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LA REPUBLICA. Sábado de enero de 19799 Año nuevo.
31 Ano nuevo: es como decir, borrón y cuenta nueva. Si en ciertos países, las gentes suelen tirar por las ventanas a la calle, los trastos viejos y papeles, incluyendo el almanaque, que ya no sirven, al completarse el calendario, nosotros deberiamos de tirar fuera de nuestros corazones, ese día, todo lo malo e inútil que traemos, y proponernos cosas mejores para los demás y nosotros, durante el año que viene o llega.
Año nuevo: es como quitarse el polvo del largo camino, con la ilusión de quedar limpio. Es como coger nuevas esperanzas y deseos, o repetirlos, y confiarlos al almanaque que empieza. El que ha tenido desventuras y fracasos, sueñla con algo mejor, y lo recibe con entusiasmo, como que se quita de encima un año de mala suerte. El que ha sido afortunado, lo ve terminar, con cierta reserva, y espera, cuando menos, que sea igual. así, al caer las doce de la noche del último día.
cuando uno muere y el otro nace, la alegría y la tristeza, el tumulto y el ruido se mezclan en medio del grito de Feliz año nuevo! y los besos y abrazos de familiares, conocidos y hasta extraños.
Es una parte de nosotros que muere, a la vez. Es una parte de nuestro vivir que ingresa al recuerdo, sin dejar de pertenecernos. Es como la celebración de un triunfo, por haber podido conquistar un eslabón más al tiempo.
Año nuevo: pedazo de nuestra existencia, que se hace viejo cada vez que llega, con uno mismo. Ese postrer dia, todos lo aguardamos como la llegada de un viajero de otro planeta, que sabemos que tiene que llegar, apareciendo de entre las manecillas del reloj, cuando todas se juntan como en fila india, sobre el número doce de la carátula.
El día primero de enero, el nuevo almanaque está en su día. Después, el tiempo sigue como siempre. Hoja tras hoja, los meses siguen, hasta que, como los doce pétalos de una flor que el viento arranca, sólo queda una. Diciembre. Se acerca el fin del año. Va a terminar. Llega el treinta y uno.
El año que fue nuevo en su momento, está a punto de ser Lic. Manuel Angel Castro López viejo. otro año nuevo surge, con el número siguiente, sabe Dios con que sorpresas, y si para bien o mal del hombre.
Ojalá que el que comienza, nos depare sorpresas buenas, de modo que al terminar, nos dé tristeza más que alegria el dejarlo por lo mismo.
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Alfin Cartago tiene un Palacio de Justicia Isaac Ortiz Ch.
valiosos en el ramode arquitectura y de ingenieria, de tal suerte que los edificios se planean con el fin especifico y proveceron hacia el Tuturo y cuando se terminan son prenda de orgullo para todos. En el caso de Cartage. llama la atención que los jóvenes ingenieros Omar Gutiérrey Vargas, Mayid Halabi Maguel y Rodolfo Feoli Mandas muy ligados a Cartago licitaron con el precio más bajo, porque tenian verdadero interés en contribuir a la construccion de una obra que, por su importancia y dimensiones, ha de figurar en la historia, habiendo cumplido a cabalidad con las estipulaciones del contrato de construcción.
a Frustrados los intentos de conservar el Palacio de Justicia para la Corte Internacional de Justicia Centroamericana, en el año 1909, por el terremoto que asoló a esta ciudad en el año 1910, se estableció en el mismo sitio el Colegio de San Luis Gonzaga, cuya construcción vino a terminarse en el año 1929. No contó Cartago desde entonces con un edificio público de más fuste que el que por años ha servido para la educación en enseñanza media, pues el llamado Palacio Municipal construido entre los años 1952 y 1953, no tiene la prestancia del que lo precedió, ni la calidad de un palacio, es un edificio corriente, escueto y sin gracia. Ante la carencia de edificios públicos que en alguna forma puedan llamar la atención de propios y extraños, cabe volver la vista al que acaba de construir la Corte Suprema de Justicia, cuya inauguración se llevó a cabo el sábado 16 de diciembre del año en curso, con presencia de la Corte Plena y de muchos funcionarios judiciales e invitados que llenaron el Salón de Conferencias del mismo edificio. Tuvimos ahí los asistentes.
la oportunidad de oir de labios de oradores, cosas que nos agradaron y cosas que nos dejaron meditando.
Nos refirió el Lic. Stanley Vallejo Presidente de la Comisión de Construcciones del Poder Judicial, la dificultad para obtener una edificación bien construida, porque, a juicio de dicha Comisión, el mejor sitio es el que al final se escogió, en la antigua plaza de la Soledad, lugar éste. que no es un lugar cualquiera. pues ahí tuvo asiento la Iglesia de su mismo nombre iniciada en 1808, y destruida por el terremoto de 1910, en el mismo sitio estuvo un convento de los Padres Recoletos Franciscanos desde donde partían las Misiones a Talamanca en el año 1741. y el cual funcionó como hospicio hasta 1783, y como si fuera poco, esa misma plaza fue asiento del primer hospital de San Juan de Dios que sirvió entre los años 1784 y 1794, según datos que se leen en la placa que la Corte Suprema de Justicia ordenó colocar en la esquina noreste del edificio con colaboración de la Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas.
