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LA REPUBLICA. Martes 19 de setembre de 19789 y Crónicas de un tiempo Ricardo Blanco Segura Entre los libros más agradables y es mejor decirlo de una vez, que he leido áltimamente, está el de Adela Ferreto, que ella titula Crónicas de un Tiempo. La primera razón que tengo para afirmarlo es que en el maremagnum de esnobismos literarios entre cuyos vericuetos vivimos hoy metidos en Costa Rica, la aparición de una obra totalmente desligada de aquellos es como un baño refrescante, lleno de placidez y de evocación. Tenía que ser así, proviniendo la obra de una señora de anos, inteligente y culta a veces hasta el más exquisito refinamiento, pero ajena a las angustias kalkianas. joycianas y camusianas que atormentan a muchas de nuestras escritoras de nueva ola, sin más resultado que un sancocho de monólogos interiores sin mayor autenticidad que la pose. Esa pose que si otra hubiese sido la autora, la habria llevado a titular el libro lo largo del oblicuo Vertice o bien Serena lasitud de mi atavismo Nada de eso. Al leer las crónicas de doña Adela, se encuentra uno ni más ni menos que con unas memorias de la autora, escritas de una manera encantadora, saturada de costarriqueñismos, plácida y llanamente narradas como se dice un cuento. Páginas que lentamente van revelándonos las caracteristicas y formas de vida de ailos muy lejanos y haciéndonos evocar los resabios que de ellos vivimos en nuestra infancia.
No se trata de una autobiografia, sino de unas memorias en que una ciudad, Heredia, gira alrededor de una niña que se hizo después mujer. En la presentación de la ciudad, Adela Ferreto nos introduce poco a poco en SU Heredia, misma que a retazos quedó para siempre grabada en Caña Brava, Por el amor de Dios. Fadrique Gutiérrez y otras páginas inolvidables de Dobles Segreda. La Plaza Ganado, el Mercado, la Plaza Nueva, la Calle del Zapote, las tiendas y las fábricas, van desfilando ante nuestros ojos, en medio de la presencia festiva de Lolo Telas, Calachas y Picale la gallina. Todo, dentro de los más minuciosos detalles, a simple vista intrascendentes, pero narrados con riqueza de lenguaje, lenguaje nuestro por supuesto, que nos enseña lo mucho que el costarricense puede decir sin avergonzarse de la fabla que nació en las mismas entrañas del pueblo.
Como elemento dominante, notamos la presencia de la madre en toda la obra. En cada uno de los capítulos doña Catalina o es el ama y señora del relato o se desliza muy sutilmente por el resquicio de una puerta para dar el toque final a una situación. no se crea que dona Catalina es el retrato sentimentaloide de la clásica evocación materna. Es mujer de carne y hueso, que vibra al color de la disputa, del amor, del regaño y del consuelo, pero que representa a través de sus actos la viva imagen de la augusta matrona, como fueron todas nuestras abuelas, que curaban con llantén, orégano y manzanilla, tenian jardín de helechos y geranios, daban tirones de orejas, deslizaban en nuestras mentes el sabio consejo y la advertencia y también, sabían aplicar buenas nalgadas a los fogosos.
En pocas palabras, tiene Adela Ferreto la virtud de retratarnos a una persona, sin mayores recursos retóricos; asi, la Nina Lola Sandoval era severa, seca, sin edad, responsable y justa. Jerónima, la cocinera de la casa era seca, casi negra, con el pelo rizado y entrecano; tenia solo un diente, el colmillo de Jerónima, que siempre recordábamos divertidos: rene grido (su dueña fumaba puro. enorme campeaba a sus anchas en la encia de un rojo vivo.
Asi van pasando ante nuestra vista y germinando en la imaginación no se cuántas fantasias de años perdidos, La Primera Palabra. La Muñeca Negra. Nos fuimos de trás. Mamá era jardinera. Juegos de Miedo y de Peligro. El Lenguaje de Mama y otras y otras páginas que incitan el deseo de haber andado con doña Adela en aquellos pasos de una infancia que realmente fue infancia en otros tiempos.
