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LA REPUBLICA, martes 12 de octubre de 19769 Hacia otra constitución liberacionista Dr. Jorge Enrique Guler Ha sido un mal endémico de todo politico latinoamericano, de buena o de mala ſe, desde la independencia hasta nuestros días, creer que la Constitución Política es el sumidero o surtidor de todos los males del pais, por lo cual debe cambiarse de vez en cuando, para que todo se componga o empeore y lo último se alcanza con más seguridad La Constitución en Latinoamérica, desde las primeras a las últimas, no se han sa.
tisfecho con organizar y estructurar al Estado, sino infructuosamente han llegado más allá. Han sido el resumen de los ideales políticos del jefe o jefecillo de turno, una especie depurada de programa de partido, ordenado en forma de Constitución.
También esas constituciones se han convertido en el vehiculo para negar todo lo que un anterior partido político opuesto, o una fracción contraria, haya hecho en el poder, recogiendo, pues, en forma trasmutada, un odio politico mal disimulado.
Desde el criollo ilustrado, pasando por el pachuco ilustrado de que habla un buen amigo mio, hasta el sabio técnico, también ilustrado del presente, han creído que en Latinoamérica la Constitución es la panacca de todos los males públicos. En la Constitución debe crearse un estado perfecto, un ensamblaje extraordinario y maravilloso de instituciones, todos de tal manera armónicos, que nunca pueden llegar al error. De resultas de todo, encerrado en debates más o menos secretos el constituyente o el preconstituyente, van dando a la luz una extraordinaria obra. Tomás Moro y Campanela no habrían podido construir una utopía mejor!
Puesta la Constitución a funcionar, en medio de la alegría de sus redactores y las sonrisas escépticas del pueblo, todo sigue en Latinoamérica más o menos igual. No se acaban, como por arte de magia, las persecuciones politicas ni el enriquecimiento a costa del Estado ni las inmoralidades de los funcionarios. La burocracia inepta, vendible y comprable, sigue haciendo de las suyas y, así, prontamente viene aclarándose la idea salvadora: hay que hacer una nueva Constitución para que todo se arregle. todos esos males a que se deben? que por aqui pensamos, como ya lo dije atrás, que la Constitución es la solución de los problemas. entonces los ideólogos del partido en el poder si los tiene empiezan a chorrear sus ideas políticas de la que luego será una Carta Magna, no para todos sino para una fracción del país.
Siempre he creído que un país funcionaria bien si sus autoridades partieran de la idea feliz de hacer el bien, de dedicarse a su patria y de tratar de engrandecerla, cualquiera que sea la Constitución. Pero, cuando la mala fe, la deshonestidad, la corrupción, la vagabundería, la desidia y la podredumbre están metidas hasta el tuétano de los gobemantes, no hay Constitución que valga para que todo se componga. Vana ilusión en creer que una nueva Constitución va a salvar a esta pobre Patria moribunda y ahogada dentro de la podredumbre liberacionista!
Más tristeza da ver que una comisión casi secreta, reunida en una finquita de mala muerte, donde muchos se reúnen para fraguar calamidades, como si tuvieran miedo de que todo Costa Rica se entere de lo que están haciendo, se juntan para redactar esa flamante nueva Constitución: y, al final, cuando a la luz pública, que ya va siendo mortecina, salga la nueva utópica constitución, resultará, como diria un músico, variaciones sobre el mismo tema liberacionista La Constitución que nos rige, redactada momento de odio, de sangre y de vejaciones, sin nombre, se concibió por los liberacionistas y ulatistas de aquel tiempo bochornoso, como una Constitución anti.
El anti eran los vencidos en la guerra del 48. Entonces, todo lo que contemplaba la Constitución del 71. había que darle vuelta para que los mariachis no volvieran a hacer barbaridades. Unos poquitos ejemplos nada más: si había un ejecutivo fuerte, pues a rodearlo de instituciones autónomas que lo redujeran; si había desorganización fiscal, pues a crear una Contraloría que pusiera todo en orden; si las elecciones habían sido fraudulentas, pues a poner un Tribunal Electoral que las organizara.
Pero la historia no es un cuento, sino que se mueve dentro de un péndulo dialéctico va y vuelve. Todo lo que en la Cons.
titución anti se hizo, se ha ido volviendo a reponer. Qué queda ahora de las autónomas que son simplemente apéndices del ejecutivo? asi todo por el estilo, mientras las constituciones sean codiguitos de ideales políticos de los hombres o partidos en el poder y se olviden de reestructurar el Estado, que es el único fin y esencia de las constituciones politicas.
