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LA REPUBLICA, Lunes 20 de junio de 1977 13 Alfredo Sancho desde lejos.
Venia de paso de la otra vida ¿Quién va a creer? De eternidad vestida Hoy he tenido a Carmen Lyra en casa Después de los astronautas Marlo Picado Alfredo Sancho reside en Méjico nuevamente. Hace poco vino a Un par de dias, viaje de sorpresa. Apenas para asistir a un funeral y luego un rápido saludo. nos dejó su último libro de poemas titulado Volumen Repartido.
Poemas de tal calibre que fácilmente se podría disparar al otro mundo, o a este. o a todos los mundos posibles) Balas pródigas en metáforas. Es interesante esta figura literaria en la poesia de Sancho. Tal vez su parte más cimera y más honda. Dionisiaco, anárquico, en el lirismo del concepto.
Detrás de Baudelaire, Barba Jacob, Vallejo (aún cuando Alfredo no acepta influencia si admiración del peruano en su poesía) veces nos recuerda, por otros caminos, a su tocayo y también costarricense Cardona Peña.
El libro está dividido, o es el engarce de nueve poemarios diferentes. Todos en contexto de horizonte y lejanía. Sagaz, ingenioso, alerta a los destinos, inconfesable a la aventura.
Desesperado, epicúreo, a veces panteista. De todo y por todo este Alfredo. Poeta de instantes y eternidades. Una de las secciones del libro está dedicada a sus amigos más íntimos (Francisco Amighetti, Allen Pérez Ch. Carlos Luis Sáenz, Enrique Mora Salas, Néstor Zeledón, Manolo Rodó, Alejandro Aguilar Machado y otros amigos más lejanos y de otras latitudes. Excelente poema el que le escribe y ofrece a Carlos Luis Fallas. Otro, directo y duro en recuerdo a un Jurado que le negó un premio Aquileo en cierta oportunidad. Otros poemas sólo aptos para ser leídos con catalejo. Otros para no pensarlos, ni buscarles razón que van directos a las venas. Otros orillados de miseria y apocalipsis y metafisicas y recodos de veranos y recuerdos. veces también estrepitoso y en tumulto de avalancha y silencios apacibles de espuma. La poesía no tiene explicación posible, no tiene dedonde. por qué para que. La poesía es. Llega, se introduce en la mirada, en el hueso, en el asombro astillado de verbos. queda dibujada por horas o por siglos, y esto lo sabe y nos lo revienta en imágenes Alfredo Sancho, que sigue cruzando caminos con su palabra al hombro, y su vida testimonio absurdo de una realidad dialéctica sólo posible en su voz nos revela y ofrece la fuerza creadora de su grito y protesta, de actitud poética ante insobornables destinos y preguntas. Una muestra de su estilo y evolución estética nos la dan los dos poemas que transcribimos.
Soneto a Carmen Lyra Cuando las tablas de multiplicar pasen de moda Cuando el cohete del astronauta sea anticuada carreta en el espacio Cuando para la expansión de la vivienda, en el mar y en el aire se levanten futuras ciudadelas Cuando no haya tiempo de enterrar a los muertos y se haga la cremación de los cadáveres en el homo de las cocinas nucleares, junto a la morgue tradicional de los pollos asados Cuando la Semana Santa sea un vago recuerdo de una historia olvidada y las catedrales enormes almacenes de judíos y marcianos.
Cuando Wall Street en ruinas albergue un inútil museo de billetes y valores faciales.
Cuando nuestras civilizaciones electrónicas sean meras curiosidades arqueológicas Cuando la luna sea un buen cabaret interplanetario y en los hospitales espaciales el médico auxiliar de los mecánicos.
Cuando los Bancos queden afortunadamente demolidos bajo los escombros de los prestatarios Cuando los vivos dejen de cometer contra los muertos tantas deslealtades y los muertos siempre estén presentes aún sin ser recordados Cuando en las noches de luna los amantes ya no tengan citas en los parques, sino en la propia luna al pie de una astronave, pero Cuando en realidad no existan los amantes y sean cosas absurdas los besos y los parques Cuando la geometría de Einstein haya perdido exactitud y prestigio como actualmente la geometría euclidiana Cuando el futuro mismo sea un lejanísimo pasado Cuando haya más negros que blancos, seis mil millones de negros dominando a los blancos Cuando la sicología sea un Wue Master y el infracociente una transparencia panorámica Cuando el sistema nervioso sea una central telefónica gastada Cuando cambiemos la órbita de Venus Cuando ese ojo perenne que está viéndolo todo quede ciego al final del universo Cuando la justicia social sea tan habitual como limpiarse los dientes, en una época en que no haya que limpiarse los dientes Cuando la sabiduría se adquiera a precios módicos en populares cerebros electrónicos y el hambre se sacie con intercambiables y artificiales estómagos Cuando se añore regresar al árbol para empezar de nuevo la teoria de Darwin.
