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LA REPUBLICA. Viernes 24 de agosto de 1979 11 La magia de las estadísticas Las sociedades totalitarias, de derecha o de izquierda, o las en via hacia lo mismo, gustan de exhibir, en los órganos dirigidos de comunicación de masas, estadisticas de todas clases con OBJETIVAS y CIENTIFICAS cifras sobre las grandes realizaciones: metros cúbicos de agua embalsados, kilómetros de caminos construidos, indices de producción agraria e industrial. tasas de alfabetización, promedios de calori as en la alimentación, ingresos PER CAPITA.
niveles de salarios, alzas y bajas en el proceso de inflación, resultados de las votaciones (con el 99. por ciento de votos a favor del equipo gobernante, generalmente, en ciertos paises que el lector conoce, cuando las hay) etc. ete. Antes, cuando los asuntos en una sociedad iban mal los responsables del tejemaneje de la cosa pública o bien acudi an al disimulo y callaban, o bien tenían la franqueza de decir la verdad y de llamar al pan, pan y al vino, vino, o finalmente, reconocian los hechos y se las ingeniaban para endilgar la culpa de los mismos a los otros: los otros eran las calamidades naturales, sequias, inundaciones, terremotos, que nunca faltan, o los enemigos internos y externos, por ejemplo.
Ahora, claro es que se siguen usando algunos de esos recursos, según los casos y las conveniencias aconsejan, pero, de preferencia, se echa mano de las estadi sticas, confiando en que la magia de los números unida a la respetabilidad de la ciencia, de consumo, tendrán la virtud de trastocar la victoria en derrota o, al contrario, el desastre y la calamidad en alborozado triunfo. Por eso, en dichos países hay oficinas e incluso ministerios encargados de lo que ya hoy es común denominar el manejo politico de las estadisticas. Por eso también, dieese, medio en broma, medio en serio, que hay tres maneras de mentir: hablando, callando o confeccionando estadisticas.
Los números apenas me dicen nada acerca de las realidades humanas, a menos que yo sepa, por otros conductos y medios, qué y cómo son esas realidades. Si me dicen que tal pais tiene un número determinado de habitantes, esa información me sirve de bien poca cosa en cuanto a la holgura, bienestar, poderio, ete.
de ese país a menos que sepa cuál es la extensión del mismo, calidad de sus tierras, talante, tradiciones.
hábitos y cultura de sus pobladores, clima, régimen de Dr. Francisco Alvarez González (Universidad Nacional)
lluvias, zona y continente en que se halla situado y mil cosas más por el estilo. Si me informan de que el ingreso PER CAPITA de un país es tal o cual, a continuación, para que esas cifras puedan darme una vaga idea de la situación real de los habitantes, necesito saber si el pais es predominantemente agricola o industrial, con recursos o sin ellos, si la población es homogénea o si, como acontece en tantos paises hispanoamericano un buen sector de la misma, étnicamente distinto del resto, vive en el campo, de hecho marginado de la economia del dinero; necesito, además, saber sus costumbres, sus instituciones, sus hábitos de vida, el clima, la raza y un montón de cosas más. Concluir a la ligera: tal pais está inejor o está más desarrollado o sus habitantes viven más confortablemente porque tiene un más alto promedio de ingreso PER CAPITA que otro, es tener una muy parva idea de lo que es el hombre y de lo que es una sociedad. Lo triste es que conceptos como los de desarrollo y subdesarrollo, sobre los cuales se monta y escenifica la política de todos los dias con sus dignidades y sus miserias, se deducen y configuran a partir de unas cuantas docenas de cifras que, a veces.
nada significan. Basta meditar que hay hombres que viven en Chicago y otros en la primavera continua de las hoyas andinas, en Birmania y en Noruega, en Alaska y a orillas de los afluentes amazónicos, para captar con evidencia que poco significan un par de números comparativos a los efectos de juzgar sobre sus respectivas situaciones vitales. Abundancia y escasez, por ejemplo, dependen, como es obvio, de lo que yo apetezco y aspiro, individual o colectivamente.
Ninguna cifra puede, por ende, informarme si un pueblo vive en la saciedad o en la miseria, con subjetiva sensación de manquedad o hartura. No significa lo mismo un porcentaje de inflación en un periodo determinado de tiempo, cuando un equipo gobernante, por ejemplo, inicia sus tareas de administración y regimiento de un Estado y cuando otro, por el contrario, está a punto de terminar sus funciones, con el desgaste natural que supone un largo ejercicio de poder. Para que seguir? Es obvio que hay innumerables aspectos cuantitativos en la vida social y económica de un pueblo que tendrán, de toda necesidad, que ser siempre expresados por cifras. Pero éstas, sobre todo cuando se emplean comparativamente, no nos eximen de indagar cuáles son las circunstancias reales compleji simas y siempre harto diversas que hay detrás del frio significado de los números. Son esas circunstancias las que confieren valor expresivo a las cifras y no, como ingenua o malintencionadamente se pretende tantas veces, a la inversa. Por lo demás, la vida humana es tan variada y tan rica que, cuando se quiere diagnosticarla valorarla por medio de números, ocurre lo mismo que cuando se pretende acudir a la historia para hallar confirmaciones de cualquier interpretación de filosofia de la misma: que encontramos en el vasto paisaje de las innumerables peripecias humanas que han sido, multitud de sucesos que confirman cualquier esquema PRIORI. Con lo que se satisface nuestra vanidad intelectual al creer que hemos conquistado el secreto intimo del devenir histórico. Lo sólito es entonces que, confiados en la reciedumbre del armazón cientifico de que nos creemos dueñ os, arrendemos como quien dice el futuro y nos pongamos a pasear por él, esto es, a predecir, con la misma seguridad con que caminamos por nuestro cuarto. Da gusto ver cómo ciertos intelectuales que todos conocemos en nuestro tiempo recorren con dogmática seguridad la historia, pasada.