Para terminar, casi que me olvidaba de recordar a los constituyentes, que la nueva constitución política liberacionista, en el capitulo referente a los extranjeros, deberia traer una amplia sección, con artículos claros y bien definidos, que se llamara De la protección de Robert Vesco y sus intereses en el pais, las Bahamas o donde se encuentren amenazados por gente infame. Por qué Pablo Antonio?
ra Tú, mi querido amigo, y tu colega director Pedro Joaquin Chamorro, conocen muy bien cuál es el espíritu de los costarricenses, cuál es la relación que siempre hemos tenido con los hermanos nicaraguenses y cuán falsas son todas esas especies que nos hacen aparecer como nuevas hordas de Alarico en plan de domeñar al país vecino.
cenpais, viene recogiendo toda clase de declaraciones engañosas y fraudulentas de politiquillos y seudohistoriadores, con el avieso fin de instaurar un clima de hostilidad nada conveniente entre nuestros dos paises. Se han apoyado en errores de ingenuidad como un mapa comercial no oficial o en una crónica periodistica inmadura, para asegurar que Costa Rica tiene la intención de apoderarse de las aguas del río San Juan de algunos puntos fronterizos que todos sabemos son nicaragüenses y hasta de sus aguas territoriales y del Gran Lago. La tergiversación malintencionada cobra visos de mayor gravedad, cuando en la palestra de la actualidad están pendientes los casos de Liana Benavides, de los pes.
cadores costarricenses presos en San Juan del Sur y otros escollos más que todos conocemos.
ciones de la forma de gobierno que impera en Nicaragua. La aseveración de que Costa Rica pretende adueñarse de las sabe los vinculos políticos y aguas del San Juan o de algún amistosos que existen entre territorio nicaragtiense, cuando Oduber y Somoza, pero que si aqui nos memorizamos desde la puede llevar a una enemistad arti escuela el Tratado Cañas Jerez, ficiosa entre dos pueblos que se nos sorprende a nosotros más que han visto siempre como hermanos a nadie, por qué ¿cómo? y icon inseparables y como tales se han qué tomaríamos esas tierras. comportado en muy diversas coyunturas de la historia El asunto se ha complicado troamericana.
tanto, que aquí hasta un obispo desubicado ha llegado a proferir ¿Cómo es posible me preguntoque algún periodista costarricense que tú y Pedro Joaquín, que han y podria estar azuzando esa campaconvivido con nosotros, que saben na que comenzó La Prensa, no con del pacifismo en que vivimos y que sus periodistas, sino dándole casaben de la hospitalidad herbida a oscuros sujetos que nadie manable que siempre hemos tenisabe que pretenden.
do para ustedes presten las páginas del diario para que Yo creo, mi querido poeta, que personajillos ahitos de publicidad tu sabia intervención podría acafomenten una histeria bélica que bar con este alud de invenciones y sólo existe en sus mentesen restablecer, o más bien ratificar, la fermizas o en algún propósito paz, la fraternidad y la concordia politiquero que pretende lanzar que siempre reinan entre nosotros.
cortinas de humo sobre las ac Afectísimo Carlos Morales Carta abierta a Pablo Antonio Cuadra. Director de La Prensa, Managua.
Yo no puedo entender y en Costa Rica muchos me acompanan con la dudacómo es posible que en el diario La Prensa.
donde figuran dos personalidades tan cultas y tan empapadas del espíritu costarricense como tú y Pedro Joaquín, se pueda alentar una campaña de hostilidad entre las dos naciones, que ya llega a limites inaceptables; no porque vaya a propiciar una guerra fractricida, porque todo el mundo Estimado amigo: desde hace por lo menos seis meses, el periódico que sabiamente diriges en tu d!
Barbero, soldado, ladrón y alcahuete y del Ricardo Blanco Segura De mucha monta debió ser aquel pleito, maxime cuando en el anduvieron liados hombres de armas, ya que hasta la Suprema Junta Gubemativa de San José fue a dar el alboroto en busca de justicia, cuando aún falto de una Corte nuestro país, los asuntos que rebasaban los limites de la humilde alcaldia debieron ser resueltos por el poder ejecutivo fue que el de julio de 1824 en la Villa de Alajuela, José Angel Soto, Comandante Local en ella hizo traer del cuartel donde estaba detenido al soldado Francisco Avila, quien interrogado dijo llamarse José Francisco Avila, casado, de calidad mestizo y de oficio barbero, vecino de la Villa.
Manifestó Avila había sido encerrado por su comandante por haber matado dos temeros que le habia comprado al Sargento miliciano Eduardo Vázquez, quien también estaba encerrado en chirona por el mismo motivo, lugar de donde habíase fugado quebrantando el arresto: dijo también Avila que el se habia fugado con Vázquez, pero había vuelto sobre sus pasos mientras que el primero lo hizo por su camino y no había vuelto a aparecer. Según Avila, habia comprado a Vázquez los temeros y otros animales contraherrados, ya que si bien Vázquez no era criador de ganado él lo tenia por hombre de bien.
