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LA REPUBLICA, Jueves de junio de 1977 EDITORIAL Do Re Ai Al parecer, el tema de los concursos de belleza está de moda. Hasta cuándo?
Don Enrique Benavides y don Bosco Valverde se refirieron a él.
Abierta esta puerta. se nos permitirá que nos colemos?
Dos pasajes, en un concurso de belleza, nos han llamado siempre la atención, además de las concursantes: el jurado y las preguntas. Por lo tanto, también las respuestas.
En lo esencial no hay que echar marcha atrás ni ceder ante las presiones, los malabarismos dialécticos las ficciones de algunos políticos.
o vacío. todo cae inevitablemente en el vacío porque no hay gobierno capaz de ponerle coto a tanto escándalo y no hay un grupo mayoritario en la Asamblea Legislativa capaz de obligar al Poder Ejecutivo a proceder con decencia. Por ello, después de algunas escaramuzas, el silencio vuelve a reinar y la impunidad se afirma en su trono.
En cuanto al jurado, siempre nos hemos preguntado de que barómetros o principios habrán echar mano los miembros del jurado para dar su voto o escoger a las triunfadoras.
Tampoco hay que ceder en este campo, aunque la reiteración de los mismos temas pueda cansar a más de algún beatifico ciudadano de larga siesta y corta vigilia.
Pero, del jurado el punto más importante es lo que, en términos taurinos, nos atreveríamos a denominar el ingreso al ruedo.
No vamos a describir los andares, contoneos y visajes de la reinas, por cuanto don Enrique Benavides nos brindó una pintura precisa. El suplicio que han de sufrir nuestras buenas compatriotas en estos concursos es algo de análisis psicológico, sociológico, étnico y estético.
Tampoco se ha de cejar en este empeño, aunque aparezcan por ahí algunos poetas o cantores de la paz nacional, de la concordia y la unidad, que nos dibujan un mundo de ensoñación, mientras a su lado brotan los actos de corrupción y la impunidad sigue tan campante, como si la armonía nacional pudiera lograrse mediante la colocación de un manto de olvido de silencio sobre los vicios y los delitos.
El ingreso de las reinas de belleza al ruedo en nuestra dulce y sin par Tiquicia ha de pasar a los anales de la Historia Patria como una muestra acabada de la lucha secular de las mujeres por su liberación.
Al pasar los tres días de rigor, los panegiristas del Gobierno, de Vesco o de la corrupción entonan sus cánticos por la tranquilidad nacional y en contra de la violencia, como si la corrupción no fuera el mejor abono del extremismo y de la violencia.
Otros hacen gracejos de tanta desvergüenza y no faltan los firmadores de cartas o de campos pagados que, para mantener su puesto y su pitanza, tienen que firmar campos pagados para deformar los hechos y tender cortinas de humo, so pena de que los pongan patitas en la calle, si no obedecen.
Pues bien, cuando las damas candidatas desfilan frente al jurado. qué pensarán sus miembros. Qué análisis habrán de realizar, qué síntesis somático estético intelectual habrán de efectuar, en qué basarán su veredicto, más cuando se dice que no sólo han de tomarse en cuenta les prendas corporales, sino también las interiores?
Las dos últimas denuncias sobre la venta de las gasolineras y sobre el aeropuerto de Vesco en Cabo Velasengrosan una larga lista de actos y de palabras que no constituyen, por cierto, un motivo de honra para la actual generación política del país y mucho menos para los actuales dirigentes de la nación. Qué números pasarán por su mente, qué cánones estéticos habrán de satisfacer, cómo harán para desembocar en un fallo objetivo en circunstancias en que todo es subjetivo?
Son, en verdad, muchos los escándalos y muy graves. La capacidad de sorpresa de los costarricenses se agotó desde hace mucho tiempo. veces, nos preguntamos si este no será un trágico sueño, ya que es imposible admitir que, en un país, se formulen tantas denuncias, surjan tantos escándalos, se publiquen tan graves confesiones públicas, nada ocurra.
Solo Dios lo sabe.
Lo cierto es que si algún día nos desginaran miembro de un jurado, tendríamos que rechazar tan señalado honor, habida cuenta de la hondura y complejidad del problema.
Vienen luego las preguntas y las respuestas.
Como se ha dicho en repetidas ocasiones, si culpable es Vesco de haber inficionado al país, responsable son también en igual medida y más quizá aquellos dirigentes politicos que se han asociado a él y que con tal de sufrir la sanción pública no atreven a investigar ni a tomar decisiones elementales en resguardo del buen nombre de Costa Rica, de la moral pública o del respeto a las leyes.
se En estas circunstancias y dadas las dolorosas experiencias de estos años, en verdad los costarricenses no saben a quién acudir ni qué puertas tocar.
La critica podría ser, en este punto injusta, por dos razones: en primer lugar el hablar en público requiere cierto ejercicio. En segundo lugar, a los ticos no nos han enseñado a hablar, menos a dar respuestas adecuadas a preguntas concretas. Tampoco sabemos preguntar.
Todo el lenguaje del costarricense se reduce a unos cuantos gritillos de emoción, seguidos, por supuesto, de algunos mentonazos de madre y los más variados vocablos que rematan en el aumentativo on.
Lo más grave es que las denuncias se suceden unas a otras, las contesiones públicas forman una larga hilera, mas, después de los consabi.
dos comentarios de un lado y de las tristes excusas del otro, todo cae en el Este cuadro de incertidumbre, de silencio, de oportunismo y de cinismo es el más flaco servicio que los actuales dirigentes le han brindado a nuestra democracia que, en medio de tanta impunidad y miedo, se nos está convirtiendo en un simple rito cada cuatro años.
Famosa e la expresión de aquel costarricense que, ante la Torre Eiffel, en Paris, sólo acertó a decir: Eh, maje, maje, mirá qué torre más alta. si dijo alta. en lugar de un aumentativo, alegrémonos. Era un hombre culto.
SE PIENSA REVALUAR EL COLON ¿NO SERA MA URGENTE DARLE UNA RE INFLADITA CIERTOS VALORES MORALES. El tico siempre pregunta lo mismo y responde lo mismo en las más variadas circunstancias. Los futbolistas dicen al terminar el partido. Gracias por la oportunidad que se me brinda de dirigirme a la afición.
Si usted tiene algo que preguntarme, con mucho gusto. y asi todos.
EL GOBIERNO En cuanto a las preguntas, en Costa Rica siempre se pregunta lo mismo después de un entierro, de un partido de fútbol, de un incendio, de una corrida de toros, de una procesión o de una tragedia: Aquí tenemos a un hombre del pueblo. Usted, señor. qué le pareció el entierro. y asi por el estilo en todos los casos.
El interrogado siempre responde: Gracias por esta oportunidad. El incendio me pareció muy interesante. En la primera parte, las llamas crecleron mucho, pero, luego, disminuyeron y terminó el incendio como si describlera un partido de fútbol.
Tolow lalo 17 ¿Qué podemos esperar, entonces, de nuestras reinas de belleza que, una vez coronadas, sienten que han tocado el cielo con la mano?
Si algunos politicos se traban, pese a que su oflclo es hablar. por qué no van a atolondrarse las reinas?
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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