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NE LA REPUBLICA. Sábado 1º de abril de 19789 Mucho más que meras palabras MYRIAM BUSTOS ARRATIA En el número del periódico Universidad que corresponde a la semana comprendida entre el diez y el dieciséis y de febrero altimo, se informa a los lectores acerca de un importante proyecto que respalda la Universidad de Costa Rica: el de constituir un Museo más en el país.
Sólo que no se trata de un museo corriente, como aquellos que estamos acostumbrados a visitar en los distintos paises, en los que nuestros ojos se informan simplemente o se deleitan y asombran, otras veces, son la exposición de objetos visuales notables pertenecientes, por lo general, a las artes, a las ciencias, a la técnica.
En este museo que se proyecta crear aquí, no serán los ojos los que se darán el festin o recibirán el frugal alimento que se les destina, sino que serán los oídos quienes deberán afinarse para escuchar voces, voces e ideas de las personas que han tenido un significado importante para Costa Rica.
Se trata, entonces, de un Museo de la Palabra, cuya sede estará en la sección de Audiovisuales de la Biblioteca de la Universidad principal del país.
La comisión autora de este proyecto estuvo formada por cinco entusiastas personas: Cecilia de Jirón, José Tassies, Fernando Durán, Efraín Rojas y Carlos Morales, todos ellos vinculados, por los cargos que desempeñan, a la Universidad de Costa Rica, y por sus actividades e intereses, al mundo de los valores que tiene el país en lo que a hombres de letras, de ciencias y ramas del quehacer artistico y humanistico se refiere.
verbal, tal vez porque la voz amorosa de nuestra madre fue uno de los nexos más reales que tuvimos en nuestra edad de mayor indefensión, la voz del ser humano tiene, para casi todas las personas, un atractivo enorme. Nada más emocionante, cuando se está lejos de un ser querido, que ofr su voz, aunque sea por medio de ese terrible muro emocional que se llama teléfono, o por obra y magia de una cinta grabada que nos entrega alguien con un mensaje hablado de los padres o de los hijos o de cualquier otro amor de quien estamos separados.
La voz es, en realidad, la persona. Ocurre que oímos una voz y le atribuimos un cuerpo, un rostro y hasta un olor que para nosotros concuerda con la emoción que nos produce.
Piensese en el éxito que han tenido, desde que comenzaron a editarse, aquellos discos en que los grandes escritores latinoamericanos hablan de sí mismos y de su obra y nos leen algún fragmento de alguno de sus escritores: Neruda (gangoso y lento y cansado hasta la exasperación. Cortázar (un gentleman a francesado. Sábato (con su acento argentino inconfundible de hombre profundo, inteligente, sensitivo. Silvina Bullrich (segura de sí misma, dispuesta a contar con serenidad hasta los hechos más dolorosos de su vida, tan interesante para relatar como si estuviera escribiendo alguna de sus últimas novelas. qué de sorpresas se lleva uno al escuchar a ese escritor a quien admira, cuando le descubre una voz que jamás había escuchado entre las lineas de sus libros. Sorpresa feliz o desdichada, pero que siempre deja al descubierto algo muy personal, muy propio del ser humano y que seguramente encierra un significado superior al que podamos imaginar lo fisico no es más que un reflejo de la interioridad. Cada persona tiene su forma peculiar de hablar, eso lo sabemos. Las cavidades de la boca y los pasajes nasales, los huesos de la cara y las paredes del pecho están conformados de manera distinta en cada individuo. Esas partes ayudan, en cierta forma, para la producción de tal o cual tono de voz, casi en la misma medida en que lo hacen las cámaras y las partes resonantes de los instrumentos musicales. como si esas diferencias físicas no bastarán, están las determinadas por las peculiaridades de pronunciación, de inflexiones, de ritmo y tantas más de la comunidad lingüística en que nacimos y aprendimos a hablar.
Tan importante es la voz, que ella sola basta para que la imaginación trabaje tan locamente como acostumbra casi siempre y le confiera toda una estructura somática y emocional a ese ser que la emite y al que en tantos casos nunca hemos visto.
Cuántos amores se han iniciado a raiz de una simple comunicación telefónica entre dos desconocidos; cuántas colegialas se han enamorado de un cantante sólo porque su voz les dice algo que ni siquiera está en la letra de la canción. No me cabe duda de que en el magnetismo personal que tiene el feisimo y chiquitillo Charles Aznavour, su voz, que tan emotivamente sabe cantar y a ratos simplemente decir sus canciones es el factor más importante. cuántas personas hemos terminado por rechazar sólo porque su voz llegó a hacérsenos insoportable: nadie negara que hay quienes graznan cuando hablan, quienes cacarean y mugen, y también quienes se quejan lastimeramente hasta cuando, dichosos, nos cuentan que se sacaron el premio gordo de la lotería. Por dicha, lo normal es que las personas no tengan conciencia de nada de cuanto se refiere a su propia voz; por dicha, al menos, para los casos en que se habla en una forma desagradable. propósito de la inconciencia de uno respecto no sólo de su voz sino de casi todo lo propio, viene a mi memoria una confesión que hace Lilia Ramos en su valioso libro. Qué hace usted con sus amarguras. y ya que hablo de él, Lilia. cuándo vas a decidirte o reeditar la obra con un título más serio y que esté de acuerdo con el profundo, claro e importante contenido que le diste. Cuenta, alli, Lilia, su profunda decepción cuando grabó por primera vez su voz y la escuchó luego: no podía convencerse de que ella, que creia tener una voz dulce y suave, fuera la que emitia palabras que escuchaba en forma por completo contraria a la que creia era su característica. Transcribo el párrafo.
pues somos muchos quienes tenemos experiencias parecidas con nuestra voz: Así, entonces, Efraim Rojas, Presidente del Consejo Directivo que trabaja en dicho proyecto, ha señalado como objetivo básico del Museo de la Palabra, el de rescatar y conservar la expresión oral de aquellas personas que han contribuido con su quehacer científico, artístico, político e intelectual, al enriquecimiento del patrimonio cultural del país.
