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LA REPUBLICA, sábado 24 de setiembre de 1977 Derechos humanos básicos Por Jimmy Carter (Presidente de los Estados Unidos)
En muchas formas, no hay tal cosa como norteamericano típico.
Tanto en ancestro, religión, color acento, antecedentes culturales inclusive pais de nacimiento somos tan diversos como la humanidad misma. Pero si hay alguna cosa que nos une, es la convicción común acerca de ciertos derechos humanos básicos.
vivienda, atención a la salud, y educación. En el derecho internacional, este tercer derecho, que no es tanto una libertad como una cuestión de justicia económica y social, encuentra su formulación en la declaración Universal.
En los ocho meses que he estado en el puesto, he tratado de que esos derechos se integren dentro de la estructura de nuestra política exterior. Uno de los efectos incidentales de este esfuerzo, necesariamente algo experimental ha sido un debate nacional en realidad mundial sobre el carácter de los derechos humanos y que puede hacerse para su progreso.
Definir los derechos Humanos es una tarea dificil. Hay el peligro de pasar por alto algo esencial; hay también el peligro de incluir cosas que, si bien esencial; hay también el peligro de incluir cosas que, si bien pueden ser muy deseables, no son derechos en lo absoluto. La mejor definición que conozco y ciertamente la más suscinta es la frase de Jefferson en la Declaración de Independencia: vida, libertad y la búsqueda de la felicidad.
Si resulta dificil definir los derechos humanos, aún es más encontrar los medios de hacerlos respetar. Los derechos humanos no pueden ser el objetivo único de nuestra política exterior, ni en un mundo en que la paz es literalmente un asunto de superviviencia. Estamos circunscritos por el hecho de que una decisión que nos lleva hacia uno de nuestros objetivos, puede alejarnos de otra y de los límites de nuestro poder.
En este mundo imperfecto, los resultados de nuestras acciones serán usualmente confusos aunque no lo sean nuestras acciones.
AL 11 RE Por medio de la discusión pública y la persuasión privada se ha hecho algún progreso.
Pero no podemos esperar resultados fáciles o rápidos en la lucha por los derechos humanos, una lucha que se viene librando desde hace muchos años.
Lo más básico de todo esto es la vida, el derecho a la integridad de la persona. Es el derecho de todo individuo a vivir sin ser molestado, y libre de la ejecución arbitraria, la tortura o la prisión.
No puede haber discusión acerca de este derecho entre las personas de buena voluntad, no importa cual sea su ideologia política. Es la base irreductible del contrato social, y un régimen que en forma sistemática y reiterada vulnera tal derecho, en definitiva pierde su propia legitimidad.
Al final, lo mejor que podemos hacer para impulsar la causa de los derechos Humanos en el exterior, es hacer todo lo que podamos por impulsarla dentro del país. No hay comparación en la situación de los derechos humanos en los países totalitarios y en el nuestro. La destrucción sistemática de la libertad por un estado todopoderoso nunca ha sido parte de la historia norteamericana.
Sin embargo, vale la pena recordar que hace solo 15 años a los ciudadanos norteamericanos se les impedía el derecho al voto a causa de su dolor, e inclusive hoy, la tercera libertad de Jefferson todavía no se aplica en todo su vigor en cuanto respecta muchos norteamericanos.
El segundo Derecho Inalienable de Jefferson, el de la libertad, comprende las libertades civiles contenidas en muchos documentos históricos: desde nuestra carta de derechos del hombre, de las Naciones Unidas. La más importante de estas libertades es la libertad de conciencia, con sus corolarios: la libertad de expresión y la libertad de prensa.
TE La lucha sigue aquí en el país. si esto es así en los Estados Unidos, cuyas libertades democráticas tienen una historia que data de dos siglos, es aún más verdad en el mundo entero, muchas de cuyas regiones nunca han conocido esas libertades.
Pero a la larga, soy optimista. Los cambios no se producen rápidamente, pero de todas maneras llegan. La historia se mueve lenta pero seguramente; pero mientras seamos leales a nosotros mismos, la historia, en cuanto esta se refiere a los derechos humanos, está de nuestra parte.
