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LA REPUBLICA, lunes 31 de octubre de 1977 13 El valor de la ciencia y de los científicos Ricardo Blanco Segura Recientemente se ha efectuado en nuestro país el Festival Costa Rica Joven. que es, a mi juicio, una de las mejores iniciativas que se han hecho en el campo de nuestra educación.
Es indiscutiblemente un estímulo y una oportunidad que se da a nuestros muchachos para manifestar sus facultades creativas en diversos campos. Son ellos los que ahora nos dicen a través de sus trabajos qué pueden y qué quieren hacer, dándoles campo para el desarrollo de su personalidad En ese sentido me ha llamado mucho la atención la labor efectuada en el campo científico. Es allí donde el ingenio de los adolescentes ha quedado plenamente manifiesto, meiiante la ejecución de trabajos realmente interesantes, hechos con todo amor y dedicación. al ver estas realizaciones, me he puesto a meditar en la importancia que las ciencias tienen y han tenido para la humanidad y el olvido o segundo plano a que se las relega y a quiesnes las ejercitan. Sin lugar a dudas. la ciencia ha sido el motor principal en el progreso.
del hombre, porque si bien es cierto que el pensamiento filosófico y político han guiado las mentes de los hombres y han jugado a veces un papel decisivo en nuestros destinos, el ser humano como realidad de carne y hueso le debe a la ciencia todo lo que es en cuanto a su bienestar material.
Sin embargo, pareciera que la humanidad ha dado mayor importancia a las letras y a las artes, tanto respecto a sus realizaciones como en lo concerniente a quienes las practican. De un novelista o de un poeta, se arma toda una alharaca: se les dedican páginas enteras en los suplementos literarios o simplemente culturales de los periódicos, se convoca a mesas redondas para analizar sus obras y se habla de best sellers y otras cosas por el estilo. Hasta en la misma concesión de los premios Nobel, siempre el interés mundial está en quién recibe el de Literatura. El nombre del galardonado no se olvida nunca: mientras que los otros.
los de ciencias, pasan al olvido rápidamente. así como en las letras, sucede en la música y en la pintura. Los nombres de los artistas más célebres son conocidos de cualquier persona de mediana cultura. Mientras cientos de científicos que velan por la humanidad, permanecen encerrados dentro de círculos reducidos, pese a su inmensa y gloriosa labor. es que, aunque la afirmación asuste a muchos por ser yo hombre de letras, éstas pueden ser muy bellas, pero no imprescindibles para la humanidad. La ciencia y los científicos si lo son. Bien podríamos habernos pasado sin Don Quijote y La Divina Comedia, como perfectamente la estamos pasando sin algunas otras obras aún no escritas y que probablemente queden dentro del plan de los futuribles, como dicen los escolásticos. Pero ¿qué habría sido del mundo sin Pasteur. Qué seríamos a estas alturas del siglo XX sin Fleming. Qué habría esperado a la niñez sin Salk?
Muy bonito es que García Márquez escriba Cien Años de Soledad. pero más bonito aún es que Bell inventara el teléfono. Marconi el telégrafo y Edison la luz eléctrica. así como ellos tanto y tantos científicos que velan constantemente por mejorar nuestras condiciones de vida, de curar nuestras enfermedades, de contribuir a la búsqueda de mejores medios de alimentación. Hombres que se preocupan por obtener los más buenos cultivos en el campo de la fitotecnia y las mejores carnes en la zootecnia. Seres casi anónimos que nos han facilitado la vida en múltiples aspectos, porque todo lo que es comodidad y progreso en nuestras diversiones y en los medios de satisfacer las más parentorias necesidades se lo debemos a la ciencia y a la técnica; que lo digan si no la radio, la televisión, el teléfono, los aviones y hasta esta máquina de escribir en que estoy haciendo mi artículo, que no fue obra precisamente de un filisofo o de un poeta. Más bien, estos últimos sólo sirven a veces para complicarnos la vida con sus angustias, sus traumas y sus enredos psicológicos que en último térnino a nadie le importan.
Es probable que ante tales afirmaciones más de uno grite al leer estas líneas: materialista! Pero el asunto no es así. la obra de la mente y del espíritu yo le doy el valor que se merece. Simplemente reconozco la superioridad de lo científico y me asombro de la poca importancia que se le da como labor de trascendental importancia. En nuestro medio, poco o nada habría perdido el país con que yo no hubiese escrito mi Historia Eclesiástica de Costa Rica o mi biografia de Monseñor Sanabria. Qué mucho habríamos perdido sin Clorito Picado, sin Anastasio Alfaro, sin Pittier y otros tantos! en campo de la medicina y de la cirugía mucho habríamos perdido también sin las manɔs milagrosas de Ricardo Moreno Cañas, Carlos Luis Valverde o Esteban López Varela. Porque el poeta, el novelista.
el pintor y el músico podrán recrearme el alma; pero ninguno de ellos me va a curar una apendicitis o salvarme de un infarto.