El delator de Avila. fue el ciudadano Francisco Vargas, quien dijo que de un tiempo a esa parte se le habían perdido muchas reses y aunque no le constaba quién tra el ladrón, sobrado fundamento tenia para sospechar del sargento Vázquez, en seotra de quien podia aportar el testimonio de dos personas en el caso de una vaca perdida, el soldado José Maria Sancho, y en de los terneros el soldado Estanislao Casim, además de la matanza efectuada en La casa del soldado Avila y los restos de cuero que alli quedaban. Avila, pues, resultaba encubridor de Vázquez en el hurto.
En vista de tales aserciones, llamó el comandante Soto al soldado José Maria Sancho, quien una vez interrogado dijo que hacia unos cinco o seis años, estando la tropa destacada en Barranca con necesidad de carne, el sargento Vázquez vendió en carniceria una vaca que no era de su propiedad: Vázquez ofreció al oficial que hacia de comandante una vaca que según él tenia allí y para ir a traerla pidio dos soldados que le ayudasen, entre ellos el que declara; y que habiendo encontrado una vaca de matar. Vázquez dijo que la agarraran, porque tal vez la suya que iba a buscar estuviese más flaca; además, la que habían encontrado negra tigrilla era de su cuñado Francisco a quien pagaria dándole su propia vaca flaca. De por demás está decir que, una vez hecho el negocio.
jamás devolvió Vázquez a Francisco Vargas su vaca, ni aún con el escuálido ejemplar de su propiedad. Por su parte, Estanislao Castro aseveró que en un rancho del ciudadano Manuel Guzmán. en Turrúcares, habia presenciado la matanza que el sargento Vázquez había hecho de un temero de Vargas, que el conocía muy bien; temeroso de que le delatase, Vázquez le había pedido guardar el secreto, disculpando a su vez a Guzmán a quien juzgaba inocente por no saber el origen del temero.
Con todo lo dicho, sobrados argumentos tuvo Soto para poner a Avila en seguridad y bajo arresto bajo la custodia del sargento de guardia Serapio Lobo; y quizás las cosas no hubiesen pasado a más si aprovechando la ocasión no se hubiese presentado a la comandancia Candelaria Herrera, muier del sargento Vázquez, en demanda de fidelidad de su marido. Este, según la Herrera, tenia concubinato con una hija de Avila llamada Josefa, a quien su padre alcahueteaba bajo su propio techo. Interrogado el soldado, dijo ser cierto lo que Candelaria afirmaba, que su hija había tenido un hijo con Vázquez y que él, por ese motivo, habíale propinado a su hija descarriada múltiples azotes, des pués de lo cual Vázquez no apareció más por sus lares. Mas llevada de la furia y de los celos, afirmó Candelaria que todo era mentira y que su esposo habia seguido frecuentando la casa de Avila y que estaba cierta de la llicita amistad consentimiento de los padres de la manceba porque el mismo su marido, estando de buenas, se lo confesó y que por esta amistad que ha sido de más de dos años, la ha tenido pereclendo manteniéndose de su trabajo.
Asi, el cargo de ladrón juntose en mal de Avila el de alcahuete y su casa, más aún tomando en cuenta que en ella había otra hija, quedó como sospechosa. En esos términos el asunto fue elevado a conocimiento de la Junta Superior Gubernativa de San José y ésta lo remitió a la Alcaldia 2º Constitucional de Alajuela, a cargo de don Pio Castro, el 23 de julio de 1824, con el fin de que se efectuase un juicio verbal conforme a la ley de de octubre de 1812 y se archivara para constancia.
Acompañado de dos savios que lo fueron los ciudadanos Presbitero Félix Romero y don José Arias, el alcalde don Pio trajo a la vista el sumario y sentenció que si se le comprobaba a Avila reincidencia en los delitos imputados, se le quitarian las hijas (en esto fueron de sentir los buenos. que se pusiese a la hija Josefa en casa de respeto y que Avila le pagase el temero a Francisco Vargas. Ningún punto de la sentencia, de por demás levisima, fue aceptado por el soldado Avila quien negose a firmar con los baenos.
Mas su empecinamiento vinose abajo ante los arrestos de Candelaria Herrera, quien, como albarda sobre aparejo declaró nuevamente y afirmó que su marido, en fuga por ese entonces, todas las noches se Ins venia a pasar en casa del soldado.
Asi. juzgado por concubinato, rovo y alcaguetería y por haber comido la carne del ternero en su casa sospechosa. quedóse Avila sin habla y sin decir ni tus di mus firmó sumiso el acta de su sentencia, mientras Vázquez, promotor intelectual de todo el enredo, paseaba su humanidad por los montes y la descansaba bajo el techo de Avila por las noches, quizás en el rincón de la Josefa.
Interesante es el caso para el estudio de los orígenes de nuestro sistema judicial: la calidad de los personajes, su ingenua marrulleria, la aparición de los hombres sabios y los hombres buenos y la simplicidad práctica de la sentencia, nos dicen mucho de cómo solian resolver un casc aquellos hombres sin titulos mi licenciaturas ni cargados de textos jurídicos, pero llenos de buena voluntad para forjar el Estado en los albores de la independencia.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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