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LA REPUBLICA. Jueves 19 de octubre de 19789 La belleza como verdad Carlos Villalobos Hay muchas clases de Verdad: la de la justicia, la de la ciencia y la de la filosofia. Pero no se ha elevado a esa categoria al arte. No es que el arte deba ser veridico, expresión de hechos reales, sino que por sí mismo implica la existencia de un algo con el cual tropezamos cada dia El arte adopta una dimensión existencial en el momento en que se nos aparece y este aparecer no nos revela una cosa igual a una piedra o a una flor. Antes bien, está localizado en el espiritu humano, en la afectividad, tiene un origen en la dinámica de la Psique, es decir, tiene vida. Si esto es asi. y. además, como dijimos, nos lo encontramos a cada momento, el arte es una clase de verdad permanente. Pero como el encontrarse con el arte no es sólo ver una obra, sino también sentirla, y este sentimiento trascendente sobrepasa el momento de ver para hacerse inespacial, hasta transfigurarse, se trata de una verdad in tima, de una verdad subjetiva que tiene su alimento en una parte del alma que es incuestionable.
El arte no da normas como la justicia, no descubre leyes como la ciencia, ni indaga el por qué de las cosas como la filosofia. Pero como no es materia muerta, de él se desprende un mensaje más allá de sí mismo, que avasalla las formas y desencadena la imaginación.
Su carácter de verdad deviene un producto de la conciencia, la más suprema de las verdades. Está además, ligado a una volición: es, junto con ser un sentir, un hacer. Pero, Sobre todo, es una verdad porque traspasa las relatividades y se constituye en un ser propio.
Su contenido es la belleza y ésta se la intuye, se la piensa, se la aprehende prescindiendo de cualquier accidente o contingencia.
No del mismo modo que se dice que los fenómenos son, se dice que el arte es o existe.
No se trata de una apariencia sin un apoyo, sin un fundamento que le dé significado Es apariencia en cuanto es algo que captamos con los sentidos, pero también es esencia en cuanto que los significados relativos que le damos se disuelven en un ente ideal que es la belleza. Esta belleza ya no es sólo inherente a las formas, sino algo descarado, algo que con e con los valores universales y del cual se puede decir, en cierto modo, que rehuye la realidad Arte y Verdad, se confunden, en una confusión que le da vigor y trascendencia al tra.
bajo del artista Arturo Uslar Pietri VIVIR COMO UN GENIO PARIS. ALA. Durante 23 anos, desde 1869 hasta 1883, que fue el de la muerte de Wagner, Cosima escribió un diario de su vida junto al hombre extraordinario. Se conocia la existencia de este documento singular pero es ahora cuando comienza a ser publicado, después de cumplirse treinta años de la desaparición de su hija Eva, quien depositó el manuscrito en la bóveda de un banco bajo esta condición.
Dia tras dia. Cosima Wagner anotó todas las ocurrencias de lo que nunca fue un existir ordinario. Lo hace de la manera más llana y directa y ello mismo le da una profundidad emocional a lo que aparentaría ser ordinario y normal y que ya forzosamente, para nosotros no deja de ser en ningún momento sino revelación la intimidad de un genio creador. Su misma simplicidad y hasta candor hace su extraordinaria riqueza.
No hay casi ningún documento comparable en el que podamos seguir hora tras hora la existencia de un artista genial durante la creación de una obra suprenia. No hubo quien nos pudiera conservar esa cercanía junto a Miguel Angel, o Shakespeare, o Dante. No podremos nunca saber lo que pasaba en la vida y las reacciones del hombre Cervantes mientras luchaba solo para crear el Quijote.
No sólo faltaron estos testigos sino que, muchas veces, los que pudieron serlo por la proximidad fisica, carecieron de la capacidad mental o afectiva para tratar de comprenderlos y explicarlos. Junto al hombre de genio ha sido más frecuente hallar a Jantipa que a Cósima.
El extenso y rico diario que ahora llega al público se extiende desde el momento en que Cosima da el paso decisivo de separarse de su marido, el pianista y director Hans de Bulow. wagneriano fanático, para irse a vivir, en medio del escándalo y la murmuración, con el gran compositor, hasta que Wagner muere en un palacio de Venecia. Era una mujer refinada y sensible, hija de Lizt y de aquella figura novelesca que fue la Condesa de Agoult. y había discurrido toda su vida entre poetas y artistas, en la hora más exaltada del romanticismo, hasta encontrar a aquel hombre prometeico que le llevaba 24 años.
Podemos en esas anotaciones precisas y a veces casi banales seguir al gran compositor en la época de su culminación. Está alli, junto al esfuerzo titánico de completar la gigantesca Tetralogía, la creación de Tristán y Parsifal y la construcción y lanzamiento del Teatro de Bayreuth.
