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LA REPUBLICA. Miércoles 1º de junio de 1977 1 de Junio de 1977 Señora Rosalynn de Carter Primera Dama de los Estados Unidos de América Presente Distinguida señora: Bienvenida entre nosotros! Cuánto deseamos que se pudiera prolongar vuestra estadía en Costa Rica para mostraros nuestro paisaje y nuestro pueblo; para que conocierais lo que hemos alcanzado dentro de nuestro sistema de vida democrático, y nuestros pesares por los males que nos aquejan; para que os compenetrarais, en fin, del alma costarricense.
Vos lo sabeis, distinguida amiga y nos atrevemos a llamaros así porque os sabemos amiga de este pueblo del que formamos parte las mujeres poseemos una fina sensibilidad que nos permite otear en el porvenir.
Os agradecemos infinitamente vuestra gentileza de concedernos esta entrevista para dialogar acerca de un tema que atañe a vuestro país y al nuestro: El de la irritante presencia del ciudadano norteamericano Robert Lee Vesco en Costa Rica, que produce, como de seguro ya lo sabeis, un efecto deletéreo en la moral pública. Según manifestaciones ofrecidas a la prensa por el señor Presidente Oduber, vuestro gobierno ha sido intencionalmente débil para requerir la extradición.
Es la intuición que desarrolla la madre para guiar a su hijo; la esposa para aconsejar serenamente a su marido; la hija para defender al padre cuando el peligro acecha. Os pedimos que con esas facultades, actueis.
Como mujer que quiere una vida limpia y diáfana para todos los seres de la tierra; como esposa de un hombre cuyo peregrinar en la política lo guían el amor, la comprensión y el respeto entre los pueblos. nosotros conocemos cada dia, en medio de la afrenta que nos agobia, nuevas confesiones de los propios protagonistas de hechos que revelan la culpa del gobernante, y que le impiden actuar con la energía y la entereza que tendría un Presidente libre de ataduras ocultas, para detener la corrupción que carcome la moral de su patria. Es por esto que el problema concierne a ambos países. No os pedimos una intervención indebida en nuestros asuntos. Sino, con el mayor respeto, que voleis por la diligencia en el cumplimiento del deber de parte de vuestro gobierno.
Nosotros seguiremos en nuestra lucha sin fin hasta ponerle verdaderamente alto a la corrupción, que, como virus infeccioso, mina la confianza entre los ciudadanos y amenaza acabar con nuestra democracia por medio de una nefasta e inconfesable alianza de grandes poderes económicos con mezquinos intereses políticos.
En un principio quisimos organizar una demostración masiva en la que miles de costarricenses os dijeron de viva voz lo que hemos condensado en estas líneas.
Temimos que aquel acto cívico pudiera haber sido desvirtuado por fuerzas extrañas y os protirieron algún agravio. Lo suspendimos de inmediato, porque nada más lejos de nuestro ánimo que causaros a vos, al pueblo o al Gobierno que representais, la más ligera ofensa. Admiramos profundamente la causa de los derechos humanos que el Presidente Carter ha enarbolado como su bandera. Será una llama que ilumine el camino de la humanidad. Tenemos fe en ello. Os pedimos que nos ayudeis a que no se oscurezca nuestra democracia por una funesta intervención extraña, desproporcionadamente grande para nuestro medio, aniquilante de la moral y la decencia.
Confiamos en vos, señora, y os saludamos con el respeto, el afecto y la admiración de quienes quieren ser, a través de las distancias, vuestras compañeras en la lucha por defender la dignidad del hombre.
LIGA CIVICA DE MUJERES DE COSTA RICA Liana González de Odlo Presidenta Ana Esquivel de Morúa Secretaria Margarita Ortiz de Macaya Tesorera Alba de Dominguez Fiscal Arabela de Suárez Fiscal Orfilia de Cortés Fiscal Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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