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rother and L189218 LA REPUBLICA, viernes de noviembre de 1977 Claridad o sombra en la aurora Cisnes magallánicos, teruterus, flamencos, tinamúes El sentimiento de la belleza es el mejor regalo de Dios a los hombres.
William Hudson El fue el acendrado cantor de la pampa, del gaucho, de los teruterus, flamencos, tinamúes. chajaes, bienteveos, Lilla Ramos cisnes magallánicos de testa negra y tantos seres vivos más!
Venerador de lo rústico, lo salvaje. legó sus sentires agudos en páginas de fino encanto.
William Hudson, de estirpe inglesa, nació el cuatro de agosto de 1841 en la propiedad Los Veinticinco Ombus. árboles que se vislumbraban a una distancia mayor de tres leguas. Sus padres fueron guías muy inteligentes y comprensivos: le daban libertad para organizar sus actividades y para entregarse al vagabundeo fructífero. Jamás lo apresuraron en su desarrollo y así, el educando tuvo una infancia pletórica.
El joven William Hudson ya había transitado por una amplia y clara ruta y, en adelante, sólo tendría que continuar marchando con paso firme. Ni un titubeo, ni un ensayo, ni un consejo bien intencionado: desde pequeño había sido un naturalista y no cambiana su valiosa elección. Eso sí: al evidenciar el anhelo de comunicar a sus semejantes todos o parte de sus logros, empezó a darse cuenta de su habilidad extroardinaria para escribir. la cultivó amorosamente.
Hudson casó con una señorita mucho mayor que él, música de talento y aficionada a y viajar a través de los campos en una forma que recordaba a los gitanos y que complacía a su marido. Tuvieron épocas de verdadera pobreza, mas siempre las afrontaron con dignidad.
Ella murió en 1921, un año antes que su esposo.
El ambiente hizo de Hudson un gaucho completo, pero su flexibilidad espiritual le permitió en la adultez, acercarse a los aldeanos ingleses, comprenderlos y escribir sobre ellos con un dominio que asombra. Esa identificación tampoco le impidió llevar en su alma, las inmensas llanuras de la América del Sut: nunca olvidó sus años felices en la pampa y por eso, sus horas estuvieron llenas de saudades, en su Inglaterra, al otro lado del mar.
Su memoria prodigiosa lo facultaba para recordar con una exactitud sorprendente, las melodias de numerosos pájaros, fenómenos observados, relatos oídos. Todo. aún en la vejez y en la amarga lejanía de su muy dilecta escena americana. En un estudio de la obra de William Hudson, se afirma que casi a los ochenta años, distinguía a la perfección el canto de cien pájaros, forma y con su silbido, los imitaba.
William Hudson contempló la vida como un acontecer bello y múltiple de la creación ya, al describir la naturaleza, especialmente a los pájaros que amó con fervor, adquirió un estilo inconfundible. En sus libros, la ciencia y el arte despliegan admirablemente sus galas.
El singularisimo Robert Cunninghame Graham dijo de él. Pocos hombres han dejado un monumento más perdurable que el que dejó William Hudson en sus propias obras.
frecuente de sus mal adaptados medios y hállase persuadida de que elllos saben mejor lo que les conviene, aunque en realidad sus modos le parezcan extraños y no pueda jamás simpatizar con el hábito de meterse al agua y de zambullirse. No necesito que me digan que, después de todo, la gallina es sólo madrastra de sus patitos, desde que estoy sosteniendo que la mujer civilizada (producto artificial de nuestras propias imposiciones. no puede tener la misma relación para con su prole, que la mujer incivilizada tiene con la propia.
Por lo tanto, la comparación es acertada, ya que nuestras madres resultan prácticamente madrastras de los niños de otra raza y ellas, sensibles y dóciles a las enseñanzas de natura, atribuirán los aparentemente inadaptables medios y apetitos de sus entenados, a la verdadera causa y no a una hipotética depravación o perversidad inherente al corazón, asunto sobre el cual muchos autores hablan en sus libros.
De toda la gente ajena al círculo doméstico que yo conocía entonces, sólo dos individuos recuerdo claramente. Ellos permanecen grabados en mi memoria con tintes indelebles, de tal manera que ahora me parecen seres vivientes en compañía de pálidos fantasmas. Probablemente, esto es debido a la circunstancia de que fueron en apariencia, más grotescos que los otros, como el viejo Pichincho entre nuestros perros; los demás yacen olvidados.