Todo eso que ahora nos resulta extraordinario y casi legendario aparece alli en su apariencia más inmediata y común. El visitante que viene a charlar en la tarde, en la villa de Tribschen, cerca de Lucerna: Visita del Profesor Nietzche, un hombre agradable y de buena apariencia. Es todo. pero ahora nosotros podríamos agotar una biblioteca entera discutiendo y escudriñando lo que aquellos dos hombres encarnaban, de una manera excepcional, en aquella hora para ellos y para la humanidad entera. tenemos la sensación de la pérdida irreparable que la humanidad entera ha sufrido porque a Cosima no se le ocurrió transcribirnos la conversación del visitante, Está también, con desarmante sencillez, la ocasión en que oyó desde su lecho, al despertar, la música del Idilio de Sigfrido que Wagner, con sus ejecutantes, tocaba para ella en la escalera. Domingo, 25 de diciembre: Al despertar oi un sonido que fue creciendo.
que no podia ser un sueño, que era música, y qué música.
Están también los ingratos problemas materiales relacionados con los ensayos, con la construcción del teatro, con la falta de dinero, con las desaveniencias con cantantes y ejecutantes, y hasta con los dolores de muela del gran músico. Con el auxilio del cloral, Ricardo ha pasado una mediana noche hinchado como un hipopótamo, según dice. el disgusto con los trajes que el diseñador ha preparado para Sigfrido. Los trajes recuerdan los de los jefes Pieles Rojas y revelan. con todos sus disparates etnográficos, las huellas de un mal gusto provinciano Abundan las notas conmovedoras en que lo demasiado humano desentona y choca con lo demasiado sobre humano, como en la nota correspondiente al sábado 21 de noviembre (1874. Hacia el mediodía Ricardo me llama desde el alto, pidiéndome que le lleve los periódicos. Cosima lleva, además, una carta que acaba de recibir de su padre. Entro leyendo la carta, me pide explicaciones, le digo lo que pienso responder y deliberadamente me abstengo de mirar a la página de la partitura por temor de incomodarlo. Ofendido me muestra que ha terminado y añade con amargura que cuando recibo una carta de mi padre ya no pienso en él.
Acaba Wagner de concluir la escritura de la última página del Crepúsculo de los Dioses y de completar la gigantesca obra que habia sido su obsesión creadora por veinte años. a Cosima no se le ocurre otra cosa que hablarle de la carta que acaba de recibir de su padre. Me puse a llorar y todavía estoy llorando cuando escribo esto. añade en la tarde la pobre mujer conmovida.
Nunca ha sido fácil vivir con un genio. ALA. La maternidad es un hecho: la paternidad una opinión MI. Antonio Bonilla La frase que encabeza estos apuntes, expresaba ya desde los albores de la humanidad. un hecho muy frecuente. Pero fueron los viejos romanos. con su proverbial sutileza y picardia. quienes la pusieron de moda y la hicieron. a través de los tiempos. llegar hasta nosotros. Porque, en la Roma antigua, las infidelidades conyugales femeninas, eran. a más de aceptables e intrascendentes. más frecuentes que el fastidioso relinchar de los caballos imperiales, o el rasguear desentonado y monótono del arpa de Nerón. Pero, aún cuando para ellos fueran. hasta cierto punto. triviales, intrascendentes y tolerables, y para nosotros criticables, deshonestas e inmorales: el hecho existia, aún cuando, en la mayoría de los casos. como sucede ahora. el hecho no se pudiera probar. No por falta de evidencias comprometedoras; sino por cuanto, en el delinquis. estaban de por medio; el honor masculino del marido burlado; la reputación. muy dudosa. de la infiel; el nombre del amante y. lo peor de todo. la paternidad del hijo o de la hija por nacer. Yera entonces cuando se optaba por la solución más sencilla y más práctica. en lugar de citarse a un duelo: de tener que abrir un hoyo para cubrir con tierra al muerto, producto de ese duelo; se transaba por algo más simple y más cómodo: se le echaba tierra al asunto y no habia que echarle tierra al muerto. Innecesario agregar, qué, el crio. o la cria) nacía muy tranquilamente; pero. eso si. con las facciones de uno, y el apellido del otro.
Pero estas liviandades de la vieja Roma. que según algunos fueron parte importante de su deterioro y de causas más graves que la llevaron a su ocaso final. solian ocurrir.
muchos. pero muchos siglos más tarde en nuestra propia y vieja ciudad de Cartago: en donde la moral y la concupiscencia, andaban tan sueltas y tan tranquilamente cogidas de la mano, qué, ya Don Ricardo Fernández Guardia las comentaba. muy irónicamente. en sus famosas Crónicas Coloniales. especialmente: en Idilio Tempestuoso. en el cual dos de mis antepasados. Dona Joaquina Lopez del Corral. casada entonces) y el pintoresco Capitán General Español de la Epoca de la Colonia: Don José Joaquin de Nava, andaban haciendo de las suyas, compartiendo casas adjuntas; con pasillo subterráneo y puerta secreta y oculta; y cama acogedora y en común. De este idilio npestuoso nacieron tres hijas, a una de las cuales: a Catalina de Nava y López del Corral, se la camino. como se dice ahora. para casarse luego. Don Félix de Bonilla y Salmón Pacheco, padres que fueron de mi bisabuelo: Don Manuel Antonio Bonilla Nava.
