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LA REPUBLICA, lunes 14 de noviembre de 1977 15 El chantaje moral Ricardo Blanco Segura Una de las características del entendimiento entre seres humanos, es el razonamiento, mediante el cual se puede llegar a serios acuerdos que satisfagan las mutuas conveniencias de las partes. Cualquier discrepancia, por peliaguda que sea, puede tener solución cuando los hombres actúan llevados no por el impulso de la ira o del arrebato pasajero, sino apelando a la cordura, sentando claramente el porqué de las propias razones y reconociendo la justa valoración de las ajenas.
Es este último la apelación que se hace a los recursos más espectaculares y a veces irracionales para obtener, ya sea del Estado o bien del simple prójimo, lo que por las buenas o de acuerdo a las normas legales no se puede lograr.
La más común de las formas de este chantaje, es la huelga: no cuando se usa como un derecho garantizado por las leyes vigentes, sino como instrumento de amenaza y de querer imponer a la fuerza condiciones y objetivos a veces irrealizables. Personal mente nunca he estado a favor de ninguna huelga, porque cada vez que a la fuerza me he visto obligado a participar en una de mi gremio, no por voluntad propia sino porque asi me lo han impuesto las circunstancias. jamás he visto el resultado positivo emanado directamente de aquella actitud. Los frutos que siempre se han obtenido, han sido producto del diálogo y de la mutua concesión de derechos. La huelga, como tal, no es más que una pérdida de tiempo y, en el caso de educadores, un pésimo ejemplo para la juventud: máxime en nuestro medio, donde jamás se ha dado una por motivos inherentes a la educación misma, sino por causas de indole económica. Porque ante las reformas proposiciones más descabelladas, el silencio de los mentores de la juventud es impresionante y parece sólo romperse cuando las di de un giro de gobierno no están de acuerdo a sus gustos. así sucede con los obreros, que no escuchan razones ni comprenden que en muchos casos sus demandas son imposibles de satisfacer.
Mas ya no es sólo la huelga masiva la que sienta sus reales entre nosotros;la última moda, cada día más generalizada, es la huelga de hambre, que tiene a su favor elementos sentimentales de vital importancia para la consecución de sus fines.
Nunca deja de ser impresionante para la sensibleria popular. el espectáculo de un grupo de hombres o de mujeres haciendo ayuno voluntario: y esta sola circunstancia basta para darles el carácter de mártires de la injusticia ajena. La impresión suple a la reflexión y el Estado o el patrono se convierten automáticamenteen monstruos de injusticia, aunque a su favor tengan todas las normas de la legalidad. De suyo, es bien sabido que ser patrón o ser rico en nuestros tiempos es un delito imperdonable. y ser trabajador, pobre e ignorante es una virtud que bien podría la llamada teología de la liberación agregar a las tres teologales ya conocidas. Aunque el patrón y el rico usen de sus fortunas para el bien común y el trabajador y el pobre sean irresponsables en su trabajo. La huelga de hambre se convierte así en un perfecto chantaje moral, cuyo aspecto efectista es la conmiseración no la ponderada consideración de los hechos.
Sin embargo el chantaje moral la coacción no quedan supeditados solamente a los aspectos apuntados: van más allá y llegan a la amenaza. tal como se ha manifestado en la actitud de un grupo de mujeres que, firmes en la pretensión de obtener una pensión a los cincuenta años, amenazan con abstenerse de votar en las elecciones de febrero si no se satisfacen sus deseos a la mayor brevedad posible. No me interesa, de momento, entrar al fondo del asunto y si es o no conveniente la pensión a la edad mencionada: lo interesante en este caso es el recurso a que han apelado las damas para chantajear moralmente a los diputados que deja la cuestión en un dando y dando. Puede tener una base lógica un derecho obtenido en tales circunstancias. Puede ser razonable una ley proveniente de la amenaza y no de la madura reflexión de los legisladores. obtenida por el simple temor a perder votos y no por la firme decisión de que las cosas de ben ser así? Poco edificante resulta también para la formación del resto de los ciudadanos, el ejemplo de quienes sobreponen la obtención de una conveniencia al sagrado deber del sufragio.
amenaza a quien no le corresponde con el suicidio; es la actitud del hijo que grita. me voy de esta casa!
para asustar a los padres que no pueden satisfacer sus caprichos; es la picardia del chiquillo que se comporta bien sólo para obtener una bolsa de confites o la poca autoridad del maestro que a fuerza de amenazas logra la disciplina de sus alumnos.
Todo lo cual no es más que muestra de inmadurez; y de ésta solo descalabros pueden esperarse.
