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LA REPUBLICA, lunes 23 de enero de 1978 Grandes diplomáticos del siglo XIX Don Felipe Molina Bedoya Ministro de Costa Rica en Europa (1848 1855)
Ricardo Blanco Segura Decía Carlyle que la historia no es más que la biografia de los grandes hombres. consunción pulmonar probablemente tuberculosis, y el de febrero de 1855 murió en Entre éstos, unos pasan a la posteridad como recuerdo permanente porque determinadas Washington de una pulmonía y a la edad de 43 años. En ese tiempo era también circunstancias les favorecieron o porque encarnaron alguna ideologia cuya vigencia Ministro de Guatemala y de El Salvador y decano del cuerpo diplomático.
conviene a las generaciones posteriores. Otros, pese a sus inmensos méritos quedan rezagados en el olvido y su evocación. y estudio se efectúa tan solo en el reducido círculo El Arzobispo de. Baltimore pronunció la oración lúnebre en las honras que se de los estudiosos, como objeto principal de alguna tesis o de un estudio biográfico.
cfectuaron en la iglesia de San Mateo, con asistencia del Presidente de los Estados Unidos y gran cantidad de personalidades del gobierno y del cuerpo diplomático. El 17 de Tal es el caso de muchos personajes de nuestra historia, cuya labor fue decisiva en abril de 1855 se le hicieron honras fúnebres en la Catedral de San José, presididas por el su tiempo, pero que hoy casi ni se recuerdan aunque los efectos de su trabajo continúen obispo Llorente y el Presidente Mora. Los restos de don Felipe Molina volvieron a su palatentes en la vida institucional del país. Entre estas figuras hay tres grandes diploma tria. Guatemala, donde reposan en el cementerio de San Juan de Dios.
ticos del siglo XIX, los más brillantes indiscutiblemente, que tuvieron en sus manos la solución de múltiples asuntos de gran trascendencia para la naciente República tanto en Tal fue a grandes rasgos, la vertiginosa actividad de un hombre que consagró a tiempos de bonanza como de congoja: Don Felipe Molina Bedoya, el Marqués don Costa Rica los mejores años de su corta existencia y de quien con sumo acierto ha dicho Fernando de Lorenzana y don Luis Molina Bedoya. Con el afán de hacer justicia a su don Ricardo Fernández Guardia: Costa Rica no ha tenido nunca un diplomático más memoria divulgando su biografia y su obra, comenzamos hoy la publicación de unos bre inteligente, más laborioso, más hábil, ni un servidor más fiel que don Felipe Molina. Sus ves esbozos, con el propósito primordial de recordar a las generaciones actuales que no trabajos merecen que se les consagre un libro.
todo lo que somos se hizo en un día y que antes hubo hombres más brillantes y más grandes que muchos de los actuales.
El autor del presente trabajo ha tenido la oportunidad de transcribir integral correspondencia de don Felipe para el antiguo Instituto de Estudios Centroamericanos.
Nació don Felipe Molina Bedoya el 30 de abril de 1912, tercer hijo del doctor don hos Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica: trabajo de Pedro Molina y de doña Dolores Bedoya y Nájera. Hizo sus primeros estudios en Gua trascendental importancia, no por el transcriptor, sino por la iniciativa de quienes lo temala y aprendió muy bien el inglés y el francés. los 18 años marchó a Estados Uni planearon, va que constituye un verdadero rescate de lo que está a punto de perderse por dos, país en donde se graduó de Ingeniero Topógrafo en la Universidad de Filadelfia. el notable deterioro de los documentos, algunos prácticamente ilegibles y cuyo análisis es obra de paciencia benedictina. La edición de esa obra ha de ser algún día una de las más En 1837 fue diputado a la Asamblea de Guatemala y en 1838 Ministro del Presivaliosas contribuciones no sólo a nuestra historiografia sino a la cultura del país. Sobresadente Pedro José Valenzuela. En 1839 huyó a El Salvador a raíz de la entrada de Rafael le en las cartas no solamente la interesante personalidad de Molina, chispeante. franca, a Carrera en Guatemala y fue nombrado gobernador de un Departamento por el Gobierno veces Socarrona (dignos son de leer sus comentarios sobre don José de Marcoleta.
salvadoreño.
Ministro de Nicaragua y su eterno rival de quien dice que hasta los perros de Madrid lo En 1840 salió con Morazán exiliado de El Salvador y desembarcó en Puntarenas conocen por su petulancia y afán de novelería. sino una visión muy clara y amena de la junto con su padre y otros parientes. De aquí se fue para Chile y el Perú en viaje de Europa de su tiempo, descrita en correctísimo español e impecable estilo.
negocios.
Terminamos con estas palabras de Fernández Guardia que describen de sobra. Regresó a Costa Rica en 1843 y se encontró con la ingrata noticia de la muerte de. nuestro personaje: Era hombre bien parecido, de muy clevada estatura y formas atlésu hermano Manuel Argel, fusilado por orden de Morazán. Ese mismo año fue redactor ticas, a la vez que de gran distinción. Sus ojos zarcos tenían una mirada penetrante: sus del Mentor Costarricense, a la vez que se dedicó a impartir lecciones de inglés, a labores labios finos sonreían de modo picaresco, subrayando las agudezas con que salpicab su en empresas mercantiles y administración de correos.
conversación siempre amena e instructiva. Dominaba con extraordinaria facilidad los asuntos más diversos, pudiendo citarse el caso de que no siendo abogado ganó en En 1848 comenzó su labor diplomática durante el gobierno del Dr. José María nuestros tribunales un ruidoso pleito a un reputado jurisconsulto guatemalteco.
