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Mujeres ilustres APRENDAMOS con la Republica ASESORIA TECNICA LIC JORGE MORAL Número 77 Florencia Nightingale Fundadora del Cuerpo de Enfermeras Inglesas en SU Nació esta gran mujer en 1820, en Inglaterra.
Para darnos cuenta de la importancia que Florencia Nightingale tuvo época, es necesario recordar que entonces la mujer no ocupaba en la sociedad el lugar que tiene actualmente. Se le relegaba a las labores domésticas o a lo sumo, a actividades decorativas, si pertenecia a la alta sociedad.
El padre de Florencia, sin embargo, era partidario de la emancipación femenina.
Gracias a él, ella tuvo una buena educación.
enfermeras existentes eran empíricas e ignorantes de los más elementales cuidados que se deben prodigar a un enfermo.
Florencia creyó, por eso, que era necesario primero conocer todo lo relativo a la profesión de sus anhelos. Logró así, en 1845, autorización para asistir a los cursos del Instituto de Diaconesas, fundado en 1833 por el pastor Fliedner, en Kaiserwerth, cerca de Dusseldor (Alemania. Tenía entonces 25 años. Hermosa como era, su decisión de retirarse de la vida mundana para dedicarse a cuidar gente extraña, causó gran impacto en los salones sociales londinenses. su regreso a Inglaterra recibló muchos testimonios de gratitud. El pueblo respetaba y quería a esa mujer que había aliviado tantos dolores.
Desde pequeña sintió un gran deseo de ayudar al prójimo. Vivía siempre pensando en cuidar enfermos. Acariciaba sus muñecas, las rodeaba de cuidados como una madre solicita que aplica rigurosamente las recomendaciones médicas.
Sin embargo, faltarían muchos años para realizar la actividad de sus sueños.
Pero se preparó conscientemente para ello.
En los viajes que realizó con su madre y su hermana por Francia y Alemania, visitó a escondidas de ellas, los grandes establecimientos sanitarios, como por ejemplo, el hospital de San Vicente de Paúl, de París.
En Inglaterra no existía ninguna orden religiosa dedicada a la enfermería; las mejor alimentación y asistencia para los enfermos. La mortalidad bajó del 42 por ciento al 20. Los enfermos la comenzaron a llamar La dama de la lámpara. pues en las noches recorría los dormitorios para atenderlos auxiliarlos.
Los magníficos resultados obtenidos, provocaron cambio en la opinión pública de Gran Bretaña. Se reunieron fondos para ayudarla. La misma reina Victoria le envía una carta, agradeciéndole sus servicios.
Al regresar, el pueblo le tributó un apoteósico recibimiento.
Enferma y necesitada de reposo, se refugió en el campo, en la casa solariega de sus padres.
Falleció en 1910 y su muerte fue lamentada en todo el mundo.
Su estadía en Kaiserwerth, le tue de gran provecho. Conoció allí el valor de la disciplina y llegó a compenetrarse del carácter de su misión.
Tres meses después regresó a su patria, totalmente cambiada. Dispuesta a vencer los prejuicios sociales, llevaba una finalidad precisa: la organización de un amplio plan de asistencia sanitaria. Comenzaron así sus primeros ensayos en Londres, sus primeros contactos con personas generosas que deseaban como ella, mejorar seriamente, los establecimientos sanitarios ingleses.
El gran papel de Florencia Nightingale va a estar en la guerra de Crimea que trajo serias consecuencias para los ingleses.
Florencia comprendió que debía dedicarse a atender a los desdichados soldados heridos en aquel acto bélico.
El Ministro de Guerra la autorizó para organizar una expedición sanitaria Escutari (Albania. donde funcionaba un hospital de sangre. La sociedad inglesa vio con recelo tal misión. Solo el periódico The Times la apoyó y organizó una colecta para ayudarla. También la apoyaron otras valientes mujeres, sin distinción de credo, quienes marcharon con ella, llevando medicinas e instrumentos.
Al llegar a Escutari la situación era desesperante. Florencia organizó servicios de desinfección, instaló lavanderías, logró Florencia mostró desde su niñez, una profunda vocación de enfermera. Su primer paciente fue un perro herido.
En el hospital de sangre de Escutarl, las enfermeras, alentadas por Florencia, triunfaron sobre la enfermedad y la muerte.
La Dama de la Lampara. recorria das las noches los dormitorios, y tenía para cada herido una palabra de allento.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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