Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
EL INDUSTRIALMiércoles 17 de noviembre LA REPUBLICA Editorial Huelgas, política y educación La huelga efectuada en JAPDEVA no es un episodio más. Es otra llamada de atención.
No se trata de una jugarreta de un grupo de dirigentes sindicales, sino de un atentado contra la economía nacional.
Su finalización no fue, como se dijo, un acto histórico, la supremacia del diálogo en la vida nacional, un homenaje a la democracia, una forma de convivencia o un procedimiento a la tica. sino la confirmación de dos males sociales: la impunidad y la irresponsabilidad.
La huelga de JAPDEVA costó 20 millones de colones y, en el orden moral, fue una violación flagrante de la Constitución Politica y de las leyes del país. Sin embargo, ni los mandatos de los tribunales, ni las cuantiosas pérdidas servirán, al parecer, de lección o de experiencia.
Una falta o contravención contra la propiedad ajena o contra los bienes del Estado es castigada, conforme a nuestras leyes. Sin embargo, la organización y ejecución de una huelga, con un costo de 20 millones de colones para la economía nacional, no traen consigo sanción alguna. Por el contrario, tanta impunidad y tan pública violación de las leyes sólo contribuyen a azuzar a los dirigentes y a preparar el camino para nuevos quebrantos y más graves decisiones.
Llama la atención, asimismo, que esta huelga haya sido promovida no por dirigentes sindicales comunistas, cuya doctrina tiende, esencialmente, a subvertir el orden, sino por dirigentes llamados democráticos, que se supone han de ser conscientes de la importancia excepcional de las leyes en el sistema democrático, así como de su responsabilidad en el desarrollo económico y social del país.
Mas, no sólo fue promovida esta huelga por dirigentes que dicen creer en los procedimientos democráticos, sino por uno de ellos, nombrado por el Poder Ejecutivo en la Junta Directiva de JAPDEVA. También azuzaron a los huelguistas diversos dirigentes sindicales que gozan de la amistad de los gobernantes.
Realmente, no podemos comprender esta falta de deslinde entre una posición oficial y la labor sindical, entre la lealtad al país y el favor político.
Estos juegos, esta falta de responsabilidad le ha costado a la economía, 20 millones de colones, y al derecho, una grave violación, a la vez que un pésimo ejemplo para el país.
Si esta huelga hubiese sido un episodio, una anécdota, un simple pasaje en la vida económica y social del país, quizá los efectos serían menos severos. Pero, para infortunio de los costarricenses, se trata de una escalada en la descomposición que está sufriendo el país.
La actitud de estos dirigentes sindicales demuestra no sólo egoismo, sino ausencia de solidaridad social y de responsabilidad hacia el país. Es decir, no poseen un concepto definido de lo que significa promover desarrollo económico y social, así como de sus exigencias, de los sacrificios que impone.
Desde este punto de vista, el resquebramiento legal y moral que se observa en el país, con motivo de las huelgas o en otros movimientos, manifiesta dos causas concomitantes, que han contribuido a producir estos males sociales: la educación y la politica.
La educación costarricense, atiborrada de procedimientos, de metodologias y de actividades accidentales, no se orienta hacia lo esencial. lo esencial es la formación del juicio critico y de la voluntad del hombre, el convencimiento de que el éxito y el triunfo provienen no del regalo o el privilegio, sino del sacrificio personal, de la lucha incesante, la convicción de que a la cumbre sólo se llega después de escalar laboriosamente, casi sangrando.
La comodidad, el sentimentalismo, la facilidad y suavidad del sistema educativo se proyectan luego en el sistema politico, regido por cánones igualmente peligrosos: el paternalismo estatal, la ausencia de esfuerzo personal, el regalo, la concesión graciosa, esto es, la eliminación de todo aquello que signifique lucha, disciplina y trabajo.
Como en otras ocasiones lo hemos comentado, esta estructura moral y espiritual, esta siembra durante varias décadas, este sistema facilóny complaciente nos ha dado un tipo de hombre sobre todo en las últimas generacionesacostumbrado al minimo esfuerzo, a obtenerlo todo sin trabajo ni entrega, a conquistar cuanto se le ocurre, sólo por el hecho de pedirlo.
Las huelgas declaradas y realizadas en estas semanas en varios colegios e instituciones nos demuestran a las claras que nuestro sistema politico y educativo nos está deparando un tipo de ciudadano sin defensas propias, sin anticuerpos, que todo lo espera de los demás y que, al no ser complacido, rompe en rabietas, en cólera y en pataletas, en el cierre de vías públicas, de aeropuertos, de colegios o de empresas.
El mal es, pues, mucho más hondo de lo que muchos ven y se imaginan. Es un cáncer moral que ha taladrado los órganos vitales de la sociedad costarricense y que exige un cambio radical, en el sistema educativo y en la política nacional, si queremos evitar el naufragio.
el industrial ORGANO INFORMATIVO Vocero oficial de la Camera de Industria de Costa Rica Dirección Comisión de Relach Poleas CONSEJO EDITORIAL Jimmy Ron Allen, Fumani Villa Villalobo Charlett Jonge Amador Sam Laitor Canini Relaciones públicas suas Gitar llermodet Telefono 21. 07 54 Colaborador and Miguel Alfons, Francisco Tendn.
Hepartel Marina Miche Publicidade Sonido Caktony Ana Maria Valen ponon lit de la Conca de Indias Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.