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LA REPUBLICA. Jueves de noviembre de 1979 Carlos Luis Villalobos Muñoz Ahora que la agitación civilizada invade todos los rincones lanzando insultos al rostro de los hombres, se habla con paradójica insistencia sobre la necesidad de comunicarse con los demás como un medio para la comprensión mutua. Desde el campo de la linguistica hasta el de la psicologia. se trata de desentrañar el misterio de la comunicación y se hace hincapié, ademas, en técnicas para movilizar los espíritus hacia el encuentro en común. No cabe duda de que, incluso, el encuentro con Dios, el momento de la fe, es resultado de una aproximación del humor y las fuerzas personales hacia un objeto apetecible, necesario en medio de los embates de la existencia.
Mundo humano comunicación respiramos. Su transgresión comporta muchas situaciones negativas y, desde luego, también de ellas respiramos. No obstante, el hecho de que todo repose en el acto de querer.
nos lleva a la noción de libertad.
Contra lo que muchos estudiosos atribuyan o dejen de atribuir al acto de la comunicación, ésta no responde a ningún tipo de manifestación teórica. Filosóficamente podemos encontrar en ella el por qué. Hasta algún grado es manipulable de modo científico pero su efectividad reside en la vida cotidiana.
que se Es conveniente dilucidar los factores ambientales que contribuyen tanto al aislamiento y la misantropía, como el altruismo y la generosidad. El hombre desliza en sus actitudes y estos algún componente ambie transmite y lo hace solidario con los demás. Lamentable.
mente, muchas personas luchan contra su entorno y se hacen odiar de quienes les rodean. Esto nos obliga a ver, también, el otro lado de la medalla cual es el ingrediente de intimidad e identidad personal que nunca puede escapar del individuo.
Todas estas suposiciones o planteamientos de indole teórica encubren detrás del estudio libresco y el ejercicio intelectual, una verdad dramáticamente persistente: la soledad. Nietzche se alejó del mundo para exclamar con desasosiego que el estar solo es una cosa terrible. Van Gogh tuvo que producir notables cuadros para combatir una psicopatología endémica. Son incontables los casos de personas que para romper las paredes anímicas desesperantes, de un momento a otro dan un salto casi instintivo que los pone de nuevo en contacto con el prójimo. El mundo está regido por leyes de toda naturaleza que diariamente se violan. Son una especie de atmósfera de la cual todos El calor de lo humano es esa especie de horizonte en que bullen múltiples instancias del cual éstas no pueden prescindir. Es como la relación que hay entre el fuego y los guisantes. El mundo humano no sólo encierra sus propias cosas sino que sirve de base para construir el esquema de muchas ciencias sino de todas. Pero es bien claro que lo inmediatamente humano escapa a tod intrusión del científico: el dolor, las alegrías, el entusiasmo, la lucha diaria. Las ideas son un espectáculo grandioso si están bien organizadas y encaminadas a un fin preciso, pero la vida, eso que está dentro de nosotros, no es ningún montaje teatral; es una realidad encubierta por la fisonomía de cada quien y que cuenta, es cierto, para el amigo o el familiar, pero que se desvanece cuando tratamos de violentar su ámbito exclusivo en el que se desenvuelve el misterio del ser humano.
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El canto de Pandora (o la humanización del mito)
que justificaría los males que sobre el hombre pesan, por el engaño de que fue víctima el Padre Zeus, a manos del astuto Prometeo. Desde aquel dia procuró (Zeus) a los hombres serias inquietudes. inquietudes que se presentarían en la forma de una hermosa virgen, a quienes ungieron los demás dioses con sus gracias y dones: Atenea la adornó y le ciñó su cinto: las divinas gracias y la venerable Pito colgaron de su cuello collares de oro; las Horas le dieron guirnaldas de flores primaverales: Palas le puso su vestido completo, y Hermes colmó su seno de embustes, adulac y perfidias. Así se presentará ante los hombres, antes libres de todo mal, la maligna Pandora, quien después de esparcir los más nefastos pesares. sólo dejó en su ánfora la Esperanza. De allí parte el canto: Sobre los mitos canto: soy Pandora. vengo secularmente. perpetuando la venganza infinita de los dioses La capacidad lírica de la autora nos lleva por un camino original, auténtico, en que la mujer.
poseedora de todos los males. vive junto al hombre y aprende a compadecerse de, no solo los daños que ella le propició, sino de los nuevos. aquellos que ni el Padre Zeus conocía: Oro y temor de no ser comprendidos Miedo a la oscuridad y a no ser reyes.
Yo no traje esos males porque los dioses no los conocían. Entonces nace una queja contra el nuevo tiranuelo de los dioses, al decir de Prometeo. Pandora se lamenta. Pediste demasiado, Padres Zeus. Tomaste lo mejor de sus rebaños, su pensamiento y toda su alegría. Nunca te preocuparon sus asuntos.