Hacer un verdadero examen de conciencia, reconocer las propias fallas, aceptar la realidad del derecho ajeno. exponer y defender los propios derechos cuando uno crea que está en lo justo, ver las cosas de acuerdo a las circunstancias y a las posibilidades reales no imaginarias. todo para llegar a la más justa solución posible de los problemas, es lo que conduce siempre a resultados positivos. El chantaje moral, que en muchos casos es berrinche cm.
pecinamiento. no es más que el refugio de quienes se sienten perdidos de antemano.
y Sin embargo en los últimos tiempos parece que en nuestro país no es aquella serena ponderación de las cosas la que predomina, sino la presión irreflexiva que pretende el logro de sus fines mediante una actitud que nosotros llamamos simple llanamente chantaje moral.
Todo lo que se obtiene en la vida por chantaje moral, por amenaza y por presión tiene no sólo una base falsa sino un resultado negativo.
Es la actitud del amante que y Diálogo de culturas Ya es un lugar común señalar la poderosa influencia del arte japonés en el nacimiento de la gran transformación de la pintura europea que conocemos con el nombre de Impresionismo. Acaba de aparecer, simultáneamente en Tokio y en los Estados Unidos, un bello libro lleno de sugestivas ilustraciones, bajo el título de Dialogue in Art.
cuyo compilador y animador es Chisaburoh Yamada.
Está allí, en reveladoras reproducciones, la prueba evidente de la influencia japonesa en aquella grande hora del arte occidental Hacia 1860, cuando el Japón comienza a abrirse al inundo, llegan a Europa junto con productos comerciales y con cerámicas, muchos de aquellos grabados de bloque tan característicos.
Era la presencia de un lenguaje plástico tan nuevo y tan extraño a la tradición europea como la misma caligrafia decorativa.
Esos grabados son vistos por los jóvenes artistas que en París buscaban nuevos caminos para salir de un realismo frio y agotado. Les van a revelar nuevas posibilidades expresivas, un nuevo sentido de la pincelada y del trazo y unas inesperadas posibilidades de la composición.
Esos jóvenes artistas son precisamente los creadores del Impresionismo. Manet, Whistler, Monet y luego Van Gogh y Toulouse Lautrec. veces lo confiesan con ingenuo orgullo. En el fondo del retrato de Zola, hecho por Manet, aparece reproducido un grabado japonés.
Es posible imaginar que si ese fecundo contacto entre dos culturas, entonces tan lejanas y ajenas, no se hubiera logrado, la historia de la pintura occidental hubiera podido ser distinta. mi me parece que este hecho no debe ser ignorado ni olvidado. Mucho se habla en nuestros días de la conveniencia de preservar la identidad de las culturas propias.
Se puede llegar por este camino a considerar el aislamiento como un bien y como una práctica salvadora y aconsejable. Esto condenaría a una fijación inmutable y a un empobrecimiento. Es lo que ha ocurrido con algunas culturas tradicionales que se han conservado aisladamente y que han atravesado los siglos ritualizadas, sacralizadas, casi sin alteración, como es el caso de las danzas religiosas del sur este asiático o del Canto Gregoriano entre los occidentales. El progreso y la innovación han venido siempre del contacto con lo foráneo y lo ajeno. Ha sido esa polinización la que ha provocado las más grandes floraciones culturales a lo largo de la historia. Toda la evolución viviente del arte de la literatura y de la música ha venido de esos contactos estimulantes.
Bastaria recordar, además del caso de los grabados japoneses en el nacimiento del Impresionismo, otros no menos evidentes y significativos en la historia reciente.
La aparición de los ballets rusos en el Paris de 1909 fue el punto de partida de una renovación que abarcó desde el teatro y la música hasta la decoración. Fue el estímulo decisivo para el desarrollo y la confluencia creadora de los más variados talentos creadores. Desde Stravinski hasta Satie, desde Bakst hasta Marie Laurencin, sin contar poetas y creadores de modas.
No menos revelador es el caso de la influencia de las máscaras africanas en el surgimiento de la pintura y la escultura cubistas. Las deformaciones expresivas y el colorido contrastado y elemental de algunas de esas máscaras del arte negro fueron recibidas como una revelación por los jóvenes artistas que, con Picasso a la cabeza, se preparaban a transformar todo el lenguaje de la pintura occidental.
En esos tres grandes capítulos de la evolución del arte europeo se puede señalar esta presencia de un ejemplo totalmente extraño. No significaron empobreci.
miento ni daño para el poder creador de Arthur Uslar Pietri los artistas europeos, sino por el contrario estímulo e invitación a nuevas búsquedas y experiencias. Si en esos momentos hubiera existido una celosa preocupación por la conservación fidelísima de la tradición artistica propia no hubieran podido surgir esas grandes ctapas de renovación y de hallazgo.
