Guardar

10 LA REPUBLICA. Viernes 10 de agosto de 1979 EDITORIAL PENTAGRAMA La danza de la política electoral ha comenzado Cada quien baila como le viene en gana.
El diálogo roto Es algo así como música disco, donde habiendo ciertas reglas, uno se las apaña para desarreglarlas.
La delicada epidermis de los políticos, ha eliminado toda posibilidad de diálogo crítico, al extremo de que, para impedirlo, se acude con frecuencia a una especie de chantaje nocivo y peligroso.
desacertada, obtiene por respuesta un desdén olímpico o el sabotaje de una iniciativa conveniente al interés nacional. como el mambo perezpradiano de otros tiempos, que tuvo la particularidad de inspirar a la gente a mover en forma destartalada su humanidad.
Moverla con calor, con cierto ritmo arritmico, cadereando, cintureando, cimbreando y capturando fusas difusas, corcheas semicorcheas.
En las tiendas verdes, color pasto recién nacido de Liberación, el desfile de balletistas lo encabeza Luis Alberto Monge, y lo continúan Carlos Manuel Castillo, Fernando Volio y Gonzalo Facio. en las celestes tiendas de la Unidad desunida, o lo que llama alguien con sangre en el ojo desunidad. aparentemente solo el Lic.
Rafael Angel Calderón Fournier entró al capeo de la lidia.
El equilibrio de fuerzas en el Parlamento, hace que en ese cuerpo se perciban, con más claridad que en otros campos, los esfuerzos que se hacen para evitar que se produzca cualquier opinión que entrañe juicio de valor acerca de la conducta de los grupos electorales o de sus dirigentes, y con eso el país está perdiendo las ventajas del régimen de opinión de que ha disfrutado durante casi todo el período de su vida republicana.
Aunque la verdad es que hay mucha gente que está empujando al, Lic. Rodrigo Madrigal Nieto, para que sacuda la carpa a paso de conga.
De esa manera se está imponiendo insensiblemente una consigna de silencio, que procura el disimulo de las situaciones que se presentan en uno y otro: bandos.
Esa forma de poner orejeras al pueblo, no es conveniente. No se trata de auspiciar que el país se encharque en acusaciones y contraacusaciones, sino de establecer que no es moral enterrar los errores realmente cometidos, bajo la amenaza de boicotear la acción de gobierno, abajo la adopción de una falsa actitud de desdén frente a las denuncias o las críticas que, con todo derecho, formulan los ciudadanos o los integrantes del frente opositor.
El diálogo nacional se ha roto.
Quienes formulan cualquier planteamiento, saben que no hacen otra cosa que arar en el mar.
Así el baile de que hablamos con regocijo, con verdadera fruición y cosquilleo, tiene ya colores.
Celeste y verde, con pintas de blanco y pintas de rojo, todo adecuadamente batido, homogenizado y pasteurizado.
Quienes no son amantes de la danza, y abominan a Terpsi core, se niegan a aceptar el comincipio del baile.
Ellos afirman que lo que comenzó es la época de las zancadillas.
Si algún funcionario tiene la osadía de formular un concepto que de alguna manera roce la política que aplica o que durante sus etapas de mando ha aplicado el Partido Libera ción Nacional, de inmediato surge la amenaza, cuando no la acción práctica, de torpedear en la Cámara los proyectos de ley en que está interesado el gobierno, no importan las ventajas que de esos proyectos, convertidos en leyes, pueda derivar el país.
Tiempos en que no hay contoneos ni devaneos hablados con la cintura, sino zancadilleos salerosos, garbosos y tramposos.
es Sin embargo, sostenemos que por ahora solamente persiste una danza libeluliana y coquetona, de medrosa figura y sin rajonazos.
Nadie dueño de la verdad absoluta, ni de la justicia total, sólo el pueblo es, y debe seguir siendo, el gran contralor de la conducta de los hombres públicos y de la política que se aplica, y el pueblo sólo puede dar y su veredicto en las elecciones y, entre ellas, a través de la prensa. Romper ese diálogo, equivale a romper la democracia representativa.
Una cosita pequeñ ita y tímida.
En la cual algunos, además de bailar, cantan.
De igual manera, si un dirigente liberacionista o un ciudadano independiente formula una censura por una acción de gobierno que considera Por lo menos Castillo en el PLN cantó sin guitarra que quiere ser candidato y declaró que ya está consumido en el charco.
EL PRESIDENTE EN EL CAMBIO DE PODERES DE ECUADOR, PAÍS EN EL QUE EL COMBUSTIBLE ES ASOMBROSAMENTE BARATO Cantó a dúo con Luis Alberto Monge, que había entrado a la orquesta de solista primerizo, o como diri a don Alcides Prado, de primera voz ME LE HACE LLEGAR UN SALUDO SU PUEBLO, DON RODRIGO SI LE PUDIERA HACER LLEGAR TAMBIÉN LA MANGUERA En la Unidad esto del canto no se produce todavía a nivel de solistas destapados, aunque el coro se oye bien.
El coro canta una pieza de Las Lavanderas de Amílcar Dos Santos, el travieso brasileñ o que ama los sones sincopados.
DIESEL GASOLINA 00 15 8000 10: La música viene con la intención de lavar que tienen los coristas.
Lavar la imagen del Partido, que se ha deteriorado por culpa de su elevada cabeza.
Julen La cabeza que ganó las elecciones pasadas, se entiende. como aqui ya pisamos terreno peligroso, ponemos pies en polvorosa.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Democracy
    Notas

    Este documento no posee notas.