presente y futura, expertos y cientificos conocedores de sus POR QUES! Todo es cuestión de ponerse anleojeras intelectuales y no querer o desdeñ ar contemplar el sinnúmero de casos en que también abunda la historia y que echan por lierra nuestras ideologias y nuestros filosofemas. Dar realce a unos hechos y marginar los otros, escoger unas cifras y escamotear otras, es precisamente el arte en que se ejercitan los EXPERTOS manipuladores politicos de las estadi sticas. Ocurre, sin embargo, a veces, que, bien porque los expertos no lo sean tanto, bien porque los hechos que se tratan de metamorfosear mediante las estadísticas cientificas no se presten a ello por sti volúmen, lo cierto es que, cuando nos topamos con ellas, lo único que en firme sacamos es que sus autores confian en que los más de sus potenciales lectores soup tontos.
Los viejos alcornoques del barrio Aranjuez Cuando uno ha tenido la ión de poder observar aspectos propios de algún lugar, sobre todo si le es familiar, ellos terminan por grabarse hondamente en nuestro ser con el correr del tiempo y entonces casi llegamos a considerarlos nuestros Así, es posible recordar por ejemplo ciertos detalles que han caracterizado al barrio Aranjuez, algunos de ellos ya desaparecidos por eitar algunos: la antigua Escuela México: el Asilo de Incurables: la lábrica de tabaco, el potrero de la selva, la fábrica de hielo y otros que de seguro irian saliendo al ponernos a pensar un poco.
Otras veces, nos es posible captar todavia algo de lo que nos ha acompan adu por mucho tiempo, por ejemplo las nostálgicas campanadas de la ermita del Asilo Carlos Maria Ulloa, el ferrocarril en su pesado deslizarse por los viejos rieles o si nos acercamos un Por Rodolfo Monturiol poco en dias o noches tranquilas el sordo correr de lo que queda del rio Torres.
Pero hay algo muy especial que se ha mantenido en el barrio y que le ha dado una fisonomia especial en ese sitio y son los corpulentos corchos o alcornoques que desde hace muchos pero muchos años han adornado parle de la calle 1 con su sombra, sus impresionantes y curiosos troncos y, al florecer su delicioso aroma. Ellos aún suavizan el monotono y árido ambiente a su alrededor.
Pero ahora, esos últimos testigos de lo que fuera una época en la que había mayor interés por la salud y el embellecimiento de nuestros barrios, posiblemente van a ser quitados para facilitar así la ampliación de esa calle con lo que entonces quedará convertida en una simple calle más de las de tipo urbano.
Sin que se interprete esta observación como una oposición al progreso, es necesario preguntar sobre la razón para eliminar esos pocos árboles que quedan y que contribuyen a mejorar la salud y el ambiente del lugar y que no van a obstaculizar el paso de vehiculus por dicha calle puesto que el tráfico mayor de ellos se moviliza por otras vias. Es preciso hacer ver que quitarlos es hacer un daño mucho mayor que dejarlos. Ojala que las personas que tienen a su cargo estos trabajos, mediten un poco antes de dar este paso y hagan eco asi de la campañ a en pro de la reforestación que debe incluir además del esti ulo hacia la siembra de nuevos árboles, la conservac on de aquellos que como es el caso de nuestros viejos alcornoques, están aún brindando un gran servicio a la comunidad con su belleza, su sombra y su antigüedad El Universo de Einstein Arturo Uslar Pietri CARACAS. ALA. Desde siempre la pensamiento, que arranca y parte de otras humanidad había vivido en el universo de reflexiones anteriores y que logra ver la Einstein, pero no vino a saberlo sino muy realidad con ojos casi enteramente nuevos.
tardi amente, a comienzos de este siglo.