Mejor escogencia no pudo hacer la Comisión de Construcciones del Poder Judicial, pues aparte que se tomó una manzana para alojar un edificio rodeado de jardines exteriores e interiores, resulta ser hoy la zona más tranquila.
de menos ruidos y de más fácil acceso por todos los rumbos contando además, con que esa zona de la Ciudad no está expuesta a las avenidas o crecentadas del Rio Reventado.
cada vez más venido a menos en su caudal, y cuyo furor tuvo que ser mayor en pasados siglos, si notamos las enormes piedras diseminadas de la avenida sexta hacia el norte.
Actualmente, el edificio de la Corte viene a quedar en un punto céntrico de la ciudad, ya que ésta se ha extendido mucho hacia el este, alejándose del bullicio y concentración comercial que soporta nuestra ciudad en la zona del Mercado Municipal, zona de bancos, de autobuses y de editicios escolares en un área de menos de un kilómetro cuadrado. Fuera de estas ventajas. hubo razón muy poderosa que solamente don Olman Dittel Fonseca y un comité de apreciables vecinos de la Soledad conocían: Se trata de que esta plaza se había convertido en sitio predilecto en cuanto comité de festejos. concurría a la Municipalidad, a pedir permiso para celebrar tómbolas.
festejos, corridas de toros, circos, etc. que ora con sus atronadoras bonbetas, ora con sus micrófonos, anunciaba juegos y premios. mantenían desvelados muchos cartagineses, por lo menos ocho dias seguidos, cada dos o tres meses. En buena hora se quitaron las piedras del camino y se construyó ese edificio en un lugar en que las Temporalidades de la Iglesia fueron dueñas de 440 metros cuadrados: la Municipalidad de Cartago lo era de 1378 metros cuadrados y particulares lo eran de 1939 metros cuadrados. No obstante ese condominio, la Iglesia, la Arquidiócesis, desde el inicio estuvo anuente a ceder su parte, así como los particulares, y con un poco de renuencia, lo hizo al final la Municipalidad, con la cual la Asamblea Legislativa, con la participación de los diputados cartagineses. aprobó el proyecto del Lic. Jorge Solano Chacón, para la compra de ese terreno, terminándose así con la resistencia de interesados que no cejaban en su empeño fácilmente. Es así como Cartago, primera capital del país, quedó de última como capital de provincia en la erección de un edificio con características de Palacio. pero ha valido la pena la espera, pues debe reconocerse que la Corte Suprema de Justicia, a partir de la reforma constitucional que le permite disfrutar de un porcentaje fijo en el Presupuesto Nacional, ha podido dotar a sus dependencias de edificios adecuados, máquinas y materiales de trabajo, desdibujando así, la vieja impresión de que el local más destartalado era el ocupado por la Alcaldia del lugar y que en las ciudades principales, las oficinas de la Corte estaban en edificios ruinosos.
inseguros y antiestéticos, dejando así mal parado el concepto de la majestad de la Justicia. Ahora, con mucho acierto, la Corte ha elaborado todo un programa de construccion. eron asesoría técnica de profesionales muy Señalados asi a grandes trazos detalles que influyeron en la edificación, debe señalarse que el edificio, además de ser amplio. con capacidad prevista para el futuro crecimiento de las necesidades del Poder Judicial. cuenta entre otras cosas con un magnífico salón de conferencias, como no lo hay en Cartago, adonde podrán concurrir nuestros mejores elementos de las universidades nacionales o extranjeras a promover la cultura, ya que la Corte ha manifestado su deseo de que este salón esté al servicio de la comunidad. Por lo demás, el aire fresco que entra por todos lados, el paisaje encantador de las montañas que bordean el valle de Cartago, forman un marco de belleza. que esperamos ha de inspirar a nuestros jueces en su dificil tarea de dar a cada uno lo suyo, que es la expresión de la justicia distributiva.
Al final, cuando le tocó el turno a ese distinguido cartaginés de pura cepa, que es el Presidente de la Corte.
don Fernando Coto Albán, después de una sabrosa charla en que trajo a su memoria los años de estudiante en el Colegio de San Luis Gonzaga, la admiración por hombres muy conocidos de este solar, expresó su fe en la Justicia cro uno de los valores superiores de los hombres de todos los tiempos, dirigida a mantener la paz y el orden en las sociedades; expresó el grave problema que afrontan los jueces en la aplicación de las leyes, cuando éstas no responden ya al concepto de lo justo; abogó por la necesidad de que nuestros jueces sean estudiosos, rectos y honestos.
porque son las columnas de came y hueso que, con las columnas de acero y cemento, sostienen los templos de la Justicia. Este concepto y los obstáculos que algunos cartagineses pusieron en el camino para la construcción del edificio, me hicieron meditar. pero Cartago, tiene al fin un Palacio de Justicia.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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