Castro Madriz, quien lo envió a Nicaragua para tratar asuntos de limites que el gobierno de aquel país rechazaba. Ese mismo año trasladó su misión a Inglaterra, con el objeto de pedir el protectorado de la Gran Bretaña para Costa Rica o celebrar un tratado entre los dos países, cuyo fin era pedir protección frente a las pretensiones de Nicaragua y Nueva Granada, que deseaban despojar a nuestro país de territorios y derechos en el proyectado canal interoceánico. Esta actitud que ha sido uno de los motivos de crítica Fuentes: Correspondencia inédita de don Felipe Molina, cajas de Relaciones Ex.
más acerba de parte de los historiadores al gobierno de Castro, debe entenderse de teriores. See. Histórica del Archivo Nacional y trabajo de don Ricardo Fernandez acuerdo al momento histórico aunque no por eso deja de entrever que el remedio era Guardia. cn Revista de Costa Rica, mavo 1925, Número peor que el mal. fines de 1848 llegó Molina a Londres y en los primeros días de diciembre se entrevistó con el primer Ministro Lord Palmerston, con quien sostuvo diez largas conferencias sin ningún éxito respecto al protectorado; fracaso en buena hora debido al sabio razonamiento de Lord Palmerston quien en el transcurso de una de las conversaciones le manifestó que No es Costa Rica el único ni el primer ejemplo de semejantes ocursos de parte de los Estados Hispanoamericanos, que naturalmente claman la protección de cualquiera en sus apuros; pero la Inglaterra se ha abstenido hasta ahora de concederla, considerando que los protegidos tarde o temprano se arrepienten, luego que pasa el conflicto y para no despertar los celos de otras naciones. Molina le propuso entonces un protectorado mixto, pero Palmerston le contestó con vivacidad que esto era una cosa absurda, pues los protectorados mixtos no servían sino para suscitar querellas entre las diversas potencias protectoras. No insistió más don Felipe en el asunto y así lo comunicó al gobierno de Costa Rica por cuya presión e instrucciones actuaba.
El 31 de enero de 1849 presentó nuestro Ministro credenciales ante la Reina Victoria, suceso del cual nos ha dejado una completa e interesante narración, máxime por ser la primera vez que un representante de nuestra patria ponía los pies en una corte europea. Durante ese año se dedicó a escribir y publicó un bosquejo sobre Costa Rica.
con afán divulgativo e hizo un contrato con la firma Tyler y Carmichael para construir un camino a Sarapiquí, un canal interoceánico y obtener un empréstito de un millón.
para obras de nuestro Gobierno.
En julio de 1849 viajó a París y el de agosto presentó credenciales ante el Príncipe Luis Napoleon Bonaparte, Presidente de la República Francesa. En setiembre del mismo año marchó a Roma para iniciar las gestiones de la erección de la Diócesis de San José, que luego puso en manos del Marqués don Fernando de Lorenzana. En diciembre estaba en París, para un tratado de amistad con las Ciudades Anseáticas.
En enero de 1850 volvió a Londres; tuvo allí nuevas conversaciones con Lord Palmerston, quien volvió a reafirmar sus puntos de vista negativos al protectorado pero prometió ayudar a Costa Rica frente a las pretensiones limítrofes de Nicaragua, apoyada por los Estados Unidos. El tratado Claytons Bulwer evitó mayores conflictos entre ambos países. Durante ese mismo año suscribió un tratado de colonización con el Barón von Bullow e hizo un contrato en Francia con Monsieur Lafond para colonizar territorios en Boca de Toro y el Golfo Dulce.
En 1850 se embarcó para Vigo, siguió hasta Oporto y llegó a Madrid el 14 de abril, con el propósito de gestionar el reconocimiento de nuestra independencia. Previas conversaciones con las Reinas Maria Cristina e Isabel, finiquitó el asunto el 10 de mayo de 1850. Durante su estada en Madrid se dedicó a la búsqueda de documentos favorables a Costa Rica en cuestiones de límites con Nicaragua y Nueva Granada, labor en la cual fue asesorado y ayudado por expertos conocedores de los archivos y de la materia.
En junio de 1850 salió de Madrid, atravesó Francia y el de julio estaba de nuevo en Londres, para atender las disputas sobre límites, cuya negociación se trasladó a los Estados Unidos.
El 22 de febrero de 1851 viajó don Felipe Molina a Norteamérica y el de marzo llegó a Washington, donde el día 24 presentó credenciales al Presidente Filmore. En Estados Unidos se encontró un ambiente muy desfavorable a Costa Rica, por la amistad de ésta con Inglaterra; pero muy pronto se ganó el Ministro la simpatia del Secretario de Estado Daniel Webster, quien le ayudó mucho frente a la intransigencia de don José de Marcoleta, Ministro de Nicaragua, y don Victoriano Paredes, Ministro de Nueva Granada. En 1851 publicó su Bosquejo de la República de Costa Rica y en 1852 otro estudio sobre cuestiones limítrofes.
Don Felipe Molina Bedoya En 1854 la salud de don Feline comenzó a flaquear, a consecuencia de una Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.