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LA REPUBLICA. Jueves 20 de julio de 1978 El caso de la Editorial Costa Rica Marco Retana Voy a escribir este artículo a titulo muy personal por tres sencillas razones: fui partetal vez infima de la lucha por fundar la Editorial, cuando, hace dieciocho años, sólo podían publicar libros los que tenían algún dinero, o los que se endeudaban para ver sus obras editadas; porque durante tres años formé parte de la Directiva de ese organismo, y porque vivo dia a dia las vicisitudes de la Editorial, como parte mía, que al fin y al cabo la materia prima con que trabaja la Editorial Costa Rica, es la producción que en mayor o menor grado damos los que nos hemos metido en el campo de las letras.
No me sorprenden las críticas que se le hacen, porque las críticas, bien intencionadas, permiten conocer los errores y corregirlos. Si me sorprende, y me indigna, que se hable a humo de pajas, con un desconocimiento absoluto de qué es lo que allí se hace, y cómo es que se maneja internamente el sistema editorial. Lo menos que se puede exigir de una persona que pretende criticar, es que se informe. Los organismos públicos son de puertas abiertas, y sé que la Editorial Costa Rica está abierta a todos los interesados en conocer su estructura, lo que se ha hecho y lo que está por hacer.
La sellora Miriam Müller Alfaro, educadora de Llorente de Tibás, arremete contra la Editorial en La Nación del 17 de los corrientes. Tal vez se pudo haber pasado inadvertido su artículo, como se han dejado pasar otros berrinches, de no ser que esta señora de muestra tal ignorancia y hace gala de tal audacia, que no nos permite más que pensar que la libertad de prensa es un cuchillo de peligroso filo en manos de mal intencionados. Para comenzar, habla de la Editorial convertida desde hace varios años en un reducto de funcionarios tienen dos o más cargos en la administración pública. Si la educadora Müller Alfaro se hubiese tomado la molestia de averiguar cómo se maneja la Editorial, se habría dado cuenta de que está compuesta por una Junta Directiva, de nombramiento muy variado, el cual va desde los delegados que nombran las universidades, hasta los del Ministerio de Cultura, pasando por tres miembros propietarios y tres suplentes de la Asociación de Autores. Los miembros propietarios devengan dietas de C100. 00 (cien colones) por sesión, y nunca más de cuatro sesiones al mes. Toda sesión extraordinaria y son muchas en el mes son gratuitas.
Todo tiempo que un miembro, propietario o suplente, dedica a la Editorial es gratuito.
Internamente, el sistema administrativo está bajo el control de un Administrador, con el personal indispensable para producir, vender y controlar un capital de trabajo que ya pasa de los tres millones de colones. por ser bastante bajos los sueldos de los empleados, la Editorial ha tenido que perder buenos servidores, cuando la empresa privada y aun la autónoma, han ofrecido mejores condiciones.
Como supongo que la Editorial contestará oficialmente, no abundo en detalles. Baste saber que una de las quejas de los mismos escritores, que son los que sostienen la producción.
es la poca propaganda que se hace de sus libros. Quien conozca un poquito de mercados y de venta de productos el libro es un producto. sabe muy bien que la propaganda es indispensable; si la aceptamos para que se nos venda cualquier producto estúpido, con más razón debemos aceptarla al servicio de la cultura. Habla la distinguida dama de nuevo edificio y caras instalaciones.
El nuevo edificio es una casa de habitación, vieja, alquilada, porque en el galerón antiguo ya no cabia una persona más; las caras instalaciones. es la bodega de San Cayetano en donde se guardan los libros mientras van saliendo al mercado, pues, como bien dice la señora Müller, contradiciendo sus renglones anteriores, la Editorial coloca miles de ejemplares en las librerías que no en las carnicerías, aunque ojalá lo hiciera Se duele la señora educadora de que los gastos millonarios en propaganda no nos van a dar mejores libros para la educación de los niños costarricenses. Jamás en la historia de Costa Rica, ha habido tanto aliciente para la producción de la literatura infantil; desde la publicación de las obras de aquellos que como don Carlos Luis Sáenz han hecho del libro para los niños un magisterio, hasta los concursos que como el Carmen Lyra. abren las puertas a los nuevos escritores que se atreven por este dificil campo.
Hay mucho más que decir. El Gobierno no debe hacer una investigación, la hace todos los años, por medio de la Contraloría General de la República. Los datos están en la Editorial. Hay mucho más que decir, pero no acostumbro escribir largo. Como la Editorial es parte mía, como escritor, y de todos los compañeros que han luchado por verla crecer, exijo de aquellos que quieran criticarla, un poco más de seriedad y de responsabilidad, que es lo menos que se le puede pedir a quien hace públicos sus pensamientos. Cuidado, se puede quemar el Teatro. Edwin José Herrera Zamora)
Con aprecio a quienes dieron la queja Comentaba un grupo de visitantes que el Teatro Nacional permanecía incólume en su belleza, pero no en su olor.
Dicen que tuvieron la suerte de visitarlo, justo cuando se preparaban los camarones que ese día decidió servir el cafetin, que allí se encuentra instalado.
Siempre se ha pensado que el Teatro Nacional merece ser escenario de un excelente café, que sera un atractivo más para quienes frecuenten ese atrio de cultura; pero un café es una cosa y un restaurante es otra.
El café es simplemente un lugar de estar que no ofrece efectos nocivos y mucho menos y trascendentes.
El restaurante es un peligro en potencia por varios motivos y francamente no es compatible con el marco cultural que caracteriza nuestro templo.