Por eso me alegran esas oportunidades como el Festival Costa Rica Joven. en que, valga la oportunidad para resaltarlo, en el aspecto cientifico el homenaje y la dedicatoria no pudieron ser más justos: se hizo en honor del Dr. Otón Jiménez Luthmer, uno de nuestros más notables botánicos. gloria de las ciencias costarricenses y cuya labor, paciente y silenciosa, tendrá que ser recogida algún día en uno o varios tomos, como testimonio de que no solo poetas y novelistas de este país. como abejones en mayo) sino también científicos de valor indudable.
La enseñanza de las ciencias Lic. Fernando Villalobos Solé, profesor de la Universidad de Costa Rica.
requerimientos para formar un ser naturalista, ello lógicamente es la consecuencia de la falta de algunos años de una formación más eficiente en el campo señalado. Los planes y programas que están en vigencia tanto en la primaria como en secundaria poseen una brújula bien orientada, pero, se necesita una disponibilidad mayor de parte del docente hacia la Enseñanza de las Ciencias.
Uno de nuestros mayores y más discutidos temas en la actualidad, lo constituye La Conservación de los Recursos Naturales. Hoy en día los centros de Ensefianza Superior se han abocado en las aulas universitarias y fuera de ellas, a lograr proyectar una concientización radical y bien orientada hacia el logro del equilibiro de la Naturaleza, así como la búsqueda de un mejor futuro para esta nueva generación. Sin embargo, para lograr en este joven. que ingresa a las aulas de estudios superiores con la ambición de una carrera profesional. una conciencia clara y amplia del problema, se debió haber requerido 12 años de confrontación con el mismo. He aquí el meollo del problema.
En mi experiencia profesional como educador, especialmente en los últimos cinco años, he podido darme cuenta que en Costa Rica, uno de los mayores problemas lo constituye la Enseñanza de las Ciencias en la Escuela Primaria así como la pre escolar, y, es ahí mismo en donde se debe iniciar el crecimiento de la levadura que geste un individuo amante de su tierra y consciente de lo que debe preservar. Se aduce que en la Escuela Secundaria o Enseñanza Media, la Ciencia llena los Yo insto especialmente a la ANDE (Asociación Nacional de Educadores. para que proyecten cursos de capacitación eficientes, para darle al Educador tanto, un mayor caudal intelectual como metodológico en la enseñanza de las ciencias. Hacen falta en los centros de educación pre escolar y primaria y, por qué no, en liceos y colegios del país, museos embrionales que permitan al joven estar más en contacto con su medio para poder querer y amar su naturaliza. Es una lástima visitar los centros formadores de los futuros ciudadanos, que no conservan ni siquiera los mínimos recuerdos de la madre naturaleza de su propia región y, si ello es cierto ¿qué podrá esperarse de esos niños y jóvenes en cuanto a la conservación de los Recursos Naturales?
Por otra parte, un grueso de la población no va más allá de la escuela primaria o secundaria, debido a lo di fícil de realizar una carrera universitaria y si ello ha sido deficiente en este campo. qué podemos esperar de toda la gente que radica en especial en las zonas rurales, en cuanto al cuido y conservación de todo lo que concierne a nuestros recursos?
Gran parte de la enseñanza en nuestro país, se da a base de contenidos, que tienden a explotar la memoria.
pero no la comprensión ni la aplicación de los hechos y la ciencia entendida como tal; debe ser ante todo un medio motivador de proyección futura, ya que, repetir y hacer repetir conocimientos no es educar. Se necesita eliminar poco a poco pero con firmeza, el que la escuela siga siendo tradicional, formalista y sistemática, para dar ca.
bida a una escuela que permita al alumno ser receptorcreador, que en ciencias da un individuo mejor para una sociedad más eficiente, pues nuestros niños necesitan para el año 2000 una mayor flexibilidad operacional y no respuestas aprendidas, en especial, para todos aquellos Ique se desenvuelven en las zonas rurales y que tendrán to,. to como nosotros, la salvación de los Recursos Naturales.
Alcohol, la droga con buena reputación (Por el Padre James Royce, Ph. Me identifico como un bebedor social para evitar ser descrito como un prohibicionista o alguien que se opone a la diversión.
