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8 LA REPUBLICA. Domingo 1º de mayo de 1977 o EDITORIAL Do Re Ai Acogemos una opinión de un estimable lector.
Cifras escalofriantes Se queja de que, en algunas escuelas, se les pide a los alumnos recortes sobre las noticias o reportajes de un solo periódico. De este modo, si los padres están suscritos a otro órgano de prensa, han de comprar el indicado por el profesor.
Tal como nos los dijeron, lo contamos.
Si ciertas cifras son más elocuentes que un discurso, las publicadas por el Dr. Charles Chassoul, el lunes pasado, en La República, son suficientes para medir en toda intensidad la tragedia del alcoholismo en Costa Rica.
ingiere cerca de siete millones de litros de bebidas destiladas y ochenta millones de envases normales de cerveza, o que en el Centro de Rehabilitación se ha internado, en menos de un año, a 065 alcohólicos.
SU Uno de los policías dormidos, colocados cerca de la Casa Presidencial, se despertó.
Resulta que de su parte media, en el mero estómago, se desprendió buena parte de material. Por lo tanto, pasan por ahí, la mar de tranquilos, los vehículos.
Un grupo de jóvenes acordó llevar a cabo un estudio. Como a estos se les achacan varios vicios, como las drogas, ellos decidieron apostarse frente a algunas cantinas para contar el número de clientes que a ellas concurrian, a fin de demostrar que son los adultos, y no los jóvenes, los más fervorosos adictos a la droga del licor.
Detrás de estas cifras se encuentra uno de los grandes culpables de esta enfermedad nacional: las municipalidades, que negocio las patentes sin responsabilidad alguna, llevadas sólo del deseo de incrementar sus recursos. Por ello, en ciertos cantones Pavas es un ejemplo, según reportaje del periódico La Nación. aparecen 42 cantinas, es decir, 42 invitaciones permanentes para los jóvenes y los adultos. no sólo eso: 42 cantinas frente a las cuales pasan los niños camino del hogar y de la escuela, que contemplan con ojos estupefactos a sus mayores día y noche en la cantina.
Quizá le dio alguna pesadilla al policia dormido y despertó, o, poslblemente, escuchó las críticas de los conductores de vehículos. Pudiera ser también que, atacado por la corrupción, haya aceptado alguna comisión dañina y le haya hecho el ladito a los automovilistas. Si otros lo han hecho. por qué él no?
Tal vez haya alguna relación entre los policías dormidos y las placas que pueblan este país. cuanto ciudadano se le agradece un servicio se le coloca una placa en una pared.
Sus conclusiones son escalofriantes: en unas cuantas horas acudieron 225 personas a nueve cantinas. El negocio es, naturalmente, rentable hasta el exceso. Sin embargo, sus consecuencias morales y físicas son terribles. El individuo se agosta y aniquila, y la sociedad costarricense se deshace. Se está deshaciendo.
El tico es amante fervoroso de lo horizontal. Por eso, tala los árboles a diestro y siniestro, y quisiera estar siempre acostado. En una escuela, en un pueblo, honraron a cuatro ciudadanos con sendas placas. De este modo, sumadas estas placas y las anteriores, la escuela se convirtió en un cementerio El alcohol está arruinando al pueblo de Costa Rica no porque el costarricense sea proclive a él, sino porque las oportunidades son permanentes.
El licor es un hábito en la dieta del costarricense y las cantinas llenan el espacio. Hacia cualquier parte donde se mire, ahi está una cantina.
Pasados los años, el niño se acostumbra este cuadro hasta que adquiere el convencimiento de que esa debe ser la norma, que el licor es imprescindible, que forma parte de nuestras tradiciones, que se puede y se debe recurrir a él en cualquier circunstancia, hasta que, en el límite de la infancia y la pubertad, concluye que se ha de tomar licor y emborracharse para sentirse y ser hombre. Por otra parte, este cuadro psicológico se completa con la ausencia de formación espiritual o moral en el niño, es decir, de anticuerpos para hacerle frente a las incitaciones de la sociedad en este campo.
Lo más cómico es que los pueblos les agradecen a los diputados las partidas específicas, no la ayuda directa, sacada de sus propios bolsillos.
Es la generosidad más cómoda del mundo.
La que se va a armar en ciertas escuelas cuando, con el correr de los años, nuevos diputados sigan buscando nuestras partidas específicas.
Sin incluir 24 cantones de Costa Rica, en los restantes hay 211 patentes para vender licores nacionales o extranjeros. Es, por lo tanto, lógico que si este es el entorno del costarricense, la enfermedad del alcoholismo arranque a los veinte años o menos, que un millón de habitantes con una edad superior a los 15 años. Esta costumbre, tan tica, presenta una ventaja. Cuando, en los futuros siglos, se estudie al homo costarricensis. todos estos hombres en estas placas serán documentos en extremo vallosos para los estu arqueológicos.
Mas, este flagelo nacional, que corroe y extermina, no ha sido aún una de las columnas vertebrales en la política de un gobierno. Todavía estamos en espera de una gran cruzada de este tipo.
Se hablará, en esos tiempos, no del homo erectus. sino del homo horizontalis. algo así como el policia dormido de las carreteras, pero pegado a la pared. una firma comercial se le prohibió exportar café con la siguiente marca: El Borracho.
LOS EXTRANJEROS NO PODRÁN PARTICIPAR EN POLITICA NI AUN COMO CHOFERES. AUNQUE SE MANEJEN SU CADILLAC DE ORO?
Milano Quien escogió este nombre merece un premio nacional no sólo por su mal gusto, sino por haber reflejado, en forma objetiva, una tradición costarricense.
walili TH Suponemos que quien adoptó esta decisión hizo sus cálculos: como en Europa y en Estados Unidos debe haber tantos adictos al alcohol como en Costa Rica, vamos a tentarlos. Mezelemos su afición al café con su amor al licor. Sin embargo, el cálculo resultó fallido, por cuanto en Costa Rica hay más alcohólicos, en términos relativos, que en Europa y en Estados Unidos.
RI lalo Dejamos a nuestros psicólogos, etnólogos y sociólogos realizar un estudio sobre el particular. Eso de que a un costarricense se le ocurra un nombrecito de estos como marca para exportar café es algo digno de un estudio concienzudo. Que a nadie se le venga a la mente bautizar a su café como El Drogadleto.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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