Muchos años nos separan en edad de doña Adela; pero en esta Costa Rica que aún se resiste a la renuncia de sus más caras tradiciones y costumbres, presa de la invasión de modalidades extranjeras, quienes de niños supimos del esplendor de los portales, del rezo con chicha y bombetas, del ronda, de los juegos de oba, rayuela y sanselerin; que vivimos la y huelga del barrio con bolas de barro de olla y tacones de policías azules pisándonos los talones por alguna travesura; que resfriados supimos del detestable olor del antiflogestine, y del ardor del sinapismo; de la fiebre curada con papelitos del Dr. Chacón Chacón y frotamientos de manteca con sal y. de tantas y tantas cosas inolvidables, Crónicas de un Tiempo nos resulta un gratísimo echar más atrás de lo nuestro.
Un libro, en fin, para olvidarnos de tanta problemática e interrogante que nos plantean los libros de esta época, para volver por los caminos de un pasado que aún salpica el presente. Crónicas de un Tiempo Adela Ferreta, Editorial Costa Rica, 1978 Estímulos que llevan a meditar. MYRIAM BUSTOS ARRATIA Que una nunca terminará de conocer este mundo en que se encuentra es un hecho ir rebatible. Pero, más que conocer el mundo, hay imposibilidad de predecir al individuo humano, que cada dia nos muestra una faceta distinta de su ser. Como la que me ha revelado recientemente, por ejemplo, Mario Alberto Solano Sequeira, quien cumple una sentencia por ocho años de prisión en La Reforma.
Mario Alberto Solano ha agregado su valiosa felicitación a algunas que recibi con motivo del primer premio de cuento que gané en los Juegos Florales Centroamericanos realizados este año por cuadragésima primera vez en Guatemala; como se sabe, en Quetzaltenango.
Que a una la felicite su madre, su marido, algunos alumnos y unos pocos amigos, pase. Es lo que se espera. aunque a veces no ocurra. Pero que un hombre condenado a prisión se dé el trabajo de dirigirle una larga carta, en hojas de distinto tamaño pero cuidadosamente escritas a mano, sólo para decirle que se alegra porque ha recibido un premio literario y para pedirle que le envie la obra que lo mereció, es algo que resulta verdaderamente insólito.
Entonces una medita, compara a los distintos seres humanos y piensa que muchas veces entre aquellos a quienes se mira mal se encuentra alguien que en medio de todo lo negativo de sus circunstancias ha sido capaz de conservar intactas ciertas cualidades que no son muy abundantes entre los que pertenecen al mundo de las personas bien vistas, respetadas y hasta admiradas. Como la generosidad. Como la capacidad para admitir. y decirlo de viva voz o de firme pluma. que otros hacen cosas por las cuales debemos estimularios, porque ellas son un aporte a la cultura o a la felicidad comuno a la solución de problemas.
Tal como usted pensaba, entonces, Mario Alberto Solano, me sorprendió su carta.
Más aún: me emocionó y se la agradezco. Tanto, que he hablado de ella a unas cuantas personas y no resisto ahora el deseo de hablar también a mis lectores. Para que recuerden que no es oro todo lo que reluce. que también en medio del pantano suele crecer una Nor. que, a veces, un simple gesto de estímulo que poco cuesta no sólo no quita valor a quien lo realiza, sino que lo engrandece.
Estoy segura, Mario Alberto Solano, de que el día en que todos los actos de su vida sean juzgados, se sabrá también que usted, desde el sitio tan poco envidiable en que se encuentra ahora, dio muestras de poseer todavia un espíritu sensible a las realizaciones ajenas, a los valores de otros.
Por supuesto que cuando mi libro se publique, gustosamente le enviaré un ejemplar. Por el momento, bastele con un breve pero sincero gracias.
Kenya tenía un padre Ha muerto un hombre legendario. Yomo Kenyatta lo que va desde las playas oceánicas, hasta la alta meseta era en el más completo sentido del término. Padre y fun central, que está cortada por el Rift. el gran pliegue dador de Kenya, jefe supremo del gobierno desde la in geológico de Africa, y que se empina hasta la altura nevada dependencia en 1936, jefe político y espiritual de muchos del Monte Kenya. Toda ella cubierta de bosques y praderas millones de seres humanos y encamación inconfundible de y de prodigiosas reservas de vida animal donde pululan la identidad del Africa negra, todo esto lo era en una incontables manadas de cebras, jirafas, elefantes y gacelas dimensión excepcional. No se conocía su nombre verdadero, entre leones, chitas y leopardos.