Cuando echemos de menos a los perros ante las prohibiciones urbanísticas, pero vivan los hombres agrupados en un club de nostalgias y ladridos Cuando los grandes banquetes sean una sola y comodísima píldora y la gastronomía una necedad de mal atornillados intestinos Cuando el placer sensual y fisico se haya desentrenado en su dominio y sea una chispa fría, diminuta y perdida en el mundo de los deseos desatendidos Cuando los políticos de oficio hayan caído en desuso como las sombrillas y en los espacios interestelares gobiernen la luz y el sonido Cuando haya un solo idioma: la velocidad de cada día, y el día sea un insomnio de años y de siglos entre las galaxias infinitas, y buscando la paz desconocida aforemos de nuevo nuestra tierra en tiempos de la carreta y el trapiche Cuando nos demos cuenta de que en la tierra misma sobraron universidades y colegios y ron tractores y la briegos Cuando sea imposible disfrutar todo el confort que hemos creado y artículos de lujo sean la salud y el alma Cuando por la inseminación artificial podamos ser padres de familia, después de muchos años de estar muertos, sin conocer a la esposa ni disfrutar de los hijos Cuando la mujer sea verdaderamente más bella desnuda Hoy he tenido a Carmen Lyra en casa Venía de paso de la otra vida Ropa de eternidad pero vestida Con mucha sencillez. Le dije: Pasa que vestida Deja tu prisa afuera y esta casa Honra con tu figura bienvenida Muy pronto se dio cuenta que su vida Es una cosa que en mi hogar no pasa Absorta y delicada, en la poltrona me repitió sus cuentos. Su persona toda era voz de luz que nunca pasa Cuando nuestro cuerpo no reciba el maltrato del espíritu Cuando estemos cansados y aburridos de tragarnos revueltos el espacio y el tiempo Cuando ya no haya tiempo para todos los cuandos de todos los posibles individuos Cuando ya no haya cuandos en el Cuando de siempre El indulto La Gaceta es el Diario Oficial, donde se publican las leyes, los decretos, acuerdos y resoluciones de los Poderes Legislativo y Ejecutivo de los Institutos Autónomos, etc. Por eso, los abogados, por imperio de nuestro vivir cotidiano, tenemos que leerla, no porque sea muy amena su lectura.
Es la información obligatoria a que deben someterse los organismos estatales, para que puedan tener eficacia sus actos. De ese modo, a través de ella, nos podemos formar, con cierto raciocinio, un concepto de la clase de Gobierno que nos dirige.
Desde hace algún tiempo para acá, leyendo, entre otras cosas, los acuerdos sobre indultos, me preocupa el gran número que concede el Consejo de Gobierno, a los reos de homicidio, de violaciones y otros delitos graves, sin importarle los informes desfavorables de la Corte Suprema de Justicia, cuyo criterio o parecer, por provenir del órgano superior del régimen de la justicia, debería ser objeto de preocupación.
La época por que pasa el país. de una intensa y cruel actividad delictiva, y el carácter de excepción que tiene, exige sabia prudencia en el ejercicio de ese derecho, porque el abuso del indulto puede convertirse en la negación de la justicia penal. Por un lado el Estado condena o juzga, por otro, el Estado perdona. Son motivos comunes que el Consejo de Gobierno desoye de parte de la Corte Suprema de Justicia, la falta de razones que justifique la gracia, la gravedad del delito, la indole de las circunstancias que se cometió.
La política sumamente graciosa y abierta que aplica dicho órgano, es dañosa para todos.
La competencia o fuero para hacer o dar algo, puede incurrir en abuso, cuando se sale de sus fines.
Es que, he podido notar, desde que el Derecho costarricense se interesa por los reos y cárceles, que a mayor interés, mayor es el incremento del delito y el comportamiento peligroso del recluso. si a eso agregamos, la muy benigna y ligera política de perdón, contraria al interés público, cada día nos sentiremos más inseguros.
quienes respetamos los derechos y garantías de los demás, y acatamos las leyes.
Lic. Manuel Angel Castro López La luz de los indios Hoy se ha hecho común la idea de que toda posibilidad de progreso colectivo y de civilización requiere un vasto y, costoso conjunto de tecnologías sofisticadas, maquinarias complejas, equipos enormes, inversiones de capital gigantescas. Se piensa que, sin esos auxilios, es nula toda esperanza de elevarse por sobre los bajos niveles de la pobreza y del atraso.