Hay una peculiaridad más del alcohol respecto a la adición que es importante. En!
contraste, cualquiera que se inyecta heroína directamente en la vena se volverá adicto a la heroina. Pero el alcohol es una droga selectivamente adictiva y sólo uno de cada 12 consumidores se vuelve adicto. La mayoría de las personas bebe con moderación toda su vida. El alcohol es una droga con buena reputación, socialmente aceptable entre los millones a quienes el término drogadicto les conjura imágenes que no tolerarían en la sala de su casa. Pero el alcohol es La Droga Nº Uno de la que se abusa hoy en día y es un problema quizá 40 veces mayor que la heroina. Después de todo, no es sólo un caso de fuerza de voluntad? Aquellos que miran al alcohólico como alguien dueño de una voluntad débil no han conocido a muchos alcohólicos.
Cuando necesita un trago, no existe nadie que tenga mayor fuerza de voluntad que él. Lo conseguirá, a pesar de que se le atraviese el infierno o la prohibición. Es aquí donde necesitamos comprender que el alcoholismo no es una depravación moral, sino un desorden compulsivo. El concepto de enfermedad del alcoholismo ha sido ya aceptado por los gobiernos de y Canadá, por la Asociación Médica Americana, la Asociación de Hospitales Americanos, la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Abogados Algunos temen que al llamar al alcoholismo una enfermedad solamente le estarán dando una excusa a los alcohólicos: Estoy enfermo, no lo puedo remediar. Aquí debemos distinguir entre la responsabilidad por ser un alcohólico y la responsabilidad por hacer algo al respecto. Yo puedo no ser responsable por ser un diabético, pero sin embargo estoy obligado a tomar mi insulina y seguir mi dieta. Nadie desea ser un alcohólico en la misma forma en que nadie desea tener cáncer. Esa es la razón por lo que las amenazas y las promesas y los compromisos son inútiles. Si en realidad me amaras, no tendrían cáncer. Querida, te lo prometo: a partir de mañana, ni una pizca más de cáncer.
Las mujeres son a menudo las víctimas específicas de esta negación masiva. El marido encuentra más difícil admitir que la mujer que ama es una alcohólica, que la esposa respecto al hombre alcohólico. Su doctor es un caballero, y el diagnóstico de alcoholismo no es femenino; de manera que he visto morir a mujeres alcohólicas con el hígado hecho pedazos sin ninguna mención del alcohol en su hoja clínica o su historial médico. Puede dar sorbos a su vino en el hogar todo el día o dormir la borrachera en la tarde y encontrarse dispuesta para los martinis cuando el marido regresa a casa, o combinar la bebida con bridge o golf.
La igualdad de derechos debería significar aquí el proporcionar ayuda para una enfermedad mortal en vez de la falsa galantería de encubrirla. Uno no se puede imaginar una reacción similar en que una mujer dljera: Tengo este bultito en el pecho y me está creciendo, pero no es nada grave todavía.
Consideren la falacia inherente al recién abandonado lema beber responsablemente usado por el Instituto Nacional del Abuso del Alcohol y del Alcoholismo (NIAAA) bajo su anterior director Dr. Morris Chafetz. Nadie abogaría por un inyectarse heroina responsablemente. Esto implica que todo el mundo puede beber con moderación. También implica que todo el mundo debe hacerlo. como si hubiera algo anormal o irresponsable acerca del abstemio. Inspiro a más de un alcohólico potencial a beber para probarse a si mismo y al mundo que él era responsable.
Una falacia similar soporta el reciente anuncio presentado por el llamado reporte Rand que proclama que algunos alcohólicos han vuelto a ser bebedores sociales. Ha sido criticado en forma rotunda, por distorsionar estadísticas, falta de control adecuado, montajes artificiales opuestos a la vida normal y otras fallas metodológicas. Pero dejando a un lado los tecnicismos, la presunción básica de que el regreso a la bebida debe ser una meta para los alcohólicos en recuperación, implica también que algo debe estar mal con el hecho de no beber. La tragedia es que la publicidad dada a esos experimentos alimenta la negación del alcoholismo. Los Centros para tratamiento de alcohólicos en todo el país están reportando un número de recaídos entre sus antiguos pacientes, lo que desmiente al reporte Rand.
El reconocimiento del alcoholismo como enfermedad conduce a una aceptación de la idea de que uno no puede remediarlo solo. Nadie se opera a sí mismo del apéndice.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Monseñor Victor Manuel Sanabria
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