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LA REPUBLICA, domingo de agosto de 1976 García Márquez: El escritor no debe dejar que se le enfrie el brazo (Por Berardo Marques)
SERVICIO ESPECIAL DE PRENSA LATINA y comprarme un certo que, entre otras cosas, me serviría después, para vivir mientras escribia Cien años de soledad. Durante los 18 meses que me levó escribirla nos quedamos sin un céntimo y, prácticamente, tuvimos que vivir con las jabas de alimentos que nos llevaban los amigos, con el dinero de las cosas que empeñábamos y, finalmente, con la hipoteca del carrito, del que te hablé. Ahora es distinto, por supuesto: para los escritores lo único dificil son los primeros cuarenta años. Hay una anécdota interesantisima con La mala hora. Ya la tenía escrita. Andaba con ella enrollada y amarrada con una corbata en la maleta mientras vivia del periodismo. Si hasta recuerdo cuando Mercedes llegó a Caracas donde yo vivía, mientras ordenaba aquel desorden organizado que tenia en la habitación me preguntó. Qué es esto. Gabo. Eso. una novela, no la vayas a botar, por favor. la llevaba conmigo, como te he dicho de hotel en hotel. y a cada rato le hacia Gabriel Garcia Márquez Imaginaba a Gabriel García Márquez de una manera que el mismo, rápidamente se encargará de hacer trizas: Aqui está, puntual, sencillo, jovial y deportivo, esta noche sluviosa de finales de junio. Por alguna explicable inidencia se me alerta que ni le hable de entrevistas y que, is muchísimo menos, acuda a la cita con la tradicional li.
preta de notas Durante cinco veloces horas aborda, preciso, casi to.
dos los temas de la política internacional. para la maMake Irigada, cuando el grupo de periodistas que lo hemos scompañado se dispersa, tras la cena en la bodeguita, a este redactor se le han quedado todas las preguntas que desde la primera lectura de Cien años de soledad se habia formulado una y otra vez.
Dos semanas más tarde, sorpresivamente, queda fidels jado el nuevo encuentro. Ha venido a La Habana para a continuar un libro que sobre la revolución cubana me prepara: Cuba: la vida cotidiana durante el bloqueo. a partir de este momento tendré la oportunidad de preguntar por todos, o por casi todos los temas que con avaricia he acariciado durante los últimos años. Verás me dice no me gusta hablar de los libros que estoy escribiendo, me parece que lo más importante es escribirlos. No obstante, te digo: le tengo pánico a los pe la historiadores y que me perdonen) y yo sé que este siperiodo ellos lo van a tratar con cifras o datos, a fondo pero esta batalla secreta y cotidiana del pueblo cubano, su imaginación para solucionar los problemas, su fuerza moral para sobrevivir al bloqueo y no perder ni un ápice de su temperamento de su buen humor, yo sé que se va a perder y me he propuesto que no se pierda. Es un reportaje. Si un reportaje. no: como una novela, si aqui no amk hay que imaginar nada, la realidad te lo entrega todo, completo. Es un viejo sueño que, ya ves, cumplo ahora.
Este es un pueblo peleador, un pueblo que sabe defender sus derechos si te das una vuelta por las colas, o te subes a un omnibus o andas por ahi, por las calles, sabes exactamente como va a ser la vida cuando se instaure el in poder popular. fijate: ahora que va a haber elecciones en Cuba, unas elecciones donde participará todo el puedi blo, de verdad, el enemigo hace cuanto tiene a su alcance e para extender un manto de silencio alrededor de ellas. es de risa porque se han pasado la vida diciendo que la represión en Cuba y la falta de libertades y otras tantas carajadas y ahora: ni una palabra. Es que no les interesa divulgar estos comicios de pueblo donde ellos no tienen pas opciones. Así que en cuanto comience el proceso me vengo hasta acá, de nuevo, a verlo con mis propios ojos.
Con su metro setenta y tantos, su andar ligero de a hombre de 48 años, Gabriel García Márquez no escatima su risa sin preámbulos cuando le cuento: Lel que una periodista le preguntó a su mamá: ZA que atribuye el talento literario de su hijo? y ella le contestó: la emulsión de Scott.
Ah, si, claro pero es que no la conoces. Tienes que conocer a mi madre para que tengas idea del origen.
de pe Tiene 12 hijos. cada vez que sabe que uno de ellos hace un vuelo en avión, va y prende una vela. Hace poco me un dijo: Ya siempre la tengo encendida no vaya a ser que no me entere cuando uno de ustedes anda por los aires De muchacho, el escritor. le oía a sus abuelos, a los habitantes de Aracataca, su tierra natal, leyendas y fábalas que quedaron en su cerebro para siempre. De una plantación bananera próxima a esa región extrajo el nombre con que titulo una de las ciudades más verosimiles, fascinantes e inverosimiles a la vez, de la literatura española contemporánea: Macondo, la EurCuba es el único país donde yo soy tal como soy. y sé que cierto porque le he oido decir a su compañero Aroldo Wall, fundador con el de Prensa Latina e intimo amigo de El Gabo, que le llaman en la intimidad: creo que lo que más le aterra en el mundo es la solemnidad.
