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LA REPUBLICA. Viernes de diciembre de 197811 APRENDAMOS NUMERO 183 con La República ASESORIA TECNICA: LIC. JORGE MORA PRENSA GRAFICA El niño de Puntarenas que no podía hablar Relato escrito por el Dr. Hanns Niehaus. El Dr. Nlehaus trabaja en el Hospital de Niños.
Ahi ha visto el sufrimiento de los padres que llevan a sus hijos enfermos y de los médicos que tratan de curar y de salvar vidas de niños.
Este relato ha sido parte de lo que él ha visto en el Hospital que volver a quitar el tumor creciente para que no lo ahogue.
Cuando llegue su tiempo, el tumor desaparece y el niño se cura.
dias, papá.
Pasaron los años, y a Marti lo operaron muchas veces. Una noche estando el médico en la caso a las diez de la noche, sono Era una mañana de octubre en el Hospital Nacional de Niños. La llovizna suave cala sobre la calle desde hacia dos días y la claridad solar apenas se percibia.
el teléfono. En el aparato un hombre gritaba. doctor. doctor! soy yo, el papá de Marti do Puntarenas, y el hombre lloraba más que la primera vez, cuando trajo a su hijo que no podia hablar. Qué fue, qué le pasa a tu hijo Marti. le dice preocupado el médico. Nada, no le pasa nada, sólo lo llamo doctor, porque al fin después de tanto sufrir, hoy al llegar de Guanacaste a la casa, Marti me dijo. Hola, papé! Doctor, Dios se lo pague, mi Martí puede hablar.
Tomado del libro SALUD PARA TODOS 2 un Aves de Costa Rica El padre abrazado al hijo lloraba de dolor, por el sufrimiento de quedarse solo; el niño en el esfuerzo que realizaba con su llanto casi se ahogaba, y la madre al despedirse rezaba en voz alta y compungida sollozaba. Creo que nunca me olvidaré de las palabras de ese hombre, para con el médico. Doctor, mi hijo es mi vida; por él lucho y por él vivo, por Dios, sálvemelo, no dejo que se me muera. Sin tener medios económicos, se quedó en San José hasta el día de la operación. El niño salió bien, se le quitó el ahogo, pero la voz no mejoró; no sería sino con los años, cuando desapareciera el tumor completamente, que iba a poder hablar. volvió de nuevo a Puntare.
nas. Cada tres meses tenía que venir al hospital. Una vez se atrasó el padre en traerlo y llegó peor que de costumbre; era tan grande el crecimiento de la masa que hubo que abrirle la laringe, es decir, hacerle una traqueotomía y ponerle una cánula por tres dias para esperar que cediera el edema y no se ahogara. Luego se quitó, se cerró la herida y aún sin hablar volvió de nuevo a Puntarenas.
Un hombre moreno y fornido, con acento guanacasteco, precipitadamente se dirige a médico. Doctor. le dice. yo soy de Puntarenas y le traigo a mi hijo Martí, que se me ahoga. Al hablar las lágrimas le corrian por las mejillas.
Marti, era un pequeño de siete años de edad. Desde sus tempranos años comenzó a per der la voz, escuchándose tan sólo un leve soplo al querer hoblar. En realidad el nunca de habla pronunciado las palabras.
Algunas veces sentia que no podia respirar y su enfermedad seguía avanzando hasta tal punto que ahora se quería ahogar.
So examinó al niño do inmediato y claramente se hizo el diagnóstico de un tumor benigno de la laringe llamado papiloma, el cual crece hasta que el niño Es llega a la pubertad y desaparece con la misma.
TANGARA CAPUCHIRROJO Se parecen el macho y la hembra. Estos tangaras viven, solitarios o en parejas, en las orillas de la selva, en breñones altos y lozanos, en potreros con monte alto, y en plantaciones de árboles, siempre en regiones lluviosas. Su canto es una serie lenta de silbidos por turnos altos y bajos, en voz agradable pero débil. Poco se ha estudiado este hermoso tangara, y no tenemos datos sobre su nido en Costa Rica. En un nido que una hembra estaba haciendo en un bejucal en Guatemala, sólo ella trabajaba, mientras su compañero cantaba cerca. En Honduras encontramos dos nidos, a alturas de dos y medio y seis metros en árboles frutales, uno o la orilla de una casa. Eran tazas abiertas, TANGARA CAPUCHIRROJO con musgos verdes y tallos finos Phlogothraupis sanguinolenta en el exterior, pedazos de la cáscara suave y rojiza de algún árbol en la lámina central, y un forro de materiales muy finos.
an Al niño hay que operarlo, señor, y de inmediato para que no se complique. No se asuste, si esa enfermedad se trata con cuidado, él no se muere, pero hasta que tenga trece años de edad, cada seis meses o un año, es muy posible que tengamos Martí crecia y ya no lloraba cuando venía al hospital; era ya un viejo conocido y amigo; sólo unas pocas lágrimas cuando le decía a su padre con su apagado acento, hasta dentro de tres Uno de estos nidos tenia dos huevos celestes, con puntos negros sobre el cabo más grueso, y en el otro descansaban dos pichones negruzcos. Mientras los examinábamos, uno de los padres se quejaba con silbidos altos y agudos.
Esta especie se encuentra solamento en la zona tropical húmeda del lado del Atlántico, desde el Estado de Veracruz en México al coste de Panamá, hasta una altura de 500 me tros.
Del libro AVES DE COSTA RICA. por Alexander Skutch Editorial Costa Rica.
Pichones de Tangars Capuchirrojo, listos para salir de su nido.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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