El tercer derecho es el de la búsqueda de la felicidad, y es una señal del genio particular de Jefferson que utilizó la frase en esta forma, en vez de usar la formulación algo fría de su tiempo: la búsqueda de la propiedad.
En un sentido moderno, la mayor parte de nosotros entenderán que la búsqueda de la felicidad incluye el derecho a un nivel básico de independencia material alimentos. Autorizado por el Baltimore Sun)
Una disculpa a mis lectores Con mucho gusto, doña Myriam SUS En un articulo reciente.
Miriam Bustos solicita a los compañeros de esta página que le den una manita en apoyo de su reclamo por los múltiples errores tipográficos que aparecen en articulos. Con mucho gusto soy el primero en dársela.
porque yo también he notado sobre todo en los últimos tiempos, los efectos de ese descuido cuya responsabilidad no se a quién atribuírsela Ricardo Blanco Segura En lugar de sobriedad. me ponen sobreidad. en lugar de Amelita Galli Cursi, me ponen Galli Curse. en vez de Tetrazzini escriben Tetrazzina. Nada de eso me gusta, porque aunque no soy musicólogo, alguillo de cultura tengo y no me gusta que alguno de mis amigos diga. quién mete a Blanco hablando sobre cantantes si ni siquiera se sabe los nombres?
Cuando comencé a colaborar con La República, dos cosas me causaron muy grata impresión: la primera, la integridad con que salía el texto, sin recortes de ninguna clase ni tachaduras: porque en este periódico existe la muy laudable norma de que, si el artículo no se considera adecuado, así se le dice al autor y no se publica; si es aceptable, llega a los lectores tal y como fue escrito. La segunda, fue la nitidez y corrección del texto, prácticamente sin errores. Esto mismo me comentó alguna vez Marco Retana, quien se siente muy satisfecho de escribir en esta página y del éxito que ha tenido su publicación.
En un pasaje escribi:. quizá existan otras páginas del repertorio operático en que Callas se mostró mejor. me pusieron: del repetorio operático Callas se mostró. En otra parte puse:. de los magnates y de los principes, del chisme y del escándalo. Escribieron: de los principes del chisme. al final, donde puse que con su partida le arranca al siglo veinte. quedó. que con partida le arranca. etc.
Es natural que esto no le guste mucho a uno, en parte porque son errores que mutilan el texto, en parte porque no faltará quién no crea que son faltas de imprenta y diga para Cómo osa este tipo escribir tan mal? Que es lo mismo que pensar quién mete a los gatos con zapatos?
un buen escritor. porque esta endemoniada lengua castellana es dificil de manejar como ella sola: pero al menos me cuido hasta donde puedo y no una, sino diez y más veces reviso y corrijo lo que voy a publicar. Porque en este sentido soy partidario acérrimo de Oscar Wilde: no hay libros morales ni inmorales, simplemente hay libros bien o mal escritos. así como los libros, los artículos, cuya redacción debe ser impecable hasta donde se pueda. En Costa Rica se han publicado muchas obras excelentes y serias por su investigación y valor ideológico, pero tan mal escritas que su lectura resulta detestable. Por eso es para mí una delicia repasar las páginas escritas por don Hernán Peralta, el más atildado escritor de los historiadores costarricenses, o releer a Fernández Guardia o a Monseñor Sanabria, que entendieron el idioma como el ropaje que embellece y ennoblece cualquier pensamiento.
De un tiempo a esta parte, parece que las cosas han cambiado y los errores. culpa de quién. han ido in crescendo. Al respecto hablé ya con dos amigos de la redacción; pero como doña Miriam se refiere al asunto abiertamente, sea esta intervención motivo de pedir disculpas a mis lectores por los errores cometidos con mi artículo Adiós a una diva en memoria de Maria Callas.
Esperemos, doña Miriam, que el defecto se corrija; para gusto de nosotros y bien del periódico que tan gentilmente nos acogió en su página nueve, cuyo éxito in dudable depende de unos y de otros. Por ahora, digamos que todo ha sido peccata minuta o, como diría alguno. gajes del oficio adelante con los faroles. es que la parte formal de cualquier escrito es para mi motivo de honda preocupación. Creo que jamás llegaré a ser Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Monseñor Victor Manuel SanabriaTotalitarism
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