Uno de estos sujetos era inglés y se llamaba el Capitán Scott. Acostumbraba visitarnos durante una semana para pescar o cazar porque era un gran sportman. nosotros nos gustaba enormemente. Se trataba de uno de esos hombres simples que amana a los niños; además, solía venir de un sitio lejano y maravilloso donde se hacían ciruelas azucaradas y, para nuestro apetito no acostumbrado a dulces de ninguna clase, tales golosinas nos sabían a manjares angelicales. Era un individuo inmenso, con su cara redonda de color rojo purpúreo como un glorioso sol poniente. Lo nimbaba una aureola de pelo canoso y de patillas blancas plateadas que se mantenían erizadas como los pétalos alrededor del disco de un mirasol. Gran día era para nosotros el de la llegada del Capitán Scott! Mientras desmontaba de su caballo, lo rodeábamos con grandes demostraciones de bienvenida, aguzados por los tesoros que hacían combarse los bolsillos por todos lados. Cuando salía a cazar, siempre se acordaba de traer para nosotros algún halcón u otro pájaro de colores. Nos resultaba todavía mejor, cuando salía a pescar. Entonces nos llevaba consigo y en tanto él se quedaba inmóvil sobre la orilla, caña en mano, semejando con el traje azul que siempre usaba, una inmensa columna coronada por aquella cara ancha y roja, nosotros retozábamos sobre el pasto, embriagados por la húmeda fragancia de la tierra y de las espadañas.
Yo no tengo la más débil noción de quién era el Capitán Scott. Igonoro si había sido siempre capitán y si su residencia en clima tórrido o el exceso de bebida, habían tenido su ancho rostre con ese profundo colorado magenta. No supe cuándo ni cómo terminó su terrenal existencia porque, al mudamos de casa, el extraño personaje desapareció para siempre de nuestras vidas. Cuán bella surge todavía en mi imaginación su gigantesca figura! aún ahora, bendigo su memoria por todos los dulces que me dio, en un país donde escasean las golosinas, así como por la amistad que me demostraba cuando yo era un pequeñuelo.
Lilia Ramos Marginal De Alla lejos y hace tiempo. se me presenta el cuadro de mi madre, al caer la tarde, cuando después de la merienda de pan y leche, los niños nos juntábamos en nuestra última y alegre jugarreta sobre el pasto y delante de la casa.
La veo sentada afuera, mirando nuestras diversiones con la sonrisa en los labios, el libro descansando sobre la falda y los postreros rayos del sol poniente iluminándole el rostro.
Cuando pienso en ella, acuerdome con gratitud de que nuestros padres rara vez o nunca, nos castigaban y jamás nos reñian, a menos que nos excediéramos demasiado en nuestras rencillas domésticas o travesuras.
Estoy convencido de que ésta es la verdadera actitud que deben observar los padres, admitiendo modestamente que la naturaleza es más sabia que ellos, dejando seguir a sus hijos, tan lejos como sea posible, la curva de su propia inclinación; vale decir, respetando su substantividad.
Es la actitud de la gallina hacia sus pichones de pato, cuando ha tenido la experiencia Advierta el lector la intuición de Hudson al opinar sobre cuestiones educativas. Como todo artista genial, se adelantó a su época, tuvo clarividencia.
Un hogar tranquilo, formado por gentes que se amaron de verdad, que dieron ejemplo constructivo a todos. Cuando los niños crecen en un ambiente así, no hay posibilidad de mala influencia: puede verificarse esto en el caso de la embriaguez del Capitán Scott. Sólo hay en el corazón de Hudson, el recuerdo edificante de una amistad sincera con una persona mayor que podría representar la que tenía con su padre. Sanas alegrías que, aún después de muchos años, endulzaban sus horas lejanas de la naturaleza americana que tanto había querido!
En 1922, murió el naturalista eximio y todavía laboran en tearea de divulgación, los que integran la Asociación de Amigos de Hudson. Eso es perdurar! Eso es haber vivido en función del prójimo. Eso es ser grande!
Para que Ud. entienda y comprenda a sus semejantes. Qué hace usted con sus Amarguras? Autora: Lilia Ramos.
11. Julia García Baldassarre América Latina se rebela contra el liderazgo Cuesta reconocer en los protagonistas de situaciones tan ásperas, que presentan día a dia nuevos matices, a los mismos que fundaron hace unos años la Organización de los Estados Americanos, suscribieron el Pacto Militar que conocemos como Tratado Americano de Asistencia Reciproca, auspiciaron la Alianza para el Progreso y aplaudieron la declaración de los presidentes en Punta del Este. Sorprende que tantos buenos propósitos se vean actualmente ensombrecidos por discordias.
