su farmacia comunal privada, la Caja de nuevo queda muy mal parada.
Sí, estos señores saben muy bien que los costarricenses califican los servicios de la Caja por comparación con los que puede obtener fuera de ella. En vez de propaganda. por qué la Caja no se decide a mejorar su eficiencia, dar mejor servicio e incrementar la calidad de sus medicinas, en vez de eliminar el factor de comparación que usan los costarricenses para criticar sus servicios. por qué ha decidido en alianza con el Ministro Weinstok y mediante un decreto promulgado y otros por promul.
garse, la eliminación de las farmacias comunales y privadas? La respuesta es una: es más barato y fácil impedir que los costarricenses comparen y critiquen a la Caja. Cuando sólo exista lo que la Caja ofrece, tendremos todos que creer lo que su propaganda diga. Incluso así, ni propaganda hará falta puesto que también ese derecho de escoger ya no lo tendremos los costarricenses.
El Ministro Weinstok y la Caja traman y ejecutan su plan tras una cortina de humo, porque saben muy bien que los costarricenses no permitirían el cierre de las Farmacias Comunales Privadas.
Igual que en la Costa Rica de ayer, las farmacias cumplen hoy su labor insustituible en el área de Salud Pública, y subsisten, no a expensas del pueblo como lo afirman demagógicamente, sino por la voluntad de los ciudadanos que pagan y escogen el servicio que les merece mayor confianza y les resulta más eficiente. Ahí en la farmacia comunal consigue el enfermo angustiado el consejo, la referencia al médico o la medicina profesionalmente seleccionada y conscientemente relacionada a la posibilidad económica de quien la necesita.
Por eso estos señores han escogido la forma solapada y artera para eliminar a las farmacias: como no pueden convencer ni obligar al grupo de costarricenses que permite la subsistencia de las farmacias a recurrir a los servicios insuficientes que ofrece la Caja, han adoptado el plan que ya se ha puesto en práctica: primero sometiendo a las farmacias a la ruinosa y desleal competencia que represente la supuesta venta de medicamentos de la Caja al público.
Segundo, la medida anunciada por el Ministro Weinstok para permitir solamente la importación de un número reducido de drogas (1. 000 en vez de los 27 medicamentos actuales. Esto equivale a decir que en el futuro, sólo podrán importarse y venderse en el país las medicinas que la Caja utilice. Verdad que así se cumplen los verdaderos objetivos que hasta ahora se vienen escondiendo a los ojos de los costarricenses?
Solamente obligando a las farmacias comunales a vender los mismos medicamentos que la Caja vende a un precio menor, ningún costarricense tendrá derecho a escoger ni el servicio médico ni la medicina que le merece mayor confianza, y las farmacias y consultorios cerrarán inevitablemente. De esta manera, lo que la Caja haga y deje de hacer, tendrá que aceptarse como lo mejor para los costarricenses. Un monopolio más del Estado y un derecho menos para los costarricenses.
Nuestra lucha no es solo la de defensa del derecho al trabajo del cual vivimos (por cuanto ni siquiera cobramos nuestros servicios profesionales) como tratan de hacerlo aparecer los que nos atacan. Nuestra lucha es de costarricenses que en vez de destruir, procuramos que se nos permita seguir contribuyendo a la Salud de los costarricenses y demostrar que la medicina socializada aún tiene mucho que mejorar en eficiencia en servicios y en calidad de medicamentos.
Deseamos levantar nuestra voz para que se sumen a ella las miles de quejas que se han quebrado en las gargantas de los costarricenses, en medio de la angustia y la impotencia que causa el saber que no serán oídos.
Son muchas las preguntas que los costarricenses tenemos para el Ministro Weinstok y los Directores de la Caja ¿Por qué la Caja, que en su propaganda asegura que sus servicios son patrimonio de todos, ahora acepta vender sus medicinas a los costarricenses. Por qué la Caja se obliga a gastar de cenas de millones de colones adicionales en medicinas para favorecer a un grupo de costarricenses de mejores recursos, en vez de gastar ese dinero para dar servicio a los grupos de menores recursos que aún no los tienen o mejorar los servicios que ahora presta. Por qué la Caja no sigue adelante en la universalización de SUS servicios y empieza a ser más eficiente y menos costosa, en vez de servir intereses políticos para eliminar otro sector de la iniciativa privada que sí es eficiente y sirve a cabalidad a quienes libremente utilizan sus servicios. Ha hecho algo la Caja para ofrecer un servicio farmacéutico realmente profesional en sus farmacias? Está preparando especialistas en Farmacia Hospitalaria?
Sean los costarricenses quienes con su trabajo financian la sean los funcionarios públicos leales a los intereses del país, quienes en actitud serena juzguen nuestra lucha y nuestra actitud de denuncia.
Recuerden los Directores de la Caja y su aliado Ministro Weinstok, que cuando la salud, como un derecho universal pierde su contenido humano para convertirse en estadísticas y actitudes para la exportación. se pierde también el análisis critico, la actitud reflexiva y sobre todo se pierde el valor y la entereza para enfrentarse a la realidad y preguntarse siquiera una vez. Es ésta la mejor forma de cumplir con lo que los costarricenses nos han encomendado?
un Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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