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REPUBLICA. Lunes 22 de agosto de 1977 CE EDITORIAL Do Re Mi Decíamos un dia de estos que hay tres formas de corrupción.
Una cuestión Primera: ser autor de la corrupción, mediante el enriquecimiento Ilícito en la función pública, el cobro Indebido de comisiones, la vente de documentos o de posiciones públicas, el aprovechamiento de la influencia en beneficio personal, la realización de obras para el medro propio y millares de formas más.
de delicadeza Segunda: el silencio ante la corrupción por miedo, cálculo o domesticamiento.
Tercera: crear obstáculos para que no se denuncle la corrupción para que sea combatida o eliminada. El mejor ejemplo de esta actitud es la división política para que los partidos pierdan fuerza.
Pero, hay una cuarta forma de corrupción: la aceptación de cargos públicos sin poseer la preparación debida o sin las credenciales morales necesarias.
Si la función pública es un servicio al país, lo menos que se le puede pedir al ciudadano es que moral e intelectualmente este preparado para desempeñarla.
Para quienes poseen estas condiciones morales e intelectuales la función pública se convierte, frecuentemente, en un sacrificio, pero para los impreparados o advenedizos constituye una fuente de placer personal y la satisfacción de su vanidad.
a Se dice que con el advenimiento de nuevas generaciones, con la masificación de la sociedad, con el ascenso político de sectores otron silenciados en el país, han llegado a la función pública otros ciudadanos con otro estilo.
honorabilidad en sus actividades y decisiones, y si se considera que ha contado, durante estos años, con recursos en abundancia, como ninguna agrupación política ha tenido, para pagar una deuda de un millón y medio de colones.
Por otra parte, un expediente de estos no desaparece de la Asamblea Legislativa por arte de birlibirloque o por obra de algún duendecillo. No nos atreveríamos señalar a ningún culpable en concreto, pues no hay pruebas al respecto, pero sí hay que señalar el hecho, que demuestra una corruptela intolerable.
Estos actos van minando poco a poco, la fe de los ciudadanos en sus dirigentes y en sus instituciones. Esta falta de delicadeza y de escrúpulos con los recursos del Estado, esto es, del pueblo, no dicen bien de la función histórica de un partido político que nació para combatir la corrupción y para defender el derecho electoral. En este caso concreto, la deuda de Liberación Nacional con el Estado se debilita el derecho electoral, pues se trata de un asunto relacionado con él, y se marchita la moral pública.
El pretexto o subterfugio de que el expediente se perdió no puede servir jamás como parapeto o justificación para quienes tienen el deber de satisfacer esta deuda.
Esto es falso. Ni la pobreza, ni la aparición de nuevas agrupaciones políticas, ni el ascenso de algunos sectores pueden ser motivo para que la excelencia desaparezca del Estado sobre todo en los puestos de elección popular.
Este periódico publicó, el 16 de agosto pasado, un editorial intitulado Una Vieja Deuda. en el que se denuncia que el Partido Liberación Nacional le adeuda al Estado una suma superior al millón de colones, desde hace veinte años, sin que en este lapso ninguno de sus dirigentes se haya preocupado por cancelarla. Se insta, asimismo, a la Contraloría para que cobre dicha suma. La respuesta de la Contraloría General de la República, publicada el sábado anterior, es amplia y bien fundada. Reconoce que la deuda existe, y lo prueba, mas asegura que el cobro desborda sus facultades, por cuanto el expediente respectivo desapareció de la Asamblea Legislativa lo que, en buen romance, quiere decir que se lo robaron o que alguien lo destruyó. Conforme al criterio de los Contralores, esta dependencia cumplió con su deber. La culpa recae en otros.
Si la Contraloría General de la República ha brindado una respuesta justa y bien fundamentada. cuál será entonces la posición de los dirigentes del Partido Liberación Nacional y la de la Asamblea Legislativa?
En cuanto a los dirigentes de Liberación Nacional, su proceder es extraño y denota falta de delicadeza, no sólo por no haber acatado un fallo de la Contraloría en forma inmediata, sino por haber enterrado este asunto durante tantos años o por observar con indiferencia las críticas y denuncias que se formulan al respecto. Un partido que se respete no puede proceder en esta forma, máxime si se tiene en cuenta que ha de ser el primero en dar ejemplo de decoro y Lo que ha ocurrido es que algunos dirigentes políticos, deseosos de satisfacer sus designlos y, por lo tanto, necesitados de evitar toda crítica u oposición, se han esmerado no en buscar lo mejor, sino lo que más les conviene. lo que más conviene, cuando no se tienen ideales ni se agita el ælo por el bien público, son los domesticados.
Resulta interesante observar cómo, en medio de funcionarios capaces y honorables, dignos de figurar en cualquier elenco presidencial, aparecen esparcidos, en la Administración Pública o en la Asamblea Legislativa, otros personajes de tercer rango, puestos ahi estratégicamente para realizar clertos objetivos.
Son la legión de los que nunca dicen que no. veces, se queda uno perplejo al observar la tranquilidad con la que un cludadano sin preparación y, a veces, con ciertos antecedentes no muy santos acepta ciertas posiciones o se desvela por figurar en la Asamblea Legislativa, en un gabinete o en la Administración Pública.
que Es, como dijimos, una cuestión de delicadeza, de principios. La suma importa poco. Lo que sí es grave y significativo es el problema moral aparece envuelto en este problema.
En lo tocante a la deuda del partido comunista, es criterio de la Contra.
loria de que corresponde el cobro al Ministerio de Hacienda.
Cuando la función pública o legislativa no es un servicio, sino la culminación de un deseo personal, la satisfacción de la propia vanidad o la labor de testaferro en beneficio de algún dirigente, aparecen los segundones, los tercerones y los cuarterones, esto es, los advenedizos sin capacidad, sin señorio, sin sentido común sin carácter comienza o se aflanza el deterioro de la función pública o legislativa. OISTE QUE HAY UNA MANO FANTASMA EN LA ASAMBLEA LEGISLATIVA QUE PERDIÓ EL EXPEDIENTE DE LA DEUDA POLÍTICA QUE SE DEBE COBRAR AL PARTIDO LIBERACIÓN. PUES DEBE SER LA MISMA QUE DESCONECTO LA GRABADORA BORRO CINTAS DURANTE ALGUNAS COMPARECENCIAS ANTE LA COMISIÓN INVESTIGADORA Estos días son oportunos para observar de cerca este estado de corrupción nacional, esto es, el frenesi de algunos individuos por figuras en posiciones para las cuales no poseen preparación y, a veces, ni condiciones morales. Cómo es posible que fulano de tal aspire a tanto, si no está capeitado para ello. se pregunta uno ¿Es que algunos no se examinan su conciencia o no son conscientes de sus propias limitaciones?
El problema está en que el individuo poco honorable no tiene escrúpulos ni limites, y el tonto no se da cuenta de su propia to nera. por lo que le hace tiro a todo.
Y, cuando el país ha sido testigo de la aparición de mediocres consumados en la función pública o legislativa, que se puede esperar? El camino está abierto para cualquier advenedizo.
baboy La eficacia de la democracia depende en mucho de la excelencia de sus dirigentes, de sus diputados y de sus funcionarios.
Aspirar a cualquier puesto sin preparación o hacerle tiro a todo, es también una forma de corrupción.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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