Kenyatta, el Padre de Kenya, era un apelativo reverencial. No era facil tarea la de organizar un pais inno se sabia su edad, el año de su nacimiento y sus primeros dependiente, con estabilidad y orden, en aquella comARTURO USLAR PIETRI tiempos pertenecian a una suerte de fábula imprecisa. Podia binación azarienta de sociedades tradicionales y de contener 85 años. Su aspecto fisico y su figura eran im trastes geográficos. Si uno compara la corta historia de este Era más una figura paterna que un jefe político No era presionantes. Alto, fornido, majestuoso, lento y solemne de Estado reciente con la de otros países africanos tiene que poca hazafia haber logrado durante quince años mantener movimientos, con una expresión serena en el rostro en reconocer que logró vencer muchos obstáculos y obtener un un régimen estable, sin opresión visible y dentro del funmarcado de una cuidada barba, se había creado una vesprogreso notable.
cionamiento de las instituciones legales de una democracia, timenta, unos gestos y unas voces que lo caracterizaban. En Kenyatta no fue un dictador en el estricto sentido, ni en una región que se ha caracterizado por gobiemos de las grandes ocasiones, sobre el traje europeo, llevaba un mucho menos un hombre de autoridad brutal y de fuerza con frecuente invocación de un monopolio corto manto de leopardo y un gorro de la misma piel que violencias más o menos pintorescas. Estableció y mantuvo ideológico Bastaria comparar la figura de este hombre simulaba una corona. En la mano derecha enarbolaba, un parlamento y un régimen de ley. Logró una convivencia sereno y prudente con los duros sistemas implantados por como un cetro, un espantamoscas de copiosas crines blancas pacífica y equilibrada entre africanos de varias tribus, asiaalgunos de sus vecinos. Lo que no significa que no hubiera que agitaba en saludo y con el que acentuaba sus frases y ticos inmigrantes y europeas. Nairobi, la capital, es una un extendido y constante culto de su personalidad. Su sus gestos. Su ideología y su mensaje se resumían en una ciudad inundada de árboles floridos y de plantas or nombre aparecia plazas y avenidas, en hospitales y sola palabra: Harambee. con la que concluia sus disnamentales que la convierten en un asombroso jardin centros civicos y sus estatuas recordaban su presencia y su cursos. Era una exclamación del lenguaje tradicional con la tropical. La limpieza es visible en todas partes. Hay prensa acción.
que los hombres reunidos en una tarea se impulsaban al libre y discusión política y una base cierta de pluralismo.
Yo lo vi entrar, anacronicamente, con su vestimenta esfuerzo.
estrafalaria, con su aire de ungido, con el espantamoscas en Kenya, como la mayoría de los países africanos bro No daba la impresión Kenyatta de ser un fanático ni un la mano que casi bendecia, en la sala donde estaban contados del reparto colonial, no estaba constituida ni en torno devoto de catecismos ideológicos. Como todos los dirigentes gregados: en la gran torre que lleva su nombre en el centro a una unidad geográfica ni tampoco de una unidad africanos invocaba a su manera vagos principios socialistas de Nairobi, los centenares de delegados de todos los países humana. Era un corte caprichoso hecho en la geografla y que carecían de definición precisa. Era más bien la del mundo que constituían la XIX Conferencia General de entre las tribus preexistentes desde el lago Victoria hasta las evocación de las antiguas formas tradicionales de la soli La Unesco, en 1976. Era ciertamente una estampa sorriberas del Océano Indico Una jurisdicción creada en torno daridad tribal y la cooperación primitiva. Estimulaba la prendente y conmovedora. Un soplo de irracional realidad a una linea férrea entre el viejo puerto de Mombasa y el gran actividad productiva. inauguraba fábricas y estaba muy parecia llegar con él y con su grito Harambee.
lago, en el oriente del Africa Ecuatorial. Un paraíso de orgulloso de las instalaciones y el funcionamiento de la UniLa prueba de fuego de su obra va a comenzar ahora con cazadores y de amantes de la naturaleza, sin minas y pobre versidad de Nairobi. Con sus modelos ingleses, sus pro bo que puede ocurrir en Kenya después de su muerte. No a en recursos naturales. Una geografia en escalera y rupturas fesores de peluca, y su exigente selección Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y juventud, coster Rileana leyenda y reencarnar un mita IALAL
Este documento no posee notas.