Le diste miedo, y él te odió por eso. Dijimos: de la convivencia con el hombre, la diosa se humaniza, conoce su miserias, conoce su grandeza, y entonces, en el Canto del Regreso, o tercera parte del libro, llegamos al concepto humano de Eros: Acaso mar y cielo son sólo realidad porque los vive un humano sentido.
un dios pequeño, el amor prisionero de la forma desde el principio de todas las edades. No nos resistimos a copiar un fragmento de un pequeño pero magnífico prólogo del maestro Isaac Felipe Azofeifa. Pandora es un mito del origen del mundo y del hombre. En la caja de males quedó guardada la esperanza. Ahora, este rasgo le sirve a Celina para hacer decir en el Canto del Nostos. a la dañadora mítica cómo en el amor, en la convivencia, en la sangre del hijo le ha entregado al fin al hombre el don de la esperanza, que rebasa la vasija de Pandora.
Este digno poemario de Celina Zeledón. se divide en tres partes: El canto de Pandora.
Canto Cotidiano, y. Canto del Regreso. Está ilustrado por el gran pintor guatemalteco Roberto Cabrera. y lo introduce un prólogo del poeta costarricense Isaac Felipe Azofeifa.
Libro redondo. por donde se lo quiera mirar.
Marco Retana Debemos confesar que leerse un libro de poesía en Costa Rica, a estas alturas, es un riesgo que no todo el mundo se juega. Hemos estado tan llenos de jueguitos, cursis los unos, mediocres, los más, que se justifica en buena parte la poca venta que el libro de poemas tiene en el mercado nacional. Tomar en las manos un poemario que pretende recrear un mito, es toda una aventura para la que nos encaminamos prejuiciados. Sin embargo, qué satisfacción hallarnos un canto completo, dentro de un ritmo sostenido en que la calidad poética se mantiene, sin las especulaciones de un lenguaje literario abarrocado por incapacidad, sino con la sencillez de la poesía que sólo se logra cuando se es verdaderamente poeta. Este es el libro El canto de Pandora. que Celina Zeledón de Jiménez acaba de publicar por medio de la Editorial Costa Rica.
Se parte del mito de Pandora, narrado por Hesiodo en Los trabajos y los días. mito Comentarios al vuelo pues la contrarréplica puede terminar hasta dolorosa al pobre marido o yerno.
Para este grupo de maridos está siempre el recurso de desahogarse con un monólogo de su parte al estilo de Segismundo, el de la Vida es Sueño, por allá lejos de su casa y bajo un frondoso árbol ¡Ay mísero de mí. ahora vamos a exigir. Ya sabemos que este vocablo es muy propio de la forma de expresarse que tienen algunos grupos de la extrema izquierda cuando deciden y resuelven tener el derecho a pedir algo por la fuerza. Lo que sí suena un tanto desabrido y chocante es ver cómo un grupo de educadores de la zona de San Isidro de El General se permitieron el lujo de exigir explicaciones a un distinguido prelado por algo que él dijo dias atrás. nos parece desabrido y fuera de toda lógica porque consideramos que ante todo, lo cortés no quita lo valiente, y que por su investidura merece todo respeto. No parece que sea propio de educadores el expresarse así, cuando todos esperamos de ellos lo mejor en relaciones humanas para ejemplo y enseñanza a sus alumnos. Si siguiéramos su ejemplo bien podríamos exigirles a esos educadores más respeto, mejor cumplimiento a sus deberes, mayor dedicación, verdaderos sacrificios y el mejor ejemplo, de su parte para que siempre dignifiquen más y más su profesión.
pero preferimos omitir la palabra exigir para usar otras más acordes con nuestra manera de ser.
Joaquín Vargas Méndez Hay palabras o expresiones que de pronto se ponen de moda y la gente se va contagiando incorporándolas a su diario decir. calcen o no simplemente porque otros las usan y al parecer les suenan más bonito y en todo caso, hay ponerse al día en todo. De estas palabras tenemos dos muy en boga y que oímos o leemos en toda parte y a cada rato, a saber. dialogar y exigir.
En cuanto a la primera diálogo la conocimos hace sus años cuando nos hablaron allá en el Liceo de los famosos diálogos de Platón, pero ahora se dice solamente en lugar de conversar de algún asunto entre dos o más personas, y ya suena realmente empalagoso porque para todo hay que dialogar o hace falta el diálogo etc. Si alguien dice tal o cual asunto hay que conversarlo con los interesados, creo que no faltaría quien diga que no entiende lo que se quiere decir. Pues adelante con el diálogo. Sólo que nos parece que a un cierto grupo de personas no les ha resultado nada práctico eso de dialogar, ya que cuando lo han querido poner en práctica con la que manda en la casa, ha terminado con un monólogo perfecto y sin réplica que valga, Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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