El caso no ha sido distinto en toda la historia del arte de Occidente. Ha sido una historia de mezclas. influencia y contactos con formas ajenas. Podria escribirse, y de hecho se ha escrito, toda una historia sobre las influencias ajenas en el arte clásico griego, o en el gótico o el Renacimiento.
Algunos de los más originales impulsos creadores del hombre han brotado de la confrontación con lo extraño y del deseo de asimilarlo.
No deja de haber peligro, particularmente para los países en desarrollo, en caer en una excesiva y paralizante idolatria de lo tradicional. Lo tradicional, igualmente, fue en sus orígenes el resultado de muchas mezclas y encuentros.
El fin no puede ser otro que aprovecharse legítimamente de todo lo que el hombre ha necno y hace, sin perder la propia identidad y carácter.
Presión en el futuro Lucila Palacios Los actos de terrorismo político o ejecutados por el hampa que actualmente estremece al Una muralla de desconfianza está separando a los hombres. La solidaridad humana, lemundo no sólo han creado un riesgo inmediato a las personas y grupos ajenos a los pro jos de ser una fuente generosa cada vez más influyente, poco a poco se agota, poco a poco se blemas que los motivan sino que están influyendo desfavorablemente en el porvenir de la seca.
humanidad. lo que causa más perplejidad, más desconcierto es el hecho de que tal estado de cosas Los pueblos necesitan ser dirigidos por hombres serenos, valientes, decididos y con senti se haya promovido en el momento en que el mundo alcanza un alto nivel científico. Existe do de justicia. esa violencia que recae sobre culpables e inocentes, envuelve a toda una una marcada desproporción entre el avance intelectual de los pueblos y su calidad humana.
colectividad, sin distinciones, va destruyendo la posibilidad de forjar futuras generaciones Es la era del vértigo. quizás ese vértigo, impulsado por el materialismo, impide que las equilibradas.
adquisiciones de la ciencia y la sensibilidad humana marchen en equilibrio, se desarrollen armoniosamente.
Influenciado por la educación que hoy está recibiendo en el ambiente hogareño, el Es un fenómeno con raíces simultáneas en la desigualdad económica y en el desenfrenado hombre del mañana tiende a convertirse en un individuo presa del temor y la irresolución. apetito de poder y riqueza. Porque el delito, el acto bárbaro, tenebroso, abarca los dos Los padres, testigos del clima de inseguridad en que se vive, tratan de proteger a sus hijos, extremos de la sociedad actual. Ya se ha visto al delincuente que es un producto del barrio los rodean de precauciones, los inducen a cuidarse, les infunden el miedo a lo imprevisto. El marginal. pero también se ha visto a los malhechores que poseen el automóvil de lujo, la niño, el adolescente y el adulto se mueven entre la angustia y la incertidumbre y tal estado suntuosa casa y el traje de moda. La manera de proceder de estos antisociales puede ser psicológico puede llegar a ser una condición permanente en los que empiezan a vivir.
distinta, pero en el fondo están afiliados, persiguen un fin común.
La generosidad se ha mermado en todos los sectores sociales. La puerta de la casa rica o Todos los países del mundo se hallan sometidos hoy a la misma prueba. se ha creado pobre que antes se hallaba abierta para quien tocara en ella, ahora está cerrada. El miedo una expectativa acerca de las fórmulas que han de adoptarse para combatir el mal. Entre de transporte que en la calle era accesible a quienes solicitaban ayuda, se muestra ellas se destaca la urgencia de una transformación mental de las masas por medio de un irresoluto. pasa de largo frente al solicitante pues el conductor teme, duda en prestar su proceso educacional. Esta medida no dará resultados inmediatos sino a largo plazo. Mas, si atención al requerimiento de un desconocido. La sombra del asalto se cierne amenazante. no se inicia la formación de una conciencia que logre el equilibrio social y económico, que sobre todo en las grandes ciudades donde la densidad de población borra con frecuencia la detenga el avance de la crisis de los valores morales, la presión morbosa de una inestabilidad huella del asaltante.
permanente podría desgastar las reservas fisicas y espirituales de los pueblos y contribuir a la decadencia de las generaciones del futuro.
Hasta los honrados trabajadores sufren el perjuicio de esta situación. En los edificios y en LA AUTORA las quintas y viviendas individuales es dificil penetrar con la oferta del producto comercial de que derivan su sueldo los vendedores ambulantes de las empresas comerciales o aquellos Lucila Palacios es seudónimo literario de una dama venezolana que ha sentado sus reales, que por cuenta propia tratan de ganarse la vida. Como medida de precaución, por lo general con sobrado mérito, en el campo de las letras. Su nombre que pocos conocen fuera de ese se rechaza al oferente ya que su gestión puede encubrir un ardid para penetrar en el medio campo es Mercedes Carvajal de Arocha, novelista, poetisa y dramaturga.
familiar Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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