Con el correr de los aflos, en consecuencia, sabrán las generaciones futuras como hablaban y qué decian un Rafael Lucas Rodriguez, un Carlos Monge Alfaro, un Fello Garcia, un Joaquin Gutiérrez, un Benjamín Gutiérrez y tantos más de quienes hoy sólo tienen un timbre y un tono y unas in flexiones de voz inconfundibles para sus familiares, amigos y conocidos (Pero qué tristeza al menos para mi que hoy no pueda saberse cómo emitía los sonidos verbales, por ejemplo, un Jorge Debravo cuando hablaba de sí mismo, cuando leía alguno de sus bellos poemas: que yo sepa, nadie se interesó por dejarnos testimonio de su voz. Excelente idea, entonces, la del Museo de la Palabra, que existe en tantos países. Ojalá se ponga pronto en ejecución.
Tal vez porque desde el nacimiento vivimos en un ambiente Mi propia voz me produjo una gran sorpresa cuando pude oirla en uno de los teléfonos que tienen en el Museo Benjamin Franklin, en Filadelfia. solicitud de un amigo mío en Nueva York, yo había reci do poemas de Barba Jacob y de César Vallejo para su grabación. Mi desilusón fue inmensa cuando tuve oportunidad de oir los fonogramas, pues siempre habia pensado que mi voz era dulce y no como la revelaban los discos (Página 28 de la edición de 1970. Dicho sea de paso, Lilia, con una personalidad como la tuya pese a toda tu ternura y tu sensibilidad que tus amigos conocemos una voz dulce sería una nota discordante.
Si el estilo es el hombre, la voz también lo es. Contar.
entonces, a partir de poco tiempo más, con grabaciones de las voces que hoy están plasmando nuestra cultura, será no sólo una manera de aproximarlas fisicamente, sino también de conocerlas. ya sabemos qué atractivos tiene la inigualable aventura del conocimiento de un ser humano.
Un recado a corte plena Carlos Enrique Chinchilla Si algún jurista inicia la lectura del presente comentario imaginándose en contrar algún tema atingente a su profesión.
debe ir decepcionándose porque lo relacionado con la materia se lo dejamos a los entendidos. No incursionamos en temas que por ahora poco conocemos. También de antemano pido excusas a los aludidos directos porque sé que tienen múltiples ocupaciones en la resolución de trascendentales casos juridicos como para ponerse a pensar sobre lo que expresaré más adelante. Pero si no es a ellos, ante quién elevaré mi queja. En todas nuestras vi vencias cotidianas siempre topamos con actos circunstancias o momentos que nos parecen triviales y no lo son. Asimismo se dan algunas cosas que de sencillas que son nos llevan a escribir recados como éste.
apartándonos quizas de nuestras directrices más naturales. Sucede que en cualquier pais del mundo, uno de los edificios más visitados por su propia investidura es la sede del Poder Judicial. En ésta encontramos a los hombres que juzgarán. condenarán o absolverán a otros hombres. esto es importante. Si que lo es. Visto con ojos extranjeros o bien, históricamente, es en el Palacio de Justicia en donde cor verge la aristocracia de cada país o reino. En nuestro caso, dichosamente desde nuestros albores como Nación, no se da lo anterior. Pero si debemos observar el más minimo sentido del buen gusto y elegancia. es que hace aproximadamente un año si no más, una de las alas fijas de la puerta del ves tibulo de la edificación que ocupa nuestra Corte Suprema de Justicia fue sustituida por razones obvias con una antiestética (aunque esté pintada de color blanco) pieza de madera. Válgame Dios Que cosa mas leal. Por unos dias vale. Pero por más de un año, no lo creo. Es casi un hecho que esto es obra de la negligencia (porque dinero no debe faltar. aunque no podria afirmar de quién o quienes; o en el mejor de los casos, lo que sucede es eso que mencioné antes: falta de buen gusto. Bueno, ya han pasado muchos meses y parece que nadie (ni siquiera la remozada Dirección Administrativa) tiene deseos de que las cosas sean como deben ser y si a este recado como es muy presumible no se le pone atención, vendrán nuevos turistas (porque se imaginan la vergüenza que nos dania que vinieran los mismos y todo siguiera igual. nuevos actos oficiales, etc. y el huco de madera permanecerá incólume en resguardo del edificio que mejor presentado deberia estar, hasta que se pudra lo cambien por otro similar, porque en esta ocasión no se ha adquirido un vidrio, que sería lo más lógico y atinado, no creo que lo hagan en la próxima. Seguiremos con esta pésima mania de conformarnos con salir del paso. Es más, estoy a punto de dar con lo que ha logrado la horrible permanencia de esa no menos horrible tabla en la mencionada puerta. Los Magistrados entran y salen en autómovil por el sótano y seguramente nunca lo hacen como el resto de los parroquianos: por el frente señores, por el frente. si uno que otro lo ha hecho en un mal dia, tanto peor, porque ya no cabria solución posible para terminar con la misteriosa y ridicul inmunidad que se le ha dado a un tal don Pedazo de madera y que tiene por apellidos Falta de sentido común y crónica apatia. Ya ven que al al cabo hasta un cuento de terror y my alió de todo esto. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Joaquín Gutiérrez
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