Ahora le pregunto sobre el tópico: Mira, Colombia es el país más solemne del mundo. Ya ves, soy de una puntualidad tremenda, de una seriedad a prueba de fuego, y un ejemplo, en la casa, Gonzalo, Rodrigo (sus hijos) y yo, nos pasamos el día divirtiéndonos (no incluyo a Mercedes, mi esposa) no porque no se divierta tambićn todo el dia, sino para proer varle la imagen de mujer fuerte y creo que no hay hogar en el mundo donde se tenga tanta disciplina como en nuestra casa. Gonzalo, a su lado, sonrie en kencio. Horas más tarde, mientras el novelista atiende wa llamada telefónica le pregunto a Gonzalo, su hijo menor. Yadusto y con énfasis me dice: Es que no sabes, a un amigo, un compañero que tenemos dentro de la casa y que las cosas más serias de la vida nos las suelta suelta y acompañadas de tres o cuatro chistes.
Cuando era muy joven, muy pobre pero muy feliz.
Con el dinero que me produjo el premio nacional de literatura de mi pals, que obtuve con La mala hora pode pagar la clinica donde Mercedes acababa de parir a correcciones. un dia un amigo me trae la noticia que se había convocado, recientemente, un concurso literario en Bogotá y que por qué no la enviaba, y con todo entusiasmo la puse en condiciones de concursar y la envié desde México. ganó el primer premio. Era La mala hora. Poco después del resultado el embajador colombiano en México me llama: Señor Gabriel Garcia Márquez, me veo precisado a comunicarle que el presidente de la Academia de la Lengua Colombiana, el padre Félix Restrepo, le solicita encarecidamente que cambie de su novela dos palabras que, en realidad hieren la sensibilidad popular: preservativo y masturbarse. yo, que ni modo, que de eso nada. ahí estuvimos discutiendo largo rato. Por fin, le dije: Mire, señor embajador, en vista de todas esas razones que usted me acaba de explicar, le voy a hacer una concesión de las dos.
quite una: la que usted escoja. Cuando apareció la novela le habían quitado esas y otras muchas palabras. He leído García Márquez, que cuando se publicó El siglo de las luces usted rompió decenas y decenas de capítulos de la obra que estaba escribiendo, es cierto. No, no es cierto así como lo formulas. El siglo apareció cuando ya estaba bastante adelantado en Cien años. lo primero que me sorprende es que allí había una concepción de la novela idéntica a la mía y claro, como coincidian tanto, me vi obligado a cambiar porque hubiera parecido que yo las había tomado al calco de El siglo de las luces. novela por la que siento una enorme admiración. Alejo se mete a fondo en el Caribe, rastrea.
inhuma. recrea a partir de ese mundo y como quiera que es una zona que no es común, coincidimos en muchisimos aspectos. Cuando apareció El recurso del método ya estaba en prensa El otoño del patriarca y no pude cambiar nada. También había coincidencias. los veinte años se escribe con tanta espontaneidad que es una espontaneidad respetable e irresponsable. Le oi, un dia a Juan Bosch, un hombre que ha estudiado mucho la literatura y cuyos conceptos alrededor de ella deben ser bien estudiados, uno de los consejos literarios más importante que he escuchado. Decía: Recomiendo a los jóvenes que aprendan todas las técnicas y recursos de su arte narrativo mientras sean jóvenes porque después, cuando lleguen a la madurez, se les acaba la espontaneidad y cuando se llega a viejo sin la técnica y los recursos imprescindibles, sin esa espontaneidad juvenil, ya no se puede seguir escribiendo Se lo oí decir en un momento en que escribia un cuento en un rato y ahora, a los casi cincuenta años.
después de haber estudiado y estudiado la técnica literaria podría escribir una novela a pura técnica con la impresión de que mucha gente se la tragaria, lo que no hago por una elemental cuestión de honestidad. Esa espontaneidad de los veinte años es irresponsable. He adquirido tal conciencia del trabajo, de su significado, que a veces pienso puede llegar a ser esterilizante, o saber que cada línea que escribes puede ser demoledora.