Se ha llegado a creer y a sostener que hay, además, la posible existencia de una especie de fatalidad racial o geografica que levanta obstáculos invencibles al adelanto humano en ciertos espacios, principalmente tropicales, o en ciertos pueblos que han permanecido marginados del espectacular crecimiento de la civilización industrial de los dos últimos siglos. Esta visión apareció, con los tonos más pesimistas y casi desesperados, en la atrevida investigación que los positivistas del 900 hicieron, repetidas veces, sobre la situación histórica y social de la América Latina.
Se tenía ante los ojos, como término de comparación, la imagen impresionante del crecimiento espectacular de los grandes países industriales del hemisferio Norte. Se veía con admiración cómo, en cortas decadas, habían pasado de una economía y un orden rurales a una galopante economía de la producción mecanizada y masiva y a la conquista mundial de mercados. Aquella capacidad de iniciativa, aquel incremento continuo de la productividad y de la producción, aquella elevación constante del nivel de vida, aquella transformación de las ciudades, de los medios de transporte y producción, de los comercios y de las diversiones llegaron a parecer un privilegio de algunas naciones y de algunas limitadas zonas geográficas de la zona templada.
Para el resto del mundo, para la mayor parte de su espacio y de su población, no parecía quedar sino una resignada conformidad con el atraso permanente. Los mismos ensayos, repetidamente realizados después de la Segunda Guerra Mundial, para lograr el desarrollo de los países atrasados, concluyeron en la mayoría de las ocasiones, en frustración abierta o en moderados y artificiales avances.
Sin embargo, a pesar de todo ello, no es cierta esa fatalidad que condenaría al atraso a una gran parte de la humanidad. el problema ha sido mal planteado, o los métodos empleados no han sido los más adecuados y muchos casos han resultado contraproducentes. Hay evidentemente otras vías y otras formas, que no consisten en la mera imitación de los modelos del Norte, ni en la adaptación superficial y apresurada de fórmulas o de sistemas que no corresponden a la realidad cultural y mental, ni al cuadro de valores del hombre de la América Latina.
El azar de una re lectura me ha hecho volver a esta vieja reflexión. Hojeaba el conocido y excelente libro de Jacques Soustelle sobre el arte del antiguo México cuando topé con la frase siguiente: Sin contar con ninguno de los animales de carga o de tiro del Viejo Mundo, ni siquiera con la débil llama del Perú, sin consumir ni carne, ni leche y no habiendo conocido, sino tardiamente, los metales, los antiguos mexicanos edificaron sus civilizaciones sobre la estrecha base de una tecnologia de la piedra y la arcilla, de una agricultura sin cría y de la sola energía muscular del hombre. Cuando contemplamos, por ejemplo, las enormes cabezas de piedra de los Olmecas, la masa gigantesca de la pirámide de Cholula o un monumento grandioso, como el Templo de los Guerreros de Chichén Itzá, quedamos confundidos ante la inmensidad de los esfuerzos que los pueblos de la Antiguedad Mexicana desplegaron, sin animales auxiliares, sin rueda, sin útiles de metal. La paciencia y la inteligencia desplegadas en la organización del trabajo colectivo les permitieron, no obstante, vencer tan terribles desventajas.
Ciertamente, hay aquí una lección invalorable. Cualquiera de nuestros modemos planificadores, ante las carencias de recursos y de auxiliares de aquellos pueblos, que además, en su parte más creativa, vivieron en medio de la devoradora selva húmeda del Trópico, hibiera pensado que semejante empresa era imposible. Sin embargo, con todo ello, la hicieron y alli están los imponentes vestigios que cubren el dorso de piedra de la América de asombrosos monumentos que son el testimonio de una de las civilizaciones más adelantadas y originales que el hombre creó en su tiempo, en toda la redondez de la tierra.
Ese aparente milagro fue, seguramente, el fruto de haberse sabido organizar para aprovechar, hasta el límite de lo posible, los recursos de que disponían. Lo importante, lo demostraron ellos, no era la rueda, ni el animal de tiro, ni el instrumento de metal, de que dispusieron otras civilizaciones, sino la decisión, la voluntad de hacer, la inteligencia, la disciplina social y la facultad creadora de aquellos hombres.
Ha sido tal vez esto lo que ahora nos ha faltado, y mientras no lo rencontremos seguiremos condenados a imitar con escaso éxito y a despilfarrar y destruir recursos en lugar de aprovecharlos y aumentarlos como lo supieron hacer aquellos remotos antecesores en el escenario poderoso de este todavia Nuevo Mundo.
Arturo Uslar Pietri Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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