El mundo científico había vivido. por Cuando un hombre solitario y desconocido más de dos siglos, dentro de los prodigiosos de 26 años de edad, funcionario de hallazgos intelectuales de Newton, que fue patentes en Berna, verificó matemá también otro solitario milagroso. Como ticamente su intuición de la verdadera antes había vivido, sucesivamente, dentro estructura del universo.
de las concepciones de Copérnito o de No lo hizo en un aparatoso laboratorio, Ptolomeo o de Aristóteles. Fue a partir de junto a un descomunal telescopio, o en 1905, y de los primeros trabajos de medio de complicados aparatos de física Einstein sobre la teoría de la relatividad experimental, sino en sus horas de reflexión espacial que comenzó a realizarse el Sin más instrumentos que una libreta de cambio. Literalmente, a partir de esos apuntes y un tablero negro. Ahora que se trabajos y de los que le siguieron, desde cumplen cien años del nacimiento de 1916, sobre la teoría de la relatividad Albert Einstein, el mundo entero, de polo a general, la gente culta descubrió de un polo y de paralelo a paralelo, se detiene golpe a Einstein y al universo verdadero.
conmovido y se descubre con asombro y Eran nociones que pugnaban abierorgullo ante la menuda figura de aquel ser tamente con las verdades de la ciencia silencioso y apartado, que logró tan admitida y que destruían las bases de las prodigiosa transformación de nuestra que hasta entonces se tenían por leyes Concepción de las leyes que gobiernan el generales e inmutables de la naturaleza. El hereje de Berna se había atrevido no sólo a Siempre han tenido mucho de milagroso, afirmar sino a demostrar matemapara el espectador común. estos deslum ticamente lo inconcebible, que no habia ni brantes e inesperados hallazgos del genio. espacio ni tiempo absolutos, que la única No son, sin embargo, ni tan milagrosos, ni constante del universo era la velocidad de En todos los casos la luz, que la luz era materia como también cimeros, y el de Einstein lo confirma de la electricidad, que la materia y la manera evidente, esa explosión deslum energia no eran sino diferentes estados de brante de verdad oculta no es sino el la misma cosa, y que el tempo era una resultado de un paciente y tenaz esfuerzo de cuarta dimensión que habia que tomar en cuenta además de las tres que tradicionalmente, desde Euclides, habían conocido los geómetras.
La comprobación experimental tardo No vino a hacerse hasta que el gran astrónomo Eddington pudo medir la desviación de los rayos de luz de las estrellas al pasar cerca del campo de gravitación del sol, gracias a un eclipse total. El resultado fue exactamente el mismo que había previsto Einstein en sus cálculos.
No es, desgraciadamente, posible para nosotros, los que no tenemos una preparación matemática y fisica suficiente, llegar a comprender realmente las teorías a de Einstein. Es ésta una de las grandes pobrezas de nuestro tiempo. Mientras más refinada y compleja se hace la ciencia, menos divulgables se hacen sus descubrimientos y más reducido es el número de los que pueden comprender toda su nificación y consecuencias.
Hay un aspecto muy digno de tomarse en cuenta en el aporte de Einstein. Fue un puro producto del intelecto, en una maravillosa hazañ a de reflexión y análisis conceptual. Su análisis no se derivó de ningún trabajo experimental. Paul Dirac, uno de los más grandes creadores de la física moderna, que conoció a Einstein y trabajó ocasionalmente con el, ha escrito. Su método consistia. exclusivamente, en buscar una teoria armoniosa, de tal carácter que la naturaleza hubiera podido crearla. Su solo principio director era que su teoria tuviera la belleza y la elegancia que se debe hallar en una descripción fundamental de la naturaleza. Su trabajo tenia por base, exclusivamente, la idea de lo que la naturaleza debe ser y no la necesidad de tomar en cuenta ciertos resultados experimentales. Que es lo mismo que en otra forma expresó Einstein en una frase clave que se ha hecho famosa. Dios es sutil, pero no engan oso.
Dirac insiste mucho en el aspecto estético de las formulaciones de las teorias de Einstein, en la simplicidad, pureza y belleza de sus ecuaciones matemáticas.
Sus ecuaciones, para los que pueden apreciarlas, llegan a tener la misma belleza simple y la misma pureza equilibrada de una columna dórica o de un verso de Horacio.
La curiosidad del mundo se volcó sobre aquel modesto y retrai do hombre, asombrado de su propio éxito. La popularidad lo perseguía. Todo el mundo queria verlo, retratarlo, pedirle un autógrafo. Acaso por eso mismo vivió como un recluso los an os finales de su vida, en la Universidad de Princeton. Metido en sus papeles y sus fórmulas, buscando la clave final de su lucubración con una teoria general del campo unificado que no logró alcanzar veces, en el trayecto que hacia a pie hasta su casa, algunos paseantes lo reconocían y con todo respeto le pedi an que les permitiera tomar una foto en su compañía. Accedia siempre, pero luego comentaba, entre dientes, para su acompan antè: Ya el viejo elefante tuvo que volver a hacer sus trucos. Cuánto va a durar el universo de Eins.
tein, para ser substituido por otra concepción nueva? Es difícil responderlo. Los grandes sabios modernos se inclinan a creer que no habrá un cambio radical de la concepción y que lo aportado por aquel hombre silencioso continuará definidamente formando parte de lo mas esencial de la ciencia humana. ALA!
universo.
tan inexplicables. חו Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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