En un principio se autorizó, en la última apertura del café del Teatro, la venta de bebidas calientes, algunas bebidas alcohólicas y comidas rápidas tipo americano, que en español denominamos emparedados. porque la Junta Directiva de ese entonces, pensó que esos productos no harían daño alguno al establecimiento. Sin embargo, como todo en Costa Rica, las medidas se han ido estirando y actualmente se ha convertido el Teatro Nacional, situado en el mero centro de la Plaza de la Cultura, en el más céntrico comedero de la ciudad, no obstante el peligro latente que ello representa para las obras de arte que embellecen ese sitio, como para el edificio mismo.
La grasa de las comidas, el humo, los desechos y un eventual incendio, son sólo parte de las posibilidades que ofrece la existencia de tan descabellada instalación, dentro de lo que otrora fue orgullo nacional y culto al arte. qué dirán nuestros ancestros si tuvieran posibilidad de opinar, sobre lo que fue su esfuerzo y dedicación y que ahora se ha convertido en un comedor popular donde no se toman medidas de protección y que está ubicado donde no tiene cabida ese tipo de servicio, simplemente porque no fue previsto. Además, la intención del Teatro Nacional hasta hace poco tiempo, era la de mantener alguna joya perpetua que embelleciera nuestra ciudad y se y acrecentó su magnificencia con el aroma de los rosales que con ese objeto se sembraron a su alrededor. No podemos aceptar que sean sustituidos por el pacholi de una sopa de mondongo o el dulce vapor de un repollo sazonado.
Si bien la culinaria es un arte, no debemos estar dispuestos a canjearlo por las artes que son objeto de nuestro Teatro, pues cada cosa en su lugar y cada lugar para su cosa. El Teatro Nacional fue construido para un fin y es obligación respetarlo.
El cristianismo y la religión ante el mundo Carlos Villalobos Munoz raiz de todo un proceso histórico de avance de la ciencia y la consecuente desmitificación de las sociedades en que dicho proceso ocurre, el alegato civil contra la religión adquiere cada vez mayor fuerza. Este alegato fluctúa entre quienes atribuyen a la religión un carácter supersticioso, hasta el punto de negarla, y quienes respiran a través de ella pero se sienten incómodos, no pudiendo abandonarla ni aceptarla completamente.
La negación de la religión pasa por todas las formas de ateismo, desde la estatal (la URSS)
hasta la individual (EEUU, por ejemplo. Sin embargo, como no todos los enfoques con que se vislumbra un tema u objeto, aunque éste no cambie sustancialmente en cada uno de ellos, son recibidos del mismo modo por las corrientes sociales de opinión, religión y cristianismo son interpretados de diversas maneras. no es que esté de por medio la sonoridad de las palabras o las supuestas diferencias conceptuales entre uno y otro término, sino en que religión se asocia a la fe en Dios y las restantes consecuencias de ella derivadas, en tanto que el Cristianismo, es más dificil de negar por la supuesta proximidad suya a la realidad humana y por su identificación con la civilización occidental, primero; con el universalismo de sus principios y su respectiva operabilidad en cualquier parte, después; y por su aplicación efectiva a amplio nivel en las cosas del mundo, entre ellas la politica, finalmente. No obstante, el Cristianismo pierde mucho de su esencia despojado de la fe en Dios por intermedio de su Hijo Jesucristo, no siendo en este aspecto muy diferente a la religión. Quizá por el hecho de que el Cristianismo es una realidad universal y, por lo tanto, separable, para ciertos fines de la religión aunque esta separación no pueda mantenerse por mucho tiempo Karl Kautsky escribió una notable obra sobre el Cristianismo en la cual este surgió y se desarrollo bajo causas y leyes sociales cientificamente explicables, sin ninguna referencia posible a Dios y a su intervención en el mundo. Kautsky fue uno de los intelectuales y lideres marxistas más cannotados de los primeros años de nuestro siglo. Desde luego que para Kautsky el Cristianismo es uno de los fenómenos más gigantescos en la historia humana como él mismo lo confiesa. El hecho de que Kautsky haya escrito Origenes y fundamentos del Cristianismo es compatible con el universalismo de éste pues aún en los medios más hostiles al mismo, se le reconoce un mínimo de valores que todos compartimos y a los cuales toda sociedad aspira. Pero la solidaridad kautskyana con el Cristianismo termina allí donde éste se asocia con la religión y donde, por lo tanto, la confraternidad humana como principio entre otros, se funda en la existencia de Dios. El hombre no ama al prójimo sólo porque lleva en sí mismo la capacidad y la virtud de amar, sino porque también es amado. El amor fratemal intrahumano no puede durar mucho, dada la situación precaria del hombre. Si el amor humano prescindente de Dios fuera ilimitado y permanente, no sólo el mundo sería perfecto sino que ni haría falta la idea de Dios ya que por esas propiedades se justificaria el acto de no creer en El. Por lo tanto, que el hombre ame al prójimo en los casos en que esto ocurre, sin que haya interés alguno de por medio, es cosa justificable y explicable a condición de que ese hecho se convierta en un problema moral. es decir en un tópico a dilucidar a nivel de la conciencia y práctica humanas por más pedestres que ellas sean. No puede existir moral humana si los problemas atinentes a ella, se ocultan, manipulando las conciencias ya sea desde la permisividad social más escandalosa hasta la rigidez totalitaria de los estados colectivistas.
El Cristianismo como sistema de vida es necesario aun bajo sus formas más limitadas debido a que se funda en un bastión insoslayable, sin el cual no hay ni comunidad, ni sociedad, ni Estado posibles: el amor. La vergüenza ante la posibilidad de comunicar los propios sentimientos, es lo que bloquea el esfuerzo individual de transcenderse. Ello y las imposiciones sociales, coartan la necesidad natural de forjar un mundo más humano, más justo y más asequible.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.