Carter se enfrenta con varios desagradables incidentes y muchas críticas por parte de los gobiernos latinoamericanos y de la opinión general. La presión que se aplica en el ámbito de los Derechos Humanos ha creado tensiones internas y suspicacias en América Latina. El Consejo de Seguridad de la decidió, después de votación, objetar la ayuda militar a distintos países sospechosos de violar los derechos humanos. Destacaron que, de los 82 estados que reciben ayuda militar de los Estados Unidos, son pocos los que los respetan y que países como Chile, Argentina, Nicaragua, Uruguay, Brasil, India, Thailandia, territorios árabes ocupados por Israel y otros más, violan constantemente los derechos de libertad y seguridad de las personas. Carter, en consecuencia, decidió reducir la ayuda militar a varios países.
La vigorosa ofensiva del presidente americano, en postura de censor y juez, ha creado una situación embarazosa que posiblemente se solucionará diplomáticamente, pero que está dando que hablar, especialmente a América del Sur. Como reacción, surgió la posibilidad de ruptura de relaciones entre Brasil y ante la amenaza de publicarse un documento sobre la situación interna brasileña. Dias pasados, los Embajadores de Argentina, Paraguay y Uruguay, manifestaron en Brasilia la solidaridad de sus gobiernos con la decisión brasileña de rechazar la ayuda militar norteamericana. Se trataba de un Programa a largo plazo, que debía durar 25 años y que estaba en vigencia desde hacía Varios, pero fue cancelado por considerarse sus actuales exigencias, intolerables.
El gobierno argentino afirmó, solidario, que es una tradición de ese país apoyar todas las actitudes que defienden el principio de no intervención y rechazar la interferencia de otros estados en los problemas internos y externos de otros países. Recordemos, por otra parte, que la esencia del Derecho Internacional es el principio de no intervención en los asuntos que incumben directamente a los países y a sus formas de gobierno. Esos principios, que parecen olvidar los estados que pretenden asumir el liderazgo, son esgrimidos por toda América Latina, que se ve amenazada.
Varios esbozos de conflictos, hábilmente soslayados. ponen en evidencia que Sudamérica no quiere a Estados Unidos como censor. Esta actitud directriz es puesta en evidencia por variadas declaraciones. El Embajador de Uruguay manifestó sin ambages que la postura paternalista de EE. UU. se manifiesta especialmente cuando consideran que ésta no perjudicará sus intereses materiales.
En Argentina se habla de una falta de comprensión ante problemas tan graves como el terrorismo y de la ignorancia de los matices que plantea la subversión. Se rechaza de plano las infundadas imputaciones contenidas en el citado informe de la y el gobierno reitera su voluntad de terminar con el terrorismo, único sector que viola los derechos humanos de una sociedad que los ha valorado y respetado desde hace más de 160 años.
El respeto a los derechos humanos es una aspiración legítima, pero sería insensato pretender cambiar cada país del planeta y condicionarlo a las exigencia de sus pretendidos maestros. No puede un estado, cualquiera sea su ideología o poderío, asignarse a si mismo el papel de tribunal internacional, interfiriendo en la vida doméstica de otros países. Este tipo de intervención siempre ha tenido resultados contraproducentes, pues las naciones se volvieron hacia otras para conseguir lo que necesitaban. Tal el caso de Argentina y Brasil, en materia de desarrollo nuclear y del Perú en cuanto a armamentos.
Estados Unidos desató una serie de presiones sobre el plan nuclear brasileflo, asentado sobre un importante acuerdo con Alemania Federal, tratado que el país del Norte aspira a que no tenga feliz culminación con la intención de evitar que una central nuclear se instale en Sudamérica. Otra evidencia de la pretensión de marcar los pasos a cada país que gira dentro de su órbita de influencia.
La causa del desarme está provocando una ola de negativas consecuencias y evidentemente algunos voceros de los Derechos Humanos han desprestigiado la noble causa al parcializar sus críticas y atacar directamente algunos países, pero guardando silencio sobre el mismo tema, en otras naciones como Cuba o Uganda. Debido a esa parcialidad se está sospechando que la preocupación real pudiera ser la política y no la noble defensa de los Derechos Humanos.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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