Toner conciencia de cada palabra, de cada sustantivo, no pasar nada por alto. Cuando me pongo a escribir me aterrorizo. me busco decenas de subterfugios para no er pezar a escribir simplemente porque me horroriza la página en blanco.
principio escribía siempre de noche, acostumbrado con estaba a mi oficio de periodista, y no lo sabía hacer a otia hora me quedaba en la redacción después que cerrabal dición y la gente se marchaba y al compás de los teletip ne ponía a escribir y cuando el teclear de las máquinas cesaba me quedaba en blanco, como si me hubieran a rancado el cerebro. Cuando ya no fui más periodisme costó un enorme esfuerzo aprender a escribir de di. He tenido que aprender cosas espantosas, por ejemplo escribir sin fumar cigarrillos en medio de otoño del patriarca estrujando la cajetilla vacía, mientras absorbia la primera bocanada me di cuenta de que desde hacia meses estaba consumiend do la respetable cifra de cuatro cajas de cigarros en el día. No me sentía mal ni mucho menos, pero esa dependencia me puso violento.
Decedi. pues, que aquel sería mi último cigarrillo. Al otro dia, cuando me sente en la máquina, me di cuenta de que jamás antes, nunca antes, habia escrito una sola línea sin fumar y tuve que aprender y fue agónico. Te decía que tuve que aprender a escribir de día. Entonces me sentaba a la máquina aunque no tuviera nada que escribir. La gente joven se pasa la vida diciendo. Cuándo tendré tiempo para sentarme a escribir, a hacer literatura y cuando ya tienen el tiempo no sabán qué hacer con él. El brazo del escritor se enfria más rápido que el de un pitcher. Me sentaba a escribir desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde aunque no tuviera nada que escribir, porque si lo dejaba para manana, lo dejaba para pasado. Tienes que crearte el hábito. En la actualidad paso largos periodos sin escribir.
Mi vida la divido en épocas en que escribo y épocas en que no escribo. Durante la primera, adquiero experiencias y en el periodo de escribir no puedo parar.
Ahora, cuando arribo a la segunda etapa tengo que emplear, por lo menos, los tres primeros meses para calentar el brazo. Lo que se escribe con el brazo frio es sencilla y llana mentira. La tan divulgada inspiración de los románticos debe haber sido ese calorcito en el brazo. Aunque nunca he escrito un verso mi formación es poética. Llegué a la literatura a través de la mala poesia.
de la mala poesía hasta llegar a la buena: Rimbau, Verlaine y Keats.
Empieza por los malos versitos de amor de Núñez de Arce y Juan de Dios Peza hasta que un dia descubres que estás metido hasta aquí, totalmente, en la poesía. Llegué a la novela bastante tarde. Mi vocación es poética, la que consideré se expresaría mejor en la prosa. Cuando escribi El otoño del patriarca pasé un trabajo tremendo porque todo lo que ponía en blanco y negro me salia en alenandrinos, endecasílabos y cosas de esas. Tú sabes.
me encantaría escribir boleros. En determinado momento de mi vida hago un balance. lo único que me sale sobrando es la fama.
queria ser escritor, un buen escritor, que me leyeran, ser reconocido como un buen escritor pero jamás conté con tanta fama, que lo más incómodo del mundo porque sólo te sirve para que te jodan o te hagan entrevistas (s me disculpas) y entonces me pregunto ¿qué hago con esta fama? coño. me dije me la gasto en política, decir: la pongo al servicio de la revolución latinoamericana. Mira: yo no tengo ni vocación ni formación política, soy de los que quisieran que ya la revolución hubiera triunfado en todo el mundo para solamente tener que pensar en la literatura, el arte y esas glevadas. pero mientras vivamos en el mundo en que vivimos es un crimen no tener una participación política activa. Si algo no he olvidado, ni olvidaré nunca es que yo soy el hijo del telegrafista de Aracataca. Garcia Marquez: hace unos años en declaraciones usted afirmó que El otoño del patriarca seria su última novela. Por qué. En efecto, El otoño del patriarca será mi última novela. Todas las que he escrito hasta ahora han tenido un largo proceso de elaboración interna. Quiero decir: toda novela que he escrito ha sido pensada y madurada durante mucho tiempo. El propio otoño lo fue durante casi quince años. Es decir, que cuando terminaba na novela, ya sabia cuál era la siguiente, porque me estaba dando vueltas por dentro desde mucho antes, y taba entre ambas una especie de continuidad.
Ahora no tengo dentro ninguna novela. Pero que esto no tranquilice a nadie: además del libro sobre Cuba, que estoy escribiendo ahora, tengo un proyecto para cien cuentos y varios tomos de mis memorias. Usted ha dicho que Cien años de soledad a la novela de desamor, la contrapartida de la solidaridad?
Nunca se ha planteado escribir la novela de la solidaridad humana. Uno no escribe las novelas. Es todo lo contrario: las novelas lo escriben a uno.
cudad de los espejismos.
HOM unas sin embargo, para ponerte Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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