Pero ya en nuestro viejo San José en donde las costumbres eran más austeras, y las gentes de principios más severos. el delinquis continuaba. en la tertulia diaria de la casa vieja de mis abuelos maternos, el mencionar el tema era algo apasionante y cotidiano. como de niño se me daba permiso de asistir a ellas, a mi no se me escapaba. era material demasiado valioso. ni uno solo de los nombres de la trilogia de los infieles: nombres con los cuales escandalizaba luego, al dia siguiente, a mis compañeros de grado. en una ciudad tan chica. como lo era el San José de aquel entonces. estas narraciones de infidelidades conyugales femeninas: plcaras, humillantes y jocosas, eran pólvora y veneno, y. naturalmente. muy bien recibidas por el amplio coro de mis colegiales. debe ser por eso, qué, siempre he pensado. tal vez sin fundamento que Magón se inspirara, para su famoso cuento: El Clis de sol. en una de ellas. Valga la pena agregar, qué, ese cuento. es el único de un costarricense que Seymour Menton incluyó, en su recopilación de tomos, del Cuento Hispanoamericano. estas divagaciones y apuntes sobre temas tan reales. pero no por eso menos es.
cabrosos, me recuerdan una anécdota, simpática y amena; muy digna de figurar en la extraordinaria y poplosa coleccion anecdótica del Dr. Rodrigo Cordero Zaniga: un er perto. si los hay. en la materia. Anecdota que se le atribuye. como muchas otras. y con razón o sin ella, al Lic. Don Alejandro Aguilar Machado: a Lilita. como le llamamos todos aquellos que le guardamos excesivo respeto y cariño.
Cuentan las malas lenguas. y por lo que he podido indagar tiene todos los visos de ser cierta. que, durante la revolución del 48; un intimo amigo de Don Alejandro, viose obligado por la alta posición que ocupaba. a exiliarse y a salir a trompicones hacia México. De este personaje ya se aseguraba que la mayoría de sus hijos, no eran de él. Fuere como fuere.
parece que Don Alejandro. ignorante de que su amigo había tenido que dejar el pais in tempestivamente. inquirió, en la casa de su amigo, si podría verle. cuando la empleada le respondió que estaba en México: Don Alejandro. con esa su educación tradicional tan exquisita. pregunto por la esposa de su amigo. la criada. con toda naluralidad y desparpajo. le dijo: que la Doña estaba ruleada. lo que Don Alejandro contestó. Ah, nuestra buena moza descansa en brazos de Morfeo. la empleada tranquila, sin inmutarse, le espetó: la verdad. Don Lilo, que nunca he sabido como se llama el chavalo.
Pero volviendo al abandonado y serio carril de nuestra tema, es bueno aclarar. porque algunas gentes se confunden. que una cosa es lo que comentamos: la paternidad ilegitima.
sigilosa; criticable, deshonesta e inmoral, y otra. muy distinta. la bastardía; pues ésta sin necesidad de tener que aclararlo muy detalladamente. nada tiene que ver con la primera, en el sentido en el que aquí la exponemos. Agreguemos. eso sí. en un rasgo trivial de eruditismo inoportuno, que, a esta última, el Dr. Marañón la consideraba. no solamente importante, sino necesaria. al escribir y referirse a la importancia que esta tenía para el mantenimiento y procreación de las descendencias reales, sujetas por las degeneraciones físicas y familiares, a situaciones apremiantes, en que, para que un rey alcanzase un sucesor mozo. a su real y verdadero heredero) tenia que casarse cuatro o cinco veces y, aun así, tenia que recurrir, en ocasiones, a fuente más pródiga de la bastardia.
Digamos para terminar, que, en la legislación penal moderna; al igual que en los primeros milenios de la humanidad; en la época de los viejos romanos, complacientes y pícaros; así como en la de nuestra vieja ciudad de Cartago y más recientemente, en nuestra Costa Rica actual; la maternidad sigue siendo un hecho, y la paternidad. frecuentemente. una opinión. El hecho existe, pero es ya poco comentado. El crecimiento demográfico excesivo modifica y diluye muchas cosas. Inclusive el comentario sobre asuntos generales, de tipo personal, que en otros tiempos eran secretos y valiosos. las denuncias que con motivo de la frase que encabeza este articulo, debieran formularse, no suelen presentarse. Pareciera paradójico decirlo, pero tanto ahora como antaño: las gentes prefieren echarle tierra a ciertos hechos y a ciertas cosas, que tener que oir el ruido de la tierra cayendo lentamente sobre un ataud.
En algunos estados norteamericanos, en muy pocos, las pruebas de sangre. en casos de paternidad dudosa o ilegal. son aceptadas como pruebas fehacientes irrefutables.
Pero en otros. en la mayoria. son únicamente aceptadas como elementos coadyutorios favorables al juicio Pero de todo lo escrito y apuntado. no importa lo hiricnte y doloroso que sea. un hecho cierto y veraz, pero canalla, quedará flotando: la mujer que engendra un hijo y se lo atribuye a otro, es para mi. lego en estas cosas. la mujer moralmente más despreciable en que se pueda llegar a pensar. Porque para siempre será simplemente una alimana: ta im ada, calculadora: renon fris Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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